Facebook Twitter Google + YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 27/05
Jueves 28/05
Viernes 29/05
Sábado 30/05
Domingo 31/05
Lunes 01/06
Miércoles 27 de Mayo de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde

San Agustín de Cantorbery, obispo. Memoria libre. Blanco

Agustín era monje benedictino en el monasterio San Andrés (Roma). Fue enviado por el papa Gregorio Magno con el encargo de misionar en Inglaterra, lo cual tuvo muchos frutos. Primero fue nombrado abad del convento benedictino, luego obispo de la Galia y finalmente arzobispo primado de Inglaterra. Murió el 26 de mayo del año 604, y fue enterrado en Cantorbery, en la iglesia que lleva su nombre.

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: Me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:          de san Agustín de Cantorbery

Dios nuestro, por la predicación del obispo san Agustín de Cantorbery llevaste al conocimiento del Evangelio a los pueblos de Inglaterra; haz que los frutos de sus esfuerzos se mantengan en tu Iglesia con perenne fecundidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Ecli 36, 1. 4. 5. 10-17

Lectura del libro del Eclesiástico.

Ten piedad de nosotros, dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira. Infunde tu temor a todas las naciones. Que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros que no hay otro Dios fuera de ti, Señor. Renueva los signos y repite las maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho. Congrega a todas las tribus de Jacob, y entrégales su herencia, como al comienzo. Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre, de Israel, a quien trataste como a un primogénito. Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo. Llena a Sión de alabanzas, y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria. Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio, y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre. Dales la recompensa a los que te aguardan, y que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha, Señor, la oración de los que te suplican, conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo, para que todos los que viven en la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor es capaz de clamar, de gritar para que todo el mundo se entere de que “no hay otro Dios”. Este hombre no tiene vergüenza, no se acobarda ni se repliega, confiesa su fe ante todo el mundo.


Salmo 78, 8-9. 11. 13

R. ¡Apiádate de tu pueblo, Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones. R.

Aleluya        Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 32-45

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: “Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: Ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará”. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Él les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. Ellos le dijeron: “Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les dijo: “¡No saben lo que piden! ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?”. “Podemos”, le respondieron. Entonces Jesús agregó: “Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”. Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquéllos a quienes se considera gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los hombres y mujeres de la Iglesia no se salvan de las tentaciones de querer tener el poder, de competir y querer ser “el mejor”. Sin embargo, pueden remediarlas viendo a Jesús, imitando su servicio y modificando sus opciones.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 28 de Mayo de 2015

De la feria

Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: Me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 42, 15-25

Lectura del libro del Eclesiástico.

Ahora voy a recordar las obras del Señor; lo que yo he visto, lo voy a relatar: Por las palabras del Señor existen sus obras. El sol resplandeciente contempla todas las cosas, y la obra del Señor está llena de su gloria. No ha sido posible a los santos del Señor relatar todas sus maravillas, las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente para que el universo quedara afirmado en su gloria. Él sondea el abismo y el corazón, y penetra en sus secretos designios, porque el Altísimo posee todo el conocimiento y observa los signos de los tiempos. Él anuncia el pasado y el futuro, y revela las huellas de las cosas ocultas: Ningún pensamiento se le escapa, ninguna palabra se le oculta. Él dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y para siempre; nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero. ¡Qué deseables son todas sus obras! ¡Y lo que vemos es apenas una chispa! Todo tiene vida y permanece para siempre, y todo obedece a un fin determinado. Todas las cosas van en pareja, una frente a otra, y él no ha hecho nada incompleto: Una cosa asegura el bien de la otra. ¿Quién se saciará de ver su gloria?

Palabra de Dios.

Comentario

“Todas las criaturas son maravillosas, obedecen a su Creador en todo momento, se mantienen firmes y no abandonan su puesto, por eso lo glorifican todo el tiempo. La invitación a alabar al Señor siempre es a nosotros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres” (comentario de La Biblia Católica para Jóvenes, Ed. Verbo Divino).


Salmo 32, 2-9

R. La palabra del Señor hizo el cielo.

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales; él encierra en un cántaro las aguas del mar y pone en un depósito las olas del océano. R.

Que toda la tierra tema al Señor, y tiemblen ante él los habitantes del mundo; porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 46-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo–, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús va hacia Jerusalén con sus amigos, pero no sólo, sino que también una importante cantidad de gente atraviesa ese camino para ir a celebrar la Pascua. Se trata de una buena oportunidad para cualquier mendigo para hacerse de varias monedas. Sin embargo, el paso de Jesús transforma a ese hombre desde el inicio del encuentro. Él no pide moneditas, primero pide compasión y luego, poder ver. El hombre se reconoce necesitado de ternura, necesitado de recobrar la dignidad de persona, para luego hacer su propio camino, ya “viendo” por dónde andar.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Viernes 29 de Mayo de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 44, 1. 9-13

Lectura del libro del Eclesiástico.

Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza. Porque hay otros que cayeron en el olvido y desaparecieron como si no hubieran existido; pasaron como si no hubieran nacido, igual que sus hijos después de ellos. No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas. Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos. Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos. Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor sabe lo bueno e importante que es dejar un buen recuerdo a las generaciones futuras. No lo hace para quedar como héroe o triunfador, sino para ser modelo de vida para muchos hermanos y hermanas.


Salmo 149, 1-6a. 9b

R.¡El Señor ama a su pueblo!

Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.

Celebren su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. R.

Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas. Glorifiquen a Dios con sus gargantas, este es un honor para todos sus fieles. R.

Aleluya        cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 11, 11-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas, porque no era la época de los higos. Dirigiéndose a la higuera, le dijo: “Que nadie más coma de tus frutos”. Y sus discípulos lo oyeron. Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el Templo. Y les enseñaba: “¿Acaso no está escrito: ‘Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones’? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro, acordándose, dijo a Jesús: “Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado”. Jesús le respondió: “Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: ‘Retírate de ahí y arrójate al mar’, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús dijo estas cosas en tiempos cercanos a la pascua, cuando había que tener mucho cuidado porque la vigilancia estaba reforzada ante la llegada de gran cantidad de gente a Jerusalén. Pero Jesús no parece preocuparse por eso, y se apoya en la Escritura, en los versos del profeta, para denunciar el atropello de las autoridades.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 30 de Mayo de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
De santa María en sábado. Blanco

Antífona de entrada         

Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

Oración colecta     

Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 51, 12-20a

Lectura del libro del Eclesiástico.

¡Señor, te daré gracias y te alabaré! Bendeciré el nombre del Señor. En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración; a la entrada del templo, pedí obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin. Cuando floreció como un racimo que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas. Apenas le presté un poco de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza. Yo he progresado gracias a ella: Al que me dio la sabiduría le daré la gloria. Porque resolví ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello. Mi alma luchó para alcanzarla, fui minucioso en la práctica de la ley, extendí mis manos hacia el cielo y deploré lo que ignoraba de ella. Hacia ella dirigí mi alma y, conservándome puro, la encontré.

Palabra de Dios.

Comentario

En nuestros tiempos, parece que “da lo mismo ser ignorante, sabio o chorro...”. El anuncio del libro de la lectura nos despierta: Tenemos que saber vivir, discernir, apoyar nuestra vida sobre decisiones firmes y honestas. Eso facilita la construcción de una sociedad mejor.


Salmo 18, 8-11

R. ¡Tus preceptos alegran el corazón, Señor!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.

Aleluya        cf. Col 3, 16a. 17c

Aleluya. Que la palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza; dando gracias por él a Dios Padre. Aleluya.

Evangelio     Mc 11, 27-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después de haber expulsado a los vendedores del Templo, Jesús volvió otra vez a Jerusalén. Mientras caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?” Jesús les respondió: “Yo también quiero hacerles una pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: El bautismo de Juan Bautista, ¿venía del cielo o de los hombres? ” Ellos se hacían este razonamiento: “Si contestamos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘¿Por qué no creyeron en él?’ ¿Diremos entonces: ‘De los hombres’?”. Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: “No sabemos”. Y él les respondió: “Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Demasiada espuma” o “mucho ruido, pocas nueces”, esto es lo que se puede decir de estos hombres que, primero, se muestran desafiantes ante Jesús y, luego, se achican ante el miedo del pueblo y finalizan con el silencio.

Oración sobre las ofrendas        

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo acepta nuestras ofrendas, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo, sea atendido todo deseo y escuchada toda petición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 11, 27

Feliz la Virgen María,que llevó en su seno al Hijo del Padre eterno.

Oración después de la comunión

Después de recibir los sacramentos celestiales, te suplicamos, Dios nuestro, que cuantos nos alegramos en la celebración de la santísima Virgen María, a ejemplo suyo, colaboremos dignamente en el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 31 de Mayo de 2015


La Santísima Trinidad

Solemnidad. Blanco


(Visitación de la Virgen María). Día de la América del Sur. Día mundial sin tabaco.

La solemnidad de hoy nos recuerda el misterio de Dios, que quiso ser comunidad. Esta realidad, que puedan ser tres y uno al mismo tiempo, se escapa de nuestro entendimiento y nos habla de lo importante que es para Dios el amarse y comunicarse. Las tres personas divinas viven en el amor, el cual no solo se comunica entre ellas, sino que también nos lo hacen vivir a nosotros.

Antífona de entrada         

Bendita sea la Santísima Trinidad: Dios Padre, el Hijo unigénito de Dios y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia con nosotros.

Oración colecta     

Dios Padre, que revelaste a los hombres tu misterio admirable al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador; te pedimos que, en la profesión de la fe verdadera, podamos conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar al único Dios todopoderoso. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Deut 4, 32-34. 39-40

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. ¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? ¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ti en Egipto, ante tus mismos ojos? Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios –allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra– y no hay otro. Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios.

Comentario

Moisés recurre a la experiencia del pueblo para proclamar la grandeza de Dios. No se puede olvidar lo que Dios hizo por nosotros. Caminando por sus huellas podemos encontrarnos con él y su misterio.


Salmo 32, 4-6. 9. 18-20. 22

R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

La palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales; porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

2ª Lectura    Rom 8, 14-17

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “iAbbá!”, es decir, “iPadre!”. El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Palabra de Dios.

Comentario

“Este es el regalo que nos hace Jesús, poder contemplar cara a cara a Dios Padre y tratar de amistad con quien sabemos que nos ama. En esa intimidad nos mete a nosotros el Espíritu, por puro regalo. Y toda la vida es una oportunidad para aprender a decir con el corazón, con todos los hombres y la creación entera, Abbá, Padre, Madre” (“¡Abba! Padre, Madre”, CIPE; http://www.cipecar.org/es/c/?iddoc=239).


Aleluya        cf. Apoc 1, 8

Aleluya. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene. Aleluya.

Evangelio     Mt 28, 16-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Después de la Resurrección del Señor, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.

Palabra del Señor.

Comentario

El final del evangelio de Mateo es el inicio de la Iglesia y su compromiso evangelizador y sacramental. El bautismo es el signo constructor de la unidad de la humanidad misma.

Oración sobre las ofrendas        

Señor y Dios nuestro, por la invocación de tu Nombre santifica los dones que te presentamos y por ellos conviértenos también a nosotros en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Gál 4, 6

Porque ustedes son hijos, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, te pedimos que el sacramento recibido y la profesión de nuestra fe en ti, único Dios en tres personas, sirvan para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 01 de Junio de 2015


San Justino, mártir

Memoria obligatoria. Rojo



Día internacional de la infancia.

Flavio Justino nació en Flavia Neápolis, (hoy Naplus) Palestina, en el seno de una familia pagana. En su juventud, conoció diversas escuelas de filosofía, y más tarde, en el año 130, se convirtió al cristianismo. Es considerado el primer filósofo cristiano. Sus escritos constituyen un valioso testimonio sobre la fe y la vida de las comunidades cristianas de los primeros tiempos. Murió mártir en tiempos del emperador Marco Aurelio.

Antífona de entrada          cf. Sal 118, 85. 46

Los malvados dijeron cosas vanas de mí, ignorando tu ley; pero yo daba testimonio de ti delante de los reyes, y no me avergonzaba.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, que enseñaste al mártir san Justino la ciencia incomparable de Jesucristo, por la locura de la cruz, concédenos por su intercesión que, rechazando los engaños del error, obtengamos la firmeza de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Tob 1, 3; 2, 1b-8

Lectura del libro de Tobías.

Yo, Tobit, seguí los caminos de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida. Hice muchas limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los asirios. En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: “Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas”. Tobías salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome: “¡Padre!”. Yo le pregunté: “¿Qué pasa, hijo?”. Y él agregó: “Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: Lo acaban de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí”. Entonces me levanté rápidamente y, sin probar la comida, fui a retirar el cadáver de la plaza, y lo deposité en una habitación para enterrarlo al atardecer. Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado, recordando las palabras del profeta Amós contra Betel: ‘Sus fiestas se convertirán en duelo y todos sus cantos en lamentaciones’. Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una fosa y enterré el cadáver. Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo: “¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!”.

Palabra de Dios.

Comentario

El libro de Tobías nos presenta a Tobit, un judío fiel, justo y cumplidor de la ley desde el corazón. En plena fiesta de Pentecostés, abre su mesa en favor de los pobres, para compartir los dones recibidos. Pero su fiesta se convierte en llanto ante la muerte de un hermano. Él siente que es imposible festejar, aún una fiesta religiosa, cuando alguien es víctima de la violencia y la injusticia.


Salmo 111, 1-6

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será fuerte en la tierra: La posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre. Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: Es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.

Aleluya        cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

Evangelio     Mc 12, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo: “Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron, y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: Vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: Esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos’?”. Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor.

Comentario

Esa viña representa al pueblo que da buenos frutos. Y a unos encargados –los dirigentes políticos y religiosos– que con violencia se adueñan de ese pueblo y sus frutos. La parábola tiene múltiples lecturas. Sin duda una de ellas es aplicable a Jesús y al conflicto con los jefes religiosos de su tiempo. Pero la parábola es también una advertencia para todos los tiempos, y para todos aquellos que tienen autoridad sobre una nación, un grupo o una comunidad.

Oración sobre las ofrendas        

Concédenos, Señor, celebrar dignamente estos misterios que con tanta valentía defendió san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. 1Cor 2, 2

No quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, por este alimento celestial recibido, que, siguiendo las enseñanzas de san Justino, vivamos en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


Aplicaciones móviles