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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 02/10
Viernes 03/10
Sábado 04/10
Domingo 05/10
Lunes 06/10
Martes 07/10
Jueves 02 de Octubre de 2014

Santos Ángeles Custodios

Memoria obligatoria. Blanco

La fiesta de los santos Ángeles Custodios, que tiene su origen en Francia, comenzó a celebrarse en toda la Iglesia en el siglo XVI, en tiempos del papa Pablo V. El recuerdo de estos enviados de Dios nos hace presente el eterno amor del Padre, que como Providencia cuida de cada uno de nosotros.

Antífona de entrada          Dn 3, 58

Ángeles del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Éx 23, 20-23

Lectura del libro del Éxodo.

Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no te perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios ha dado una misión a sus ángeles: que nos cuiden en el camino y que nos conduzcan a la tierra prometida. Así, la providencia de Dios se manifiesta a través de sus ángeles. Dios vela para que nuestro camino nos lleve al encuentro con él.


Salmo 90, 1-6. 10-11

R. Que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. R.

No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos. R.


Aleluya        Sal 102, 21

Aleluya. iBendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! Aleluya.

Evangelio     Mt 18, 1-5. 10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian y no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

Palabra del Señor.

Comentario

En los evangelios, la palabra “pequeño” no designa solamente a los niños, sino también a todos aquellos que ponen su confianza en Dios. Quienes se abandonan en la amorosa providencia de Dios no quedarán desamparados. El rostro de Dios alumbra sobre ellos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor Dios, los dones que te presentamos en honor de tus santos ángeles; y por su constante protección líbranos de los peligros presentes y llévanos a la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 137, 1

Te cantaré en presencia de los ángeles, Dios mío.

Oración después de la comunión

Padre celestial, guía por el camino de la salvación y de la paz, bajo la custodia de tus ángeles, a quienes alimentas con estos sacramentos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 03 de Octubre de 2014

De la feria. Verde.

Antífona      cf. Dn 3, 31. 29. 30. 43. 42

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque pecamos contra ti y no obedecimos tu ley; pero glorifica tu nombre, tratándonos según tu gran misericordia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que manifiestas tu poder sobre todo en la misericordia y el perdón, derrama sin cesar tu gracia sobre nosotros, para que, deseando tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 38, 1. 12-21; 40, 3-5

Lectura del libro de Job.

El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo: “¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados? Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba. ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano? ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra? ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto. ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa? ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!”. Y Job respondió al Señor: “¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, y no lo voy a repetir; una segunda vez, y ya no insistiré”.

Palabra de Dios.

Comentario

Durante mucho tiempo Job se estuvo preguntando sobre su inocencia, y la posible injusticia de su sufrimiento. Él quiere hablar con Dios para que le dé la respuesta a lo que no entiende. Y Dios habla, y cuando lo hace no explica, interroga. Como el hombre no puede responder ante tantos misterios, debe rendirse ante el Gran Misterio: Dios mismo, y creer, sólo eso, creer.


Salmo  138, 1-3. 7-10. 13-14b

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás Tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha. R.

Tú creaste mis entrañas,me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.


Aleluya        cf. Sal 94, 8. 7

Aleluya. No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 10, 13-16

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo: "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes me escucha a mí: el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a Aquel que me envió".

Palabra del Señor.

Comentario

“Frente a los mensajeros de Jesús hay una responsabilidad personal en su aceptación o rechazo, de la que se tendrá que dar cuenta, porque la aceptación o el rechazo de los enviados es aceptación o rechazo del mismo Jesús” (Luis H. Rivas, "La obra de Lucas I", El Evangelio).

Oración sobre las ofrendas        

Dios misericordioso, concédenos que nuestra ofrenda te sea aceptable, y que, mediante ella, se nos abra la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 118, 49-50

Acuérdate, Señor, de la palabra que diste a tu servidor, ella me infunde esperanza y consuelo en mi dolor.

O bien:         1Jn 3, 16

En esto hemos conocido el amor de Dios: que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

Oración después de la comunión

Por esta eucaristía que hemos celebrado, renueva, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte anunciamos y compartimos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Sábado 04 de Octubre de 2014

San Francisco de Asís

Memoria obligatoria. Blanco

“¿Dónde comienza el camino de Francisco hacia Cristo? Comienza con la mirada de Jesús en la cruz. Dejarse mirar por él en el momento en el que da la vida por nosotros y nos atrae a sí. Francisco lo experimentó de modo particular en la ermita de san Damián, rezando ante el crucifijo que hoy yo también podré venerar. En aquel crucifijo Jesús no figura muerto, sino vivo. Su sangre baja de las heridas de las manos, de los pies y del costado, pero esa sangre expresa vida. Jesús no tiene los ojos cerrados, sino abiertos, de par en par: una mirada que habla al corazón” (Papa Francisco, homilía en la plaza de San Francisco de Asís, 4/10/2013).

Antífona de entrada         

Francisco, hombre de Dios, dejó su casa, renunció a sus bienes y se hizo pobre; por ello el Señor lo tomó consigo.

Oración colecta     

Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco la gracia de identificarse con Cristo por la humildad y la pobreza; concédenos que, imitando sus ejemplo, podamos seguir a tu Hijo y unirnos a ti con la alegría del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 42, 1-3. 5-6. 12-17

Lectura del libro de Job.

Job respondió al Señor, diciendo: “Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti. Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza”. El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. Él llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo además siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó “Paloma”, a la segunda “Canela”, y a la tercera “Sombra para los párpados”. En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos. Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Job murió muy anciano y colmado de días.

Palabra de Dios.

Comentario

Al encontrarse con las preguntas de Dios, Job se encuentra con el misterio. Y usa una imagen hermosa para hablar de este encuentro: “te han visto mis ojos”. Claro, este hombre no ha visto a Dios con los ojos físicos, sino con los ojos de la fe, que es la única manera de ver a Dios.


Salmo 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130

R. ¡Brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor!

Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. Me hizo bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. R.

Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están sometidas. R.

Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.


Aleluya        cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Lc 10. 17-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos pide que nuestra fe esté impregnada de alegría. Alegría porque le pertenecemos, porque somos parte de su familia, porque fuimos llamados a anunciarlo.

Oración sobre las ofrendas        

Presentamos nuestras ofrendas, Señor, y te pedimos que nos prepares para celebrar dignamente el misterio de la cruz, al que san Francisco se unió con tanto fervor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 5, 3

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, por los sacramentos recibidos, que, imitando la caridad y el ardor apostólico de san Francisco, experimentemos los efectos de tu amor y nos prodiguemos por la salvación de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 05 de Octubre de 2014

27° domingo durante el año

Verde

Antífona de entrada          cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Is 5, 1-7

Lectura del libro de Isaías.

Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella. Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!

Palabra de Dios.

Comentario

“Las viñas solían ser el sustento de una familia, trabajada y conservada por generaciones. (...) Debido a los cuidados que requiere la viña, puede ser también una imagen del pueblo al que Dios plantó con esmero y cuidó con cariño, pero no dio los frutos esperados” (http://palabrasconmiel.wordpress.com/simbolos/vina).


Salmo 79, 9. 12-16. 19-20

R. La viña del Señor es su pueblo.

Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R.

¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R.


2ª lectura     Flp 4, 6-9

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.

Comentario

Es cierto que tenemos grandes preocupaciones, muchas incertidumbres, inseguridades y problemas. Hoy san Pablo nos invita a entregar todo esto a Dios para que alcancemos la paz, sabiendo que el Señor no abandona.


Aleluya        cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús retoma la imagen del poema de la viña de Isaías, pero ya no para hablar de la ingratitud del pueblo, sino de la maldad de los dirigentes, que eran los encargados de que ese campo de vides diera buenos frutos. El evangelio denuncia a quienes se han apropiado de la viña, es decir, de los bienes de Dios. Nadie es dueño de lo que Dios nos ha dado a todos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

O bien:         cf. 1Cor 10, 17

Hay un solo pan, y nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan y del único cáliz.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 06 de Octubre de 2014

Misa a elección:

Feria. Verde
San Bruno, presbítero. Memoria libre. Blanco

Luego de ejercer su sacerdocio en Francia y en Italia y de haber enseñado en importantes centros de estudio, Bruno decidió retirarse a una vida de silencio y oración. Junto con otros monjes, comenzó un estilo de vida que luego recibiría el nombre de Orden de los Cartujos. Murió en el año 1101.

Antífona de entrada          cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Bruno

Dios nuestro, que llamaste a san Bruno para servirte en la soledad, concédenos, por su intercesión, que en medio de la inestabilidad de este mundo nuestra vida esté siempre orientada hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Lectura        Gál 1, 6-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio. No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo. Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado! Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado! ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

“Tanto en el pasado como en el presente, hay quienes, consciente o inconscientemente pretenden imponer al pueblo el yugo de la esclavitud. Y, lo que es peor aún, hacen esto en nombre de la religión o del Evangelio de Jesucristo. Por eso es por lo que Pablo no se contiene” (José Bortolini, Cómo leer la Carta a los Gálatas. El Evangelio es libertad, Ed. San Pablo).


Salmo 110, 1-2. 7-9. 10c

R. ¡El Señor se acuerda de su Alianza!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles: están afianzados para siempre y establecidos con lealtad y rectitud. R.

Él envió la redención a su pueblo, promulgó su alianza para siempre: Su Nombre es santo y temible. ¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R.


Aleluya        Jn 13, 34

Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo los he amado. Aleluya.

Evangelio     Lc 10, 25-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida”. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver’. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”.“El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los judíos del tiempo de Jesús consideraban que los samaritanos eran adversarios y enemigos. Jesús, en su enseñanza, le muestra a un judío que un enemigo puede salvarle la vida. Ese también es el prójimo: el que hoy rechazamos pero que mañana nos puede salvar.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

O bien:         cf. 1Cor 10, 17

Hay un solo pan, y nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan y del único cáliz.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 07 de Octubre de 2014

Nuestra Señora del Rosario

Memoria obligatoria. Blanco

“Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció en 1208 a santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres; además, le ofreció diferentes promesas referentes al rosario” (http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=421).

Antífona de entrada          cf. Lc 1, 28. 42

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, y bendito es el fruto de tu vientre.

Oración colecta     

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech. 1, 12-14

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Después que Jesús subió al cielo, los apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitido recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

Comentario

María participa activamente como protagonista en la historia de la salvación, no sólo durante la vida de Jesús, sino también en la naciente Iglesia. Ella es una discípula que espera con fe el cumplimiento de la promesa: el envío del Espíritu. Como discípula, no está sola, sino reunida con la comunidad, espacio en el que el Espíritu de Dios se manifesta.


Salmo Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.

O bien: Eres feliz, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo. R.

Y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó del trono a los poderosos y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Aleluya        cf. Lc 1, 28

Aleluya. Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y se le llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no convivo con ningún hombre?”. El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario

“El evangelio de Lucas está enmarcado por la intervención de enviados divinos, ángeles, quienes son responsables de comunicar mensajes a hombres y mujeres. Estos mensajes permiten la comprensión y el avance de la historia de la salvación. Al igual que las mujeres en la tumba vacía, en los relatos de la infancia, María tiene la visión de un ángel, Gabriel, quien no solamente le presenta el proyecto de salvación de Dios, sino que le da a este anuncio un carácter vinculante con María. A partir de aquí, María interpretará la historia de la salvación (en el Magnificat) y será actora comprometida de la misma” (Adela Ramos, Las mujeres en el evangelio de Lucas, Ribla, nº 44).


O bien: lectura continuada

Lectura        Gál 1, 13- 24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco. Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor. En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, sino sólo por lo que habían oído decir de mí: “El que en otro tiempo nos perseguía ahora anuncia la fe que antes quería destruir”. Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo no reniega de su historia, ni oculta ni justifica nada. De esta manera reconoce que su transformación ha sido obra de Dios y no de su propio esfuerzo.


Salmo 138, 1-3. 13-15

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.


Aleluya        Lc 11, 28

Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.

Evangelio     Lc 10, 38-42

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”. Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

Palabra del Señor.

Comentario

¡Qué hermoso encuentro de amistad, de enseñanza y de aprendizaje se habrá vivido en este hogar! A tal punto que Jesús enseña a estas amigas que ahora ellas son discípulas que pueden escuchar la Palabra de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Te rogamos, Señor, que prepares nuestros corazones para ofrecer este sacrificio y así poder celebrar de tal modo los misterios de tu Hijo unigénito, que seamos dignos de alcanzar sus promesas. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Lc 1, 31

Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Señor Dios nuestro, que habiendo proclamado en este sacramento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a los dolores de su pasión podamos también gozar de su consuelo y participar de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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