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Editorial SAN PABLO
 
Psicología

 

Colonia de vacaciones

ŋDepósito de verano?
Autor: Joaquín Rocha
Psicólogo especialista en Educación para la Comunicación
joacorocha05@yahoo.com.ar

Cuando llegan las vacaciones, la estadía de tiempo completo de los niņos, en casa, se vuelve un problema para muchos padres. Ya sea por no saber qué hacer con ellos, por comodidad, o por cuestiones laborales, recurren a las colonias de vacaciones como la única solución. Tal vez, para los padres, que trabajan sea así. 

La elección de la colonia debe revestir tanta importancia como lo fue la elección de la escuela para que no se convierta en una extensión de las estructuras disciplinarias vividas durante el aņo lectivo.

Las colonias resultan una buena opción cuando el objetivo es entretener y no sólo mantener ocupados a los chicos.

Para algunas organizaciones, clubes o escuelas, se trata de una salida más para obtener beneficios económicos. Se contrata a un personal, profesores de educación física o docentes, sobre todo, del nivel inicial, que no están preparados para llevar a cabo las actividades que requiere una excelente jornada de entretenimiento. Es así que, para los chicos, asistir es más una tortura que un placer, lo cual les genera más estrés.

El personal debe ser facilitador del proceso de desarrollo y crecimiento físico y mental. Por eso, el juego y la recreación se han convertido en especializaciones que desarrollan maneras nuevas para que los niņos se relacionen con el entorno, descubran, conozcan y desarrollen nuevos vínculos afectivos.

Además de la capacitación de docentes preparados y cabalmente competentes, la seguridad es de vital importancia. No solo por la infraestructura para desarrollar las actividades propuestas, piscinas, espacios abiertos o cerrados para la práctica de algún deporte o el ocio, también hay que tener en cuenta el personal humano que rodea al niņo.

Las jornadas muy extensas se vuelven agotadoras y, en vez de recibir de vuelta, cada día, niņos vitales, se reciben niņos cansados sin ganas de hacer nada y menos de relacionarse familiarmente.

Se hace necesario, por la salud física y psíquica de los niņos, que los padres pregunten cómo se va utilizar el tiempo y, si dentro de las planificaciones, existen momentos de ocio, charlas o juegos no dirigidos. Los niņos precisan, a veces, que nadie “dirija” su tiempo. Ser más actor que receptor. Rol que, a menudo, la escuela no le permite cumplir. Ofrecer esta oportunidad es ofrecer una posibilidad de creatividad, de relación y de conocimiento de sí mismo.

Cada niņo tiene sus propias necesidades y su propio estilo, de tal manera que un espacio de ocio le facilita desarrollar sus propios modos de expresión y de conocimiento. Aprender que un momento de soledad es tan importante como un momento compartido con otros. 

Según la profesora Inés Moreno, (revista Viva) no es necesario que los niņos tengan una agenda completa. Aburrirse no es malo. Es una emoción que permite reconocer la propia necesidad y buscar recursos propios. A veces, para abordarla, estamos muy acostumbrados, en esta cultura, a hacer uso del “chupete” de una actividad para acallar la necesidad del niņo. Ayudar al niņo a reconocer y a reconocerse en el aburrimiento.  Encontrar los propios caminos para encontrar alternativas y encontrarse en la propia búsqueda.

Una colonia de vacaciones debe colaborar con la educación planteada en el hogar. No es un lugar donde, en el verano, se deposita a los niņos. Debe contemplar el nivel de desarrollo psicofísico y educativo de cada niņo.

En la página web Planeta mamá, brindan los siguientes consejos que me parecieron importantes para los papás que tienen que elegir una colonia de vacaciones para sus hijos: 

·         El horario: hay que definir si se desea una colonia de jornada completa o de medio turno, por la tarde o por la maņana.

·         La cantidad de chicos por grupo y la cantidad de profesores que se le asigna a cada grupo revelará cuán individualizado es el cuidado de los chicos.

·         La propuesta recreativa: porque la colonia no debe ser una guardería de verano, sino que las actividades deben estar planificadas y organizadas.

·         El traslado: llevar a los chicos directamente al club o al predio donde se realicen las actividades es una opción. La otra es el transporte que puede estar incluido o no en el precio de la colonia. En el caso de que los chicos se trasladen en micro, hay que asegurarse de que los vehículos y sus conductores cumplan con las reglas y que un profesor de la colonia cuide a los chicos durante el viaje, ya que el chofer no puede ocuparse de esto y, además, conducir con precaución.

·         El control del ingreso en el predio y el retiro de los chicos, la atención médica con la que cuentan –desde el botiquín hasta el servicio de emergencias− y la habilitación de los micros y los espacios que se van a utilizar son cuestiones básicas que hacen a la seguridad y que hay que tener claras antes de optar por una colonia de vacaciones.

·         El cuidado de los chicos en la piscina es un punto aparte: hay que averiguar quién los vigila dentro y fuera del agua, si hay guardavidas, cómo se controla el uso de protector solar, si se realizan revisaciones médicas para prevenir el contagio de hongos y pediculosis, etc.

·         Salvo que se elija una actividad en un espacio cerrado, como un club que no cuente con espacio al aire libre, habrá que asegurarse de que haya lugares de sol y de sombra, y de que existan espacios cubiertos, aptos para los días de lluvia.

·         Los baņos deben estar limpios y en buenas condiciones de conservación. En relación con el momento de cambiarse o ducharse, averiguar quién supervisa estas actividades, sobre todo, en los clubes donde los chicos comparten las instalaciones con personas ajenas a la colonia.

·         Nunca hay que elegir una colonia sólo por recomendaciones: es importante concurrir personalmente, inspeccionar el lugar y conversar con los profesores y organizadores.

Las colonias de vacaciones pueden ser una buena opción, pero nada puede reemplazar una actividad, sea cual fuera, realizada en familia.

 



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