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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 06/03
Sábado 07/03
Domingo 08/03
Lunes 09/03
Martes 10/03
Miércoles 11/03
Viernes 06 de Marzo de 2015

II de 
Cuaresma
Morado 

Antífona de entrada          cf. Sal 30, 2. 5

Yo me refugio en ti, Señor; que nunca me vea defraudado. Sácame de la red que me han tendido porque tú eres mi refugio.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concédenos que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos a las próximas fiestas pascuales con el corazón libre de pecado. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Gn 37, 3-4. 12-13a. 17b-28

Lectura del libro del Génesis.

Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo. Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre. Entonces Israel dijo a José: “Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos”. José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. “Ahí viene ese soñador”, se dijeron unos a otros. “¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!”. Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: “No atentemos contra su vida”. Y agregó: “No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él”. En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo. Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica –la túnica de mangas largas que llevaba puesta–, lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y José fue llevado a Egipto.

Palabra de Dios.

Comentario

Son los mismos hermanos los que no toleran que José sobresalga, y por eso buscan eliminarlo. La historia de José, como la de Jesús y la de muchísimos hombres y mujeres a lo largo de la historia, es la de aquellos que han sufrido el rechazo y la traición de los más cercanos. Es la historia de los que han padecido la violencia que buscó acallarlos.


Salmo 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

Versículo      Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.

Evangelio     Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús toma una imagen muy conocida por los profetas: la viña, que habían usado como metáfora del pueblo. En la parábola, Jesús se refiere a los encargados de cuidar la viña, es decir, los dirigentes políticos y religiosos. En lugar de realizar su tarea de cuidado, han usado la violencia para dominar y apropiarse del pueblo como si fuera propio. Jesús morirá a causa de esta violencia que los poderosos ejercieron tantas veces para concretar sus planes de dominio.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que tu misericordia nos disponga a celebrar dignamente estos misterios y nos conduzca a una vida santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        1Jn 4, 10

Dios nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Oración después de la comunión

Padre, después de recibir el anticipo de la salvación eterna, haz que nos encaminemos a ella de tal manera que un día logremos alcanzarla. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Concede a tu pueblo, Padre, la salud del alma y del cuerpo para que, practicando las buenas obras, merezca gozar siempre de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Sábado 07 de Marzo de 2015

II de Cuaresma

Morado



(Santas Perpetua y Felicidad, mártires).

Perpetua y Felicidad eran catecúmenas que se preparaban junto con otros hermanos y hermanas para recibir el Bautismo. Por ser cristianas, fueron arrestadas en el año 202 en Cartago, en el norte de África. Perpetua acababa de ser madre, y más tarde lo haría Felicitas, estando presa. Instigada a renegar de su fe, Perpetua declaró delante de testigos: “Yo no puedo llamarme con nombre distinto de lo que soy: CRISTIANA”. El valor del martirio de estas dos santas fue muy recordado por la Iglesia en África.

Antífona de entrada          Sal 144, 8-9

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por medio de admirables sacramentos nos concedes participar ya en este mundo de los bienes celestiales; guíanos por el camino de la vida y condúcenos a la luz donde tú habitas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura          Miq 7, 14-15. 18-20

Lectura de la profecía de Miqueas.

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Palabra de Dios.

Comentario

La profecía se convierte en la oración agradecida de quien se sabe perdonado. Solo brota gratitud de quien ha sido liberado de su pecado. Dios ya no mira nuestras faltas pasadas, y nos apacienta con amor y dedicación.


Salmo 102, 1-4. 9-12

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que le temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

Versículo      Lc 15, 18

Iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”.

Evangelio     Lc 15, 1-3. 11b-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.

Palabra del Señor.

Comentario

“El Dios que sufre por el amor tan inmenso que siente hacia sus hijos es el mismo Dios que es rico en bondad y misericordia... y que quiere revelar a sus hijos la riqueza de su gloria... El padre ni siquiera da al hijo la oportunidad de disculparse. Hace suya la súplica de su hijo perdonándole espontáneamente y dejando a un lado sus ruegos, como si no contaran nada en la luz de la alegría por su vuelta. Pero hay más. El padre no sólo le perdona sin pedirle ningún tipo de explicación y dándole la bienvenida a casa, sino que no puede esperar para darle una nueva vida, una vida de abundancia... Es tan fuerte el deseo de Dios de dar vida a su hijo recién llegado que parece estar impaciente” (Henri J. M. Nouwen, El regreso del hijo pródigo, Ed. PPC).

Oración sobre las ofrendas        

Por medio de este sacramento, Señor, danos los frutos de la redención para que nos aparte siempre de los excesos y nos conduzca a la salvación eterna Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lc 15, 32

Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.

Oración después de la comunión

Después de recibir este sacramento, te pedimos, Padre, que tu gracia llegue hasta lo más íntimo de nuestro corazón y nos haga partícipes de su fuerza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Padre, ábranse los oídos de tu misericordia a los ruegos de los que te suplican, y, para que reciban lo que desean, concédeles pedir lo que es de tu agrado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Domingo 08 de Marzo de 2015


III de Cuaresma

Morado


(San Juan de Dios, religioso. Día internacional de la mujer).

Antífona de entrada          Sal 24, 15-16

Mis ojos están siempre fijos en el Señor, porque él sacará mis pies de la trampa. Mírame y ten piedad de mí, Señor, porque estoy solo y afligido.

O bien:         cf. Ez 36, 23-26

Dice el Señor: “Cuando manifieste mi santidad en medio de ustedes, los reuniré de entre todos los países de la tierra; derramaré sobre ustedes el agua pura, serán lavados de todas sus manchas y pondré en ustedes un espíritu nuevo”.

Oración colecta     

Dios de misericordia y origen de todo bien, que en el ayuno, la oración y la limosna nos muestras el remedio del pecado, mira con agrado el reconocimiento de nuestra pequeñez, para que seamos aliviados por tu misericordia quienes nos humillamos interiormente. Por nuestro Señor Jesucristo...

1ª Lectura    Éx 20, 1-17

Lectura del libro del Éxodo.

Dios pronunció estas palabras: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen; y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos. No pronunciarás en vano el Nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. Porque en seis días, el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo: No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca”.

Palabra de Dios.

Comentario

El decálogo comienza afirmando quién es Dios: El que te hizo “salir de Egipto, de un lugar de esclavitud”. Todos los mandamientos que siguen son consecuencia de este primero. Dios nos quiere libres y felices. Las normas básicas que nos da para lograrlo están orientadas a procurar la vida de todos los miembros de la comunidad.


Salmo 18, 8-11

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.

2ª Lectura    1Cor 1, 22-25

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.

Palabra de Dios.

Comentario

En Cristo, Dios se ha hecho débil, terrenal, limitado. Y en esta solidaridad con toda la pobreza humana, puso el inicio de nuestra redención. Esta es la locura de Dios: amarnos tanto como para llegar a hacerse semejante a nosotros.


Aclamación   Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.

Evangelio     Jn 2, 13-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: “El celo por tu Casa me consume”. Entonces los judíos le preguntaron: “¿Qué signo nos das para obrar así?”. Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”. Los judíos le dijeron: “Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: Él sabía lo que hay en el interior del hombre.

Palabra del Señor.

Comentario

Los hebreos pensaban que el templo de Jerusalén era el lugar donde moraba la gloria de Dios. Jesús trae la plenitud a este “morar de Dios” en medio de la humanidad. Reconocer a Jesús como el enviado es descubrir en él la presencia amorosa de Dios. No hay que buscar a Dios en lo externo. Jesús hace presente en nuestra vida al Dios liberador que quiere morar en medio de nosotros.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, por este sacrificio concédenos que, así como te pedimos que perdones nuestros pecados, perdonemos también nosotros las faltas de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Sal 83, 4-5

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones: Junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. Felices los que habitan en tu casa y te alaban sin cesar.

Oración después de la comunión

Padre, alimentados en la tierra con el pan del cielo, anticipo de la eterna salvación, te suplicamos que lleves a su plenitud el misterio que se realiza en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Padre, dirige los corazones de tus fieles, y concédeles generosamente la gracia de permanecer en el amor a ti y al prójimo, para llegar así a la perfección de tu ley. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 09 de Marzo de 2015

III de Cuaresma

Morado


(Santa Francisca Romana, religiosa).

Francisca nació en una familia acomodada, se casó a los trece años y tuvo tres hijos. Se dedicó con amor a su familia y a atender a los pobres, para los cuales fundó un asilo en Roma en el año 1425. También creó una asociación de mujeres piadosas: las Oblatas de María. Cuando quedó viuda, ella misma ingresó en las Oblatas, donde se consagró al servicio de los pobres y a la oración, hasta el fin de sus días.

Antífona de entrada          Sal 83, 3

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

Oración colecta     

Tu misericordia, Señor, purifique y proteja siempre a tu Iglesia, y ya que sin ti no puede subsistir, guíala siempre con tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Rey 5, 1-15

Lectura del segundo libro de los Reyes.

Naamán, general del ejército del rey de Arám, era un hombre prestigioso y altamente estimado por su señor, porque gracias a él, el Señor había dado la victoria a Arám. Pero este hombre, guerrero valeroso, era leproso. En una de sus incursiones, los arameos se habían llevado cautiva del país de Israel a una niña, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamán. Ella dijo entonces a su patrona: “¡Ojalá mi señor se presentara ante el profeta que está en Samaría! Seguramente, él lo libraría de su lepra”. Naamán fue y le contó a su señor: “La niña del país de Israel ha dicho esto y esto”. El rey de Arám respondió: “Está bien, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel”. Naamán partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala, y presentó al rey de Israel la carta que decía: “Junto con esta carta, te envío a Naamán, mi servidor, para que lo libres de su lepra”. Apenas el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras y dijo: “¿Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su lepra? Fíjense bien y verán que él está buscando un pretexto contra mí”. Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, mandó a decir al rey: “¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que él venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel”. Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: “Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio”. Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: “Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y sanaría la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?”. Y dando media vuelta, se fue muy enojado. Pero sus servidores se acercaron para decirle: “Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!”. Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio. Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: “Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor”.

Palabra de Dios.

Comentario

Una niña cautiva, una esclava, llevada por la fuerza más allá de las fronteras de su país, será la evangelizadora que hará conocer al Dios de Israel. Este Dios quiere llevar su obra de amor más allá de todo límite. Este Dios, por medio de sus profetas, hace conocer su nombre sobre toda la tierra.


Salmo 41, 2-3; 42, 3-4

R. ¡Mi alma tiene sed del Dios viviente!

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. R.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.

Versículo      cf. Sal 129, 5. 7

Espero en el Señor y confío en su palabra, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.

Evangelio     Lc 4, 24-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús quiere que rompamos nuestros estrechos límites mentales. Que seamos capaces de comprender que Dios está más allá de las fronteras que nos ponemos con nuestros grupitos, nuestras tareas y nuestros círculos cerrados. No hay molde ni delimitación para el Dios de la vida, que a todos quiere hacer llegar su salvación.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, estos dones como expresión de nuestra entrega; conviértelos para nosotros en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 116, 1.2

Alaben al Señor todas las naciones porque es inquebrantable su amor por nosotros.

Oración después de la comunión

Te rogamos, Padre, que la comunión de tu sacramento nos purifique de nuestras faltas y nos conceda la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Señor Dios, te pedimos que tu mano poderosa proteja al pueblo que te invoca; purifícalo e instrúyelo para que, consolado por ti en el presente, se encamine a los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 10 de Marzo de 2015


III de Cuaresma

Morado

Antífona de entrada          Sal 16, 6.8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta     

Te pedimos, Señor, que tu gracia nunca nos abandone, para que podamos vivir entregados a tu servicio y experimentar siempre tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Dan 3, 25-26. 34-43

Lectura de la profecía de Daniel.

Azarías tomó la palabra y oró así: Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanza, que tu Nombre sea glorificado eternamente. No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Señor, hemos llegado a ser más pequeños que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este tiempo, ya no hay más jefe, ni profeta, ni príncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblación, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, y así, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humillado nos hagan aceptables como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que así sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confían en ti. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos cubras de vergüenza, sino trátanos según tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. Líbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

El pueblo ha perdido su tierra, su templo y sus instituciones, que ya no pueden ofrecer a Dios nada solemne ni pomposo. Entonces se dan cuenta de que a Dios sólo podemos ofrecerle el corazón humillado, reconociendo, desde lo íntimo de nuestro ser, nuestro pecado y nuestra miseria. Con esta pobreza, nos confiamos a su perdón.


Salmo 24, 4-5a. 6-9

R. ¡Acuérdate, Señor, de tu ternura!

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. Por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad. R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Versículo     cf. Jl 2, 12-13

Vuelvan a mí de todo corazón, porque soy bondadoso y compasivo.

Evangelio     Mt 18, 21-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se acercó Pedro y dijo a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: ‘Dame un plazo y te pagaré todo’. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

Palabra del Señor.

Comentario

El perdón de Dios es inconmensurable. Así lo presenta Jesús en la parábola: un talento equivalía a 16 años de trabajo. ¿Quién podría pagar una deuda tan grande? El reconocernos pequeños ante la inmensidad de Dios no es motivo para desesperar. Jesús sólo nos quiere hacer notar la magnanimidad de Dios, el todo Santo, que perdona nuestros pecados. Si recibimos este perdón inmenso y gratuito, ¿cómo no perdonar a los demás?

Oración sobre las ofrendas        

Concédenos, Señor, que este sacrificio salvador nos purifique de nuestros pecados y atraiga sobre nosotros tu poderosa ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 14, 1-2

Señor, ¿quién se hospedará en tu carpa?, ¿quién habitará en tu santa montaña? El que procede rectamente y practica la justicia.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que la sagrada participación en este sacramento renueve nuestra vida, nos purifique de nuestros pecados y nos otorgue tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Dios y Padre, maestro y guía de tu pueblo, aleja de él los pecados que lo acosan para que, agradándote siempre, viva seguro bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Miércoles 11 de Marzo de 2015


III de Cuaresma

Morado

Antífona de entrada          Sal 118, 133

Afirma mis pasos conforme a tu Palabra, para que no me domine la maldad.

Oración colecta     

Te pedimos, Padre, que aleccionados por la observancia cuaresmal y alimentados con el pan de tu Palabra, por la penitencia nos entreguemos a ti de todo corazón y perseveremos unidos en la oración. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Deut 4, 1. 5-9

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo, diciendo: "Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión. Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: '¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!'. ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes? Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un solo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos".

Palabra de Dios.

Comentario

“Un pueblo sabio y prudente”. ¡Qué hermoso sería si pudiera hacerse esta alabanza a nuestra Iglesia, a nuestro país y a nuestra comunidad! El secreto de esta sabiduría está en la Palabra de Dios. Él nos enseña el camino para una vida feliz.


Salmo 147, 12-13. 15-16. 19-20

R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente; reparte la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza. R.

Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: A ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

Versículo      cf. Jn 6, 63c. 68c

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de vida eterna.

Evangelio     Mt 5, 17-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una 'í' ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos".

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos exhorta no sólo a vivir su ley de amor, sino también a enseñarla. Nuestra Iglesia, nuestro país y nuestros grupos necesitan maestros que enseñen la Palabra de Dios con amor y convicción. Y que enseñen no meramente repitiendo la letra, sino transmitiendo el sentido profundo de la voluntad de Dios sobre la vida de todos.

Oración sobre las ofrendas        

Con la ofrenda de estos dones recibe, Señor, las súplicas de tu pueblo y defiende de todo peligro a quienes celebramos tus misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 15, 11

Señor, me darás a conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, santifica a quienes alimentaste con este pan del cielo y haz que, libres de todo pecado, podamos alcanzar las promesas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Dios nuestro, concede a tu pueblo buscar y amar lo que es de tu agrado, pues viviendo según tus enseñanzas confía recibir tu ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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