-Padre Anselmo, estuve pensando en lo que hablamos días atrás y me di cuenta de en nuestra vida cristiana la música ocupa un lugar importante.
-Así es Cristina. Especialmente en la Liturgia, la música recibe la impronta de la Fe que la va transformando al ritmo de los contenidos y del momento de la celebración.
-Ahora empiezo a entender aquello que te había preguntado el día en que empezamos a hablar acerca de la Música en la Iglesia...
Lo que me estás diciendo en este momento se refiere a la cantamos o tocamos durante las celebraciones litúrgicas, ¿verdad?
-Sí, y te digo también que en nuestras celebraciones de culto, no podemos desear una música “desgajada del árbol”, sino que queremos y más aún, te diría que “necesitamos” una música inserta en un clima especial y portadora de valores y de contenidos diferentes a los de la vida diaria, aunque estén fundados en ella.
Así podremos hablar de “celebración musical de la fe cristiana”, y no de melodías anexadas artificialmente o simplemente indiferentes a las vivencias que estamos celebrando.
-Todo eso está clarito, pero como te pregunté la otra vez, por unos comentarios que escuché en la parroquia, está ese tema de la música religiosa, que parece que no sirve para cantarla en la Misa...
-A lo mejor entenderías más claramente si empezamos por decir que podemos llamar “religiosa” a toda música que toma alguna inspiración en motivos trascendentes. Su fuente puede ser la Biblia, la devoción popular o las tradiciones religiosas de un pueblo.
-¿Y dónde se puede cantar entonces?
-La música religiosa puede tener su lugar en los medios de comunicación masivos, en un estadio, en un concierto, en una reunión de amigos, en un retiro o encuentro, en un fogón...
En estos casos, la música va unida a una “antropología”.
-¡¡¡Alto ahí, Padre Anselmo!!!, te estás poniendo un poquito difícil!!!
-A ver, vamos a expresarlo más sencillo. Cuando hablo de “antropología”, hablo de una concepción del hombre como ser religioso, es decir re-ligado a Dios; a una “cultura” o modo de expresar esa realidad; al arte o representación de la belleza.
Digo esto porque es tan grande la riqueza de la música, que tiene en sí misma un lugar para expresar y muy bien, una “espiritualidad” del ser humano.
-¿A que te referís cuando hablás de la espiritualidad?
-Quiero decir: el sentido del “más allá”; el amor por un valor cristiano, llámese amistad, solidaridad... un sentimiento inspirado en la Fe, en la Palabra de Dios...
-Ah, eso me hace acordar de una canción que hace unos años estuvo de moda en todas las radios. Siempre me pregunté si era una canción religiosa o no. Decía en una parte: ”Jesús, es verbo y no sustantivo” después me parece que criticaba a los que iban a la iglesia a Misa, porque se la agarraba con una vecina, “Doña Carlota”... La duda me vino porque como lo nombraba a Jesús.
-Mirá, hay un único requisito para la eúsica religiosa: "que sea manifestación de la verdad”. No podemos llamar música religiosa a aquella que deforma la imagen de Dios o el sentido de las Escrituras.
-¿Sabés qué, Padre?. Ya me voy a revisar el cancionero de la Parroquia, porque me parece que tenemos algunos cantos que –por lo menos en la Misa-¡¡¡no van!!!