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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Martes 28/04
Miércoles 29/04
Jueves 30/04
Viernes 01/05
Sábado 02/05
Domingo 03/05
Martes 28 de Abril de 2015


Misa a elección:

Martes IV de Pascua. Blanco
San Pedro Chanel, presbítero y mártir. Memoria libre. Rojo
San Luis Grignion de Montfort, presbítero. 
Memoria libre. Blanco

Pedro era un sacerdote francés que ingresó en la Sociedad de María y viajó como misionero a la Polinesia. Allí evangelizó a las distintas tribus, pero no pudo evitar los conflictos y enfrentamientos que había entre estas y las distintas familias que se disputaban la jefatura. A causa de estas peleas, murió mártir en el año 1841. Es el patrono de las islas de los Mares del Sur y el primer mártir de Oceanía.

Antífona de entrada          Apoc 19, 7. 6

Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su reino. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concédenos que al celebrar el misterio de la resurrección del Señor, merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Pedro Chanel

Dios nuestro, que para extender tu Iglesia coronaste a san Pedro Chanel con la gloria del martirio, concédenos que, en esta alegría pascual, la celebración de los misterios de la muerte y resurrección de Cristo nos haga testigos fieles de la vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:         de san Luis Grignión de Montfort

Señor Dios, que te dignaste conducir a san Luis María, presbítero, por el camino de la salvación y del amor de Cristo en compañía de María Santísima, concédenos, por su ejemplo, que meditando los misterios del amor divino, nos consagremos incansablemente a la edificación de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Hech 11, 19-26

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.

Palabra de Dios.

Comentario

En Antioquía comienza a ocurrir algo nuevo: La Palabra de Dios sale de los límites de Israel y comienza a predicarse “a todas las naciones”. Como todo fenómeno nuevo, requiere meditación y discernimiento. Bernabé es un hombre de fe, por eso puede ver en esta novedad la voluntad de Dios, que siempre empuja a la Iglesia para que la Palabra llegue a cada persona allí donde está. No son algunas personas más dignas que otras para recibir la Palabra, ella viene a vivificar a todos los que la reciben.


Salmo 86, 1-7

R. ¡Alaben al Señor; todas las naciones!

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! Él ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob. Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios. R.

“Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquellos que me conocen; filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella”. Así se hablará de Sión: “Este, y también aquel, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado”. R.

Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá: “Este ha nacido en ella”. Y todos cantarán, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”. R.

Aleluya        Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 10, 22-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”. Jesús les respondió: “Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: Ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos tiene entre sus manos. ¿Qué podemos temer? Permanezcamos fieles como ovejas de su rebaño. Escuchemos su voz, que nos comunica vida eterna para, de esta manera, ser como él, uno con Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, por estos misterios pascuales concédenos ser constantes en la acción de gracias, para que la continua eficacia de tu obra redentora sea fuente de inagotable alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 24, 46. 26

El Mesías debía sufrir y resucitar para entrar en su gloria. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 29 de Abril de 2015


Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia

Memoria obligatoria. Blanco


Día del animal

Catalina nació en Siena (Italia) el 25 de marzo de 1347. Ingresó a la tercera orden dominica a los 15 años. Desde su compromiso con la oración y la penitencia, creció en su unión con Dios. Se involucró con la Iglesia en un difícil momento, especialmente para la autoridad pontificia. Catalina no se acobardaba cuando veía necesario reprender incluso al Papa, en caso de que la fe o la praxis de la Iglesia estuvieran en peligro. Escribió más de 300 cartas y un Diálogo, donde reflejó su mística y su pensamiento. Por esto fue declarada Doctora de la Iglesia. Murió el 29 de abril de 1380.

Antífona de entrada         

Esta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo con la lámpara encendida. Aleluya.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que otorgaste a santa Catalina de Siena un amor intenso para contemplar la pasión de tu Hijo y para servir a la Iglesia, concédenos, por su intercesión, que tu pueblo, unido al misterio de Cristo, se alegre siempre en la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 12, 24—13, 5

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

La Palabra de Dios se difundía incesantemente. Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía, llevando consigo a Juan, llamado Marcos. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, y Juan colaboraba con ellos.

Palabra de Dios.

Comentario

La comunidad de Antioquía se muestra aquí como una Iglesia “de avanzada”. Hasta ese momento, el anuncio a los no judíos se daba de manera ocasional, pero a partir de entonces se empezó a encarar decididamente una misión más allá de los ámbitos conocidos. Así nos impulsa el Espíritu Santo. Así la Palabra crece y se multiplica.


Salmo 66, 2-3. 5-6. 8

R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!

El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

Que los pueblos te den gracias, Señor. Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor, que los pueblos te den gracias! Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 12, 44-50

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: La palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: El Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

Palabra del Señor.

Comentario

Prestemos atención a todos los verbos con que Jesús nos exhorta en este discurso: creer, ver, oír y recibir. Todo nuestro ser tiene que estar en apertura y disponibilidad para percibir la obra de Dios, que toca nuestra vida. Y así, escuchando y teniendo discernimiento sobre los signos, creeremos con fe sólida.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, este sacrificio de salvación que te ofrecemos en la conmemoración de santa Catalina, para que, instruidos por sus enseñanzas, podamos darte gracias con mayor fervor a ti, único Dios verdadero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. 1 Jn 1, 7

Si caminamos en la luz, como Dios está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos purifica de todo pecado. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, concede la vida eterna a quienes saciaste en esta mesa celestial, en la que santa Catalina encontró también el alimento temporal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Jueves 30 de Abril de 2015


Misa a elección:

Jueves IV de Pascua. Blanco
San Pío V, papa. Memoria libre. Blanco

Michele Ghisleri nació en la provincia de Alessandria (Italia) en 1504. Fue elegido Papa en 1566 con el nombre de Pío V. Dedicó su pontificado a establecer una sólida vida intraeclesial, cuidando la disciplina del clero, obispos y religiosos. Murió el 1º de mayo de 1572, y en 1712 fue canonizado.

Antífona de entrada          cf. Sal 67, 8-9.20

Señor, cuando saliste al frente de tu pueblo, abriéndole camino y conviviendo con él, tembló la tierra y el cielo dejó caer su lluvia. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que restauras la naturaleza humana elevándola por encima de su condición original, mira el inefable designio de tu amor y conserva los dones de tu gracia en aquellos que renovaste por medio del bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Pío V, papa

Dios nuestro, que en tu providencia confiaste al papa san Pío V la defensa de la fe y la solicitud por el culto divino, te pedimos, por su intercesión, que podamos participar siempre en tus santos misterios con una fe viva y una caridad operante. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Hech 13, 13-25

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan Marcos se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: “Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar”. Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: “Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel. Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: ‘He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad’. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’”.

Palabra de Dios.

Comentario

Los Apóstoles comenzaron su misión en tierras nuevas, donde predicaron a judíos y paganos. A los primeros, siempre les presentaron la historia de Dios con el pueblo de Israel. Y en esta, Dios que revela su amor y su deseo de convivir con toda la Humanidad.


Salmo 88, 2-3. 21-22. 25. 27

R. ¡Cantaré eternamente tu amor, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

“Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso”. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi roca salvadora”. R.

Aleluya        cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya. Jesucristo, eres el Testigo fiel, el primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

Evangelio     Jn 13, 16-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Antes de la fiesta de Pascua, Jesús lavó los pies a sus discípulos, y les dijo: “Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: ‘El que comparte mi pan se volvió contra mí’. Les digo esto desde ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo soy. Les aseguro que el que reciba al que yo envíe me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”.

Palabra del Señor.

Comentario

En este párrafo, se repite el verbo “enviar”. Jesús es enviado del Padre, y todo lo que hace es para manifestar la obra del mismo Padre en este mundo. Y a la vez, Jesús nos envía para testimoniar su obra. En la fidelidad a este obrar, encontraremos nuestra dicha.

Oración sobre las ofrendas        

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 28, 20

Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 01 de Mayo de 2015


Misa a elección:

IV de Pascua. Blanco
San José, obrero. Memoria libre. Blanco


Día de los trabajadores

¡Cuánto trabajo silencioso que sostiene el mundo! ¡Cuántos hombres y mujeres que con su tarea cotidiana procuran lo necesario para vivir en esta tierra! San José, desde la pequeñez de su taller de Nazaret, nos enseña a realizar nuestro oficio cotidiano con dignidad y con amor, consagrando el mundo con nuestra actividad. A él le pedimos que interceda para que todos los trabajadores sean reconocidos y valorados de manera justa en su dignidad.

Antífona de entrada          Sal 127, 1-2

Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, creador de todas las cosas, que llamas al género humano a colaborar en tu obra creadora, concédenos, por la protección y el ejemplo de san José, realizar plenamente las tareas que nos confías y alcanzar la recompensa prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 3, 14-15. 17. 23-24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: Esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre. Cualquiera que sea su trabajo, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo 89, 2-4. 12-14. 16

R. El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Enséñanos a calcular nuestros años para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos enseguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

Aleluya        Sal 67, 20

Aleluya. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! Él carga con nosotros día tras día. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 54-58

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera, que todos estaban maravillados. “¿De dónde le vienen –decían– esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son parientes suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus parientas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.

Comentario

En un pueblo pequeño como Nazaret, el oficio del varón funcionaba al modo del apellido para identificar a la familia. Así, Jesús es “el hijo del carpintero”. Un vecino más. Esta vecindad se convirtió en un obstáculo para que los aldeanos pudieran percibir el poder de Dios que obraba en Jesús. No pudieron comprender que el Reino de Dios está escondido en lo sencillo, familiar y pequeño que tenemos cerca.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, fuente de misericordia, mira las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de san José, y concédenos, por tu bondad, que sirvan de protección para los que te invocan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Col 3, 17

Todo lo que puedan decir o hacer, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que, a ejemplo de san José, podamos gozar siempre de tu paz, dando testimonio del amor que infundes en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 02 de Mayo de 2015

San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria. Blanco

Atanasio nació en Alejandría en el año 279. Fue monje, luego diácono y, finalmente, obispo. En su época, la herejía arriana desviaba a muchos de la verdadera fe en Jesucristo. Esto inspiró al santo para escribir numerosas obras de teología con el fin de exponer la doctrina sobre Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. En el año 325, participó del concilio de Nicea.

Antífona de entrada          cf. Ecli 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste del obispo san Atanasio un defensor preclaro de la divinidad de tu Hijo, te pedimos que, con su doctrina y protección, crezcamos siempre en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 13, 44-52

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Cuando Pablo llegó a Antioquía de Pisidia, casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra del Señor. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: “A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra del Señor, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: ‘Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra’”. Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra del Señor, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Comentario

Siempre encontraremos personas que rechacen la Buena Noticia. Le pasó a Jesús, les pasó a los Apóstoles, y nos pasará también a nosotros. Ese rechazo se vuelve a la vez un impulso para salir de las fronteras conocidas, para animarnos a llegar a las personas más alejadas y a las que tal vez consideramos que no están preparadas para recibir el mensaje. Sin embargo, muchas veces, esos mismos que parecen distantes son los que mejor reciben la Buena Noticia.


Salmo  97, 1-4

R. ¡Contemplen el triunfo de nuestro Dios!

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: Su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Aleluya        Jn 8, 31b-32

Aleluya. “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 7-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: El Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré”.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Qué imagen tiene Dios? El rostro de Jesús. Nuestro conocimiento de Dios será siempre en esta tierra incompleto e imperfecto. A pesar de ello, mirar a Jesús es el camino más directo para conocer a Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Mira, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de san Atanasio, para que, cuantos conservan la integridad de la fe, alcancen la salvación por el testimonio de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        1Cor 3, 11

El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concede que la divinidad de tu Hijo único, que confesamos firmemente con san Atanasio, nos reanime y proteja siempre por la fuerza de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 03 de Mayo de 2015


V de Pascua

Blanco


(Santos Felipe y Santiago, apóstoles). Día Mundial de la libertad de prensa.

Antífona de entrada          cf. Sal 97, 1-2

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas; reveló su victoria a los ojos de las naciones. Aleluya.

Oración colecta     

Dios omnipotente y eterno, realiza plenamente en nosotros el misterio pascual para que, renacidos por el santo bautismo, con tu ayuda demos fruto abundante y alcancemos la alegría de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 9, 26-31

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor. Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso. La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Comentario

Saulo, el antiguo enemigo de la fe, se hizo cristiano. Fue difícil para la Iglesia creer que esta conversión era sincera. El testimonio de Bernabé y la experiencia compartida hicieron posible que Saulo fuera aceptado. La Iglesia debe estar siempre dispuesta a dar una nueva oportunidad a quienes pecan, para que así crezca la comunidad de los creyentes.


Salmo  21, 26b-28. 30-32

R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de los fieles: Los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. R.

Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él. R.

Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor. R.

2ª Lectura    1Jn 3, 18-24

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijitos míos, no amemos con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es éste: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.

Comentario

“La proclamación de que Dios es mayor que nuestra conciencia, una de las más bellas de la carta, es la revelación del amor total y misericordioso de Dios. De alguna manera anticipa la gran revelación de que Dios es amor. El final pone de relieve que el don del Espíritu es la gran realidad otorgada por Dios a los hombres. Es, a la vez, principio interior y exigencia de la ley del amor y de la comunión cristiana” (comentario de la Sagrada Biblia, Conferencia Episcopal Española).


Aleluya        Jn 15, 4a. 5b.

Aleluya. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí, da mucho fruto. Aleluya.

Evangelio     Jn 15, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Durante la última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

Palabra del Señor.

Comentario

“Mi Padre es el viñador”. El viñador cuida con esmero la planta y está atento a su crecimiento. Todo lo que hace, lo hace para que la planta llegue al máximo de su esplendor y pueda dar sus mejores frutos. Así está el Padre cuidando de nosotros constantemente. Y para recibir este cuidado, basta con permanecer unidos a la vid, que es Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina, te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      cf. Jn 15, 5

Dice el señor: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos, el que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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