En momentos en los que la inseguridad es la protagonista del país, es más importante que nunca que los ciudadanos se hagan oír. En diálogo con San Pablo, Juan Carlos Blumberg, presidente de la Fundación Axel Blumberg POR LA VIDA DE NUESTROS HIJOS, nos brinda su visión sobre la situación argentina y aconseja a las víctimas del delito.
¿Cómo ve la situación de inseguridad que se vive hoy en la Argentina?
La situación es muy crítica, la cantidad de víctimas de delitos que nos vienen a ver a la fundación es mucha. Todo esto se está agravando demasiado, por otro lado, la justicia manda rápidamente las causas a archivo, a esto se suma el tema del paco u otro tipo de sustancias en los jóvenes, que, para conseguirlos, roban hasta en sus propias casas o, lo que es aún peor, fuera de ellas, y hasta llegan a cometer asesinatos.
Por otro lado, están los menores que delinquen, que matan y que entran por una puerta y que salen por otra. Como el caso de “El ángel” de La Plata, que ya incurrió en 61 hechos delictivos, y siempre se lo devuelven a sus padres, se escapa de los lugares de recuperación. Estamos muy mal…
¿Qué se hace desde el Gobierno?
En el Congreso, hay 14 proyectos de tratamiento integral de la minoridad durmiendo hace 5 años. Durante este lapso, hemos traído al Dr. Pfeiffer, el criminólogo más importante de Europa y lo llevamos a hablar con diputados, senadores, pero nunca hicieron nada. Mientras que, en el mismo período, el Dr. viajó a Chile, y, como consecuencia de esta visita, el presidente Lagos, en el año 2005, promulgó una ley penal juvenil que bajaba la edad de imputabilidad a los 14 años. Esto último demuestra que, cuando existe voluntad política, la cosa se encamina o se realiza. El Congreso “cajoneó” 10 proyectos para tener un banco de ADN de violadores y asesinos.
Me acuerdo de que, a los veinte días de nuestra primera marcha −en abril de 2004, frente a la plaza de los dos congresos, que reunió a 350 mil personas− el ex presidente Néstor Kirchner anunció un plan de seguridad que nunca se cumplimentó.
Deberíamos contar con una policía para todo el país, como tienen los países del primer mundo, además de las provinciales y las comunales, porque, cuando los delincuentes comenten un delito en Capital, cruzan a la provincia, y ya no hay coordinación de medios. La realidad es que estamos muy mal, y se hace muy poco.
Uno escucha hablar, por ejemplo, al Dr. Arslanian, y es indignante. Él fue uno de los que destruyó la policía. Estamos recogiendo ahora lo que sembró. Antes, en las comisarías, había fotografías de delincuentes cercanos a ese lugar, y las víctimas de delitos podían recurrir a ese archivo fotográfico y ver si identificaban a alguien. Arslanian quemó todos esos archivos. En cambio, en los países del primer mundo, los archivos, no sólo los fotográficos, se conservan durante 84 años. Uno se da cuenta de que es muy grave lo que estamos viviendo, y realmente se hace muy poco. ¿Cómo puede ser que la policía tenga que comprarse sus propias balas, sus chalecos para poder ejercer?
Como protagonista de un hecho terrible de inseguridad, ¿qué consejo les daría a las víctimas o familiares de víctimas del delito?
Se debe actuar como ciudadano y efectuar las denuncias pertinentes a la comisaría, a la fiscalía y, después, tomarse la molestia de averiguar qué se hizo. No hay que permitir que se archiven las causas sin investigar. El ciudadano tiene que reclamar, gracias al reclamo, obtuvimos el 911. Por otro lado, hay que ver qué ofrece cada candidato a la hora de votar.
Es importante que los medios informen para que la gente esté alerta, que denuncie, que se haga oír.