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24 de enero:
Encuentro interreligioso de oración por la paz

Asís 2002


La guerra, inútil destrucción
Reportaje al Dalai Lama

Dalai Lama significa “océano de sabiduría”. Tal es el apelativo de Tenzin Ghiatso, de 66 años, jefe espiritual del pueblo tibetano y máximo dirigente para millones de budistas en el mundo. En 1989 le fue asignado el premio Nobel de la paz, a causa de su lucha no violenta por la liberación del Tibet.

- Santidad, ¿qué piensa sobre el encuentro interreligioso por la paz que tendrá lugar este mes en Asís?

“Estoy contento por esta cita. Participé del primer encuentro de Asís y estuve tan satisfecho que expresé al Papa mi deseo de repetir esa oportunidad de oración. Le dije al Santo Padre que Asís tenía que ser la primera etapa de un proceso más prolongado. Lamentablemente esta vez no estaré allí porque tengo otros compromisos, pero enviaré un digno representante”.

- El mundo, desde Medio Oriente hasta Afganistán, sigue estando perturbado por las guerras. ¿Cómo vive usted este momento histórico?

“Con preocupación. Demasiado a menudo no prestamos la debida atención a las situaciones que pueden derivar en conflictos. A veces se interviene demasiado tarde, cuando ya las emociones de los pueblos o de las comunidades involucradas en los conflictos están muy cargadas. Entonces resulta extremadamente difícil, si no imposible, impedir que una situación crítica pueda estallar. Este proceso se ha repetido muchas veces. Por lo tanto, debemos individualizar los signos premonitorios de un conflicto y tener el coraje de afrontar el problema antes de que alcance el grado de ebullición”.

- ¿Está equivocada también la guerra al terrorismo?

“La guerra no es el método más eficaz para detener a los terroristas, aun cuando el terrorismo haya alcanzado ahora manifestaciones verdaderamente extremas. De todas maneras, creo que es una equivocación seguir usando la etiqueta de `terroristas musulmanes´. De este modo se define el terrorismo de manera cultural y religiosa, mientras que, en cambio, los terroristas pueden ser creyentes de cualquier religión, o bien, no ser creyentes. Esta no es una guerra de religión, es un choque de civilizaciones”.

- Pero las grandes religiones pueden degenerar en el fundamentalismo. ¿Cómo se puede reprimir este peligro?

“De dos maneras. Primero: los seguidores de las grandes religiones, que fundamentalmente todas predican la paz, el amor, la compasión, tienen que vivir su fe con sinceridad y seriedad. Segundo: los creyentes deben abrirse hacia las otras confesiones, frecuentar a los demás creyentes y conocer mejor las otras religiones”.

Roberto Zichittella

(En Jesus, año XXIV, nº 1, Milán, San Paolo, enero de 2002. Foto: Periodici San Paolo/ A. del Canale)

 

 

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Última modificación: 14 de February de 2002