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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Martes 30/09
Miércoles 01/10
Jueves 02/10
Viernes 03/10
Sábado 04/10
Domingo 05/10
Martes 30 de Septiembre de 2014

San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria obligatoria. Blanco

Jerónimo nació en Estridón (Dalmacia, antigua provincia romana), hacia el año 347. Fue ordenado sacerdote a los 38 años y se dedicó a una vida ascética y comprometida con la sana doctrina. Tradujo los textos de la Biblia al latín con el objetivo de acercar el texto bíblico al idioma popular de entonces. Murió en Belén, en el año 419. Es patrono de los que estudian la Sagrada Escritura y en su honor se dedica el mes de septiembre a la Biblia.

Antífona de entrada          cf. Sal 1, 2-3

Feliz el hombre que medita la ley del Señor de día y de noche; dará fruto a su debido tiempo.

Oración colecta     

Dios nuestro, que otorgaste a san Jerónimo, presbítero, amar con dedicación ardiente la Sagrada Escritura, te pedimos que tu pueblo se alimente con mayor abundancia de tu palabra y encuentre en ella la fuente de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 3, 1-3. 11-17, 20-23

Lectura del libro de Job.

Job rompió el silencio y maldijo el día de su nacimiento. Tomó la palabra y exclamó: ¡Desaparezca el día en que nací y la noche que dijo: “Ha sido engendrado un varón!” ¿Por qué no me morí al nacer? ¿Por qué no expiré al salir del vientre materno? ¿Por qué me recibieron dos rodillas y dos pechos me dieron de mamar? Ahora yacería tranquilo, estaría dormido y así descansaría, junto con los reyes y consejeros de la tierra que se hicieron construir mausoleos, o con los príncipes que poseían oro y llenaron de plata sus moradas. O no existiría, como un aborto enterrado, como los niños que nunca vieron la luz. Allí, los malvados dejan de agitarse, allí descansan los que están extenuados. ¿Para qué dar a luz a un desdichado y la vida a los que están llenos de amargura, a los que ansían en vano la muerte y la buscan más que a un tesoro, a los que se alegrarían de llegar a la tumba y se llenarían de júbilo al encontrar un sepulcro, al hombre que se le cierra el camino y al que Dios tiene acorralado por todas partes?

Palabra de Dios.

Comentario

Job nos representa, nos interpreta, y parece que hablara por nosotros. Sus dolores son grandes, como los nuestros. Y parece que no hay salida, como muchas veces nosotros también sentimos. Pero Job nos ayuda a ver que es necesario interpelar a Dios. Durante todo el libro este hombre buscará el sentido del dolor, y no le alcanzan las explicaciones y respuestas de los que lo rodean. Job busca a Dios, de quien espera las respuestas a estas preguntas.


Salmo 87, 2-8

R. ¡Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor!

¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor! R.

Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida está al borde del abismo; me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas. R.

Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano. R.

Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; tu indignación pesa sobre mí, y me estás ahogando con tu oleaje. R.

Aleluya        Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 51-56

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dije­ron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

Palabra del Señor.

Comentario

El capítulo nueve del evangelio de Lucas marca un movimiento fundamental en la vida de Jesús: decide ir a Jerusalén. Es allí donde él se enfrentará a los poderes corruptos y totalitarios, que lo llevarán hasta la cruz. Jesús toma una decisión que es más que un destino territorial: irá hacia la muerte, porque su entrega, entonces, será fruto de su libertad como lo fue toda su vida.

Oración sobre las ofrendas        

Concédenos, Señor, que meditando tu palabra, a ejemplo de san Jerónimo, te ofrezcamos con mayor fervor el sacrificio de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jer 15, 16

Señor Dios, cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba; ellas eran mi gozo y la alegría de mi corazón.

Oración después de la comunión

Padre, la eucaristía que recibimos en la celebración gozosa de san Jerónimo, mueva el corazón de tus fieles para que, atentos a la enseñanza de la Sagrada Escritura, conozcamos lo que debemos seguir y, siguiéndolo, lleguemos a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 01 de Octubre de 2014
Santa Teresa del Niño Jesús,
virgen y doctora de la Iglesia
Memoria obligatoria. Blanco


Comienza el mes del Rosario

Día Internacional del Adulto Mayor


Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares eran Luis Martin y María Celia Guérin, ambos beatificados en 2008. Murió en 1897, y en 1925 el papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó ‘la estrella de mi pontificado’, y definió como ‘un huracán de gloria’ el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada ‘Doctora de la Iglesia’ por el papa Juan Pablo II el 19 de octubre de 1997 (Día de las misiones)” (http://www.corazones.org/santos/teresita_lisieux.htm).

Antífona de entrada          cf. Deut 32, 10-12

El Señor la rodeó y la cuidó, la protegió como la pupila de sus ojos. Como el águila extendió sus alas, la tomó consigo y la llevó sobre sus plumas; el Señor solo la condujo.

Oración colecta     

Señor Dios, que has preparado tu reino para los humildes y pequeños, ayúdanos a seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para que, con su intercesión, podamos contemplar tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 9, 1-12. 14-16

Lectura del libro de Job.

Job respondió a sus amigos, diciendo: ¿Cómo un mortal podría tener razón contra Dios? Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil. Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo? Él arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor. Él remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas. Él manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas. Él solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar. Él crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur. Él hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar. Él pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo. Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace? ¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él! Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa. Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.

Palabra de Dios.

Comentario

Job descubre la inmensidad de Dios: no puede definirlo, no puede abarcarlo, nada puede superarlo. Y desde esa percepción, tiene la propia experiencia de su nada y hasta de su pecado.


Salmo 87, 10b-15

R. ¡Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor!

Yo te invoco, Señor, todo el día, con las manos tendidas hacia ti. ¿Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias? R.

¿Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, o tu justicia en la tierra del olvido? R.

Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria: ¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué me ocultas tu rostro? R.


Aleluya        Flp 3, 8-9

Aleluya. Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 57-62

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”. Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Y dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario

Siempre puede haber una excusa o un motivo para aplazar el seguimiento a Jesús: “no tengo tiempo”, “tengo mucho que hacer” o “no sé hacer nada”. Pensemos en si Dios nos pidiera algo muy grande: anunciar su Reino, y nosotros aplazáramos ese compromiso...

Oración sobre las ofrendas        

Señor, te proclamamos admirable en la conmemoración de santa Teresa del Niño Jesús, y te pedimos humildemente que, así como sus méritos fueron de tu agrado, aceptes esta liturgia que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 18, 3

“Si no se convierten y no se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

El sacramento que recibimos, Padre, encienda en nosotros aquel fuego de amor con el que santa Teresa del Niño Jesús se entregó a ti, implorando para todos tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Jueves 02 de Octubre de 2014

Santos Ángeles Custodios

Memoria obligatoria. Blanco

La fiesta de los santos Ángeles Custodios, que tiene su origen en Francia, comenzó a celebrarse en toda la Iglesia en el siglo XVI, en tiempos del papa Pablo V. El recuerdo de estos enviados de Dios nos hace presente el eterno amor del Padre, que como Providencia cuida de cada uno de nosotros.

Antífona de entrada          Dn 3, 58

Ángeles del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Éx 23, 20-23

Lectura del libro del Éxodo.

Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no te perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios ha dado una misión a sus ángeles: que nos cuiden en el camino y que nos conduzcan a la tierra prometida. Así, la providencia de Dios se manifiesta a través de sus ángeles. Dios vela para que nuestro camino nos lleve al encuentro con él.


Salmo 90, 1-6. 10-11

R. Que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. R.

No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos. R.


Aleluya        Sal 102, 21

Aleluya. iBendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! Aleluya.

Evangelio     Mt 18, 1-5. 10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian y no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

Palabra del Señor.

Comentario

En los evangelios, la palabra “pequeño” no designa solamente a los niños, sino también a todos aquellos que ponen su confianza en Dios. Quienes se abandonan en la amorosa providencia de Dios no quedarán desamparados. El rostro de Dios alumbra sobre ellos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor Dios, los dones que te presentamos en honor de tus santos ángeles; y por su constante protección líbranos de los peligros presentes y llévanos a la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 137, 1

Te cantaré en presencia de los ángeles, Dios mío.

Oración después de la comunión

Padre celestial, guía por el camino de la salvación y de la paz, bajo la custodia de tus ángeles, a quienes alimentas con estos sacramentos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 03 de Octubre de 2014

De la feria. Verde.

Antífona      cf. Dn 3, 31. 29. 30. 43. 42

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque pecamos contra ti y no obedecimos tu ley; pero glorifica tu nombre, tratándonos según tu gran misericordia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que manifiestas tu poder sobre todo en la misericordia y el perdón, derrama sin cesar tu gracia sobre nosotros, para que, deseando tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 38, 1. 12-21; 40, 3-5

Lectura del libro de Job.

El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo: “¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados? Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba. ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano? ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra? ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto. ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa? ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!”. Y Job respondió al Señor: “¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, y no lo voy a repetir; una segunda vez, y ya no insistiré”.

Palabra de Dios.

Comentario

Durante mucho tiempo Job se estuvo preguntando sobre su inocencia, y la posible injusticia de su sufrimiento. Él quiere hablar con Dios para que le dé la respuesta a lo que no entiende. Y Dios habla, y cuando lo hace no explica, interroga. Como el hombre no puede responder ante tantos misterios, debe rendirse ante el Gran Misterio: Dios mismo, y creer, sólo eso, creer.


Salmo  138, 1-3. 7-10. 13-14b

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás Tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha. R.

Tú creaste mis entrañas,me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.


Aleluya        cf. Sal 94, 8. 7

Aleluya. No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 10, 13-16

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo: "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes me escucha a mí: el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a Aquel que me envió".

Palabra del Señor.

Comentario

“Frente a los mensajeros de Jesús hay una responsabilidad personal en su aceptación o rechazo, de la que se tendrá que dar cuenta, porque la aceptación o el rechazo de los enviados es aceptación o rechazo del mismo Jesús” (Luis H. Rivas, "La obra de Lucas I", El Evangelio).

Oración sobre las ofrendas        

Dios misericordioso, concédenos que nuestra ofrenda te sea aceptable, y que, mediante ella, se nos abra la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 118, 49-50

Acuérdate, Señor, de la palabra que diste a tu servidor, ella me infunde esperanza y consuelo en mi dolor.

O bien:         1Jn 3, 16

En esto hemos conocido el amor de Dios: que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

Oración después de la comunión

Por esta eucaristía que hemos celebrado, renueva, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte anunciamos y compartimos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sábado 04 de Octubre de 2014

San Francisco de Asís

Memoria obligatoria. Blanco

“¿Dónde comienza el camino de Francisco hacia Cristo? Comienza con la mirada de Jesús en la cruz. Dejarse mirar por él en el momento en el que da la vida por nosotros y nos atrae a sí. Francisco lo experimentó de modo particular en la ermita de san Damián, rezando ante el crucifijo que hoy yo también podré venerar. En aquel crucifijo Jesús no figura muerto, sino vivo. Su sangre baja de las heridas de las manos, de los pies y del costado, pero esa sangre expresa vida. Jesús no tiene los ojos cerrados, sino abiertos, de par en par: una mirada que habla al corazón” (Papa Francisco, homilía en la plaza de San Francisco de Asís, 4/10/2013).

Antífona de entrada         

Francisco, hombre de Dios, dejó su casa, renunció a sus bienes y se hizo pobre; por ello el Señor lo tomó consigo.

Oración colecta     

Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco la gracia de identificarse con Cristo por la humildad y la pobreza; concédenos que, imitando sus ejemplo, podamos seguir a tu Hijo y unirnos a ti con la alegría del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jb 42, 1-3. 5-6. 12-17

Lectura del libro de Job.

Job respondió al Señor, diciendo: “Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti. Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza”. El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. Él llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo además siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó “Paloma”, a la segunda “Canela”, y a la tercera “Sombra para los párpados”. En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos. Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Job murió muy anciano y colmado de días.

Palabra de Dios.

Comentario

Al encontrarse con las preguntas de Dios, Job se encuentra con el misterio. Y usa una imagen hermosa para hablar de este encuentro: “te han visto mis ojos”. Claro, este hombre no ha visto a Dios con los ojos físicos, sino con los ojos de la fe, que es la única manera de ver a Dios.


Salmo 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130

R. ¡Brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor!

Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. Me hizo bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. R.

Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están sometidas. R.

Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.


Aleluya        cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Lc 10. 17-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos pide que nuestra fe esté impregnada de alegría. Alegría porque le pertenecemos, porque somos parte de su familia, porque fuimos llamados a anunciarlo.

Oración sobre las ofrendas        

Presentamos nuestras ofrendas, Señor, y te pedimos que nos prepares para celebrar dignamente el misterio de la cruz, al que san Francisco se unió con tanto fervor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 5, 3

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, por los sacramentos recibidos, que, imitando la caridad y el ardor apostólico de san Francisco, experimentemos los efectos de tu amor y nos prodiguemos por la salvación de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 05 de Octubre de 2014

27° domingo durante el año

Verde

Antífona de entrada          cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Is 5, 1-7

Lectura del libro de Isaías.

Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella. Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!

Palabra de Dios.

Comentario

“Las viñas solían ser el sustento de una familia, trabajada y conservada por generaciones. (...) Debido a los cuidados que requiere la viña, puede ser también una imagen del pueblo al que Dios plantó con esmero y cuidó con cariño, pero no dio los frutos esperados” (http://palabrasconmiel.wordpress.com/simbolos/vina).


Salmo 79, 9. 12-16. 19-20

R. La viña del Señor es su pueblo.

Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R.

¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R.


2ª lectura     Flp 4, 6-9

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.

Comentario

Es cierto que tenemos grandes preocupaciones, muchas incertidumbres, inseguridades y problemas. Hoy san Pablo nos invita a entregar todo esto a Dios para que alcancemos la paz, sabiendo que el Señor no abandona.


Aleluya        cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús retoma la imagen del poema de la viña de Isaías, pero ya no para hablar de la ingratitud del pueblo, sino de la maldad de los dirigentes, que eran los encargados de que ese campo de vides diera buenos frutos. El evangelio denuncia a quienes se han apropiado de la viña, es decir, de los bienes de Dios. Nadie es dueño de lo que Dios nos ha dado a todos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

O bien:         cf. 1Cor 10, 17

Hay un solo pan, y nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan y del único cáliz.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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