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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 31/10
Sábado 01/11
Domingo 02/11
Lunes 03/11
Martes 04/11
Miércoles 05/11
Viernes 31 de Octubre de 2014

De la feria. Verde.

Antífona de entrada          cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes, busquen siempre su rostro.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Flp 1, 1-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Pablo y Timoteo, servidores de Cristo Jesús, saludan a todos los santos en Cristo Jesús, que se encuentran en Filipos, así como también a los que presiden la comunidad y a los diáconos. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Yo doy gracias a Dios cada vez que los recuerdo. Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora. Estoy firmemente convencido de que Aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido. Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo, llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Esta carta comienza con una acción de gracias y con palabras llenas de cariño. Filipos fue la primera ciudad europea evangelizada por Pablo y sus compañeros, en el año 50 d.C. Allí los misioneros encontraron la hospitalidad de Lidia y su familia y la generosidad de aquellos cristianos que contribuyeron con su ayuda económica para sostener la evangelización. Este compromiso, esta entrega y esta familiaridad se expresan en las sentidas palabras del apóstol: “Los llevo en mi corazón”.


Salmo 110, 1-6

R. ¡Grandes son las obras del Señor!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. Él hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.

Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su alianza. Manifestó a su pueblo el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones. R.


Aleluya        Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 14, 1-6

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía. Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido sanar en sábado o no?”. Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo sanó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?”. A esto no pudieron responder nada.

Palabra del Señor.

Comentario

Los sábados, después de la reunión en la sinagoga, los fariseos se reunían a comer. En este ámbito de la mesa, que es signo del Reino, Jesús sigue enseñándonos. Ninguna ley, ni siquiera una ley tan tradicional como la del sábado, es superior al Reino de Dios. Por eso, este enfermo puede ser sanado en sábado, para que participe plenamente del Reino.

Oración sobre las ofrendas        

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 19, 6

Aclamemos tu victoria y alcemos los estandartes en nombre de nuestro Dios.

O bien:         Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 01 de Noviembre de 2014

Todos los Santos

Solemnidad. Blanco



Jornada nacional de oración por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus siervos de Dios.

“Con este título celebra la liturgia de la Iglesia la memoria de todos aquellos, conocidos y desconocidos, que han sido redimidos por Cristo. En Oriente, a partir del siglo IV, se encuentra el origen de la fiesta, dedicada a la ‘memoria de los mártires de todo el mundo’. En Occidente quedó definitivamente establecida en Roma a partir del año 610. Esta festividad quiere avivar el recuerdo de todos aquellos que vivieron y murieron con la fe y la esperanza en la vida eterna” (P. Santidrián, M. Asturga, Diccionario de los Santos, Ed. Verbo Divino).

Antífona de entrada         

Alegrémonos todos en el Señor, al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se regocijan por esta solemnidad y alabanza al Hijo de Dios.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus santos; te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Apoc 7, 2-4. 9-14

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi a un Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: “No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios”. Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144.000, pertenecientes a todas las tribus de Israel. Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: “¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!”. Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: ”¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!”. Y uno de los Ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?”. Yo le respondí: “Tú lo sabes, señor”. Y él me dijo: “Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero”.

Palabra de Dios.


Comentario

El color blanco se usa para simbolizar diversas realidades, entre ellas, la pureza, la eternidad y también la victoria. Esta visión presenta un símbolo aparentemente paradójico: si las vestiduras se lavan en la sangre del Cordero, deberían tener el color rojo, símbolo de la sangre del martirio. Sin embargo, los que comparten la Pascua de Jesús, aparecen de blanco ante el trono de Dios: son los que participan del triunfo de Cristo sobre la muerte.


Salmo 23, 1-6

R. ¡Benditos los que buscan al Señor!

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente. R.

Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan su rostro, Dios de Jacob. R.

2ª lectura     Jn 3, 1-3

Lectura de la carta de san Juan.

Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro.

Palabra de Dios.

Comentario

Hay algo inmenso y bello dentro de cada uno de nosotros. Dios nos ha comunicado su propia santidad. En este mundo, esa maravilla se deja ver veladamente. En el día final, ya vencidos el pecado y la muerte, se manifestará plenamente quiénes somos. Y entonces entraremos en la plena comunión de la Santísima Trinidad.


Aleluya        Mt 11, 28

Aleluya.“Vengan a mí los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 4, 25—5, 12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: “Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.

Palabra del Señor.

Comentario

El Reino de los Cielos implica el reinado de Dios sobre este mundo, es decir, su acción soberana sobre aquellos que se dejan gobernar por él. Por eso, las bienaventuranzas felicitan a aquellos que reúne las condiciones para que Dios llegue a reinar. Son los pobres los que deponen toda autosuficiencia, y confían en el obrar de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe con agrado, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de todos tus santos, y concédenos experimentar la fraterna solicitud por nuestra salvación, de quienes han alcanzado ya la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 5, 8-10

Felices los que tiene el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

Oración después de la comunión

Te adoramos, Dios admirable, fuente única de santidad, e imploramos tu misericordia para que, santificados por tu amor, pasemos de esta mesa de los peregrinos al banquete eterno de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Domingo 02 de Noviembre de 2014

Conmemoración de todos los Fieles Difuntos
Morado o negro

“Hay constancia histórica de que la Iglesia primitiva oraba por los fieles difuntos. Esta conmemoración aparece en la liturgia del siglo IX, en continuidad con la práctica monástica del siglo VII de consagrar un día a la oración por los difuntos. Esta liturgia debe expresar claramente el carácter pascual de la muerte cristiana. A nuestros difuntos les deseamos el descanso eterno, el paraíso, la paz, el cortejo de ángeles y santos y la resurrección y la vida eterna con Cristo” (P. Santidrián, M. Asturga, Diccionario de los Santos, Ed. Verbo Divino).

Antífona      cf. 1Tes 4, 4-14; 1Cor 15, 22

Así como Jesús murió y resucitó, de la misa manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Y así como todos mueren en Adán, todos revivirán en Cristo.

Oración colecta     

Dios nuestro, escucha con bondad nuestros ruegos, para que, al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Apoc 21, 1-5a-6b-7

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Y oí una voz potente que decía desde el trono: “Esta es la morada de Dios entre los hombres: Él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó”. Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la Vida. El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo”.

Palabra de Dios.

Comentario

La Alianza que Dios ha entablado con la humanidad llegará a su punto culminante en el cielo nuevo y la tierra nueva. Para cada persona en este mundo Dios pronuncia su vínculo de amor: “Yo seré Dios para él, y él será hijo para mí”. Con la convicción de este amor paternal de Dios, continuemos caminando en este mundo.


Salmo 26, 1. 4. 7. 8b-9a. 13 -14

R. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, ¡apiádate de mí y respóndeme! Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

2ª lectura     1Cor 15, 20-23

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su venida.

Palabra de Dios.

Comentario

Los corintios estaban influidos por diversos cultos paganos y religiones esotéricas. Les costaba creer en la resurrección y se preocupaban por el estado en que estarían sus seres queridos difuntos. Ante la confusión y los temores, san Pablo proclama categóricamente: “Creemos en Jesucristo resucitado. Creemos que él nos abrió las puertas de la Vida Eterna”.


Aleluya       

Aleluya. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Aleluya.

Evangelio     Lc 24, 1–8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: ‘Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día’”. Y las mujeres recordaron sus palabras.

Palabra del Señor.

Comentario

La escena se repite hoy en cada lugar donde se honra a un difunto. Quienes lo amaron en vida van a llevarle sus muestras de cariño. Y en este gesto resuena la pregunta celestial: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Cuando honramos a nuestros difuntos, lo hacemos con memoria y agradecimiento y sintiendo su ausencia, pero con el convencimiento profundo de que la muerte no tiene la última palabra. Recordemos las palabras de Jesús, que vino a darnos vida en abundancia.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad estos dones, Señor, para que tus hijos difuntos sean recibidos en la gloria de tu Hijo, a quien nos unimos por este sacramento de su amor. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        cf.Jn 11, 25-26

Dice el Señor: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que recibas en la morada de la luz y de la paz a tus hijos difuntos, por quienes hemos celebrado el misterio pascual. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 03 de Noviembre de 2014

Misa a elección

Feria. Verde
San Martín de Porres, religioso. Memoria libre. Blanco


Martín era hijo de un caballero español y una liberta negra. Aprendió enfermería, e ingresó en el convento de los dominicos, en Lima. Toda su vida la pasó en el servicio a los enfermos y a los pobres, con alegría y sencillez. Él mismo se llamaba “Fray Escoba”, y en las imágenes se lo representa con la escoba y rodeado de animalitos domésticos. Fundó el primer colegio para niños pobres que hubo en América. Murió de tifus en el año 1639. En la homilía de canonización, Juan XXIII dijo: “San Martín de Porres nos enseña la dulzura y felicidad que se encuentra en el seguimiento de Jesucristo y en la sumisión a sus divinos mandatos”. Es el patrono de la justicia social.

Antífona de entrada          cf. Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones, Dios mío, no te quedes lejos de mí; apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi Salvador.

Oración colecta     

Dios omnipotente y lleno de misericordia, que concedes a tus fieles celebrar dignamente esta liturgia de alabanza; te pedimos que nos ayudes a caminar sin tropiezos hacia los bienes prometidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Martín de Porres

Dios nuestro, que guiaste a san Martín de Porres hasta la gloria del cielo por el camino de la humildad, concédenos imitar sus ejemplos, para ser llevados con él a la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Flp 2, 1-4

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por interés ni por vanidad. Que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.

Palabra de Dios.

Comentario

Las exhortaciones de la carta son indispensables para que una comunidad haga honor a su condición de comunidad cristiana: buscar primero el bien de los hermanos y no creerse más que nadie. Así una comunidad puede compartir la vida con alegría.


Salmo 130, 1-3

R. ¡Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor!

Mi corazón no se ha enorgullecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas ni he tenido aspiraciones desmedidas. R.

Yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí. Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre. R.

Aleluya        Jn 8, 31-32

Aleluya. “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 14, 1. 12-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Jesús dijo al que lo había invitado: ”Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús es exigente: nos pide que nos desprendamos del deseo humano de ser retribuidos. Con esta generosidad por la que no se espera nada a cambio, nos hacemos libres. Cuando nuestros actos tienen como destinatario al que no tiene forma de recompensarnos es cuando se manifiesta la caridad en su forma más pura.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que este sacrificio sea para ti una ofrenda pura,y para nosotros una fuente generosa de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 15, 11

Señor, me darás a conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia.

O bien:         cf. Jn 6, 57

Dice el Señor: “Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene vida, vivo por el Padre, el que me come vivirá por mí”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que crezca en nosotros la acción de tu poder para que, restaurados con estos sacramentos celestiales, tu gracia nos prepare a recibir lo que ellos nos prometen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 04 de Noviembre de 2014

San Carlos Borromeo, obispo

Memoria obligatoria. Blanco


Día de la Unesco

Carlos era doctor en derecho civil y eclesiástico cuando ingresó al servicio del papa Pío IV. Luego de ser nombrado cardenal, supo condenar los abusos y excesos de la curia romana, por lo que se ganó muchas enemistades. Tuvo una destacada actuación en el Concilio de Trento y trabajó para llevar a cabo las reformas emanadas de este: se dedicó a la formación del clero, fundó oratorios para niños y jóvenes y socorrió a los afectados por la peste en Milán, entre los años 1570 y 1576.

Antífona de entrada         

El Señor lo eligió como sumo sacerdote, y abriendo sus tesoros lo colmó de bienes.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, conserva en tu pueblo el espíritu que infundiste en el obispo san Carlos, para que tu Iglesia se renueve sin cesar e, identificándose con Cristo, pueda mostrar a los hombres el rostro de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Flp 2, 5-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: Vivan con los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús. Él, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló haciéndose obediente hasta aceptar la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”.

Palabra de Dios.

Comentario

En Cristo tenemos el mayor ejemplo de humildad. En lugar de hacer valer su condición divina, prefirió asumir toda nuestra debilidad humana. Este es el máximo gesto que pueda existir de humildad y solidaridad. En ponerse a la par nuestra manifestó su grandeza.


Salmo 21, 26b-30a. 31-32

R. ¡Te alabaré, Señor, en la gran asamblea!

Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. R.

Porque sólo el Señor es rey y él gobierna a las naciones. Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia. R.

Glorificarán su poder. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque ésta es la obra del Señor. R.

Aleluya        Mt 11, 28

Aleluya.“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 14, 1a. 15-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos.

Uno de los invitados le dijo: “¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!”. Jesús le respondió: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: ‘Vengan, todo está preparado’. Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes’. El segundo dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes’. Y un tercero respondió: ‘Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir’. A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y éste, irritado, le dijo: ‘Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos’. Volvió el sirviente y dijo: ‘Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar’. El señor le respondió: ‘Ve a los caminos y a lo largo de los cercados, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena’”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los pobres, ciegos y paralíticos eran considerados impuros y no podían participar plenamente de las reuniones del culto judío. Los que están en las plazas y caminos representan a los paganos. Así, en esta parábola, Jesús plantea el banquete del Reino como una oportunidad inclusiva, donde todos tienen un lugar a la mesa. Esta comunión fue un gran desafío para las primeras comunidades cristianas, formadas por judíos y paganos, que tuvieron que aprender a vivir y celebrar en comunión la nueva fe que compartían.

Oración sobre las ofrendas

Mira con bondad, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de san Carlos y, así como lo hiciste admirable por su servicio pastoral y sus virtudes, concédenos, por este sacrificio, abundar en buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf.Jn 10, 11

El buen Pastor dio la vida por sus ovejas.

Oración después de la comunión

Padre, que los sacramentos recibidos nos concedan aquella fortaleza de ánimo que hizo el obispo san Carlos, fiel en el desempeño de su ministerio y fervoroso en la práctica de la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 05 de Noviembre de 2014

De la feria. Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones, Dios mío, no te quedes lejos de mí; apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi Salvador.

Oración colecta     

Dios omnipotente y lleno de misericordia, que concedes a tus fieles celebrar dignamente esta liturgia de alabanza;te pedimos que nos ayudes a caminar sin tropiezos hacia los bienes prometidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Flp 2, 12-18

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente. Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor. Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones: así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como rayos de luz en el mundo, mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano. Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría. También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo.

Palabra de Dios.

Comentario

Dejemos que Dios suscite en nosotros “el querer y el obrar”, como dice san Pablo. Si dejamos que sea su Espíritu Santo el que nos anime, nuestro querer tenderá siempre hacia el bien. Y nos dará el discernimiento para hallar el correcto obrar, el que sea más provechoso para la vida de quienes nos rodean.


Salmo 26, 1. 4. 13-14

R. ¡El Señor es mi luz y mi salvación!

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.


Aleluya        1Ped 4, 14

Aleluya. Felices si son ultrajados por el Nombre de Cristo, porque el Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Aleluya.

Evangelio     Lc 14, 25-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar”. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee no puede ser mi discípulo.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Estamos dispuestos a jugarnos todo e ir hasta el fin en el seguimiento de Jesús? Como toda opción, también esta conlleva renuncias y desprendimientos. Todos nuestros bienes y nuestros afectos quedan supeditados a este camino que hacemos siguiendo a Jesús.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que este sacrificio sea para ti una ofrenda pura,y para nosotros una fuente generosa de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 15, 11

Señor, me darás a conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia.

O bien:         cf. Jn 6, 57

Dice el Señor: “Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene vida, vivo por el Padre, el que me come vivirá por mí”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que crezca en nosotros la acción de tu poder para que, restaurados con estos sacramentos celestiales, tu gracia nos prepare a recibir lo que ellos nos prometen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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