El artículo de "Famiglia Cristiana"

El Islam que viene

¿Puede convivir el Occidente con el Islam? La respuesta es sí, pero a condición de que al Islam lo respetemos y, por lo tanto, aprendamos a conocerlo. Ante todo tiene que desaparecer una larga serie de prejuicios acerca del mundo islámico. Señalamos algunos de los más corrientes y groseros, entre ellos, que "el Islam es la religión del fatalismo, del harén, de la poligamia, del disfrute material. No son más que malentendidos". Quien opina así es Gabriel Crespi, autor de una biografía sobre Mahoma, estudioso de lenguas y literaturas orientales, ha enseñado en Beirut y en la Univeridad de Álger y hoy, debido a su cultura y a su experiencia, trabaja en el proyecto de acercamiento de las naciones noraficanas a Europa. Ha sido también, por mucho tiempo, lector de lengua árabe en la Universidad Católica de Milán. La revista Famiglia cristiana le ha planteado estas preguntas acerca del Islam.

Empezamos por el primero prejuicio: el Islam como religión del fatalismo...

- "Con el Corán poco se puede hacer, pues todo está escrito, todo está predeterminado". Este es un prejuicio del Occidente. Y el mismo Corán le sale al paso: "El hombre, en verdad, está obligado a obrar como si fuera realmente libre de elegir o rechazar la salvación eterna."

¿Y el libre albedrío?...

- Sí, aunque esté todo en las manos de Alá. Es decir, el hombre tiene que actuar como si fuera libre, y ésta es una de las dificultades para los seguidores sinceros del Islam. Otro prejuicio es el hedonismo. El Occidente, incluso en nuestros días, asocia el Islam con los narguiles (pipa de fumar), los alminares (torres de las mezquitas), el harén, las cuatro mujeres, etc.

¿No es así?

- Ante todo, es necesario aclarar que el Corán (o Alcorán) dedica un sura (capítulo) entero, muy sugestivo, a la figura de María, la madre de Cristo. El Islam ha promovido en parte la figura femenina, la ha librado de la condición de servilismo en que vivía, le ha dado una cierta autonomía personal. He dicho una cierta autonomía, porque si examinamos hoy los códigos del estatuto personal en el mundo árabe, constatamos que la mujer vivió y sigue viviendo en condiciones de gran inferioridad. Excepto en Tunicia y Turquía -que han abolido la poligamia- las leyes ratifican las condiciones de inferioridad de la mujer. Por lo demás, se trata de una referencia al explícito mandato coránico que dice: "Dios ha creado al hombre algún peldaño por encima de la mujer".

Entre el Islam y el Cristianismo, ¿son más numerosos los factores de encuentro o las diferencias?

- Digamos que hay factores de encuentro, raíces comunes, y factores de separación irreconciliables. Valga como ejemplo el dogma de la Trinidad, por el que los musulmanes tachan a los cristianos de politeísmo latente. De todas maneras, es en la figura de Cristo donde permanece el punto de división entre las dos religiones.

El profeta Cristo, para el Islam...

- Es cierto que no se considera a Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios. Pero resulta curioso constatar cómo ve la tradición musulmana la figura de Cristo al final de los tiempos: ‘Cristo se presentará en la grande mezquita de Medina, se pondrá al frente de los fieles y guiará la oración del mediodía del viernes. Luego subirá al minbar, el púlpito de la mezquita, alzará la cruz con sus manos y luego la hará pedazos, para significar que el cristianismo está derrotado para siempre. Jesús hará profesión de fe en el Islam, morirá en la Meca y será enterrado en Medina junto a Mahoma’. Esta creencia sugiere qué tipo de relaciones se pueden entablar entre Islam y Cristianismo. Para el musulmán, el diálogo sólo sirve como cauce de información acerca de la verdad de sus certezas, y no para un real encuentro.

Entonces, ¿qué se puede hacer, según usted, para llegar a un acuerdo entre ambos mundos?

- Yo creo que un acuerdo no tiene que apoyarse en los contenidos de la fe, sino en los valores más profundos compartidos por las dos religiones: la trascendencia, la vida, la justicia, la paz, los valores morales, las libertades fundamentales, la vocación del hombre...

El Islam, además de no tener un guía único, ha bloqueado para siempre cualquiera interpretación...

- La interpretación se ha cerrado definitivamente en el siglo X, con el esfuerzo interpretativo de los grandes juristas. Hoy se está hablando mucho de renovación, de un nuevo esfuerzo para la interpretación de los textos. Es un tema abierto aún: ¿Es posible o no reabrir las puertas a la interpretación? De aquí surge la cuestión sobre la posibilidad de modernizar el Islam o, en cambio, es necesario islamizar la modernidad. Aquí reside la esencia del debate entre islamistas y reformistas. De este debate resurgirá el Islam del futuro.

¿Podemos circunscribir a los integristas y a los reformistas en áreas geográficas?

- No. Estos movimientos han nacido todos en Egipto a principios del siglo pasado, y se han extendido por todo el mundo árabe, hasta llegar a la moderna formación de partidos islámicos: Fis, Jihad argelino, Jihad libio, Jamaa egipcio, Hezbollah y otros. Todos ellos se inspiran en la ideología de los Hermanos musulmanes, impulsada en Egipto por el líder Hassan al Banna en 1922".

El integrismo a menudo hace referencia a la guerra santa...

- Entre los preceptos de fe no figura el concepto de guerra santa, sino sólo el de guerra defensiva en el caso de que la tierra del Islam sea atacada por un enemigo extranjero. Es lo que ha hecho Saddam antes de desaparecer.

Sin embargo los países islámicos no han acudido en defensa de Saddam...

- Porque Saddam representaba a un mundo laico, al partido Baath que sólo últimamente se ha inspirado en los valores de la fe. Pero frente a una invasión extranjera ha prevalecido la defensa del territorio. La guerra en Irak ha propiciado una alianza entre el partido Baath -que actualmente continúa la resistencia en Irak- y el Islam radical, que no participó en la guerra de Irak, pero que ha vuelto a infiltrarse con sus células en este país. Se ha verificado una convergencia de intereses. No se trata de atentados aislados por parte de francotiradores enloquecidos. En el mundo árabe no se piensa de esta forma. Estamos ante acciones emprendidas por una red bien organizada. Lo que ocurre ahora con los atentados anti-norteamericanos es debido a las células y al partido Baath, a cuyo frente sigue todavía Saddam en persona, que, como suponen franjas de la oposición árabe, está aprendiendo el idioma cirílico."

¿El cirílico?

- Quiere decir que Saddam se ha acercado al mundo ruso, y del mundo ruso está recibiendo apoyo.

 


(En Revista FAMILIA CRISTIANA, nº 29, 20 de julio de 2003. Milán (Italia), San Paolo. Tradución: Jesús Álvarez, ssp; revisión: Benito D. Spoletini,ssp)


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