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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 19/04
Lunes 20/04
Martes 21/04
Miércoles 22/04
Jueves 23/04
Viernes 24/04
Domingo 19 de Abril de 2015


3º de Pascua

Blanco


(Día del Indio americano).

Antífona de entrada          cf. Sal 65,1-2

Aclame al Señor toda la tierra. Canten la gloria de su nombre. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que tu pueblo se alegre siempre por la nueva vida recibida, para que, con el gozo de los hijos, aguarde con firme esperanza el día de la resurrección final. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 3, 13-15. 17-19

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pedro dijo al pueblo: “El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: Que su Mesías debía padecer. Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados”.

Palabra de Dios.

Comentario

La nueva Vida plena que tiene Jesús es también la posibilidad de nueva vida para todos. Los pecadores pueden acercarse confiados porque Jesucristo ofrece a todos la posibilidad de participar de su vida de amor. Así lo anunciaron los Apóstoles y así lo seguimos proclamando hoy.


Salmo 4, 2. 4. 7. 9

R. Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú, que en la angustia me diste un desahogo: Ten piedad de mí y escucha mi oración. R.

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo: Él me escucha siempre que lo invoco. Hay muchos que preguntan: “¿Quién nos mostrará la felicidad, si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?”. R.

Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso. R.

2ª Lectura    1Jn 2, 1-5a

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. Él es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos. El que dice: “Yo lo conozco”, y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Qué es conocer a Dios? Ciertamente Dios es más grande que lo que nuestros pensamientos pueden abarcar. Pero la Carta nos dice que hay un conocimiento experiencial y sabio que sí es posible: viviendo en el amor, conocemos cómo es Dios.


Aleluya        cf. Lc 24, 32

Aleluya. Señor Jesús, explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas. Aleluya.

Evangelio     Lc 24, 35-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”. Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos. Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: El Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto”.

Palabra del Señor.

Comentario

El Resucitado es el mismo hombre que caminó con su comunidad y que sufrió en Jerusalén. El modo actual de su presencia, resucitado, es una continuidad de lo que fue su vida terrena cuando él hablaba y compartía la mesa. Estar con el Resucitado es repetir la experiencia comunitaria de la mesa, donde hay lugar y alimento para todos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 24, 46-47

El Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y en su nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 20 de Abril de 2015


Lunes III de Pascua

Blanco

Antífona de entrada         

Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración colecta     

Concédenos, Dios todopoderoso, que abandonando lo que viene del pecado, vivamos en comunión con Jesucristo, con quien nos has identificado por los sacramentos pascuales. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 6, 8-15

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: “Este hombre no hace otra cosa que hablar contra este Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés”. En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

Palabra de Dios.

Comentario

Quienes obran desde la mentira y el temor a perder sus privilegios hechan a mano recursos sucios: en este caso, el soborno de los testigos falsos. Quien obra desde Dios y con Dios, sabe que son verdaderos recursos su honestidad y la verdad que lo sostiene. Así se presentó Esteban, despojado de poderes y de influencias, sólo con el Evangelio.


Salmo 118, 23-24. 26-27. 29-30

R. ¡Feliz el que sigue la ley del Señor!

Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. R.

Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: Enséñame tus preceptos. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. R.

Aleluya        Mt 4, 4b

Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 22-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Después que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban en el lugar donde el Señor había multiplicado los panes, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”. Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”. Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que él ha enviado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús hace una contraposición entre lo perecedero y lo imperecedero, entre lo eterno y lo efímero. Y nos interpela también a nosotros. ¿Qué buscamos en Jesús? ¿Un milagrito que nos solucione tal o cual problema puntual? ¿Un “mago” que haga cosas fabulosas y desconcertantes? Jesús quiere darnos lo sólido, lo bueno, lo imperecedero. Quiere darse a sí mismo.

Oración sobre las ofrendas        

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 14, 27

Dice el Señor: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Martes 21 de Abril de 2015


Misa a elección:

Martes III de Pascua. Blanco
San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria libre. Blanco

Anselmo fue un monje benedictino que ejerció como arzobispo en Canterbury durante el periodo 1093-1109. Se destacó como un teólogo y filósofo escolástico, que buscó el acuerdo entre la fe y la razón. Como teólogo, fue un gran defensor de la Inmaculada Concepción de María, y como filósofo se lo recuerda, además de por su célebre argumento ontológico. Fue canonizado en 1494 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1720.

Antífona de entrada          Apoc 19, 5; 12,10

Alaben a nuestro Dios todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluya.

Oración colecta     

Dios de misericordia, que abres las puertas del Reino de los cielos a los renacidos por el agua y el Espíritu Santo, aumenta en tus hijos el don de la gracia, para que, purificados de todos sus pecados, puedan gozar de los bienes prometidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Anselmo

Dios nuestro, que concediste al obispo san Anselmo buscar y enseñar los misterios de tu sabiduría, ven en ayuda de nuestra inteligencia con la luz de la fe, para que también el corazón goce con las verdades que nos has revelado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Lectura        Hech 7, 51—8, 1a

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas: “¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron”. Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, con fiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Cómo acallar el anuncio del Evangelio? Cuando ya ningún recurso sirve, los enemigos del Reino de Dios recurren a la violencia. Esteban, en cambio, como ya lo ha hecho antes Jesús, permanece manso, no guarda rencor y pide a Dios el perdón para sus verdugos. Esteban se convierte así en el primer mártir, testigo de la fe.


Salmo 30, 3cd-4. 6. 7b. 8a. 17. 21ab

R. ¡Pongo mi vida en tus manos, Señor!

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. Confío en el Señor. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

¡Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; al amparo de tu rostro ocultas a tus fieles de las intrigas de los hombres! R.

Aleluya        Jn 6, 35ab

Aleluya. “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 30-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

La gente preguntó a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Les dio de comer el pan bajado del cielo’”. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Palabra del Señor.

Comentario

A todos nos conmueve el símbolo de un pan en la mesa; nos habla de reunión, calidez, alimento... Todo eso y mucho más tiene “el pan del cielo”, que nutre para siempre, reúne en comunidad y nos da hoy la plenitud que alcanzaremos en la eternidad. Por eso, digamos también nosotros: “Danos siempre de ese pan”.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Rom 6, 8

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Miércoles 22 de Abril de 2015


Miércoles III de Pascua

Blanco

Antífona de entrada          cf. Sal 70, 8. 23

Mi boca está llena de tu alabanza y anuncia tu gloria todo el día; te cantarán mis labios con alegría. Aleluya.

Oración colecta     

Protege a tu familia, Señor, y a cuantos recibieron la gracia de la fe, concédeles tener parte en la resurrección de tu Hijo unigénito. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 8, 1b-8

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después de la muerte de Esteban, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel. Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra. Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron sanos. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Palabra de Dios.

Comentario

La Palabra de Dios sigue su camino. Ni el martirio ni la persecución la frenan. Estas circunstancias adversas son aprovechadas para que la Palabra llegue a nuevos lugares, allí donde hay corazones abiertos que esperan una buena noticia.


Salmo 65, 1-3a. 4-7a

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Aclame al Señor toda la tierra! ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: “¡Qué admirables son tus obras!”. R.

Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza. R.

Aleluya        cf. Jn 6, 40

Aleluya. “El que cree en el Hijo tiene Vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 35-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: Ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: Que el que ve al Hijo y cree en él tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día”.

Palabra del Señor.

Comentario

El Pan del Cielo está en directa relación con la Vida eterna. Este pan nos da una vida que se hará plenitud en la resurrección. Participando hoy de este pan, nos estamos anticipando a nuestra propia resurrección. Para esto basta con creer. Si creemos, hoy mismo saborearemos el gusto de la Vida eterna.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, por estos misterios pascuales concédenos ser constantes en la acción de gracias, para que la continua eficacia de tu obra redentora sea fuente de inagotable alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Cristo ha resucitado. Él ha hecho brillar sobre nosotros su luz, después de habernos rescatado con su sangre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 23 de Abril de 2015


Misa a elección:

Jueves III de Pascua. Blanco
San Jorge, mártir. Memoria libre. Rojo
San Adalberto, obispo y mártir. 
Memoria libre. Rojo



Día mundial del libro y del idioma.

San Jorge es el nombre dado por la tradición cristiana a un soldado romano de Capadocia (actual Turquía), que murió mártir en Lida, en el año 303. Su culto fue muy difundido a partir del siglo IV, tanto en Oriente como en Occidente.

Antífona de entrada          cf. Éx 15, 1-2

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, concédenos en este tiempo pascual recibir con mayor abundancia la gracia que hemos conocido, para que, liberados de las tinieblas del error, nos adhiramos con mayor firmeza a tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Jorge

Padre, proclamamos tu poder y humildemente te pedimos que, así como san Jorge imitó a tu Hijo en su pasión, nos ayude generosamente en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:         de san Adalberto

Dios nuestro, tú otorgaste la corona del martirio al obispo san Adalberto que supo guiar a su pueblo con fervoroso celo pastoral; concédenos, por su intercesión, que a los pastores no les falte la obediencia del rebaño ni al rebaño la solicitud de los pastores. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Hech 8, 26-40

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: Es un camino desierto”. Él se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?”. Él respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?”. Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?”. El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?”. Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Comentario

¡Cuánto bien nace de la fidelidad al Espíritu Santo! Felipe simplemente se dejó guiar por él. Ese eunuco se preguntaba por el sentido del texto bíblico y de su propia vida. En el camino por donde lo llevaba el Espíritu, se produjo la iluminación que dio sentido a su existencia. Así el Espíritu Santo nos sigue empujando hoy para salir a iluminar, con la luz de Jesucristo, los caminos y las vidas de nuestros hermanos.


Salmo 65, 8-9. 16-17. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: Apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! R.

Aleluya        Jn 6, 51

Aleluya. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 44-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: ‘Todos serán instruidos por Dios’. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: Solo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús proclama nuevamente su íntima comunión con el Padre. Darse como pan es hacer presente en este mundo lo que el Padre quiere: Vida, y vida en abundancia. Jesús es testigo de cómo el Padre ama a la humanidad, y con este mismo amor se entrega.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina: te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        2Cor 5, 15

Cristo murió por todos, a fin de que los que viven, no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 24 de Abril de 2015


Misa a elección:

Viernes III de Pascua. Blanco
San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir. Memoria libre. Rojo

Fidel de Sigmaringen, nacido en Alemania, ya era doctor en derecho y filosofía cuando ingresó en los Capuchinos de Friburgo. Una vez ordenado sacerdote, se dedicó de lleno a la evangelización. Eran los tiempos de las luchas religiosas y las disputas entre católicos y calvinistas. Le tocó vivir un tiempo de fanatismos, por lo que, víctima de esto, fue asesinado en 1622, mientras realizaba una misión. Murió perdonando a sus enemigos.

Antífona de entrada          Apoc 5, 12

El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concede a quienes hemos conocido la gracia de la resurrección del Señor que, por el amor del Espíritu Santo, podamos resurgir a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Fidel de Sigmaringen

Dios nuestro, que otorgaste a san Fidel el premio del martirio por su ardiente dedicación a la propagación de la fe, concédenos que, fundados en la caridad y unidos a él, merezcamos conocer la fuerza de la resurrección de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo...

Lectura        Hech 9, 1-20

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Saulo, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, le respondió la voz. “Ahora levántate, y entra en la ciudad: Allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. Ananías respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre”. El Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

“En el camino de Damasco, la gracia infinita se manifiesta en toda su gratuidad y poder. El texto parece preocupado en dar realce a la rapidez desconcertante con que el Señor toma posesión de Pablo: ‘De repente se vio rodeado de una luz del cielo’. A tal gracia no es posible resistir” (Walter Gardini, Pablo, un cristiano sin fronteras, Ed. Paulinas).


Salmo 116, 1. 2

R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya        Jn 6, 56

Aleluya. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 51-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús habla ahora con un lenguaje crudo y directo. Dice “carne y sangre”, es decir, todo su ser. Esa es su entrega. Ese es su amor sin reservas. Y ese es el modo en que quiere estar unido a nosotros, como verdadera comida y verdadera bebida en que toda su persona se da en comunión.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

El Crucificado resucitó de entre los muertos, y nos redimió. Aleluya.

Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia


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