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Almanaque Católico 2010

Día a día por los caminos de la fe
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CARTAS

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Voces: Kiki Troi...


Año Sacerdotal
De los que dijeron sí: el Cura Gaucho
por P. Martín Dolzani, ssp
Responsable de la Pastoral vocacional Sociedad de San Pablo
dolzani.mar@san-pablo.com.ar
 

Durante este Año Sacerdotal, iremos proponiendo otros modelos de sacerdotes, de nuestra historia cercana, que amplíe el horizonte, que nos deja el propuesto por el Papa, de Juan María Vianey. Si usted conoce otros y desea que lo publiquemos, se lo agradecemos. Comenzaremos con el siervo de Dios, José Gabriel del Rosario Brochero. El “Cura Gaucho”, como lo apodó la misma gente. Estamos hablando de un sacerdote cordobés que dijo sí a Dios y a la gente.
 
José Gabriel nació en la cercanía de la localidad de Santa Rosa de Río Primero (Córdoba), el 16 de marzo de 1840. Fue el cuarto de diez hermanos. Su familia trabajaba en el campo, donde mamó una profunda fe cristiana. No es raro que dos de sus hermanas abrazaran la vida religiosa, en las Hermanas del Huerto.
 
Pocos días antes de festejar sus juveniles dieciséis años, ingresó en el Seminario de Córdoba, Nuestra Señora de Loreto, el 5 de marzo de 1856. Una vez concluidos sus estudios eclesiásticos, fue ordenado presbítero (sacerdote), con 26 años de edad, el 4 de noviembre de 1866, de manos del obispo Vicente Ramírez de Arellano.
 
Ahora bien, ¿por qué se ganó este apodo tan particular de “Cura Gaucho”? Porque su corazón sacerdotal lo entregó al servicio del evangelio, de la educación y la promoción humana de sus feligreses. Por eso, la gente lo llamó en vida: el Cura Gaucho.
 
Sus primeros años sacerdotales los transcurrió en la ciudad de Córdoba, colaborando en la Iglesia Catedral y como Prefecto de Estudios del Seminario Mayor. Mientras tanto, siguió estudiando, en la Universidad de Córdoba, alcanzando el título de Maestro en Filosofía. Durante el brote de la epidemia de cólera, en la ciudad, en el año 1867, se destacó por su dedicación a los enfermos y moribundos.
 
El 5 de diciembre de 1869, se hizo cargo del Curato de San Alberto, más conocido como el valle de Traslasierra. Se instaló en Villa del Tránsito. Desde el segundo aniversario de su muerte, esta localidad adquirió el nombre de Villa Cura Brochero, por disposición del entonces gobernador de Córdoba, doctor Ramón Cárcano.
 
El sector geográfico pastoral asumido, por mandato de su Obispo, abarcaba unos cuatro mil trescientos kilómetros cuadrados, y estaba habitado por algo más de diez mil habitantes. Un paraje abandonado, sin caminos, sin escuelas y las mismas sierras grandes lo distanciaban, más aún, de la capital de la Provincia. Las necesidades de la gente las hizo suyas. No tuvo miedo de ensuciar sus manos, de motivar a sus feligreses y de visitar a los gobernantes para construir iglesias, capillas, escuelas. Tenía la certeza de que el progreso y la educación contribuirían a acercar a Dios a la gente.
 
En su vejez, Brochero se enfermó de lepra. Fue la consecuencia lógica de haber compartido, no sólo su mate, sino también toda su vida con la gente sana y enferma. Los últimos días los pasó sordo y ciego hasta que, el 26 de enero de 1914, falleció “con olor de santidad” en su lugar de más trabajo: Villa del Tránsito.
 
Entre sus múltiples obras, es necesario resaltar particularmente la Casa de Ejercicios, en donde se palpa claramente su espíritu apostólico. En agosto de 1877, comenzaron las prime­ras tandas de ejercicios espirituales, de varones y mujeres. Hasta su muerte, se regis­tra­ron ciento cincuenta y ocho tandas, habiendo pasado un total de treinta y ocho mil cuarenta y seis ejerci­tan­tes, mucho más que los mismos habitantes de la zona. El padre Brochero entregó la direc­ción de la Casa a las Hermanas Esclavas Argentinas, el 27 de septiembre de 1888. Como complemento de esta notable iniciativa, edificó una casa para las religiosas, el colegio de las niñas y la residencia para los sacerdotes.
 
Brochero fundó pueblos, mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó y abrió más de doscientos kilómetros de caminos, más el ramal ferroviario que une el Valle de Traslasierra, entre Villa Dolores y Soto. Deseaba sacar a sus queridos serranos de la pobreza: Abandonados de todos, pero no por Dios, como solía repetir.
       
Asumió el lenguaje de sus feligreses buscando hacer comprensible el evangelio. Se cuenta que ningún enfermo quedó sin los sacramentos, ni la lluvia ni el frío lo detuvieron. ¡Ya el diablo me va a robar un alma!, expresaba. Se entregó a todos con corazón sacerdotal, especialmente a los pobres y alejados.
 
Este espíritu misionero y humanitario sigue siendo actual. Si bien los tiempos han cambiado, y hoy hay tareas urgentes que competen a los gobiernos civiles, el Cura Gaucho es una invitación a:
 
1.      Estar atentos a las múltiples necesidades de los que nos circundan.
 
2.      Colaborar y promover iniciativas por el progreso de las personas y de la comunidad.
 
3.      Responder a quienes buscan ayuda para profesar su fe cristiana.
 
4.      Trabajar con otros en nuevos proyectos espirituales y sociales.
 
La luz de Brochero brilla desde Córdoba. Es grato saber que, sacerdotes y seminaristas de la Argentina, anualmente, peregrinan a Villa Cura Brochero. Confiamos en que están bebiendo algo del espíritu del cura Gaucho, que anunció: Aquí estoy, Señor.

 

 

4 comentario(s)

Veronica Heredia (veriheredia@hotmail.com) de tucuman, el 30/08/2009 a las 13.48 hs. escribió:

a conocerlo y a rezarle!!!!!
mis abuelos conocieron al cura brochero porque vivian en esa zona, yo hoy siento y creo que soy catolica activa gracias a la entrega de este cura que no le temia al frio intenso de las sierras y que se ocupo de la evangelizacion y la promocion humana de tanta gente. le rezo todos los dias pidiendo por su beatificacion y con mis hijos todos los años vamos hasta cura brochero a rezar sobre sus restos. gracias por difundir su vida ya que cuanto mas le recemos mas pronto tendremos otro santo en los altares. gracias por dar a conocer su obra, me emociona muchisimo

Maria Consolacion (conny) (konidoc@hotmail.com) de cordoba, el 21/08/2009 a las 23.07 hs. escribió:

gracias p. Martín !
Valoro muchísimo este envío,porque al ser santiagueña ,no he profundizado la Vida del P.Brochero...admiro la valentía del "cura gaucho",su ser simple ...abierto a las necesidades de la gente...digno de imitar... Pido a Jesus Maestro que me ayude a descubrir su Rostro en el más pobre y enfermo ,y en el solo ,que no tiene flia. Admiro a los Paulinos por su contribución con los Medios ,por su claridad,por su humildad y sabiduría. Gracias P. Martín. conny

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