El pasado domingo el Papa Benedicto XVI denunció durante el rezo del Ángelus que 'la Navidad se resiente, lamentablemente bastante a menudo, de una mentalidad materialista'.
El Pontífice catequizó el domingo 9 de diciembre, en el Ángelus, acerca de la vida eterna y el significado de la Navidad. "Es ahora, en el presente, cuando se juega nuestro destino futuro; con el comportamiento que tengamos en esta vida decidiremos nuestra suerte eterna", afirmó Benedicto XVI.
Luego añadió: "Al final de nuestros días sobre la tierra, en el momento de la muerte, seremos evaluados en base a nuestra mayor o menor semejanza con el Niño que va a nacer en la gruta pobre de Belén, porque es Él el criterio de medida que Dios ha dado a la humanidad".
"Mediante el Evangelio, Juan Bautista nos continúa hablando a través de los siglos, a cada generación", agregó el líder religioso antes de censurar el consumismo con que se vive la Navidad.
"Sus palabras claras y duras resultan beneficiosas para nosotros, hombres y mujeres de nuestro tiempo, en el que también el modo de vivir y percibir la Navidad se resiente, lamentablemente bastante a menudo, de una mentalidad materialista", completó la máxima autoridad de la Iglesia católica.
Y es cierto, actualmente el festejo de la navidad es una fiesta más profana que religiosa. Es un período cruzado por una gran actividad comercial e intercambio de regalos, además de reuniones con amigos y familiares.
El consumismo ha llegado al punto tal que hoy "los regalitos que se reciben en la Nochebuena" ¡los trae Papá Noel!, ese hombre que la leyenda describe como de barba blanca, bello, hermoso, rubio, con ojos azules grandes, cara ovalada.
Hace unos treinta años atrás, los "regalitos" tenían que ver llegada del niño Jesús. Y armar el pesebre era más importante que "el arbolito".
Es bueno conocer los orígenes de "estas adquisiciones" para saber dónde estamos parados: El nacimiento del árbol de navidad se remonta a la época comprendida entre el segundo y tercer milenio a.C. En aquella época, un gran número de pueblos indoeuropeos que se expandían por Europa y Asia, consideraban a los árboles como la expresión de las fuerzas fecundantes de la Madre Naturaleza. La leyenda cuenta que un roble que los paganos concebían como sagrado cayó sobre un abeto, pero este quedó milagrosamente intacto, por lo que fue proclamado al árbol del niño Jesús. Su forma triangular se explicó como representativa de la Santísima Trinidad, con el Dios Padre, en la cúspide.
El moderno árbol de navidad proviene, principalmente, de los países fríos y nórdicos donde todos los años se conmemora a las fiestas, con el adornado de luces, guirnaldas, regalos y objetos de colores. Esta costumbre se fue expandiendo a otros países y hoy es adoptada en casi todo el mundo.
Papá Noel o Santa Claus es el encargado, por estos tiempos, de traer cada fin de año, la abundancia juntamente con la radiación de paz, amor unión y fraternidad. El aspecto que hoy conserva es producto de la marca Coca-Cola, que lo eligió para sus anuncios navideños hace muchos años y lo vistió con sus propios colores rojos y blanco.
Papá Noel es una tradición nórdica que nada tiene que ver con el origen religioso y cristiano que representa en la actual navidad.
El significado de la Navidad es más que Papa Noel, el arbolito y los regalos. Lamentablemente mucha, pero muchísima gente se olvida que la Navidad es el nacimiento del Niño Dios que vino para redimir al mundo.
Jesús repartió su amor, su luz, sus enseñanzas, y sobre todo nos regaló su vida... Es propicio hacer votos para que todos sintamos el espíritu de amor y servicio experimentados por los pastores y reyes cuando tuvieron la grandeza de visitar personalmente al niño.
Hagamos de estas navidades algo mas espiritual, detengámonos por un momento a reflexionar; que la ambición de esta sociedad consumista y materialista no obnubile nuestro encuentro consigo mismos, con Dios y nuestros hermanos.