“¡Shemá Israel!”, es el primer mandamiento que Dios da al pueblo judío y es tan fuerte este llamado a la escucha, hecha por Dios a Israel, que se inserta dentro de las oraciones cotidianas de los judíos, Jesús mismo oró esta frase todos los días de su vida.
A esto estamos llamados todos los que somos parte de este Pueblo elegido, hoy con más intensidad, por que hay muchas voces y ruidos que apagan esa voz de nuestro Señor que resuena en el corazón.
Voz que estamos llamados a distinguir de entre las demás voces y ruidos del mundo, voz que nos llama cada día al amor y a la conversión, la voz del Buen Pastor que nos llama por nuestro nombre.
Empiezo así un pequeño testimonio de lo que han sido los cursos impartidos por SOBICAIN y Editorial San Pablo, ya que nos han dado herramientas para desentrañar el sentido más profundo de las Sagradas Escrituras, en un ambiente grato de familiaridad y acogida, en el que sentí iba creciendo cada día más en su conocimiento y en el que, no sólo tuve la suerte de conocer más al Señor, sino que también conocí un grupo de personas con el corazón dispuesto a aprender más y que hicieron de cada encuentro una grata reunión de hermanos en los que compartimos no sólo lo poco que sabíamos, sino que nos compartimos a nosotros mismos, desde el amor de Dios.

Gracias a los esfuerzos de Leo y de la hermana Mirina, he ido acrecentando mi formación y también he ido creciendo en la fe, ellos han sido un gran aporte a este grupo de formación que iniciamos este año. Sin ustedes, nada hubiera sido igual, son unas personas maravillosas, espero y ruego para que Dios los bendiga siempre por sus vidas entregadas al servicio de la construcción del Reino.
Pero, sobre todo, gracias a Dios, que nos da la oportunidad de seguir conociéndolo a través de su Palabra y de amarlo cada día más. Gracias por elegirme para hacer posible la encarnación hoy, desde la pobreza que soy.
Luz Maria Isla Cortéz (alumna de la Escuela de Animadores Bíblicos)
