Iglesia y Sociedad

La religión de los argentinos
Autor: Oscar Campana
Director de la revista Vida Pastoral
oscarcamapana@fibertel.com.ar

Si muchos sentíamos que innumerables cosas venían modificándose en el universo religioso de la sociedad argentina, una reciente investigación sociológica lo confirma, poniéndole números y matices a aquella sensación. Intentaremos aquí, aunque sea brevemente, aproximarnos a los resultados de dicha investigación.
 
La investigación
 
El trabajo fue hecho sobre 2.403 casos y dirigido por el doctor Fortunato Mallimaci. En la presentación del informe se nos dice:
 
"En el primer semestre de 2008, el área Sociedad, Cultura y Religión del Ceil-Piette del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad Nacional de Santiago del Estero, han realizado la primera encuesta científica sobre creencias y actitudes religiosas de la población mayor de 18 años residente en Argentina. La medición se enmarca en un proyecto de investigación más amplio, de tres años de duración, que se propone analizar las relaciones entre la Religión y la Estructura Social en la Argentina del siglo XXI. El estudio, que tuvo un carácter nacional, se llevó a cabo en ciudades grandes, medianas y pequeñas de las distintas regiones del país (NOA, NEA, Cuyo, Centro, Patagonia y AMBA). Los porcentajes de las creencias y las actitudes religiosas en la sociedad argentina es un tema del que mucho se habla. Sin embargo, hasta ahora carecíamos de datos estadísticos confiables, habida cuenta de que hace más de 40 años que el Censo Nacional de Población no indaga sobre las temáticas mencionadas".
 
Algunos datos
 
El primer dato de interés, y que probablemente no sorprenda, es que el 91,1% cree en Dios.
 
A su vez, el número de católicos sigue bajando, aunque continúe constituyendo la identidad religiosa mayoritaria. A la pregunta "¿Cuál es su religión actual?” el 76,5% responde “católica”, mientras que el 9% dice “evangélica”, mostrando un crecimiento significativo de esta confesión cristiana (7,9% son pentecostales). El cuadro se completa con los siguientes números: “Testigos de Jehová” (1,2%), “mormones” (0,9%) “otras religiones” (1,2%) e “indiferentes” (11,3%), donde se incluyen “agnósticos, ateos y ninguna religión de pertenencia”.
        
Otro dato muy significativo lo constituye aquel que dice que el 61,1% se relaciona con Dios “por su propia cuenta”, mientras que sólo el 23,1% lo hace a través de una “institución eclesial”.
        
Coherentemente con esto, el 72,9% “asiste a las ceremonias de su culto” “nunca” o “poco frecuentemente”, mientras que el 23,8% lo hace “muy frecuentemente”.
        
Pasando de lo cuantitativo a lo cualitativo, la investigación trata de indagar en la relación entre las creencias declaradas y aquello que las religiones sostienen, por ejemplo en el ámbito de la ética sexual y la salud reproductiva. Por ejemplo, el 68,6% de los católicos considera que “el aborto debe estar permitido sólo en algunas circunstancias (como en caso de violación, que esté en peligro la vida de la mujer o por malformación del feto)” y el 15% considera que “una mujer deber tener derecho a un aborto siempre que así lo decida”
        
El 90% de la población está de acuerdo con que el gobierno “promueva el uso del preservativo para la prevención el VIH” y el 92,4% de la población (el 93,3 de los católicos) está muy o algo de acuerdo en que se brinde educación sexual en las escuelas.
        
Dejamos aquí el racconto de datos, que incluye más cuestiones que las aquí resumidas. A quien le interese ir a la fuente, puede encontrar un resumen en www.ceil-piette.gov.ar  y buscar allí la gacetilla en formato pdf.
 
Algunas consideraciones
 
Muchas lecturas pueden hacerse de los datos de la investigación. Una de ellas, sin duda, es la que establece una distancia entre la creencia y la institución religiosa. Que el 76,5% de los encuestados se consideren católicos no significa que adhieran a todo aquello que la Iglesia católica propone. Como contrapartida, la jerarquía de la Iglesia católica debería dejar de apelar a esa “mayoría” a la hora de proponer –o de oponerse, las más de las veces– políticas, leyes o normas. Quizás el ejemplo más contundente sea el de la educación sexual en las escuelas, eternamente postergada o morigerada por las presiones de la Iglesia cuando el ¡93,3! de los católicos están de acuerdo con su implementación.
        
Lloverán aquí los argumentos teológicos que nos recordarán que los obispos no representan al pueblo creyente ante el Estado, sino a Dios ante el pueblo creyente, y que por lo tanto no deben opinar de acuerdo a lo que una encuesta muestra como una mayoría quizás circunstancial. Sin entrar en mayores detalles, aceptemos este argumento. Por ello mismo, pidámosle a la jerarquía de nuestra Iglesia que, entonces, de este tema hable por sí misma, y no por el pueblo de Dios al que conduce.
        
No puede ignorarse, a esta altura del partido, que los procesos de individuación han calado hondo en la vida de las sociedades contemporáneas, y Argentina no es una excepción. Y dichos procesos no constituyen de por sí algo negativo. Están ahí. Configuran la identidad de los hombres y mujeres de hoy. Y esto incluye a quienes se dicen católicos. Operar pastoralmente ignorando este dato de la realidad es querer tapar el sol con la mano y desconocer al pueblo creyente a quien se dice servir y en cuyo nombre tantas veces se habla y se batalla.
 
Hace ya muchos años (algunas décadas) un profeta de la pastoral popular en Argentina, el padre Rafael Tello –cuya inspiración estuvo detrás de acontecimientos como el de la peregrinación juvenil a Luján– solía hablar de lo que llamaba un “proceso de diferenciación”, por el cual el pueblo creyente –su permanente preocupación estuvo constituida por la “religiosidad popular”– precisamente “diferenciaba” el objeto de su fe (Jesucristo, María, los santos, el bautismo, etc.) de la institución, no en el sentido de un anticlericalismo, sino más bien de un desinterés no polémico con la Iglesia. Cuando la actual encuesta afirma que el 95% de la población recibió el bautismo, que el 91,8 cree en Jesucristo, que el 76,5 se dice católico y que sólo el 23,1% se relaciona con Dios a través de la institución, quizás le esté poniendo números a esa intuición que el padre Tello supo interpretar sin mediciones previas. (A quien le interese, puede leer: R. Tello, "El Espíritu descenderá en las villas y en los campos... Dios da su Espíritu a los pobres": www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/?seccion=articulos&id=181  V. M. Fernández,El padre Rafael Tello: una interpelación todavía no escuchada: www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/?seccion=articulos&id=29; O. Campana, “Sangre de mártires en palabras de Rafael Tello”: www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/?seccion=articulos&id=158).
        
Cuando accedamos a la totalidad de la investigación podremos abundar en otras lecturas e interpretaciones de los datos. Las encuestas no constituyen, de por sí, una conclusión. Además, necesitan ser leídas en forma dinámica. Son bienvenidas si nos ayudan a pensar, a ubicarnos mejor en la realidad que nos toca vivir, a cuestionar lugares comunes a veces fácilmente aceptados, y sobre todo, sino nos ayudan a encontrar los caminos para hacer presente el Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, saliendo de nuestro tabor pastoral y bajando al valle donde la vida acontece.

 



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