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Editorial SAN PABLO
 
Pastoral de Juventud Argentina

 

Vigilia de Pentecostés para jóvenes

Objetivos:

- Velar y esperar como comunidad joven, en comunión con toda la Iglesia, la venida del Espíritu Santo.

- Alegrarnos por la venida del Espíritu Santo, acogiendo y celebrando sus dones en medio de la comunidad.

- Hacernos dóciles a la acción del Espíritu, para que él nos revele la voluntad del Padre y nos anime a cumplirla

Bienvenida:

En este primer momento se recibe a los jóvenes y se les entrega el material necesario para la Vigilia, cancioneros, tarjetas para la división en grupos, etc.

Es un momento para animar en el espíritu de Pentecostés, realizar alguna dinámica de integración y presentación, ensayar cantos, etc.

Primer momento

* Generar un clima de espera, acentuando el sentido de la Vigilancia cristiana.

* Reconocer, desde los dones del Espíritu, las necesidades de nuestros ambientes y rezar por ellos.

Recursos:

Láminas, fogón, Cirio Pascual, papel afiche, fibrones, ramitas secas para los distintos grupos.

Ambientación:

Si es posible, este primer momento debería realizarse al aire libre, en un lugar con luz tenue. Colocar carteles y láminas alusivas. Pueden proyectarse diapositivas que favorezcan el clima de la Vigilia.

En medio de los participantes hay un fogón listo para ser encendido.

Ubicar el Cirio Pascual encendido en un lugar destacado.

Actividad:

Animador: Vamos a continuar la tradición de la Iglesia, esta tradición de estar unidos por un mismo espíritu, un mismo Señor, una misma fe. Al igual que los discípulos de Jesús, que esperaban unidos la venida del Espíritu Santo "reunidos en un mismo lugar" (Hch.2,1) y "perseverando en la oración con un mismo espíritu" (Hch.1,14), hoy, en esta noche santa, reunidos como comunidad joven, esperaremos la venida del Espíritu Santo: Espíritu prometido por Jesús, Espíritu que nos da vida nueva, nos confirma en la fe, la esperanza y el amor, en el seguimiento de Jesús, nuestro salvador. Y esperamos con la Esperanza y la Alegría encendida porque tenemos la certeza de que Dios ha cumplido y cumple su Promesa, derramando en la comunidad sus dones.

Desarrollo:

1. Se divide a los participantes en grupos y se le da a cada uno un tema para trabajar: el país, el barrio, el colegio/facultad, las plazas y esquinas, los lugares de trabajo, los lugares de diversión, la comunidad parroquial, la diócesis.

En un afiche anotan:

- Las características más relevantes del ambiente que les tocó.

- Reconocer los regalos de Dios para estos ambientes.

- ¿Cuáles son las necesidades que tienen?

- ¿Cómo iluminaríamos esas realidades? ¿Qué dones queremos pedirle a Dios?

2. En plenario, cada grupo comparte aquellas cosas que quiere pedirle esta noche a Dios para que ilumine los ambientes en los cuales vivimos. A medida que lo hacen toman una ramita seca, la encienden desde el Cirio Pascual y alimentan con ella el fogón.

3. Una vez que todos participaron, se cierra este momento con un canto, rezando "Señor, haz que tu Espíritu venga sobre nosotros y derrame sus dones para bien de la comunidad y del mundo entero."

Segundo momento

Reconocer qué nos impide, personal y socialmente, escuchar y acoger al Señor y predisponernos a recibir su llamado a convertirnos permanentemente para dar frutos en su amor.

Recursos:

Copias del texto bíblico.

Ambientación:

Se puede desplazar a los participantes hacia otro salón o en el mismo lugar, alrededor de la fogata, ambientándolo con láminas que acentúen el signo del agua, del bautismo, del paso de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad, de la oscuridad a la luz, signos de conversión.

Actividad:

Animador: Jesús le dice a Nicodemo, quien lo busca de noche, que hay que nacer de nuevo, nacer del agua y del espíritu. Jesús es esa agua y ese Espíritu. Hay que sumergirse en él para nacer, para que se convierta nuestro corazón. Por otra parte, la Iglesia, tiene en Pentecostés su bautismo en el Espíritu Santo, que la impulsa a dar testimonio de Jesucristo.

Esta noche es propicia para renovar nuestro compromiso, para dejarnos purificar en el amor de Dios, para aceptar su gracia.

Desarrollo:

1. Se proclama Lc 3,4-18 (sugerimos realizarla con tres lectores, relator, Juan Bautista, otros personajes)

2. En este momento vamos a reflexionar en forma personal, puede ser guiado por quienes proclamaron la lectura en el momento anterior.

Relator: El Evangelio que escuchamos nos invita a la conversión. La lectura nos dice que eran muchas y variadas las personas que se acercaban a Juan el Bautista, igual como ocurre esta noche. Y todas querían preguntarle al profeta ¿qué tenemos que hacer para entrar en el Reino de Dios? Juan les responde desde la situación de cada uno y los exhorta, les advierte, los desafía. Las respuestas de Juan Bautista, nos desafían también hoy. Preguntemos nosotros también a Juan ¿qué tenemos que hacer para entrar en el Reino de Dios?

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

Voz de "Juan Bautista": Prepará tu vida, allaná lo que obstaculiza la llegada del Señor. Te lo digo hoy, en esta noche que esperamos la venida del Espíritu. Preguntate por lo que vivís hoy, qué estás buscando. Con sinceridad reconocé los obstáculos que hay en tu vida y en la sociedad que te impiden escuchar y recibir al Señor. Reconocé lo que está "torcido y oscuro"...

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

Voz de "Juan Bautista": Te anuncio a Jesucristo, buena noticia, quien quiere salvar tu vida, quien puede darle sentido y dirección. Te anuncio a quien viene de parte de Dios, tu Padre, para darte vida nueva, abundante, eterna. Te lo anuncio y te invito a recibirlo en tu vida. Para ésto dejate limpiar, sumergite en su agua pura y limpia, recordá tu bautismo...

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

Relator: Escuchá el Evangelio y desde él respondé: ¿en qué situación estás, qué creés que debés hacer para recibir al Señor, el don de su Espíritu?. ¿Qué bienes necesitás compartir? ¿Quiénes son las personas que tenés cerca, con quienes tenés que "compartir tu túnica" o "darle de comer"?

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

– ¿Con quiénes tenés que ser mas justo en el trato? ¿Te valorás por lo que sos o vivís exigiéndote sin reconocer tus dones? Y a los demás, ¿sos capaz de reconocer y valorar sus virtudes o te la pasás criticándolos?

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

– ¿Qué tenés que cambiar para vivir realmente en la verdad y en el amor? ¿A qué te llama el Señor en esta noche?

Se deja tiempo para la reflexión y la oración.

3. Luego del momento personal, se invita a que se agrupen y compartan intentando actualizar la lectura: ¿Cuáles serían hoy los grupos que se acercarían a Juan? ¿Qué respuesta les daría? Se pueden repartir grupos sociales diversos a cada grupo: qué le diría Juan a los políticos, a los famosos. a los padres de familia, a los jóvenes, a los adolescentes, a los que viven en nuestro barrio, pueblo, ciudad, etc.

Tercer momento

Renovar nuestra fe y compromiso apostólico.

Recursos

Carteles con imágenes que muestren situaciones de pecado, injusticia, egoísmo, etc., velas para cada participante. Un afiche con el dibujo de un corazón de piedra y otro con un corazón de carne por grupo, fibrones, vasijas con agua para cada grupo.

Actividad

1. Luego de finalizado el trabajo en los grupos se dirigen en procesión hacia el templo. Se canta un canto apropiado y todos caminan detrás del Cirio Pascual. En la procesión se hacen paradas, en cada una de ellas se lee una "renuncia" y cuando todos responden, se rompe el cartel que tiene una situación de pecado referido a esa renuncia.

Animador: Somos una comunidad que quiere vivir al estilo de Jesús y, movidos por su Espíritu, amar y servir a nuestros hermanos. Por ello, todos juntos vamos a proclamar nuestra fe y nuestro deseo de renunciar a lo que nos impide ser fieles testigos del amor de Dios; vamos a hacer manifestación pública de nuestra adhesión a Jesús y a su Iglesia, para comprometernos a hacer realidad el Reino y su Justicia, para vivir conforme a la invitación de Jesús de amar al prójimo como el nos amó y de entregar, en todo, nuestra vida. Y para que todo esto sea posible:

¿Están dispuestos a renunciar al pecado, que se manifiesta en el egoísmo, la mentira, la envidia, la venganza?

Sí, estoy dispuesto.

¿Están dispuestos a renunciar al pecado que se manifiesta también en la búsqueda del placer por el placer sin importar los otros, en la búsqueda de la comodidad, en el consumismo desenfrenado?

Sí, estoy dispuesto.

¿Están dispuestos a perdonar cuando los traten mal, a amar, incluso, a los que no les quieren bien, a ayudar a los que necesiten, aunque no sean sus amigos?

Sí, estoy dispuesto.

¿Están dispuestos a dejar de buscar, ante todo, los propios intereses y poner en el corazón y en la vida, el corazón y la vida de los hermanos?

Sí, estoy dispuesto.

2. Cuando todos están ubicados dentro del templo se realiza la proclamación de nuestra fe, después de cada "Sí, creo" se encienden las velas.

¿Creen que Dios es un Padre bueno que nos ama y nos ha creado por amor? ¿Creen que todo el mundo está en sus manos, de El salió y a El se dirige?

Sí, creo.

¿Creen en Jesús, Hijo del Padre y hermano nuestro, que nació de María, Virgen y que pasó por este mundo haciendo el bien y entregó su vida para darnos vida en abundancia?

Sí, creo.

¿Creen que Dios lo Resucitó y está con nosotros hasta el fin de los tiempos animando nuestra fe con el Espíritu Santo?

Sí, creo.

¿Creen que el Espíritu Santo continúa actuando en los hombres y mujeres que se comprometen en la construcción del Reino?

Sí, creo.

¿Creen en la Iglesia que busca hacer camino de seguimiento a Jesús y nos da la vida de comunidad, dándonos la fe e incorporándonos al pueblo de Dios a través de una comunidad concreta y real? ¿Creen que estamos llamados a ser constructores de la Iglesia por nuestra condición de bautizados para gloria de Dios y de los hombres?

Sí, creo.

¿Creen que algún día nos encontraremos en la fiesta que no tiene fin, celebrando el Banquete del Reino junto a Dios Padre y los Santos?

Sí, creo.

Esta es nuestra fe, esta es nuestra esperanza y alegría, la cual proclamamos por la gracia del Espíritu que vive en nosotros. Creemos en ella, creemos que está presente en nuestra comunidad e Iglesia, y por ello somos enviados a proclamar que el Espíritu de Dios está en medio nuestro.

3. En grupos leen Ez 36,25-28 (puede proclamarse desde un lugar central y que después la trabajan en los grupos)

a) Se los invita a reflexionar y anotar en el afiche con el corazón de piedra ¿Qué actitudes son propias de un corazón de piedra?

b) Luego de haber dado el tiempo suficiente para el trabajo en grupo:

Animador: Al igual que los que desean con humildad y verdad recibir el don de Dios en sus vidas, y que desean ser bautizados en el Espíritu Santo: le pediremos al Señor que se cumpla su palabra en nosotros, que derrame "agua pura para limpiarnos de nuestros pecados", para que nos convierta el corazón de piedra en uno de carne, para que podamos caminar por sus senderos de paz y de justicia, de perdón y misericordia; para que nos sintamos y vivamos como hijos e hijas de Dios.

Gesto: uno de los miembros toma la vasija, se moja la mano y haciendo una cruz en la frente de quien tiene a su lado le dice: "Que el Señor te dé siempre un corazón de carne". Quien recibe el gesto realiza lo mismo con quien tiene a su lado y así hasta que termine la ronda. Cuando se completó la rueda, juntos tomados de la mano rezan el Padrenuestro, pidiéndole que se cumpla lo que pedimos y así nos preparamos a recibir el Espíritu de la Promesa.

c) Se le entrega a cada grupo el afiche con el corazón de carne y se les pide que anoten aquellas actitudes que son propias de un corazón de carne y que ellos quieren esta noche pedirle al Espíritu Santo que les de fuerzas para vivirlas.

4. En este momento se hacen peticiones espontáneamente pidiendo que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros y se responde a cada una de ellas "Ven Espíritu Santo"

5. Terminamos cantando.

Cuarto momento

Se puede terminar saliendo a "iluminar" a nuestro barrio, repartiendo matecocido y sandwiches entre la gente que vive en la calle (al estilo de las "noches solidarias"), haciendo una procesión de antorchas por las calles, o algún otro compromiso quizás no para esa misma noche, pero sí en un tiempo cercano, etc.

 


Si deseas conocer algún tema
sobre la Pastoral de Juventud dirigirse a:

Ramiro Viale
redpef@pastoraldejuventud.org.ar

Red de intercambio de experiencias formativas
del Instituto Nacional Cardenal Pironio.


La Pastoral de Juventud en la Argentina es hoy una acción dinámica que mira desde la óptica de la fe la realidad de los jóvenes para comunicarles la Buena Noticia de Jesús y hacer cercana y eficaz la misión de evangelizar.
Jóvenes de todo el país, junto con obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos adultos van gastando día a día su tiempo, sus energías y su propia vida en medio de los grupos y comunidades juveniles, en el campo y las ciudades, en los barrios y en los hospitales, en las escuelas y en las cárceles. 

http://www.pastoraldejuventud.org.ar 


El Instituto Nacional de Formación de Pastoral de Juventud "Cardenal Eduardo Francisco Pironio" es un organismo de la Pastoral Juvenil Nacional. Posibilita la existencia de un marco académico en el que se reúnan profesionales, docentes y agentes de pastoral para encontrar nexos entre la realidad juvenil y la misión de la pastoral, en un ámbito de reflexión, investigación, producción de material y oferta de instancia formativa.

http://www.pastoraldejuventud.org.ar/instituto.htm



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