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Editorial SAN PABLO
 
Psicología

 

Camarķn que se duerme se lo lleva la corriente

Refranes y proverbios energizantes 4
Autor: Joaquín Rocha
Psicķlogo especialista en Educaciķn para la Comunicaciķn
joacorocha05@yahoo.com.ar

Camarķn que se duerme se lo lleva la corriente
 
La actitud que se toma frente a los sucesos que se presentan en la vida determina la dimensiķn con la cual se van a encarar. Algunas personas, ante esto, esperan que ocurra algo o que alguien se haga cargo de ellas; son reactivas y se encuentran en el polo opuesto de ser proactivas. Se victimizan, ofenden, culpan a los demás de sus errores y viven enojadas.
 
Pocas veces, cambian de actitud. Normalmente hacen que las situaciones se compliquen y no puedan aprovechar las oportunidades de soluciķn. Tienden a vivir estresadas y están siempre quejándose de todo. Dejan la vida propia a la deriva.
 
La proactividad no sķlo es gozar del empuje necesario para resolver un problema, sino también ser responsable de la propia vida. Las personas proactivas toman decisiones con base en los valores. No tienen temor a equivocarse y, si yerran, aprenden de sus errores. Siempre encuentran una soluciķn a los problemas. Forman parte de su vocabulario frases como: “yo decido”, “yo puedo”, “puedo optar por un enfoque distinto”, “elijo”, “prefiero”…
 
Las apariencias engaņan
 
De la misma manera que detectas cuando alguien es auténtico, los otros también pueden detectar que tú no lo eres. Vivir de y para las apariencias es condenarse a vivir pendiente de lo que los demás piensan de uno. Ocuparse del parecer es esconder lo mejor de uno mismo, la esencia, no permitiendo hallar la verdadera satisfacciķn y el camino hacia la felicidad. Sin darse cuenta, los individuos que viven de las apariencias, se convierten, al tiempo, en personas frívolas y vacías. Poseen una baja autoestima y sķlo se sienten valoradas desde la imagen que dan al otro. No están conformes con ellas mismas.
 
La sociedad ayuda a generar apariencias a través de la puesta en marcha de “una cultura de la imagen”, nacida de la necesidad de “espectacularizar” todo. Los “modelos sociales” son producto de transformar en mercadería de compra y venta los sueņos de los individuos.
 
Por eso, deja de bailar con la música que interpretan otros; busca estar satisfecho contigo mismo sin demandar la aprobaciķn del otro. Despréndete de todo lo que no eres, para ser querido por lo que eres. Libérate de las presiones sociales para lograr recorrer un camino que sea realmente tuyo, y donde la valoraciķn y evaluaciķn ajena sean sķlo un aporte positivo y no una obsesiķn. Aprende a vivir también sabiendo que hagas lo que hagas habrá gente que no concuerde contigo. Aceptarse como uno es el principal requisito para mantener la salud mental y progresar día a día.
 
Es muy difícil encontrar un buen amigo, más difícil todavía dejarlo e imposible olvidarlo (dicho popular)
 
En su libro Amigos (Adiķs a la soledad), el psiquiatra y psicķlogo Enrique Rojas analiza la amistad y afirma que esta “se hace con confidencias y se deshace con indiscreciones”.
 
Muchos catalogan, con facilidad, de amigos a cualquiera que comparte un momento de la vida. Sin embargo, son vínculos superficiales que sķlo sirven para estar acompaņados, una manera de “campear” la soledad.
 
La verdadera amistad “es el vínculo más universal. En el que participan los tipos humanos más diferentes en edad, condiciķn o cultura. El que, a diferencia del vínculo amoroso o de otros muchos, nos compromete y acompaņa a lo largo de toda la vida…. Ni la edad, ni el sexo, ni la cultura, pues, parecen jugar como frontera para este tipo de vinculaciķn humana. Como una bendiciķn del cielo y como el sol y la lluvia, tampoco distingue para repartirse entre buenos y malos o justos e injustos” (El vínculo de la amistad, Carlos Domínguez Moreno, Profesor de Psicología, Universidad de Granada, Espaņa).
 
Creer en una amistad es creer en todo lo que se puede alcanzar, y donde hay un otro explícita o implícitamente, cerca o distante, está siempre acompaņando y alegrándose por las metas obtenidas.
 
Aquéllos que se dicen amigos deben compartir siempre una gran goma de borrar. Los reproches y el paso de facturas deben se anulados cuando no se hablan cara a cara. Dejar pasar el tiempo, no guardar rencores. Todo lo puesto en palabra, en una amistad, habla de sanidad. Nietzsche, en Así hablķ Zaratustra, seņala: “ŋEres un esclavo? Entonces, no puedes ser amigo. ŋEres un tirano? Entonces, no puedes tener amigos”.
 
El juzgar, el exigir, el adular, el invadir, el proyectar cosas de uno en el otro no deben existir en un amistad. Sí la aceptaciķn, más allá del disgusto que algún comportamiento nos pueda provocar. Un amigo se acepta sin condiciones. Esto no se aprende de la sociedad, se aprende de la vida. La amistad es un vínculo de ida y vuelta, de reciprocidad. Es un “carro tirado por dos”.

 



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