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Uno de los mayores aportes de los estudios bíblicos modernos es haber descubierto, en gran parte del texto sagrado, lo que se llama “la intención del autor”, es decir, cuáles fueron las razones que lo...
Un movimiento teológico de liberación que en ocasiones fue mal interpretado
En especial después de Medellín, sobrevinieron una serie de "equívocos" que provocaron que muchos cristianos confundieran las Palabras del Episcopado Latinoamericano, y adoptaran posicionamientos alejados de la doctrina cristiana.
Algunos laicos, a partir del análisis de los Documentos Episcopales elaborados en Medellín, Puebla y Santo Domingo, creyeron entender que los obispos latinoamericanos, al criticar las políticas neoliberales, estaban acercándose a la ideología marxista. En líneas generales, puede decirse que ésta fue una conclusión apresurada y simplista, que desvirtúa lo expuesto por el Episcopado Latinoamericano, ya que ellos, con claridad y contundencia, plantean que "...el colectivismo marxista conduce a una idolatría, pero en su forma colectiva. Aunque nacido de una positiva crítica al fetichismo de la mercancía y al desconocimiento del valor humano del trabajo, no logró ir a la raíz de esta idolatría que consiste en el rechazo del Dios de amor y justicia, único Dios adorable..." (Puebla, 543).
Asimismo, algunos integrantes de la Iglesia Católica entendieron que la opción a favor de los desposeídos de nuestras tierras, de la que hablan una y otra vez los obispos latinoamericanos, debía hacerse en forma violenta, o que, cuanto menos, el Episcopado Latinoamericano veía con buenos ojos la utilización de medios violentos para la construcción de sociedades más justas y solidarias. Nuevamente, este es un posicionamiento que podría ser considerado apresurado y simplista, ya que en repetidas ocasiones los obispos plantearon que "...la violencia engendra inexorablemente nuevas formas de opresión y esclavitud, de ordinario mas graves que aquellas de las que se pretende liberar... " (Puebla, 532).
En última instancia, y en relación a la legitimidad o no del uso de la fuerza como vía para suprimir las injusticias sociales, habría que recordar que "…las insurrecciones y las revoluciones - salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país- engendran nuevas injusticias, introducen nuevos desequilibrios y excitan a los hombres a nuevas ruinas. En modo alguno se puede combatir un mal real si ha de ser a costa de males aún mayores..." (Pablo VI, Populorum Progressio 31).
De esta forma, y de lo expuesto con anterioridad, puede concluirse que, en líneas generales, existe una oposición de principio entre el cristianismo y el uso de medios violentos, ya que estos representan un atentado contra la vida que sólo depende del Señor. Sin embargo, esto no debería entenderse como una "invitación" a aceptar, resignadamente, situaciones de grave y marcada injusticia, tiranía o dictadura, en donde se violen los derechos humanos. Es únicamente en estos casos absolutamente "excepcionales" donde sería legítimo, de no existir ninguna otra alternativa, el uso de la violencia en defensa de la dignidad humana y el bien común.
Como se puede apreciar, este es un tema difícil de abordar, y sobre el cual se debe reflexionar con absoluta seriedad y con mucho cuidado, sobre todo en continentes como América Latina, en donde el subdesarrollo es una injusta situación promotora de tensiones que conspiran contra la paz, tales como diversas formas de marginalidad – económica, política, cultural, etc.-; desiguales distribuciones de las riquezas, que conllevan diferentes formas de exclusión social; numerosas fugas de capitales, que podrían ser utilizados para la realización de obras públicas para mejorar el bienestar común, etc.. Desafortunadamente, un análisis ligero e interesado de las palabras de Pablo VI, desembocó en que muchos grupos adoptaran, sin más, medios violentos que, en sí mismos, no son cristianos ni evangélicos.
3 comentario(s)
Susana (troikauy@aol.com) de Florida, WPB, USA, el 21/12/2006 a las 17.01 hs. escribió:
Tomando nuestra propia responsabilidad
Mirá Ezequiel, me alegra que haya alguien que lea la nota y diga algo. Pero esto es aparte un comentario amistoso. Pero es bueno que alguien haga chispa. Yo no te llamo culpable a ti, ni a mí, ni a todos los que tenemos que doblar el lomo para ganarnos la vida. Llamo culpable y si vuelvo a repetir a todos los latinos americanos que si han tenido todos estos siglos el poder en sus manos económico, político, etc. Para darle al pueblo la posibilidad de crecer, educarse y ser independientes en todo. Yo veo que nosotros los LA mas de uno y son muchos además si pueden pasar por encima del pobre lo hacen mas de uno y por eso digo que nuestro subdesarrollo es culpa nuestra. No de los que entienden el sufrir del otro sino por los ricachones que se embolsan las riquezas a costillas de malas pagas y aprovechando y tratando a la gente por encima del hombro, despreciando porque esta en inferior condiciones. Ahora entendiste porque digo que nosotros somos culpables? No tiro la pelota fuera de la cancha culpando a los de afuera, tomo conciencia propia, de nosotros mismos como latinos americanos. EEUU tiene también sus propias culpas por no atender bien nuestras necesidades. Pero mira que la cúpula Latina Americana y la no tan cúpula se las traen. Y yo creo que debemos cambiar desde nosotros mismos. Sabes una cosa que aquí donde yo estoy ningún latino quiere trabajar con ningún latino americano. Porque son los peores que pagan. Con eso te diga algo para que veas.
Ezequiel Perez (ezekelietoperez@hotmail.com) de Villa Gral. Belgrano/Córdoba/Argentina, el 20/12/2006 a las 18.58 hs. escribió:
Culpable Yo? o el reino de la estupidez en una mente?
Cunado leí: "El propio subdesarrollo y la injusticia que tiene America Latina la hacen los propios latinoamericanos!", de la conicida Susana me pregunté: Soy Culpable? Me levanto todos los dias a la madrugada, voy a hacer changas hasta las 22 o mas; busco trabajo golpeando todas las puertas que puedo, pago mis impuestos a costa del hambre de la familia, intercalo changas con otros trabajos, ayudo a mi esposa en casa, llevo y traigo mis hijos a una escuela que dice ser gratuita pero con lo que me piden de materiales y útiles escolares no lo es, viajo como ganado en colectivos, participo de la Celebración de la Eucaristia como un rito vacío porque el cura de turno tuvo ausente al Espiritu Santo el día de la ordenación, no puedo llegar muy tarde a casa a causa de la inseguridad en el barrio, me pagan con bonos que sólo se cambian en un sólo almacen en algunos casos, quieren que actue contra mi conciencia y que delinca y al negarme me hacen sumario y me despiden, así podría seguir una lista interminable que hace a lo intímo y que no los quiero aburrir. Y esta señora me pone dentro de la bolsa de los culpables?. Así que yo me deslomo día a día por un pais mejor y todavia soy culpable?
Yo me pregunto: Quién le da la "autoridad judicial" a esta mujer para llamarme culpable????? Qué sabe esta mujer lo que estoy haciendo para no colaborar con la injustucia y el subdesarrollo para todavia desde EEUU llamarme CULPABLE??. Esto que se escribió es un insulto a los que peleamos por vivir.
Atención: aquellos comentarios
que sean envíados por partes no serán publicados.
Queridos lectores: Durante las próximas semanas del Adviento que estamos transitando, ustedes podrán aprovechar un material que espero les sea útil. Ha sido elaborado por el Padre Daniel Climente, actual Coordinador del Grupo Pueblo de Dios. El Padre Daniel es un Sacerdote joven, Párroco de Batán (¡¡¡del lado de “afuera"!!!), en la Parroquia Ntra. Sra. De Luján.
Seguramente, en más de una oportunidad hemos escuchado comentarios e inquietudes de todo tipo (y muy críticas por cierto) acerca de aquellos que en la Iglesia han recibido el sacramento del Orden: ¿para qué sirven los curas? ¿Qué bien hacen? ¿Qué función cumplen los Obispos? ¿Qué es un diácono?
El comienzo de la época navideña lo determina, generalmente, el 8 de diciembre; ese día todo el mundo debe armar el árbol de Navidad. Sin embargo, actualmente, esa costumbre se está perdiendo. Desde hace varias temporadas, se observa que muchas personas instalan los arreglos navideños mucho antes de la fecha determinada...