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La XII Asamblea
Nacional de Pastoral de Juventud (Adrogué, 1999), aprobó su forma de
organización federal, participativa y centrada en procesos. Ella supone
una fundamental continuidad con el trabajo realizado hasta
entonces y, al mismo tiempo, una novedad en cuanto a la federalización de
la Comisión Nacional de Pastoral Juventud y al esfuerzo de poner por
escrito lo que hasta entonces sólo se transmitía por tradición oral.
La misión de
la Pastoral de Juventud requiere para su realización, una
organización participativa en los diferentes niveles (grupos o
comunidades, parroquias, vicarías, decanatos/zonas, diócesis, región,
país). Esta organización es una opción pedagógica muy importante en la
Pastoral de Juventud porque:
- Favorece la
formación en la acción de los jóvenes, generando espacios de
diálogo y de decisión para la conducción corresponsable de toda la
acción pastoral y educa su inserción en la sociedad.
- Promueve el
protagonismo juvenil, abre a los jóvenes a nuevas dimensiones y
sectores de la vida de la Iglesia, los educa al diálogo con otras
experiencias del mundo juvenil y de la sociedad y posibilita su
incorporación a la tarea concreta de transformación de la realidad.
- Impide que
los grupos o comunidades juveniles se cierren en una visión parcial y
limitada, perdiendo la memoria histórica, la fidelidad a la acción
evangelizadora o el sentido de Iglesia.
Por todo esto,
la coordinación y organización forman parte de la misma misión
evangelizadora de la Pastoral de Juventud, que sólo puede ser verdadera
pastoral en la medida en que esté articulada con la pastoral de conjunto
de las Iglesias locales y asuma como propios sus desafíos.
En este camino
de crecimiento y fortalecimiento de su identidad, la Pastoral de Juventud
Argentina se ha ido integrando y articulando al proceso de la
Pastoral Latinoamericana, reconociéndose parte activa de ella, aportando
su identidad y enriqueciéndose profundamente con la vida y procesos de la
pastoral juvenil de todo el continente.
Desde la
Pastoral de Juventud queremos realizar un aporte real y comprometido a la
vida de la Iglesia y de la sociedad, siendo fieles a Jesús y a la
historia...
No
permanezcamos al margen, sumemos nuestras vidas y trabajos para hacer
posible la Civilización del Amor.
Evangelina
Petrelli
Germán Falo
Coordinadores Nacionales
Pastoral de Juventud CEA
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