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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 26/11
Jueves 27/11
Viernes 28/11
Sábado 29/11
Domingo 30/11
Lunes 01/12
Miércoles 26 de Noviembre de 2014

De la feria. Verde



Beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina.

“Cumplida la obra que Dios le había encargado, el 26 de noviembre de 1971 dejó la tierra para ocupar su sitio en la Casa del Padre. Sus últimas horas se vieron confortadas con la visita y la bendición del papa Pablo VI, que nunca ocultó su admiración y veneración por el P. Alberione. Es conmovedor el testimonio que dio de él en la audiencia concedida a la Familia Paulina el 28 de junio de 1969 (el Fundador tenía 85 años): ‘Miradlo: humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre ensimismado en sus pensamientos, que van de la oración a la acción, siempre atento a escrutar los ‘signos de los tiempos’, es decir, las formas más geniales de llegar a las almas... Nuestro P. Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para vigorizar y ampliar su apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno y con los medios modernos” (http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20030427_alberione_sp.html )

Antífona de entrada          cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.

Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Apoc 15, 1-4

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi en el cielo otro signo grande y admirable: siete Ángeles que llevaban las siete últimas plagas, con las cuales debía consumarse la ira de Dios. También vi como un mar de cristal, mezclado de fuego. Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar de cristal, teniendo en sus manos grandes arpas, y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo: “¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre? Sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque se ha manifestado la justicia de tus actos”.

Palabra de Dios.

Comentario

El canto de aquellos que son salvados está dirigido a Dios, porque reconocen que no han llegado a esta situación por sus méritos, ni por la multiplicidad de actos cultuales, sino porque han recibido la salvación que les ha regalado Jesús.


Salmo 97, 1-3b. 7-9

R. ¡Grandes y admirables son tus obras, Señor!

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes; aplaudan las corrientes del océano, griten de gozo las montañas al unísono. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. R.

Aleluya        Apoc 2, 10

Aleluya. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.

Evangelio     Lc 21, 10-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas".

Palabra del Señor.

Comentario

Nada será fácil si somos fieles al Señor. No seremos felicitados por todos si nos comprometemos por la vida, por el hermano pobre, para que los otros alcancen una vida digna. Pero continuamos adelante, sabiendo que seguimos los pasos de Jesús.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 116, 1-2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.

O bien:         cf. Mt 28, 20

Dice el Señor: “Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 27 de Noviembre de 2014
De la feria. Verde.

Día universal de Acción de Gracias.


Antífona de entrada          cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.

Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Apoc18, 1-2. 21-23; 19, 1-3. 9a

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi que otro Ángel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor. Y gritó con voz potente: “¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, aves impuras y en guarida de toda clase de animales impuros y repugnantes”. Y un Ángel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: “Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se la verá”. Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, de los flautistas y de los trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la rueda del molino. No volverá a brillar la luz de la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados. Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos. Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: “¡Aleluya! la salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores”. Y volvieron a decir: “¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos”. Después el Ángel me dijo: “Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero”.

Palabra de Dios.

Comentario

Ningún poder es eterno, ningún poder puede alzarse por encima de la humanidad para siempre. Cuando los poderes opresores caen, los pueblos claman, gritan de felicidad, cantan y alaban al Señor.


Salmo 99, 1-5

R. ¡Felices los invitados al banquete de bodas del Cordero!

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluya        Lc 21, 28

Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.

Evangelio     Lc 21, 20-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad que se alejen; y los que estén en los campos que no vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación".

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús adelanta el final de la ciudad santa: el poder opresor romano caerá sobre ella y nada puede hacerse ya. Pero esto no será definitivo. Luego de la devastación vendrá la liberación. Solo hay que esperar el tiempo de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 116, 1. 2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.

O bien:         cf. Mt 28, 20

Dice el Señor: “Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Viernes 28 de Noviembre de 2014

De la feria. Verde.

Antífona de entrada          cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.

Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Apoc 20, 1-4. 11?21, 2

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi que un Ángel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena. Él capturó al Dragón, la antigua Serpiente –que es el Diablo o Satanás– y lo encadenó por mil años. Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo. Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años. Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros. Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y también fue abierto el Libro de la Vida; y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras. El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras. Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte. Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego. Después vi un cielo nuevo una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

Palabra de Dios.

Comentario

La visión es terrible: muertos, decapitados, muerte por la espada. Pero ese no es el final, porque los muertos han de resucitar. En la perspectiva del libro, la muerte es un paso hacia la resurrección.


Salmo 83, 3-6a. 8a

R. ¡Esta es la morada de Dios entre los hombres!

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti! Ellos avanzan con vigor siempre creciente. R.

Aleluya        Lc 21, 28

Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.

Evangelio     Lc 21, 29-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús, hablando a sus discípulos acerca de su venida, les hizo esta comparación: "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

Palabra del Señor.

Comentario

Si somos capaces de ver lo que pasa a nuestro alrededor en lo concerniente a las cuestiones humanas, también estamos capacitados para ver lo que Dios tiene preparado para sus hijos.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 116, 1. 2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.

O bien:         cf. Mt28, 20

Dice el Señor: “Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 29 de Noviembre de 2014

Misa a elección:

Feria. Verde.
Santa María en sábado. Memoria libre. Blanco.



Antífona de entrada         

El Señor, el Dios altísimo, te ha bendecido a ti, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra. Él ha engrandecido tanto tu nombre, que los hombres no dejarán de alabarte.

Oración colecta     

Te pedimos, Padre, por intercesión de la santísima virgen María, que cuantos la veneramos en esta gloriosa conmemoración, merezcamos también participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Apoc 21, 2; 22, 1-7

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Después el Ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero, en medio de la plaza de la Ciudad. A ambos lados del río, había árboles de vida que fructificaban doce veces al año, una vez por mes, y sus hojas servían para sanar a los pueblos. Ya no habrá allí ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán. Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente. Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos. Después me dijo: “Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. ¡Volveré pronto! Feliz el que conserva fielmente las palabras proféticas de este Libro”.

Palabra de Dios.

Comentario

La imagen nos recuerda al Génesis, el inicio de la creación. Ahora todo es definitivo, ya no habrá noche, ya no habrá pecado. La creación por fin ha llegado a completarse y ha alcanzado su plenitud.


Salmo 94, 1-7

R. ¡Ven, Señor Jesús!

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R.

Porque el Señor es un Dios grande, el soberano de todos los dioses: en su mano están los abismos de la tierra, y son suyas las cumbres de las montañas; suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme, que formaron sus manos. R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R.


Aleluya        Lc 21, 36

Aleluya. Estén prevenidos y oren incesantemente. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre. Aleluya.

Evangelio     Lc 21, 34-36

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: "Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".

Palabra del Señor.

Comentario

Se acerca el tiempo final, por eso hay que estar atentos. Y cada día es ese tiempo, por lo tanto no podemos pensar que podemos vivir como si fuéramos eternos. Debemos estar preparados para presentarnos ante nuestro Rey.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos con alegría este sacrificio de alabanza, Señor, en la celebración de la Madre de tu Hijo, y te pedimos que, por este sagrado intercambio de dones, aumente en nosotros los frutos de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf.Lc 1, 48

Me llamarán feliz todas las generaciones, porque Dios miró con bondad la pequeñez de su servidora.

Oración después de la comunión

Alimentados con estos dones, te pedimos, Padre, que podamos confesar con las palabras y las obras, a quien recibimos en la eucaristía, tu Hijo, nacido de la virgen María. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Domingo 30 de Noviembre de 2014

Domingo 1° de Adviento

Morado

Concluye el “Tiempo durante el año”. Se inicia el “Tiempo de Adviento”, ciclo dominical “B”.


(San Andrés, apóstol).

Adviento se le llama a estas semanas de preparación de Navidad porque el espíritu es una espera del que vendrá. San Pablo, en la lectura de hoy, nos dice estemos preparados para la venida. Y adviento recuerda la primera venida de Cristo que presagiaron los profetas del Viejo Testamento anunciando un Dios que venía a salvar en el dolor y la humildad. Adviento recoge todas las páginas de los profetas. Adviento actualiza en el hambre de Dios de los hombres de hoy, todos los suspiros de los profetas: “¡Ojalá vinieras, Señor, a salvar al pueblo!”. Adviento es celebrar la venida de salvación que Cristo realizó hace veinte siglos, pero no es historia, es futuro” (Mons. Romero, 3/12/1978).

Antífona de entrada          Sal 24, 1-3

A ti, Señor, elevo mi alma; Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. Que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí, mis enemigos. Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a él. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2-7

Lectura del libro de Isaías.

¡Tú, Señor, eres nuestro padre, “nuestro Redentor” es tu Nombre desde siempre! ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia! ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti! Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas. Pero Tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos la arcilla, y Tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta clama a Dios pidiendo misericordia, y perdón. Reconoce que el pueblo ha pecado, y de esa situación solo se puede salir si Dios los purifica.


Salmo 79, 2ac. 3b. 15-16. 18-19

R. Restáuranos, Señor del universo.

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

2ª lectura     1Cor 1, 3-9

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo los cristianos de Corinto.

Hermanos: Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

Pablo se dirige a quienes “aguardan la manifestación de Dios”. En una actitud de esperanza, pueden aceptar la palabra del apóstol, para que sus vidas encuentren la paz.


Aleluya        Sal 84, 8

Aleluya. ¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.

Evangelio     Mc 13, 33-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!".

Palabra del Señor.

Comentario

“Aquí con todo respeto nos inclinamos ante el libro nuevo del año con una página que es como el inicio y la síntesis de lo que nos va a decir, a lo largo de todo el año, san Marcos, el Evangelio más breve porque breve es la Palabra única y necesaria: “Miren, vigilen; pues no saben cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. ¡Velen, entonces!”. Esto es lo que les digo a todos, velen. Esta es la palabra de orden del Adviento: ¡Velen! ¡Adviento! Fíjense bien que aquí les voy a explicar el sentido litúrgico de esta hermosa palabra” (Mons. Romero, 3/12/1978).

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, acepta los dones que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 84, 13

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 01 de Diciembre de 2014

De la feria

Morado


Día mundial de la lucha contra el SIDA.

Día del ama de casa.

Antífona      cf. Jer 31, 10; Is 35, 4

Escuchen, naciones, la Palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas. No teman: ahí está su Salvador.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, concédenos esperar con amor solícito la llegada de tu Hijo Jesucristo, para que, cuando él venga y nos llame, nos encuentre velando en oración y cantando con alegría sus alabanzas. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 2, 1-5

Lectura del libro de Isaías.

Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén: “Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán: ‘¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas’. Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor. Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!”.

Palabra de Dios.

Comentario

Si bien el texto nos invita a caminar para ser instruidos en la Palabra del Señor, debemos estar convencidos de que esto debe ocurrir hoy mismo. Es hoy que caminamos hacia Dios; es hoy que Dios quiere enseñarnos su Palabra; es hoy que debemos tirar las armas para construir un futuro de paz.


Salmo 121, 1-2, 4-9.

R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según es norma en Israel, para celebrar el Nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.

Auguren la paz a Jerusalén: “¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!”. R.

Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”. Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad. R.

Aleluya        Sal 79, 4

Aleluya. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! Aleluya.

Evangelio     Mt 8, 5-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, ro­gándole: “Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”. Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos”.

Palabra del Señor.

Comentario

¡Qué hermoso que una persona que no tiene nada que ver con la fe de Jesús se acerque a él y le cuente su problema! Si observamos bien, el soldado no le pidió nada, sólo compartió su dolor. Y finalmente, ante esta expresión de sinceridad, Jesús toma la iniciativa de ir a su casa.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, acepta los dones que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3

Ven, Señor, visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia con integridad de corazón.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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