Facebook Twitter Google + YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 08/07
Jueves 09/07
Viernes 10/07
Sábado 11/07
Domingo 12/07
Lunes 13/07
Miércoles 08 de Julio de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 41, 53-57; 42, 5-7. 17-24a

Lectura del libro del Génesis.

Terminaron los años en que Egipto gozó de abundancia, y comenzaron los siete años de hambre, como José lo había anticipado. En todos los países se sufría hambre, pero en Egipto había alimentos. Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, éste respondió: “Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga”. Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa. Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra. Así llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que también iba a procurarse víveres, porque en Canaán se pasaba hambre. José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra. Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. Al tercer día, José les dijo: “Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias. Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán”. Ellos estuvieron de acuerdo. Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: “¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia”. Rubén les respondió: “¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre”. Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete. José se alejó de ellos para llorar.

Palabra de Dios.

Comentario

Los hijos de Jacob se habían aliado entre sí, en contra su hermano José. Pero, cuando sobrevino el hambre, necesitaron de él. Las circunstancias dolorosas los llevaron al arrepentimiento y la reconciliación con José. Con ese mismo clan, que tiene luces y sombras, Dios quiere formar un pueblo.


Salmo 32, 2-3. 10-11. 18-19

R. ¡Que tu amor descienda sobre nosotros, Señor!

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

El Señor frustra el designio de las naciones y deshace los planes de los pueblos, pero el designio del Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Aleluya        Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 1-7

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: “No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.

Palabra del Señor.

Comentario

También hoy es tiempo de proclamar la Buena Noticia “a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Muchos bautizados –muchas personas que en algún momento de su vida participaron en la Iglesia–, ahora se encuentran alejados, y su fe está dormida. Es tiempo de una nueva evangelización, para que todos redescubran el amor de Dios en su vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Jueves 09 de Julio de 2015


Nuestra Señora de Itatí

Memoria obligatoria. Blanco


Declaración de la Independencia. 

La imagen de la Virgen siempre acompañaba las tareas de los primeros misioneros en América, lo cual generaba amor y devoción en quienes habitaban estas tierras. El nacimiento del pueblo de Itatí está ligado a la imagen de esta Virgen, que fue encontrada a orillas del Paraná, en el año 1615. Trescientos años más tarde, la imagen recibió la solemne coronación pontificia, y se estableció el 9 de julio como su fiesta. La devoción a la Virgen de Itatí alcanza no solamente a la región del litoral argentino, sino que se extiende hasta los países vecinos del Uruguay y Paraguay.

Antífona de entrada          Lc 1, 48

Me llamarán feliz todas las generaciones, porque Dios miró con bondad la pequeñez de su servidora.

Oración colecta     

Dios misericordioso, que para honrar la pura y limpia Concepción de la Virgen María, y como defensa y custodia de tu pueblo suscitaste la advocación de Nuestra Señora de Itatí; concédenos que, bajo su protección, nos veamos libres de todo peligro y seamos conducidos al gozo de la Vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 7, 10-14

Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa ‘Dios con nosotros’”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Los profetas anunciaron que habría de nacer; los cielos y los ángeles lo presentan ya nacido. Yacía en el pesebre el que sostiene el mundo, y la Palabra no podía hablar. El seno de una mujer llevaba a Aquel a quien los cielos no pueden contener. Ella regía a nuestro Rey, llevaba a Aquel en quien estamos contenidos, alimentaba a nuestro Pan” (San Agustín, Sermón 184).


O bien:         Gál 4, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios puso su señal en nuestra historia, conociendo de antemano cuál era el momento oportuno. Entró a compartir de manera plena el caminar humano al hacerse uno de nosotros. Por eso, mediante Jesús podemos llamar a Dios “Papá”.


[Sal] Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.

O bien: Eres feliz, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo. R.

Y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó del trono a los poderosos y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Aleluya        cf. Lc 1, 28

Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 39-47

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.

Palabra del Señor.

Comentario

Donde María va, lleva a Jesús. Al igual que ingresó con él a la casa de Isabel, sigue entrando a la nuestra y de cada familia. Con ella llega la alegría y la salvación que Jesús trae. Celebramos esta presencia de María en muchas familias de nuestro pueblo que, por María, encuentra el gozo del Evangelio.



O bien: Lecturas de la Feria


Lectura        Gn 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

Lectura del libro del Génesis.

Judá se acercó a José para decirle: “Permite, señor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que tú y el Faraón son una misma cosa. Tú nos preguntaste si nuestro padre vivía aún y si teníamos otro hermano. Nosotros te respondimos: ‘Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este último murió, y él es el único hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por él un afecto muy especial’. Tú nos dijiste: ‘Tráiganlo aquí, porque lo quiero conocer. Si no viene con ustedes su hermano menor, no serán admitidos nuevamente en mi presencia’. Cuando regresamos a la casa de nuestro padre –tu servidor– le repetimos tus mismas palabras. Pero un tiempo después, nuestro padre nos dijo: ‘Vayan otra vez a comprar algunos víveres’. Nosotros respondimos: ‘Así no podemos ir. Lo haremos únicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si él no nos acompaña, no podemos comparecer delante de aquel hombre’. Nuestro padre –tu servidor– nos respondió: ‘Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos. Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo habían despedazado, y no volví a verlo más. Si ahora ustedes me quitan también a éste, y le sucede una desgracia, me harán bajar a la tumba lleno de aflicción’”. José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: “Hagan salir de aquí a toda la gente”. Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos. Sin embargo, sus sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón. José dijo a sus hermanos: “Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?”. Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados. Entonces José volvió a decir a sus hermanos: “Acérquense un poco más”. Y cuando ellos se acercaron, añadió: “Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios. Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida”.

Palabra de Dios.

Comentario

José puede leer que, aun en las circunstancias más dolorosas, Dios sabe sacar bien del mal. José, vendido a los extranjeros por sus hermanos, resulta ser un instrumento de salvación. Y así, mirando la realidad con los ojos de Dios, José logra perdonar a sus hermanos.


Salmo 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

Aleluya        Mc 1, 15

Aleluya. El reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles: “Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad”.

Palabra del Señor.

Comentario

La Buena Noticia se recibe gratis. Esto se refiere a que la hemos recibido por gracia, y no por mérito. Por esta razón, estamos obligados a anunciar el Evangelio a todos. Nadie es más digno o más merecedor que otro del evangelio, porque es pura gracia de Dios. Él no esperó nuestros méritos para darnos su amor. Por lo tanto, esto implica que no se puede excluir a nadie del anuncio de la salvación.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, nuestras oraciones y ofrendas y, al invocar la maternal intercesión de la santísima Virgen María, ayúdanos a celebrar dignamente el sacrificio de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Yo soy la Madre del amor hermoso, del temor de Dios, de la ciencia y de la santa esperanza.

Oración después de la comunión

Padre santo, alimentados con el sacramento de la salvación, concédenos que quienes veneramos a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Itatí, experimentemos el auxilio de tu gracia para crecer en el amor a Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

123
Viernes 10 de Julio de 2015

Misa a elección:

Feria. Verde
Santos Agustín Zhao Rong, presbítero, y compañeros, mártires. Memoria libre. Rojo

Agustín Zhao (o Tchao) era un joven soldado chino que quedó impresionado por el testimonio de los misioneros que en el siglo XIX llegaron a esas tierras. Fue bautizado y ordenado sacerdote. Luego de que se desató la persecución contra los católicos, fue cruelmente torturado y martirizado junto con otros 119 compañeros en el año 1815.

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Agustín Zhao Romg y comps.

Señor Dios, que en tu admirable providencia fortaleciste a tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires Agustín y sus compañeros, te pedimos que tu pueblo, fiel a la misión que le encomendaste, pueda vivir en libertad y dar testimonio de la verdad ante el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Gn 46, 1-7. 28-30

Lectura del libro del Génesis.

Israel partió hacia Egipto llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios dijo a Israel en una visión nocturna: “¡Jacob, Jacob!”. Él respondió: “Aquí estoy”. Dios continuó: “Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos”. Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos. Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia –sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas– porque él había llevado consigo a todos sus descendientes. Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosen. Cuando llegaron a la región de Gosen, José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas éste apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: “Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía”.

Palabra de Dios.

Comentario

En estas líneas del Génesis, nos enteramos de la forma en que los israelitas –descendientes de Jacob-Israel– llegan a Egipto, a la región de Gosén. También en estas, se cuenta el final del drama que se suscita luego de la venta de José por parte de sus hermanos. La narración concluye con el final de la vida de Jacob.


Salmo 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40

R. La salvación de los justos viene del Señor.

Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. R.

El Señor se preocupa de los buenos, y su herencia permanecerá para siempre; no desfallecerán en los momentos de penuria, y en tiempos de hambre quedarán saciados. R.

Aléjate del mal, practica el bien, y siempre tendrás una morada, porque el Señor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles. Los impíos serán aniquilados y su descendencia quedará extirpada. R.

La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. R.

Aleluya         Jn 16, 13; 14, 26

Aleluya. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, y les recordará lo que les he dicho. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 16-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: “Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquél que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús predice las persecuciones que sufrirán sus discípulos. Hoy también otros hermanos nuestros ven su vida amenazada a causa de su fe. Que nuestra oración y solidaridad sean para ellos signo de comunión.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Sábado 11 de Julio de 2015

San Benito, abad

Memoria obligatoria. Blanco


 (Día mundial de la población).

Benito nació en Nursia (Italia), alrededor del año 480. Desde su juventud, se mantuvo retirado en Enfide (actual Affile, Roma) para dedicarse a la vida ascética y de oración. Con un grupo de jóvenes, se estableció en la montaña de Cassino y edificó su primer monasterio. El lema “Ora et labora” (reza y trabaja) se convirtió en el espíritu de su obra monástica. La Regla de vida, que escribió para los monjes, influyó en toda la espiritualidad católica. Murió el 21 de marzo del año 547, y en 1964 Pablo VI lo declaró patrono de Europa.

Antífona de entrada         

Hubo un varón de vida venerable, bendecido por la gracia y por su nombre, que dejando su casa y los bienes paternos, buscando vivir sólo para Dios, pidió el hábito de la vida monástica.

Oración colecta     

Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del servicio divino, concédenos que, sin anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 49, 29-32; 50, 15-26a

Lectura del libro del Génesis.

Jacob dio a sus hijos esta orden: “Yo estoy a punto de ir a reunirme con los míos. Entiérrenme junto con mis padres, en la caverna que está en el campo de Efrón, el hitita, en el campo de Macpelá, frente a Mamré, en la tierra de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar. Allí fueron enterrados Abraham y Sara, su esposa; allí fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y allí también sepulté a Lía. Ese campo y la caverna que hay en él fueron comprados a los hititas”. Al ver que su padre había muerto, los hermanos de José se dijeron: “¿Y si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?”. Por eso le enviaron este mensaje: “Antes de morir, tu padre dejó esta orden: ‘Díganle a José: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre’”. Al oír estas palabras, José se puso a llorar. Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante él y le dijeron: “Aquí nos tienes: somos tus esclavos”. Pero José les respondió: “No tengan miedo. ¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios? El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso. Por eso, no teman. Yo velaré por ustedes y por las personas que están a su cargo”. Y los reconfortó, hablándoles afectuosamente. José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y vivió ciento diez años. Así pudo ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, también nacieron sobre las rodillas de José. Finalmente, José dijo a sus hermanos: “Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob”. Luego hizo prestar un juramento a los hijos de Israel, diciéndoles: “Cuando Dios los visite, lleven de aquí mis restos”. José murió a la edad de ciento diez años.

Palabra de Dios.

Comentario

El final del libro del Génesis, que narra la historia de José, expone el gran mensaje de estos relatos patriarcales: Dios ha hecho a Abraham la promesa de formar un gran pueblo, y esa promesa es irrevocable. A pesar de los contratiempos y del egoísmo humano, Dios no desiste de su amor. Por su parte, estas familias deben conservar viva esa promesa de Dios, transmitiendo su alianza de generación en generación.


Salmo 104, 1-4. 6-7

R. ¡Busquen al Señor y vivirán!

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro! R.

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

Aleluya        1Ped 4, 14

Aleluya. Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 24-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: "El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquél que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres".

Palabra del Señor.

Comentario

¡Qué valiosos somos para nuestro Padre! Todos, y cada uno de nosotros, estamos en sus manos amorosas. La vida de cada ser humano sobre esta tierra es valiosísima para Dios y digna de su cuidado. Esto nos compromete también a cuidarnos unos a otros, y a valorar la vida de todas las personas, que son criaturas de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Mira con bondad estos dones, Señor, que te presentamos en la fiesta del abad san Benito, y concédenos que, como él, buscándote sólo a ti, podamos alcanzar la paz y la unidad en tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona      cf. Lc 12,42

Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión

Hemos recibido el anticipo de la vida eterna, y te suplicamos humildemente, Padre, que obedeciendo las enseñanzas de san Benito, seamos fieles a nuestro deber de alabarte y amemos a los hermanos con sincera caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Domingo 12 de Julio de 2015


15° Domingo durante el año

Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 16, 15

Por tu justicia, yo contemplaré tu rostro; y al despertar, me saciaré de tu presencia.

Oración colecta     

Señor Dios, que iluminas a los extraviados con la luz de tu verdad, para que puedan volver al buen camino; danos, a quienes hacemos profesión de cristianos, la gracia de rechazar todo lo que se opone a este nombre y comprometernos con todas sus exigencias. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Am 7, 12-15

Lectura de la profecía de Amós.

Amasías, el sacerdote de Betel, dijo a Amós: “Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino”. Amós respondió a Amasías: “Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicómoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: ‘Ve a profetizar a mi pueblo Israel’”.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta no habla por cuenta propia ni ejerce su tarea por interés personal. Es una persona llamada por Dios para esa misión específica, y la coherencia de su vida se juega en ser fiel a esa vocación. Del mismo modo en que Dios llamó a los profetas del Antiguo Testamento, también envió a los apóstoles. Y aún continúa invitando a otras personas para extender su reino.


Salmo 84, 9ab. 10-14

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el Cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

2ª Lectura    Ef 1, 3-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el Cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra, bajo una sola Cabeza, que es Cristo. En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad– a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

Comentario

Todos recibimos el perdón de Dios que nos santifica, como también “toda clase de bendición”. En un momento de silencio, pensemos en esas bendiciones particulares que cada uno de nosotros ha recibido en su vida, y demos gracias a Dios por ellas.


Aleluya        cf. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 7-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni provisiones, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: “Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”. Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y sanaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

Palabra del Señor.

Comentario

“Las advertencias de Jesús en el sentido de proveerse con mucha sencillez, con sobriedad y pobreza, exige a los mensajeros no buscar el propio provecho, ni pretender dinero ni bienes, ni abusar de la autoridad que Dios les ha dado. Los mensajeros de Jesús, además, deben correr el riesgo del rechazo y aceptarlo con buena voluntad” (Fritzeo Lentzen-Deis, sj, Comentario al Evangelio de Marcos, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas        

Señor y Dios nuestro, mira con bondad los dones de tu Iglesia en oración y concede que, al recibirlos, se acreciente la santidad de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 83, 4-5

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones: Junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. Felices los que habitan en tu casa y te alaban sin cesar.

O bien          cf. Jn 6, 57

Dice el Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”.

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Padre, que por la celebración frecuente de este misterio crezca en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lunes 13 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
San Enrique. Memoria libre. Blanco

Antífona de entrada          Sal 16, 15

Por tu justicia, yo contemplaré tu rostro; al despertar, me saciaré de tu presencia.

Oración colecta     

Señor Dios, que iluminas a los extraviados con la luz de tu verdad para que puedan volver al buen camino; danos, a quienes hacemos profesión de cristianos, la gracia de rechazar todo lo que se opone a este nombre y comprometernos con todas sus exigencias. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:          de san Enrique

Dios nuestro, con la abundancia de tu gracia ayudaste a san Enrique elevándolo del reino terreno a la contemplación de las realidades celestiales; te pedimos por su intercesión, que en medio de la inestabilidad del mundo presente caminemos hacia ti con un corazón puro. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Éx 1, 7-14. 22

Lectura del libro del Éxodo.

Los israelitas fueron fecundos y se multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa. Mientras tanto, asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José. Él dijo a su pueblo: “El pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros. Es preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose. De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país”. Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitóm y Ramsés. Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud. Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de esclavos, y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas. Entonces el Faraón dio esta orden a su pueblo: “Arrojen al Nilo a todos los varones recién nacidos, pero dejen con vida a las niñas”.

Palabra de Dios.

Comentario

La promesa de Dios se cumple: el pueblo crece, pero el faraón no puede soportar esto. El poder de Dios, manifestado en los israelitas, es una amenaza para el poder del Faraón. Por eso, este gobernante buscará aplacarlo de cualquier modo y con recursos violentos. En esta situación de dolor e injusticia, Dios se quiere hacer presente.


Salmo 123, 1-8

R. ¡Nuestra ayuda está en el nombre del Señor!

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres se alzaron contra nosotros, nos habrían devorado vivos cuando ardió su furor contra nosotros. R.

Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, nos habrían sumergido las aguas turbulentas. ¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! R.

Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.

Aleluya        Mt 5, 10

Aleluya. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 34—11, 1

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: “No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá; y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que los recibe a ustedes me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo no quedará sin recompensa”. Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

Palabra del Señor.

Comentario

Estas últimas instrucciones de Jesús interpelan nuestras opciones más profundas. ¿Estamos dispuestos a orientar toda nuestra vida hacia el Reino de Dios? ¿Estamos dispuestos a que el evangelio sea la regla máxima de nuestra vida? Así nos haremos discípulos de Jesús, encendidos en el mismo fuego de su amor.

Oración sobre las ofrendas        

Señor y Dios nuestro, mira con bondad los dones de tu Iglesia en oración y concede que, al recibirlos, se acreciente la santidad de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 83, 4-5

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones: junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. Felices los que habitan en tu casa y te alaban sin cesar.

O bien:         cf. Jn 6, 57

Dice el Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”.

Oración después de la comunión

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Padre, que por la celebración frecuente de este misterio crezca en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia


Aplicaciones móviles