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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 21/12
Lunes 22/12
Martes 23/12
Miércoles 24/12
Jueves 25/12
Viernes 26/12
Domingo 21 de Diciembre de 2014

4° de Adviento

Morado

Antífona de entrada          cf. Is 45, 8

Envíen los cielos el rocío de lo alto, y las nubes derramen la justicia. Abrase la tierra y brote el Salvador.

Oración colecta     

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     2Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Natán respondió al rey: “Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo”. Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a des­cansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus des­cendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su reale­za. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Palabra de Dios.

Comentario

La profecía hace un juego de palabras con el término “casa”. El rey quiere hacer una casa para Dios, un templo. Y Dios le responde diciendo que él mismo construirá su casa: la casa real de la cual vendrá el rey para el pueblo. Finalmente, los dos sentidos de la palabra “casa” se unen en María: ella es el Arca que lleva al Dios vivo, ella es la que recibe al rey.


Salmo 88, 2-5. 27. 29

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.

2ª lectura     Rom 16, 25-27

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.

Palabra de Dios.

Comentario

Ponemos en nuestros labios esta alabanza que hace san Pablo. El misterio se nos ha manifestado: en Jesús, Dios nos anuncia cuánto nos ama. Este anuncio debe llegar hasta el último confín de la tierra. Esta es la noticia que debe ser proclamada por todos los medios.


Aleluya        Lc 1, 38

Aleluya. Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Gali­lea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se pregunta­ba qué podía significar ese saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Y el ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario

“María, como cualquier otra mujer, es madre no solo del cuerpo de su Hijo, sino de la persona entera de su Hijo. En Jesucristo no se puede separar la humanidad de la divinidad, como tampoco el cuerpo del espíritu. El misterio de la encarnación de Jesús en la carne de la simple mujer de Nazaret también nos enseña que en la fragilidad, en la pobreza y los límites de la carne humana se puede experimentar y adorar la grandeza inefable del Espíritu” (Clara Temporelli, María mujer de Dios y de los pobres, Ed. San Pablo).

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Padre, que el mismo Espíritu que fecundó con su poder el seno de María, la Virgen Madre, santifique estos dones que hemos depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Is 7, 14

La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.

Oración después de la comunión

Después de recibir el anticipo de nuestra redención eterna, te rogamos, Dios todopoderoso, que cuanto más se acerca el alegre día de la salvación, tanto más se acreciente nuestro fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 22 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 22. Morado.

Antífona de entrada          cf. Sal 23, 7

Puertas, levanten sus dinteles. Ábranse, puertas eternas, para que entre el rey de la gloria.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, compadecido el hombre caído has dispuesto redimirnos por la venida de tu Hijo unigénito; concede a quienes confesamos humildemente su encarnación que lleguemos a gozar un día de la compañía de nuestro Redentor. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Sam 1, 19b-20. 24-28

Lectura del primer libro de Samuel.

Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: “Se lo he pedido al Señor”. Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. Ella dijo: “Perdón, señor mío; ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él: para toda su vida queda cedido al Señor”. Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

“Ana tiene un compromiso con Dios y con su pueblo. Desde antes de que el niño nazca, ella sabe que no lo retendrá para sí. Y entonces, por causa de su maternidad, Ana se convierte en profetisa y hace su oración. Descubre y reconoce a Dios como señor del cielo y de la tierra, y lo alaba porque es un Dios que toma partido por los pobres e interviene en la historia para invertir situaciones injustas” (Carmiña Navia Velasco, Las mujeres en la Biblia, Ed. Tierra Nueva, Quito).


Salmo 1Sam 2, 1. 4-8d

R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita. R.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. R.

Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria. R.

Aleluya       

Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 46-55

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

María dijo: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡Su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de sus tronos, y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.

Palabra del Señor.

Comentario

“El Magníficat es espejo del alma de María. En ese poema logra su culminación la espiritualidad de los pobres de Yavé y el profetismo de la Antigua Alianza. Es el cántico que anuncia el nuevo Evangelio de Cristo; es el preludio del sermón de la montaña. En el Magníficat, María se manifiesta como modelo de los que no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social, ni son víctimas de ‘alienación’ como hoy se dice, sino que proclaman con Ella que Dios ‘ensalza a los humildes’ y, si es el caso, ‘derriba a los potentados de sus tronos’” (Conferencia Episcopal Latinoamericana, Documento de Puebla, Nº 297).

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, confiados en tu misericordia traemos estas ofrendas a tu altar, para que, purificados por tu gracia, quedemos limpios por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lc 1, 46. 49

Mi alma canta la grandeza del Señor, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Oración después de la comunión

Padre santo, te pedimos que nos fortalezca esta comunión, para que nuestras buenas obras nos acompañen al encuentro del Salvador y merezcamos el premio de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Martes 23 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 23. Morado


(San Juan de Kety, presbítero).


Antífona      cf. Is 9, 5; Sal 71, 17

Nos nacerá un niño y será llamado Dios Fuerte. En él serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de la Navidad, te pedimos que tu Hijo Jesucristo, que se ha hecho carne en las entrañas de la Virgen María y ha querido habitar entre nosotros, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Mal 3, 1-4. 23-24

Lectura de la profecía de Malaquías.

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años. Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

Palabra de Dios.

Comentario

La misión del profeta es llamar a la conversión y purificación. Él debe predicar para que todo pecado sea desarraigado antes de que aparezca el Señor. Enviando a los profetas, Dios da un tiempo para que cada uno reflexione y cambie su mala conducta.


Salmo 24, 4-5b. 8-10. 14

R. ¡Levanten la cabeza: se acerca la salvación!

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. R.

Aleluya       

Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 57-66

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran miseri­cordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y que­rían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montaño­sa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario

Ya desde su nacimiento, Juan cumple su misión profética. Su sola presencia provoca el cuestionamiento interior, porque todos reconocen que Dios está obrando en él. Todos los que escuchan lo que se dice del niño “lo graban en su corazón”. Esto significa que el mensaje les ha llegado profundamente, hasta lo más íntimo de su ser. Allí, en el corazón, hacemos el discernimiento de lo que Dios quiere para nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre, te pedimos que el sacrificio de la perfecta alabanza restablezca nuestra amistad contigo, y así podamos celebrar con un corazón purificado el nacimiento de nuestro Redentor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Apoc 3, 20

Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, concede tu paz a quienes has alimentado con el pan del cielo, para que, cuando llegue tu Hijo muy amado, podamos salir a su encuentro con las lámparas encendidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 24 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 24. Morado

Antífona de entrada          cf. Gál 4, 4

Ya se cumplió el tiempo establecido, en el que Dios envió a su Hijo a la tierra.

Oración colecta     

Señor Jesús, apresúrate y no tardes, para que tu venida consuele y anime a quienes confiamos en tu bondad. Tú, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Natán respondió al rey: “Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo”. Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: Ve a decirle a mi servidor David: “Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su será perturbado, ni lo seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Palabra de Dios.

Comentario

Desde nuestra fe cristiana, releemos y le damos un nuevo sentido a esta promesa de Dios. Porque la dinastía de David no duró para siempre, y el reino de Judá fue destruido. Entonces, la expectativa mesiánica vislumbró otro tipo de reinado, eterno y definitivo.


Salmo 88, 2-5. 27. 29

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él. R.

Aleluya       

Aleluya. Sol naciente, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 67-79

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Zacarías, el padre de Juan, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, por ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de los enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Palabra del Señor.

Comentario

Zacarías reza como un hombre fiel que percibe el misterio de la obra de Dios, quien hace surgir un salvador de la casa de David. Zacarías proclama que nuestros enemigos ya no tienen poder sobre nosotros, y canta con alegría que todos nuestros temores se disipan. Sí, Dios viene a reinar, y ya no tenemos miedo, sino que caminamos en santidad y justicia.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Padre, los dones que te ofrecemos; haz que, al recibirlos, nos libren de nuestros pecados y podamos esperar con alma limpia la gloriosa venida de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Lc 1, 68

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Oración después de la comunión

Renovados por esta eucaristía, te pedimos, Padre, que así como preparamos la fiesta del admirable nacimiento de tu Hijo, también podamos recibir con alegría la abundancia de sus dones eternos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Jueves 25 de Diciembre de 2014
Natividad del Señor
Solemnidad. Blanco

Antífona de entrada          cf. Is 9, 1. 5

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; la soberanía reposa sobre sus hombros, y su nombre será Consejero admirable.

Oración colecta     

Dios nuestro, que admirablemente creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste; concédenos participar de la vida divina de tu Hijo, como él compartió nuestra condición humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Is 52, 7-10

Lectura del libro de Isaías.

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: “¡Tu Dios reina!”. ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión. ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

“El Señor vuelve a Sión”, con estas palabras, el profeta le anuncia a su pueblo que Dios está en medio de ellos. Por eso elige como centro simbólico el lugar más sagrado: la colina Sión, donde está el templo. El anuncio proclama que Dios no está lejos, al contrario, está justo allí, donde está su gente.


Salmo 97, 1-6

R. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

2ª lectura     Heb 1, 1-6

Lectura de la carta a los Hebreos.

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas mane­ras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia. ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”? ¿Y de qué ángel dijo: “Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo”? Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: “Que todos los ángeles de Dios lo adoren”.

Palabra de Dios.

Comentario

Podríamos continuar el sentido de la carta y decir: “Y Dios nos sigue hablando de muchos modos”. Los profetas hablaron en nombre de Dios, hasta que Dios mismo, hecho palabra encarnada en Jesucristo, nos habló directamente. Esa palabra de Jesús, sigue resonando, hablándonos al corazón y revelándonos el amor inmenso de Dios.


Aleluya       

Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.

Evangelio     Jn 1, 1-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: “Éste es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”. De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Comentario

El Dios del Cielo quiere abajarse. El Dios que no cambia, quiere moverse hasta aquí. Todo en él es mostrarse, salir, acercarse. Y desde que Dios decidió encarnarse, pisar esta tierra y poner su casa junto a la nuestra, la humanidad ha quedado transformada. Palabra, vida y luz son términos con los cuales intentamos expresar este misterio inmenso. La humanidad no está sola, Dios está caminando por aquí.

Oración sobre las ofrendas        

En este día de fiesta acepta, Señor, este sacrificio que nos reconcilia plenamente contigo y contiene toda la alabanza que el hombre puede ofrecerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 97, 3

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Oración después de la comunión

Dios misericordioso, hoy nos ha nacido el Salvador del mundo; te pedimos que así como nos ha hecho hijos tuyos, también nos haga partícipes de su inmortalidad. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Viernes 26 de Diciembre de 2014

San Esteban, primer mártir

Fiesta. Rojo

Puede parecer extraño que, en medio de la alegría de la Navidad, hagamos la memoria de un mártir. Esteban fue el primer mártir, el primero que entregó su vida por profesar a Cristo. Por eso lo recordamos en este tiempo en que iniciamos el año litúrgico. Esteban fue elegido diácono porque era un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo. Su martirio ocurrió en el año 36 d.C.

Antífona de entrada         

Las puertas del cielo se abrieron a san Esteban, el primero de los mártires, por eso triunfa coronado en el cielo.

Oración colecta     

Concédenos, Señor y Dios nuestro, imitar a san Esteban y aprender a amar también a los enemigos, ya que celebramos el martirio de aquél que supo interceder por sus propios verdugos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 6, 8-10; 7, 54-60; 8,2

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.

Palabra de Dios.

Comentario

Esteban, como tantos otros testigos a lo largo de la historia, anunció la Buena Noticia. Pero sus oyentes no la juzgaron buena. No todos quieren recibir la luz y la verdad. Este primer mártir de la Iglesia mantuvo su fidelidad hasta el último momento, como testimonio de Cristo, a quien anunciaba. Sus últimas palabras fueron de perdón hacia sus verdugos.


Salmo 30, 3-4. 6. 8. 16. 17

R. ¡Señor, yo pongo mi vida en tus manos!

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen. Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. R.

Aleluya        Sal 117, 26. 27

Aleluya. ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! El Señor es Dios y él nos ilumina. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 17-22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus Apóstoles: "Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará".

Palabra del Señor.

Comentario

La decisión de llevar una vida cristiana no está exenta de peligros, se trata de una opción que genera rechazos y persecuciones. Sabemos que, en algún lugar del mundo, un hermano en la fe está sufriendo por el nombre de Jesucristo. Su resistencia y su valentía nos alientan en nuestra propia opción por el Reino de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que aceptes los dones que te presentamos en la conmemoración del triunfo glorioso de tu mártir san Esteban. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Hech 7, 58-59

Apedrearon a Esteban que oraba diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

Oración después de la comunión

Te damos gracias, Señor, por tu inmensa misericordia para con nosotros, porque nos ofreces la salvación mediante el nacimiento de tu Hijo y nos alegras con la celebración del mártir san Esteban. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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