En el puente:
¿el arco o las piedras?
Llegando a uno de los nudos del abordaje propuesto desde estas notas, entre metáforas y conceptos el autor nos habla del método trascendental aplicado a la planificación pastoral.
Marco Polo describe un puente, piedra por piedra.
– Pero ¿cuál es la piedra que sostiene el puente? –pregunta Kublai Jan.
– El puente no está sostenido por esta piedra o por aquélla –responde Marco–, sino por la línea del arco que ellas forman.
Kublai permanece silencioso, reflexionando. Después añade: – ¿Por qué me hablas de las piedras? Lo único que me importa es el arco.
Polo responde: – Sin piedras no hay arco.
(Italo Calvino,
Las ciudades invisibles).
Promediando la larga conversación entre un viajero imaginario que habla de ciudades imposibles y un emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, el autor introduce este breve y sabroso diálogo que nos servirá para señalar que en la planificación pastoral (en el puente) son tan importantes las piedras (etapa perceptiva, etapa analítica y etapa de planeación) como el arco. No hay puente sin piedras. No hay puente sin arco. Pero, ¿qué es el arco en la planificación pastoral? Como una primera aproximación digamos que es el proceso de aprendizaje (conocimiento) que corre por debajo de todas las actividades que realizamos para planificar. Es el proceso que da la unidad a las múltiples tareas que realiza un equipo que planifica. Es uno de los efectos esperados por quienes se deciden a transitar conscientemente este proceso de planificación. Es la epistemología que está supuesta en esta praxis pastoral. Es la apropiación del método trascendental.
En este artículo queremos explicitar cuál es el contenido del arco sobre el que se soporta el proceso de planificación que proponemos.
El método trascendental
Para nosotros, el arco es lo que Bernard Lonergan describe como el proceso por el cual un sujeto (equipo) se apropia del "método trascendental (MT)".
Antes de entender lo que significa apropiarse del MT explicaremos muy brevemente qué son las nociones trascendentales y los niveles de conciencia.
El método trascendental, según explica su mentor, es método porque es un esquema normativo y originario de operaciones recurrentes y relacionadas entre sí, que producen resultados acumulativos y progresivos; es trascendental porque sus resultados no se limitan a las categorías de un sujeto o de un campo particular sino que se refieren a cualquier resultado a que puedan tender las nociones trascendentales. Los trascendentales son comprensivos en la connotación, irrestrictos en la denotación e invariables en los cambios culturales.
Las nociones trascendentales son los modos en que la conciencia de un sujeto "tiende a". Son modos intencionales. Se puede tender a hacer experiencia de lo que se quiere conocer (nivel empírico). Se puede tender a entender lo que se ha experimentado de lo que se quiere conocer (nivel intelectual). Se puede tender a valorar lo que se ha entendido de lo que se ha experimentado (nivel racional). Se puede tender a decidir hacerse cargo de lo que se ha valorado de lo entendido de la experiencia (nivel responsable).
Así, las cuatro operaciones trascendentales centrales de cada nivel son: experimentar, entender, valorar y decidir. Con cada una de ellas el equipo que conoce se coloca en un nivel de conciencia diferente, más comprometida con su proceso de conocimiento. El avance en los niveles (del empírico al responsable) da cuenta de un crecimiento en el proceso de humanización. No se puede estar en el nivel siguiente sin haber pasado por el anterior.
Después de lo dicho estamos en condiciones de entender que apropiarse del método trascendental es el acto por el cual se aplican las operaciones en cuanto intencionales a las operaciones en cuanto conscientes de tal modo que el sujeto que conoce (en nuestro caso el equipo que planifica) pueda, a la vez que se dirige a un objeto (la misión que tiene entre manos), conocer y conocerse como quien conoce, en un único acto que es procesual y que es su autotrascendencia:
1. "experimentar el propio proceso de experimentar, entender, juzgar y decidir;
2. entender la unidad y las relaciones entre el experimentar, el entender, el juzgar y el decidir que experimentamos;
3. valorar como verdadera la realidad del experimentar, del entender, del juzgar y el decidir que experimentamos y entendemos;
4. decidir obrar de acuerdo con las normas inmanentes a la relación espontánea que se da entre el propio experimentar, entender, juzgar y decidir que experimentamos, entendemos y afirmamos".
Este proceso de investigación es una tarea concreta guiada no por generalizaciones abstractas, sino por una inteligencia práctica adquirida a lo largo de un proceso autocorrectivo de aprendizaje, gracias al cual se asimila también lo que se llama sabiduría.
Por este proceso único, el equipo se hace progresivamente responsable de lo que conoce y hace, de su propio conocer y obrar y del hecho de estar conociendo y obrando. Esta responsabilidad final del proceso del conocer, es término de la decisión inicial de conocer en cuanto acto de ruptura ante la sospecha de la falsa conciencia (decisión tomada al momento de comenzar a planificar).
Se pasa por los cuatro niveles de conciencia en un camino de único sentido que comienza en el nivel de la experiencia y termina allí mismo después de haber pasado por los otros niveles. De aquí que podamos decir que este camino único tiene dos fases: una de entrada y una de salida.
Transitar el trayecto completo implica realizar dos operaciones por nivel: ocho en total. A cada una de estas ocho operaciones, Lonergan las llamó "especializaciones funcionales", a saber:
investigación, interpretación, historia, dialéctica, explicitación de los fundamentos, establecimiento de doctrinas, sistematización y comunicación.
En la siguiente tabla graficamos la información que hemos dado:

Expliquemos ahora cómo se da este proceso en un equipo que planifica.
La etapa perceptiva
El objetivo de la etapa perceptiva es llegar a consensuar un diagnóstico perceptivo de la acción pastoral que el equipo tiene como misión dentro de la comunidad en la que vive (colegial, parroquial, diocesana, regional, etcétera).
Este consenso es el fruto de un diálogo que se establece a partir de siete instrumentos que permiten abordar su acción pastoral desde distintas perspectivas. La lógica interna de cada instrumento hace que el equipo:
-
parta de la investigación de los datos que le son posibles percibir desde el abordaje que ofrecen (texto, contexto, pretexto) cuidando que ninguno quede fuera de su atención;
-
interprete esos datos desde los esquemas cognitivos construidos hasta el momento por cada uno de sus miembros, dando respuesta a los qué, los por qué, los cómo y los para qué de esos datos;
-
critique las interpretaciones que ha hecho desde la génesis de las mismas valorando aquellas comprensiones que le parecen más verdaderas;
-
confronte (dialécticamente) las valoraciones afirmadas en el momento anterior con las intencionalidades que el mismo equipo tiene respecto de la misión que le han confiado.
Cada instrumento tiene como producto una serie de fichas-problema que recogen la reflexión del equipo. Estas fichas, al final del proceso de la etapa perceptiva (proceso que no puede durar menos de 3 meses), aportan el material necesario para que el equipo se aclare los desafíos que enfrenta (dialéctica expresada en forma de Núcleos problemáticos) y determine cuáles son las opciones sobre las que debe caminar su nueva búsqueda (explicitación de los fundamentos expresados como hipótesis perceptivas de acción).
La etapa analítica
El objetivo de la etapa analítica es llegar a sistematizar, también de manera consensuada, el diagnóstico elaborado de manera perceptiva en la etapa anterior.
Este consenso es el fruto de un diálogo que se establece a partir de la abundante lectura que el equipo realiza durante este tiempo. Lectura que, como recordamos un par de artículos atrás, es fundamentalmente connotativa. Cada lectura de un texto (texto que puede ser un libro, una imagen, un sentimiento y/o un hecho) tiene como producto una o más fichas-texto que recogen las ideas que resultan significativas para el equipo.
La lógica de la connotación consensuada, lleva al equipo a delinear cuáles serán las doctrinas que resultan coherentes y complementarias con las opciones que han querido asumir a partir de su dialéctica.
Un último instrumento de síntesis de estas conversaciones les permite:
-
redactar sus Núcleos problemáticos para que queden suficientemente contextualizados desde las teorías estudiadas, jerarquizados de acuerdo a los efectos que tienen sobre su acción pastoral y relacionados entre sí;
-
precisar sus Hipótesis de acción definiendo cursos de acción concretos y diferenciados en modos, enfoques y finalidades específicas.
La etapa de la planeación
Hemos desarrollado el contenido de esta etapa en el artículo anterior. Ahora sólo diremos que, llegado este momento, el equipo tiene la posibilidad de comunicar(se) de manera anticipada cuáles serán las acciones a desarrollar y las transformaciones esperadas por aquellos que protagonicen, en algún grado, los programas que reúnan esas acciones.

En la tabla anterior hemos insertado la información que vincula los momentos de la planificación (las piedras) con el MT (el arco).
Como podemos apreciar, a la etapa perceptiva le corresponden más de la mitad de las operaciones del MT. Se trata de las cinco primeras piedras del puente. Son las piedras que deben colocarse de modo que el itinerario tenga el ángulo necesario para poder describir el arco deseado. Es por eso que le damos tanta importancia a la etapa perceptiva.
El Método Trascendental no se aprende en los libros
"Es muy difícil familiarizarse con el MT porque no se adquiere leyendo libros o escuchando conferencias o analizando el lenguaje. Se trata esencialmente de alcanzar un grado superior de la conciencia objetivándola y esto es algo que, en último término, tiene que hacerlo cada uno por sí mismo", dice el mismo Lonergan.
Es por esto que, de todas las reflexiones que venimos haciendo en Vida Pastoral, ésta sea las que nos resulte más abstracta. No hay puente sin piedras. No hay puentes sin arcos. Un montículo de piedras no es un arco. No hay arcos sin equipos que se decidan a colocar las piedras de modo que pueda haber puente.