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Editorial SAN PABLO
 
Recursos Pastorales

 

Un cuento sobre...la oraciķn
Autor: Jorge A. Blanco
Departamento de Audiovisuales Editorial SAN PABLO
audiovisuales@san-pablo.com.ar

En el evangelio de este 17ē domingo, Jesús nos enseņa cuál ha de ser la forma de dirigirnos a nuestro Padre, y nos recuerda la constante necesidad de orar con perseverancia y confianza (Lc 11, 1-13).

Compartimos un cuento sobre la oraciķn y una posterior propuesta de reflexiķn personal y grupal sobre este tema:

"Aquella vez, la catequista de Matías estuvo insistiendo mucho sobre la importancia de saber de memoria las oraciones. Resulta que se había enterado de que el obispo de su diķcesis iba a visitar la parroquia y tenía interés de darse una vuelta por las salas de catequesis. Y todos sabían que al obispo le encantaba preguntar a los chicos de catecismo si sabían las oraciones. Es mas, el obispo formaba su opiniķn respecto de las catequistas del lugar según podía comprobar si los chicos y las chicas habían prendido bien las oraciones del cristiano.

Esto no tendría que ocasionar ningún problema, si no fuera porque Matías que era un chico muy bueno y muy simpático, siempre había tenido dificultades con su memoria, y a pesar de los esfuerzos que hacía, no lograba nada.

Cuando se fueron todos, la catequista llamķ y le hablķ aparte a Matías para pedirle que estudiara lo máximo posible.

-Pero Seņorita, usted sabe que yo estudio, pero no me queda; le aseguro que me esfuerzo mucho, pero tengo mala memoria, ...no crea que yo no estudio....

-Bueno, te creo, pero igual estudiá. Hacé un esfuerzo mayor, aunque sea por esta vez.

El día de la visita del obispo llegķ. Cuando ese hombre gordito, bonachķn y simpático se puso delante de todos, a Matías, que se había sentado en el último lugar, le temblaron las piernas.

ŋEn el último lugar, dije?, No,...se había sentado atrás del último y, aprovechando que el de adelante era un muchachito bastante corpulento, de Matías apenas asomaban unos pocos rulos del pelo. El castaņetear de los dientes no se escuchaba, pero que Matías temblaba, les aseguro que sí.

Y que la maestra estaba más nerviosa que nunca, también.

El obispo, después de saludar y de hacer algunas bromitas, dijo lo que todos estaban esperando:

-A ver, este grupito... ŋcķmo anda en la oraciķn?

Después de un pequeņo silencio, dijo...:"A ver, vos".

Cuando dijo "vos", sacķ el dedo como si fuera un misil y seņalķ a Matías que seguía escondido atrás del último.

-ŋYo? No, gracias.

-Si, vos, pasá adelante y decí el Credo.

Se imaginan que Matías, del Credo, nada. Y del Gloria, menos, ni la del Ángel de la Guarda le saliķ.

-ŋMe podes explicar cķmo haces para rezar, si no sabes las oraciones de memoria? –le preguntķ el obispo.

Matías que no era memorioso pero si muy sincero, se aclarķ la garganta y le contestķ:

-Mire padre, yo me arrodillo junto a la cama, junto mis manos y trato de empezar. Cuando veo que no me acuerdo nada, recito bien despacito el abecedario, que lo sé desde primer grado, cuatro o cinco veces; después le digo a Dios: Padre mío, te pido que juntes todas las letras que te dije, en el orden que haga falta para que salgan mis oraciones de la noche. Te quiero mucho. Hasta maņana.

La catequista se puso colorada por la vergüenza y no supo que decir. Sin embargo, el obispo felicitķ a Matías y lo puso como ejemplo, porque verdaderamente había encontrado una manera bien auténtica para comunicarse con Dios".

(Adaptaciķn de "La oraciķn de Matías", en "Cuentos rápidos para leer despacio 1" Casalá/Pisano-SAN PABLO)

Para la reflexiķn personal y grupal:

-Analizar los personajes de la historia y sus actitudes. ŋCķmo los imaginamos?

-ŋQué mensaje nos deja este relato?

-Generalmente, hemos aprendido a rezar en nuestra infancia.... ŋAprendimos a dialogar con Dios o a repetir oraciones de memoria?

-ŋQué lugar ocupa la oraciķn en nuestra vida? ŋEs habitual o solo por cuestiones de necesidad o conveniencia?

-ŋCon qué tipo de oraciķn nos sentimos mas a gusto?

-ŋMeditamos profundamente aquello que solemos repetir en el Padrenuestro? ŋLogramos vivir lo que pedimos en esta bellísima oraciķn, o solo logramos repetirla con nuestros labios?

-ŋQué propķsito personal/grupal podemos generar a partir de esta reflexiķn?

Esperamos tus comentarios y aportes.
Un abrazo y hasta la prķxima…

 



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