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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 29/08
Domingo 30/08
Lunes 31/08
Martes 01/09
Miércoles 02/09
Jueves 03/09
Sábado 29 de Agosto de 2015


Martirio de san Juan Bautista

Memoria obligatoria. Rojo

La palabra ‘mártir’ viene del griego y significa ‘testigo’. Juan Bautista fue testigo y profeta del Reino de Dios. Su vida de predicador y su muerte violenta nos recuerdan que hay otros reinos en este mundo que no quieren que llegue el Reino de Dios. Juan Bautista, como los otros profetas y como Jesús, no cedió ante los poderes que se oponían al proyecto de Dios, por eso permaneció fiel a su misión. La memoria de Juan, como la de muchos mártires, no cae en el olvido. Los discípulos que en aquel momento se encargaron de sepultarlo, conservaron vivo su ejemplo y su entrega.

Antífona de entrada          cf. Sal 118, 46-47

Señor, hablaba de tu ley delante los reyes, y no fui confundido; me deleitaba en tus mandamientos que tanto amo.

Oración colecta     

Dios nuestro, que quisiste que san Juan Bautista fuera el Precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos que, así como él dio su vida como mártir por la verdad y la justicia, también nosotros luchemos con valentía en la afirmación de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 1, 17-19

Lectura del libro de Jeremías.

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: “Cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos. Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país. Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Ciertamente, la iniciativa es siempre de Dios, pero el profeta está invitado a adherir, profundizando en las motivaciones de su opción antes de que sus pasos se muevan por los caminos trazados, en medio de las contestaciones y rechazos. Por eso, en este tipo de presentación, es indispensable el diálogo. Las dudas y la objeción del profeta, que manifiestan la distancia que hay entre las fuerzas humanas y la tarea por realizar, sirven para dejar en claro que el enviado habrá de realizar su vocación gracias a la asistencia de Dios” (Gabriel Nápole, Escuchar a los profetas hoy, Ed. Claretiana).


Salmo 70, 1-6. 15. 17

R. Mi boca, anunciará tu salvación, Señor.

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Aleluya        Mt 5, 10

Aleluya. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 17-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija, de Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió ésta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.

Comentario

Ser profeta requiere coherencia y valentía. En cambio, Herodes representa todo lo contrario: actuó en contra de su voluntad, por miedo a quedar mal con los invitados. Juan Bautista fue un profeta cabal, entregado a la misión de anunciar y denunciar, aceptó esta misión hasta las últimas consecuencias. Como él, queremos ser una Iglesia profética, que anuncia la salvación y denuncia el pecado, sin acomodos ni favoritismos.

Oración sobre las ofrendas        

Por las ofrendas que te presentamos, concédenos, Señor, seguir con rectitud tus caminos, como enseñó san Juan Bautista, la voz que clamaba en el desierto, y confirmó valientemente derramando su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 3, 27. 30

Juan respondió: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya”.

Oración después de la comunión

Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos, Padre, venerar el sacramento que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 30 de Agosto de 2015


22° Domingo durante el año

Verde


(Santa Rosa de Lima, virgen; Patrona de América Latina).

Antífona de entrada          cf. Sal 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura     Deut 4, 1-2. 6-8

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo, diciendo: Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo. Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: “¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!”. ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?

Palabra de Dios.

Comentario

En la ley de Dios está la sabiduría para comportarnos en la vida cotidiana y vivir en santidad. No hace falta agregar mandatos ni complicar las normas, como hicieron algunos fariseos en el tiempo de Jesús. Viviendo con sencillez y teniendo como regla suprema el amor, estaremos cumpliendo la voluntad de Dios.


Salmo 14, 2-5

R. Señor, ¿quién habitará en tu Casa?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado. El que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. R.

2ª Lectura     Sant 1, 17-18. 21b-22. 27

Lectura de la carta de Santiago.

Queridos hermanos: Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. Él ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten solo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Qué efecto produce en nosotros la Palabra de Dios? Hace que nos movamos hacia las obras buenas y, en especial, que tomemos en cuenta a los más desposeídos y necesitados. Pidamos al Espíritu Santo que suscite en nosotros, con creatividad y decisión, la forma de poner en práctica la Palabra de Dios.


Aleluya         Sant 1, 18

Aleluya. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluya.

Evangelio     Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras, de la vajilla de bronce y de las camas. Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”. Él les respondió: “¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos”. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”. Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús se vuelve radicalmente contra las leyes y las tradiciones que no están enraizadas en el centro del mandamiento del amor a Dios y al prójimo, sino originadas simplemente por egocentrismo “humano” y que buscan ventajas personales a costa de los demás. Con mayor razón, Jesús condena el fingimiento y la falsedad de las personas que buscan fundamentar esas ventajas “en nombre del templo”, es decir, de la fe. Definitivamente, lo más importante es educar el propio corazón en lo principal: el amor a Dios y al prójimo.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:         Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Lunes 31 de Agosto de 2015


De la feria

Verde


Día internacional de la solidaridad.

Antífona de entrada          cf. Sal 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Tes 4, 13-18

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre. Consuélense mutuamente con estos pensamientos.

Palabra de Dios.

Comentario

La muerte de un ser querido siempre nos entristece. Pero en esa situación, no perdemos la esperanza. Cristo ha vencido a la muerte con su resurrección, y el Padre repetirá este mismo triunfo con su poder en cada uno de nosotros. Confiemos en que así siempre estaremos con el Señor.


Salmo 95, 1. 3-5. 11-13

R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

Aleluya        Lc 4, 18

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio     Lc 4, 16-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No es éste el hijo de José?”. Pero él les respondió: “Sin duda ustedes me citarán el refrán: “Médico, sánate a ti mismo”. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm”. Después agregó: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús es el consagrado. La unción realiza en él el designio de Dios, que lo lleva a acercarse a los más pobres y desprotegidos. Estas son las personas que están esperando un mensaje y hechos que le den sentido a su vida y le traigan salvación. Así llega Jesús, el ungido de Dios: pregonando y realizando la liberación de todo mal.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:         Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 01 de Septiembre de 2015

De la feria

Verde


(Comienza el mes de la Biblia).

En el año 1961, los obispos argentinos instituyeron el último domingo de septiembre como “Domingo Bíblico Nacional”. Posteriormente, pasó a celebrarse todo septiembre como el mes de la Biblia. De este modo, la Iglesia argentina se anticipó a lo que proclamaría el documento Dei Verbum del Concilio Vaticano II en el año 1965: “Así pues, con la lectura y el estudio de los libros sagrados, la palabra de Dios se difunda y resplandezca, y el tesoro de la revelación, confiado a la Iglesia, llene más y más los corazones de los hombres” (DV 26).

Antífona de entrada          cf. Sal 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Tes 5, 1-6. 9-11

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Hermanos: En cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar. Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: Todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: Permanezcamos despiertos y seamos sobrios. Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él. Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

Palabra de Dios.

Comentario

No sabemos cuánto tiempo durará nuestra peregrinación por este mundo. La actitud atenta es la que nos hace caminar con un sentido, en la esperanza del encuentro definitivo con Jesucristo. Porque eso es lo que quiere Dios: darnos vida eterna en él.


Salmo 26, 1. 4. 13-14

R. ¡Contemplaré la bondad del Señor!

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: Vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

Aleluya        Lc 7, 16

Aleluya. Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros, y Dios ha visitado a su Pueblo. Aleluya.

Evangelio     Lc 4, 31-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: El Santo de Dios”. Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: “¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!”. Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Palabra del Señor.

Comentario

La palabra de Jesús tiene poder para expulsar el mal y devolvernos la armonía espiritual. Pronunciemos sus palabras, en cada momento en que debamos afrontar una situación difícil. Confiemos en el poderoso amor de su Palabra, que nos toca, nos libera y nos pone de pie.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:         Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 02 de Septiembre de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal. 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo don perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 1-8

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo saludan a los santos de Colosas, sus fieles hermanos en Cristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre. Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando sin cesar por ustedes, desde que nos hemos enterado de la fe que tienen en Cristo Jesús y del amor que demuestran a todos los santos, a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes oyeron anunciar esta esperanza por medio de la palabra de la verdad, de la buena noticia que han recibido y que se extiende y fructifica en el mundo entero. Eso mismo sucede entre ustedes, desde que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en toda su verdad, al ser instruidos por Epafras, nuestro querido compañero en el servicio de Dios. Él es para ustedes un fiel ministro de Cristo, y por él conocimos el amor que el Espíritu les inspira.

Palabra de Dios.

Comentario

Siempre hay motivo para dar gracias en la vida de las comunidades. La fe, la caridad y la esperanza en que viven los integrantes de la Iglesia, es causa de alegría para el apóstol. Estas palabras nos exhortan para que también nosotros veamos y reconozcamos todos los buenos frutos que hay en nuestra comunidad.


Salmo 51, 10-11

R. ¡Confiamos en tu misericordia, Señor!

Yo, como un olivo frondoso en la casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia del Señor. R.

Te daré gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamaré la bondad de tu nombre delante de tus fieles. R.

Aleluya        Lc 4, 18

Aleluya. El Señor me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

Evangelio     Lc 4, 38-44

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos. Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: “También a las otras ciudades debo anunciar la buena noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”. Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús, el Ungido de Dios, se consagra a toda obra buena. Y hace esta tarea entrando en contacto personal, físico y cercano con las personas. Se inclina sobre la suegra de Pedro e impone las manos sobre los enfermos. Su delicadeza y su ternura en el trato con todos nos reflejan la bondad y el amor de su corazón, y nos dan confianza para acercarnos hasta él con todas nuestras cargas.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:         Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Jueves 03 de Septiembre de 2015


San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia 

Memoria obligatoria. Blanco

Gregorio desempeñó la política en Roma hasta que ingresó como monje benedictino. Fue el primer monje elegido Papa, en el año 590. Su pontificado se destacó por el impulso misionero, el cuidado de la liturgia –de donde proviene el canto llamado “gregoriano”–, la difusión de la vida monástica según la regla benedictina, y su tarea como teólogo y maestro del pueblo fiel. Envió misioneros a Inglaterra e Irlanda. Entre sus escritos se destacan sus homilías y comentarios a las Sagradas Escrituras.

Antífona de entrada         

El bienaventurado Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, buscaba siempre el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que cuidas a tu pueblo con misericordia y lo gobiernas con amor, por la intercesión del papa san Gregorio concede el espíritu de sabiduría a quienes encomendaste la conducción de tu rebaño, y haz que la santidad de los fieles sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 9-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Oramos y pedimos sin cesar por ustedes, para que Dios les haga conocer perfectamente su voluntad, y les dé con abundancia la sabiduría y el sentido de las cosas espirituales. Así podrán comportarse de una manera digna del Señor, agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y progresando en el conocimiento de Dios. Fortalecidos plenamente con el poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo, y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.

Comentario

La acción de gracias continúa reconociendo todo lo bueno que viene del Padre. Él nos hace herederos, y por lo tanto, todo su bien es nuestro. Así vivimos en la luz y en el perdón.


Salmo 97, 2-6

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es rey. R.

Aleluya        Mt 4, 19

Aleluya. “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 5, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Comentario

El permanente desafío es trabajar en nombre de Jesús. Los proyectos pastorales, la catequesis y todas las tareas que hacemos en la Iglesia, sin Jesús, corren el riesgo de volverse puro activismo. El Espíritu Santo nos dispone para la escucha. Escuchemos lo que Jesús nos manda hacer, y hacia allí encaminemos nuestros esfuerzos. Él trabaja con nosotros, está en nuestra barca.

Oración sobre las ofrendas        

En la fiesta de san Gregorio, te pedimos, Señor, que sea de provecho para nosotros este sacrificio, por el cual quisiste borrar los pecados del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 12, 42

Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que a tus hijos alimentados con Cristo, Pan de vida, también los instruyas por Cristo, verdadero Maestro, para que, en la fiesta de san Gregorio, reciban tu verdad y la realicen en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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