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La influencia de la televisión, y de los medios de comunicación en general, provoca modificaciones en la vida cotidiana, en la cultura y en la percepción de la realidad. En el campo de la comunicación, se denomina “massmediación” al concepto que refiere a la cultura como resultado de la propagación masiva de los medios de comunicación masivos.
La massmediación describe el proceso por el cual los medios establecen las formas de visión de la realidad, los valores, y las relaciones humanas. En este sentido, los medios construyen y re construyen el espacio, el tiempo y el mundo en el que vivimos; proponen esquemas de percepción, los significan y re significan constantemente. Por consiguiente, es importante cuestionar ¿qué lógica siguen los medios de comunicación? ¿Qué ideología es la que moldea los productos mediáticos?
Como bien plantea Stuart Hall, investigador y teórico sobre temas de cultura y comunicación de la Escuela de Birmingham, los medios de comunicación están en manos del bloque de poder (clases que detentan la hegemonía cultural y social), que imprime su visión a los productos culturales mediáticos.
Un importante autor argentino del campo comunicacional, Aníbal Ford, considera que en nuestra sociedad existen problemas que exigen pensar los medios, su relación con la comunidad, y las políticas comunicacionales y culturales.
Uno de esos problemas es la exposición pública de la privacidad, o del tratamiento de temas de interés público a través de la privacidad en forma de “caso”, por ejemplo, en los géneros televisivos denominados realities shows. “Esto está relacionado con lo que podríamos denominar la narrativización de la información –no, necesariamente, la espectacularización ni la ficcionalización- y no es un fenómeno específico de los diarios o de los medios audiovisuales sensacionalistas. Incluso, involucra a la CNN y a otros medios ‘no sensacionalistas’ ”.[1]
Es decir, el problema es que en los medios de comunicación se discute más a través de casos específicos, con un orden narrativo, que por medio de discusiones orgánicas y argumentativas.
“El público es movilizado por los casos que aparecen en las secciones de interés general, las noticias policiales, los informativos televisivos, los reality shows y los diversos tipos de revistas populares”.[2]
Esta característica mediática se debe al período de crisis cultural y socioeconómica en la que estamos insertos, una crisis global y local a la vez (cambios en la economía mundial, miseria, hambre, analfabetismo, desocupación, migraciones, cambios en la familia, etc.). Por ello, es fundamental que se recupere la capacidad de generar discursos generales, de impulsar debates públicos.
“Necesitamos marcos de razonamiento generales para explicar nuestra sociedad global y particular, pero nuestras culturas se están excediendo en la observación de lo particular y lo privado, del “caso”, que no siempre es enmarcarcado o generalizado idóneamente. Evitar que el caso se transforme en una coartada para ocultar las estructuras y las redes de poder”.[3]
Para ampliar estos temas ver:
Hall, Stuart: “Notas sobre la reconstrucción de lo popular”, en Samuels, R. (ed.): Historia popular y teoría socialista, Crítica, Barcelona, 1984.
[1] Ford, Aníbal: Los medios, las coartadas del New Order y la casuística, en Navegaciones, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1994.
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