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Jueves 2 de septiembre de 2010. Buenos Aires, Argentina
 
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JUAN PABLO II Y LA ACCIÓN CATÓLICA

ACCIÓN CATÓLICA ARGENTINA

Ver más informaciónLa publicación de los discursos y mensajes de S. S. Juan Pablo II a la Acción Católica, es para nosotros un motivo de gran alegría y a su vez, un homenaje a este querido Pastor y Pontífice, que nos ac...


Pastoral de la juventud en la Argentina
Encuentros para Comunidades Juveniles en Campamento
 

Objetivo: Revalorizar el sentido del campamento como un descanso a nuestro espíritu, como “hacer un alto” en nuestras actividades para recobrar fuerzas.
 
Herramientas del animador: En el episodio de la Transfiguración, Jesús lleva  a tres de sus discípulos a una montaña alta y apartada a descansar ¿de qué? Jesús había anunciado con claridad la propia pasión y muerte y los discípulos se hallaban desilusionados, abatidos, desconcertados. Los apóstoles tienen necesidad de rehacerse, reanimarse, recobrar fuerza y coraje y este descanso, por supuesto, se da en torno al Maestro. En la vida de nuestros jóvenes seguramente habrán pasado cosas que han provocado estos mismos sentimientos, por eso es necesario ayudarlos a descansar de todo esto y ayudarlos a descubrir que ese descanso se obtiene en comunidad y con Jesús.
 

Motivación: despertar la inquietud sobre el descanso espiritual.

Recursos: almohadones, colchonetas.
 
Actividad: El animador invita a que todos opinen sobre lo que les sugiere los elementos que ven, qué entienden por descanso, cuándo descansamos, cómo lo hacemos.
 
Herramientas del animador:  Así como nuestro cuerpo necesita descansar, también nuestro espíritu necesita descansar de algunas cosas que nos agobian, nos desilusionan, nos provocan incertidumbre, dolor, desesperanza, etc. Un campamento no es solamente para descansar físicamente de todo un año de trabajo, sino también para el otro tipo de descanso, que es en definitiva lo que nos va a hacer recobrar fuerzas para seguir andando.
 
Experiencia: identificar aquellas cosas que nos provocaron “cansancio” a lo largo del año.
Recursos: Hojas en blanco, biromes, tarjetas con las consignas.
 
Herramientas del animador: Cuando nosotros queremos descansar nuestro cuerpo, sabemos qué parte necesita más descanso o qué parte nos duele más. Para descansar nuestro espíritu también necesitamos saber aquello que nos agobia.
 
Actividad: Se pide a los jóvenes que hagan memoria de todo lo que vivieron en el año que pasó; en su trabajo, estudios, familia, comunidad; cuáles fueron aquellos dolores más grandes, desilusiones, cuáles fueron aquellas cosas que más los agobiaron con respecto a la situación del país, de su pueblo o provincia.
 
Luego, cada uno se retirará a un lugar tranquilo, cómodo y va a escribir todas esas cosas que pensó ayudado por la tarjeta con las consignas que se encuentran en el Baúl de Materiales Nº 1. Después que han terminado con esta actividad, el animador invita a compartir en grupos de dos o tres personas el trabajo realizado.
 
Profundización y discernimiento: revalorizar la esperanza como signo del cristiano en estos tiempos difíciles que nos tocan vivir.
Actividad: En los mismos grupos, trabajar los fragmentos del texto de la “Carta al Pueblo de Dios” (Baúl Nº 2); con las siguientes preguntas orientadoras: ¿Cuáles son los problemas que tiene nuestra sociedad según nuestros obispos? ¿Qué invitación nos hacen a frente a esta situación? ¿A qué nos animan? ¿A qué nos invita la fe que tenemos en Cristo? ¿Qué cosa concreta podemos hacer desde nuestro lugar en la sociedad para cumplir con esta misión?
 
En plenario se comparte la última pregunta.
 

Celebración y compromiso: celebrar que el Espíritu Santo nos anima a transformar nuestras situaciones de cansancio en situaciones de esperanza.

Recursos y Ambientación: Elementos para armar un pequeño fogón; ramas secas (una por persona). Es necesario que esta celebración se haga de noche. Los jóvenes se dispondrán en un círculo, sentados en el piso rodeando el fogón, al lado de cada uno estará ubicada una ramita seca.
 
Desarrollo:
Se proclama la Palabra: Ez. 37,1-14. Se comentan las resonancias que la escucha de la Palabra tuvo en cada uno.
 
Herramientas del animador: Cada uno tiene a su lado una ramita seca, ésta quiere representar las situaciones de cansancio que hemos tenido en el año y que hoy hemos recordado. En la “Carta al Pueblo de Dios”, nuestros obispos nos piden que seamos testigos de la esperanza; pero para eso es necesario dejarnos transformar por el Espíritu Santo, ese Espíritu que se representa como un fuego transformador de todas las cosas. Como signo de que no deseamos ser huesos secos y que queremos dejarnos transformar por el Espíritu, nos vamos acercando de a uno para arrojar en el fuego nuestros palitos secos. Mientras lo hacemos invitamos a que cada uno exprese en voz alta un compromiso concreto para ser testigo de la esperanza. Finalmente rezamos un Padrenuestro.
 
BAÚL DE MATERIALES
 
BAÚL Nº 1: TARJETA CON CONSIGNAS SOBRE “NUESTROS CANSANCIOS”.
 

BAÚL Nº 2 FRAGMENTOS DE LA CARTA AL PUEBLO DE DIOS
 
Queridos hermanos y hermanas:
 
Al concluir nuestra Asamblea Episcopal sentimos, como pastores, la necesidad de dirigirnos a los miembros del Pueblos de Dios que peregrina en la Argentina, para animarlos en estos momentos difíciles y alentarlos en la misión de ser  “sal de la tierra y luz del mundo”. (...) Les decimos de corazón como San Agustín  a sus fieles: “con ustedes soy cristiano, para ustedes soy obispo”. Como cristianos participamos del mismo Bautismo, que nos confiere la gracia de ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros; como obispos queremos velar junto a ustedes, acompañándolos en estos momentos de desconcierto y sufrimiento. Somos conscientes que nuestra Patria sufre, y con ella todos nosotros. Deseamos que nuestra cercanía llegue al apretón de manos y al abrazo fraterno. (...)
 
Conocemos la difícil situación que están viviendo y la extensión de la pobreza: tantos hombres y mujeres que no tienen trabajo, en quienes la desesperanza ha vencido la resistencia de sus hogares; niños mal alimentados y que no terminan la escuela; ancianos que no tienen atención médica; jubilados que después de toda una vida de trabajo ven confiscada su asignación; innumerables familias sin techo. La brecha entre los que tienen mucho y multitudes que viven en condiciones por debajo del mínimo requerido por la dignidad humana se abre más y más.
También hemos reflexionado sobre nuestros jóvenes y nos preocupa que esta situación crítica lleve a muchos a claudicar de sus ideales. (...) Con ustedes como cristianos y para ustedes como obispos queremos estar cerca de cada uno. En ustedes miramos a Jesús y queremos estar junto a la cruz de nuestro pueblo como estuvo la Virgen María junto a la cruz de su Hijo. En Ella había mucho dolor, pero no perdió la esperanza. (...) En las miradas de ustedes descubrimos la mirada de Jesús. Él nos muestra su Rostro doloroso y su Rostro glorioso. Rostro que comprende en sí mismo toda la dignidad del hombre. Por eso, sabiendo de los difíciles momentos que estamos pasando, de las cruces que hemos de sobrellevar, les decimos: miremos a Jesús, sigamos, conozcamos, amemos e imitemos a Jesús, para vivir en Él la vida de Dios y transformar con Él esta historia en historia santa. Miremos su Rostro y apostemos a la esperanza.
 
Queridos hermanos y hermanas! Animémonos a una esperanza solidaria y operativa que arraigada en la fuerza del Bautismo, enfrente los problemas de cada uno, del vecino, del compañero de trabajo, del barrio, de la ciudad, de la propia Provincia, de la Nación entera. Un auténtico espíritu cristiano implica esfuerzo creativo. Más que lamento es aliento, más que pesimismo es una confianza generosa que no se deja vencer. No espera pasivamente el cambio, se compromete con él. Actúa con la pasión de quien espera, lleno de magnanimidad y de arrojo. La fe en Cristo muerto y resucitado nos obliga a ser protagonistas de la historia mediante una vida fundamentada en la verdad, la justicia, el amor y la solidaridad.
 
Este es el camino para ser cada día más santos. Frente a esta civilización, que tiene muchos rasgos de egoísmo y violencia, y que – a través de sus diversos lenguajes – pretende destruir nuestra dignidad de hijos de Dios, quitarnos la moral y enfrentarnos unos a otros, les recordamos el ideal de santidad que nos propuso Jesús: “Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mt 5,48). (...) Cuando Jesús resucitó, prometió su Espíritu Santo y envió a los Apóstoles por todo el mundo. Él nos envía hoy a nosotros. Para cumplir esta misión cada uno tiene el sello de ese Espíritu, que nos enseña e invita a orar, y nos anima a salir de nosotros y a acercarnos al prójimo. En estos momentos duros nosotros oramos junto a ustedes. Todos hemos de orar incesantemente (...)
 
¡Hermanas y hermanos muy queridos! Con ustedes somos cristianos, para ustedes somos obispos. Así de sencillo. Con esta misma sencillez, queremos caminar y velar junto a ustedes y a todas las personas de buena voluntad en este momento crítico de la Patria. Para ello confiamos en la fuerza salvadora de Jesucristo el Señor, y nos cobijamos en la ternura de nuestra Madre de Luján. Con paternal y fraternal afecto los bendecimos de todo corazón.

 


Los obispos de la República Argentina. San Miguel, 17-11-2001. Fiesta de San Roque González de Santa Cruz.
 
Podrán encontrar más encuentros para comunidades juveniles en nuestra pagina web www.pastoraldejuventud.org.ar/instituto
 

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