Televisión

Telenovelas: el género del corazón
Autor: Verónica Franco
Lic. en Comunicación, Opinión Pública y Publicidad - UBA
veronicagfranco@yahoo.com.ar

La telenovela ha sido y es el género televisivo más popular en Latinoamérica y, por supuesto, también en nuestro país. Desde Rolando Rivas, taxista hasta la actual Vidas robadas, en la Argentina, la telenovela ha acaparado la atención de millones de seguidores fieles que siguen todos los días los sucesos de una historia de amor apasionante.
 
Asimismo, la telenovela es el ejemplo por excelencia del melodrama en la ficción televisiva. En el origen del melodrama del S XIX, como lo plantea el investigador y teórico en ciencias sociales, Jesús Martín-Barbero, se halla la relación entre el melodrama y las clases populares, ya que el melodrama de ese período está relacionado con el proceso histórico de la Revolución Francesa, con “la transformación del populacho en pueblo… Las pasiones políticas despertadas durante la revolución han exaltado la imaginación y exacerbado la sensibilidad de unas masas populares que pueden al fin darse el gusto de poner en escena (teatro) sus emociones. Y ese fuerte sabor emocional es lo que demarcará definitivamente al melodrama colocándolo del lado popular. El melodrama será el espejo de una conciencia colectiva”[1].
 
Esa ligazón con lo social, con la representación de ciertos acontecimientos de la época, es posible encontrarla –claro está, con las diferencias correspondientes no sólo a la época y soporte mediático, sino también a las transformaciones del género melodrama- en las telenovelas nacionales Resistiré, Montecristo y, recientemente, en Vidas robadas. Estas producciones se inscriben en una línea de compromiso con la realidad al tratar temas como la apropiación ilegal de hijos desaparecidos durante la última dictadura militar, la corrupción civil y de las instituciones y el tráfico de personas con fines de explotación sexual.
 
Aunque la telenovela posee un gran poder de influencia para educar e informar al público, se debe considerar que este género es de entretenimiento, de ficcionalización de situaciones, por lo cual cuando la ficción queda relegada por un mensaje informativo o educativo, el público tiende a rechazar la historia. ¿Por qué sucede esto? Porque la base sobre la que se asienta la telenovela es la historia de amor.
 
Tal vez, debido a ello, la tira Vidas robadas [2] –protagonizada por Facundo Arana y Soledad Silveyra- no alcanzó el rating esperado (en el día de ayer logró 17.6 puntos, el rating más alto desde el 10 de marzo) ya que la historia de amor compite con la historia sobre la red de prostitución.
 
Por ello mismo, es preciso traer el concepto de género a fin de aportar al análisis de la telenovela: “Hablamos de géneros para indicar modos de comunicación culturalmente establecidos, reconocibles en el seno de determinadas comunidades sociales. Los géneros, según esta acepción se entienden como sistemas de reglas a las cuales se hace referencia para realizar procesos comunicativos, ya sea desde el punto de vista de la producción o del de la recepción.” [3]
 
Sin embargo, no debe considerarse al género como un sistema rígido o inmodificable, pero sí tienen elementos característicos que lo constituyen. Una particularidad de estos tiempos es la mezcla, cruces y préstamos entre géneros; por ejemplo, en la televisión, hay noticieros con elementos del melodrama, o del género policial en las telenovelas.
 
La telenovela, tiene cuatro componentes -que no deben faltar-, pertenecientes al melodrama: la víctima, el villano, el héroe y el tonto (que permite las notas de humor) que llevan adelante la acción de la historia.
 
Y también deben estar presentes la pasión, los sentimientos y emociones, propios del melodrama, los conflictos y obstáculos que tiene la pareja protagonista para concretar su amor, y que los espectadores lo viven y sufren como los personajes. Como bien apunta la especialista en géneros televisivos, Nora Mazziotti: “Es como el lenguaje que las clases populares están acostumbradas a hablar y a vivir. Porque también los sectores populares viven más cerca de la cosa apasionada, o de la no contención. Son cuestiones culturales muy fuertes, el melodrama llegó a las masas por esta cosa de la emoción y del exceso.” [4]

 


[1] Martín-Barbero, Jesús: “Cap. 2. Claves para re-conocer el melodrama”, Televisión y melodrama, Ediciones Tercer Mundo, 1992, pág. 40-41.
[2] Vidas robadas, Telefé, lunes a viernes, 22.15 hs.
[3] Wolf, Mauro: “Géneros y televisión”, en Anàlisi, 9, 1984, 189-198
[4] Mazziotti, Nora: “Intertextualidades en la telenovela argentina: el melodrama y costumbrismo.” Trabajo leído durante el Grupo de Trabajo Géneros ficcionales y cultura de masas, en el XIV Congresso Brasileiro de Pesquisa Científica La Comunicaçao, organizado por Intercom en Porto Alegre, setiembre de 1991.


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