Tiempo de Navidad. Fiestas de fin de aņo. Buenos y nuevos propķsitos.
Cada vez que tenemos oportunidad de comenzar una agenda, nos proponemos hacerla mejor que la anterior: más ordenada, más prolija, más eficaz, más... Hay cosas que pueden corregirse. Y hay cosas que deben volver a su raíz, porque incluso es más sencillo, arrancar otra vez, "de cero", que intentar reparar algo que está demasiado "torcido".
Por eso, he querido recuperar este texto que escribí hace unos aņos y, hoy, deseo poner "en diálogo" con los lectores, para que lo enriquezcan con su opiniķn, para que agreguen nuevas ideas, para que nos unamos
para empezar de nuevo.
Se puede empezar de nuevo;
el camino es tan sencillo como difícil;
pero es necesario y casi urgente volver a caminarlo.
ŋPor qué sencillo?
Porque, simplemente, hay que recorrer, despacito, el camino hacia Belén;
Y ŋpor qué difícil?
Porque vamos a sentirnos rechazados en cada posada.
No importa, hay buscar refugio en un establo
y sentarnos a la vera del pesebre para esperar el primer berrido.
Así, ser José en la valentía y en la esperanza;
ser María en la donaciķn y en la entrega;
ser los pastores, en la humildad y en la sencillez
y ser los reyes, para ser capaces
de dejar de lado la sabiduría delante de la grandeza.
ĄSe puede empezar de nuevo!
Seguir creyendo, y decidirse a crecer.
Así, más adelante, reunir de nuevo a los Doce,
rehacer los milagros,
dar vista a los ciegos perdidos por la plata;
dar oído a los sordos aislados por la televisiķn,
hacer caminar a los que sķlo saben ir en coche,
y resucitar a los que murieron olvidando la sonrisa,
la caricia, el beso, la música, el llanto.
ĄSe puede empezar de nuevo!
Aprender y vivir el Sermķn de la Montaņa,
contar nuevamente las parábolas:
volver la vista a los lirios del campo;
repensar la actitud del sembrador
y el destino final de esas semillas;
reconstruir la historia de la oveja perdida;
escribir el teleteatro de tantos hijos prķdigos;
contar a todos la importancia del fermento en la masa
y la inmensidad de la semilla de la mostaza.
Sentarnos a la siesta para charlar con María,
llenarnos del espíritu de amor
y construir la paz haciendo camino con cada paso.
Con fuerza, con fidelidad al mensaje de Jesús,
sin traicionarlo, sin deformarlo, sin más negaciones,
porque ya cantaron todos los gallos.
ĄSe puede empezar de nuevo!