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Editorial SAN PABLO
 
Nota de Color

 

La Biblia, Libro de la Memoria, Libro de los Libros

El pueblo de Israel es llamado el Pueblo del Libro. Sin embargo, podríamos asumir que el Texto, es la trama sobre la cual se teje el encuentro entre lo terrenal y lo divino. D-s* y el hombre dialogan sobre la existencia y su esencia.
 
El creador y lo creado se re-conocen y re-crean en este diálogo que es revelaciķn hecha palabra, inscripta y encriptada en las profundidades hermenéuticas y en la superficie literal que la hacen Libro.
 
Así, el Texto ya no es sķlo registro sino renovado acontecimiento.
Celebraciķn y festejo, encuentros y desencuentros, crisis y tragedias, hombre y mujer, biografía e historia, familia y tribu, pueblo y naciķn. Registro de la singularidad hebrea con proyecciķn universal donde compromete los valores de ser humanos.
 
Unidad y fraternidad de todos como Uno en quien es Uno por ser D-s, Creador, Ley y Padre.
Si bien el Texto involucra protagķnicamente a D-s, es siempre una pregunta al hombre en su ser existencial.
 
Las religiones reveladas se han encontrado en el Texto para obtener el néctar de la miel que alimenta su teología y su fe, hecha luego tradiciķn y cultura, y posiciķn para creer y ser en el mundo. Sin embargo, para aquellos que no creen en un D-s, el Texto los invita, ya no desde la fe sino del ser humanos para poder responder, no dķnde está D-s sino dķnde esta el Hombre.
 
La dimensiķn humana y existencial del Texto tiene la narrativa universal del devenir que lo humano, imagen y semejanza de lo divino, debe desplegar como potencial implantado en cada uno de nosotros.
 
En este común denominador, todos sin distinciķn, somos llamados a responder, no filosķficamente sino con la propia existencia, cuánto de nuestro ser en lo cotidiano propone y crea sentido. El sentido que podamos otorgar a lo que acontece es la huella que dejamos en el paréntesis de tiempo del existir en este mundo, es el surco de la semilla fértil de la cual cosecharán quienes amamos y nos amaron para lograr trascender y ser eternos en D-s, en el amor y en los hombres.
 
El Libro como Texto es una invitaciķn para ser interpretado; acciķn cultural y humana que involucra la subjetividad, que no es relativismo sino libertad responsable con la que fuimos creados, para proponer cuán divinos y humanos somos, en lo que entendemos del Texto, para hacer, en la acciķn existencial, quiénes somos.
 
De esta forma el Texto hebreo que sķlo es consonante, requiere la participaciķn necesaria del lector que lo vocaliza, con su propio hálito de vida y con su voz que lo hace re-vivir, hablar, cantar y llorar más allá del tiempo y del espacio, haciendo biografía existencial de uno a partir de la historia de todos.
 
La necesaria lectura implica que el Texto deja de tener una sola dimensiķn; en su fertilidad hermenéutica propone texto, pre-texto y con-texto, dimensiones que dan fruto en la generaciķn de sentidos que nos comprometen no con lo que pensamos o creemos sino, con lo que hacemos.
 
El judaísmo siempre fue praxis de una Civilizaciķn que deja plasmada en la palabra escrita y oral, su Pacto eterno con D-s, la Torah, y el Pueblo de Israel.
 
Las “Mitzvot” -los preceptos- son el camino -“Halajá”-  para hacernos hombres y mujeres que, en la obra de nuestras manos, hacemos un mundo mejor. Estos preceptos no son para D-s sino devienen de D-s para nosotros con el fin de hacernos y ser humanos, plasmando en acciones y valores su imagen y semejanza.
 
Llamamos al Texto, Libro de la Memoria, ya que no es sķlo historia; a partir del recuerdo alimentamos y construimos la memoria de quienes somos, partiendo de quienes fuimos y de quienes nos proponemos ser.
Para quienes lo hacemos con pasiķn y fervor religioso nos encontramos en la dimensiķn eterna de re-velar la palabra, el mensaje del D-s único y de todos, sabiéndolo oculto y manifiesto en una realidad del mundo que somos llamados a reparar, recuperando lo divino del exilio al que lo hemos confinado en la alienaciķn de lo humano que, en nuestro días, no llegamos a ser.
 
Memoria que es hacer del libro el Libro de los Libros a partir de la contribuciķn universal que el pueblo de Israel lega y hereda a todo lo humano que se re-conoce parte de la reparaciķn, “Tikún”, de un mundo donde debemos volver a hacerlo hogar de todos sus hijos y familia de todos nosotros como hermanos.
Es en esta dimensiķn universal que el libro es Libro de los Libros.
 
Nos propone volver al origen de la creaciķn y hacer memoria que todos fuimos creados.
 
Nos propone saber el árbol genealķgico que viniendo de la tierra no somos más que polvo y ceniza, pero que teniendo hálito divino, somos alma que habita un cuerpo, que somos una expresiķn maravillosa y mistérica de lo que D-s es en su hermética esencia y, de lo que decimos y creemos que es con nuestras ideas, conceptos, símbolos y rituales, productos culturales de nuestras singulares hermenéuticas.
 
De esta forma hacemos memoria, recordando en la historia, haciéndonos responsables y dando respuesta por el hombre como hombres, en lugar de interpelar a D-s exigiéndole a Él lo que no estamos dispuestos a ser y hacer nosotros.
 
D-s nos interpela en el Texto a hacer memoria de quiénes somos y qué hacemos con el mundo y la vida que nos diķ en bendiciķn.
 
El Libro de la Memoria recuerda la figura de creaciķn y pacto.
 
Memoria del mundo que fue creado y que habitamos; mundo del que somos responsables en acciķn u omisiķn y que muchas veces transformamos en maldiciķn.
 
Memoria de que tenemos capacidad de crear y recrear sentidos de vida y hacer aquí en la tierra el reino de D-s para habitarlo en fraternidad y amor entre todos los hombres.
 
Memoria del pacto, inicial entre D-s y el pueblo de Israel, heredado y legado a la familia humana para cumplir con la acciķn, los valores humanos que proponemos, porque pactamos con la vida, con la santidad, con el cielo y con la tierra para inscribir en el Libro de la Memoria quienes somos.
 
Memoria humana y divina que en la Biblia dejamos inscripta por generaciones, dando testimonio no en la lectura ni en la interpretaciķn sino en la acciķn, de ser testigos y actores protagķnicos que al cuidar y cumplir el Pacto, la Humanidad –toda- es Pueblo de D-s.
 
*Dios

 


Rabino Sergio Bergman* Farmacéutico, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Rabino, egresado del Seminario Rabínico Latinoamericano de Buenos Aires y egresado del Hebrew Union College de Jerusalem – Israel. Master en Educaciķn, Estudios Judaicos y  Literatura Rabínica, egresado Cum Laude del Melton Institute de Jerusalem – Israel.


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