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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 18/12
Viernes 19/12
Sábado 20/12
Domingo 21/12
Lunes 22/12
Martes 23/12
Jueves 18 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 18. Morado

Antífona de entrada         

Vendrá Cristo, nuestro Rey, a quien Juan anunció como el Cordero de Dios.

Oración colecta     

Te pedimos, Dios todopoderoso, que el nacimiento de tu Hijo nos libre de la antigua esclavitud del pecado y nos ayude a vivir como hombres nuevos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 23, 5-8

Lectura del libro de Jeremías.

Llegarán los días ?oráculo del Señor? en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”. Por eso, llegarán los días ?oráculo del Señor? en que ya no se dirá: “Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto”, sino más bien: “Por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo”.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta recuerda los antiguos portentos realizados por Dios: él sacó a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Ahora realizará una obra mayor: reunirá a todos los integrantes de su pueblo, del norte y del sur, y llamará también a los que tuvieron que marchar lejos o exiliarse. Y así, el pueblo reunido por Dios vivirá con paz, derecho y justicia.


Salmo 71, 1-2. 12-13. 18-19

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel; el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. R.

Aleluya       

Aleluya. ¡Pastor de la casa de Israel, que diste la Ley a Moisés en el Sinaí, ven a librarnos con el poder de tu brazo! Aleluya.

Evangelio     Mt 1, 18-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Es­píritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, por­que él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

A san José se le encarga recibir al Niño como propio. Y él es quien debe ponerle el nombre. Y ese nombre, Jesús, encierra la misión que cumplirá. El ángel dice: “porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados”. El nombre Jesús, en hebreo es Yehoshua, que literalmente significa “Yavé salva”. Así el ángel nos transmite esta buena noticia: este niño rey nace para realizar plenamente la promesa salvadora de Dios. La paz, el derecho y la justicia son manifestaciones de la salvación que él nos trae.

Oración sobre las ofrendas        

Te suplicamos, Padre, que nuestra ofrenda sacramental nos haga agrada­bles a ti, para que podamos participar de la eternidad de tu Hijo quien con su muerte venció nuestra muerte. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        cf. Mt 1, 23

Le pondrán el nombre de Emmanuel, que significa Dios con nosotros.

Oración después de la comunión

Ayúdanos, Señor, a recibir en la Iglesia el don de tu misericordia y a prepararnos debidamente para cele­brar la llegada de nuestro Salvador. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Viernes 19 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 19. Morado

Antífona de entrada          cf. Heb 10, 37

El que ha de venir, vendrá sin tardar y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador.

Oración colecta     

Dios y Padre nuestro, que a través de la maternidad de la Virgen María quisiste revelar al mundo el esplendor de tu gloria, concédenos poder celebrar con fe íntegra y generosa entrega el admirable misterio de la Encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jc 13, 2-7. 24-25a

Lectura del libro de los Jueces.

Había un hombre de Sorá, del clan de Dan, que se llamaba Manóaj. Su mujer era estéril y no tenía hijos. El Ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: “Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro. Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará con­sagrado a Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos”. La mujer fue a decir a su marido: “Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto era tan imponente, que parecía un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. Pero me dijo: ‘Concebirás y darás a luz un hijo. En adelante, no bebas vino ni bebida fermentada, ni comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte’”. La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él.

Palabra de Dios.

Comentario

La que será madre de Sansón recibe el anuncio del futuro nacimiento. Todo lo que se dice de Sansón lo muestra como alguien consagrado a Dios. Su vida queda sellada por el Espíritu Santo: “El Espíritu del Señor comenzó a actuar en él” para que obrara en favor de su pueblo.


Salmo 70, 3-4a. 5-6b. 16-17

R. ¡Mi boca proclama tu alabanza, Señor!

Sé para mí una roca protectora, Señor, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. Líbrame, Dios mío, de las manos del impío. R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

Vendré a celebrar las proezas del Señor, evocaré tu justicia, que es sólo tuya. Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Aleluya       

Aleluya. Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 5-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, lla­mada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los manda­mientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isa­bel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la dere­cha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcerta­do y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto”. Pero Zacarías dijo al Ángel: “¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada”. El Ángel le respondió: “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”. Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extra­ñado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, por­que se había quedado mudo. Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y per­maneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres”.

Palabra del Señor.

Comentario

En estos días, el Evangelio según san Lucas nos irá presentado en forma alternada, como en un díptico, las circunstancias que rodean el nacimiento de Juan Bautista y el de Jesús. En ambos, Dios quiere manifestarse trayendo salvación para la humanidad. A Juan se lo presenta con las características de los antiguos consagrados: una vida ascética, como signo de la consagración total a su misión. Movido por el Espíritu Santo, como Sansón, Elías y los profetas, él predica la conversión.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, mira con bondad las ofrendas que presentamos ante un altar y consagra con tu poder los dones de nuestra pobreza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 1, 78-79

Nos visitará el Sol naciente para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, al darte gracias por los dones recibidos, te pedimos que despiertes en nosotros el deseo de la salvación prometida, para poder celebrar el nacimiento del Salvador con un corazón renovado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Sábado 20 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 20. Morado.

 

Antífona      cf. Is 11, 1; 40, 5; Lc 3, 6

Brotará un retoño del tronco de Jesé y la tierra entera se llenará de la gloria del Señor. Todos los hombres verán la salvación de Dios.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, tú has querido que por el anuncio del ángel la Virgen Inmaculada recibiera en su seno a tu Palabra hecha carne, y llena del Espíritu Santo se convirtiera en templo de la divinidad; concédenos que, siguiendo su ejemplo, sepamos cumplir humildemente tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 7, 10-14

Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel”.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios va dejando sus señales y nos exhorta a confiar en su presencia en medio de nosotros. Entre las cosas que nos aturden, entre tantos odio y violencia, Dios quiere que abramos los ojos: hay señales de esperanza, un niño nacerá, y él está con nosotros.


Salmo 23, 1-4ab. 5-6

R. ¡Llega el Señor, el Rey de la gloria!

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos. R.

Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

Aleluya       

Aleluya. Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser eso; si yo no tengo relación con ningún hombre?”. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra”. Y el ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario

El ángel anticipa los títulos que llevará el niño que va a nacer: “Rey” e “Hijo de Dios”. Él viene para realizar la promesa de instaurar el Reino de Dios, donde se vive la paz, la justicia y el derecho. Todos los que queremos que Dios reine, todos los que anhelamos que su soberanía amorosa se ejerza sobre el mundo, nos ponemos en disponibilidad de su santa voluntad, como lo hizo María.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta, Señor, el admirable sacrificio de tu Hijo, y, al participar de estos santos misterios, permítenos recibir los bienes que la fe nos alienta a esperar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 1, 31

Dijo el ángel a María: “Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, protege a los que has alimentado con el pan de la Eucaristía, y al deleitarnos con estos sagrados misterios, haz que gocemos de la paz verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 21 de Diciembre de 2014

4° de Adviento

Morado

Antífona de entrada          cf. Is 45, 8

Envíen los cielos el rocío de lo alto, y las nubes derramen la justicia. Abrase la tierra y brote el Salvador.

Oración colecta     

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     2Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Natán respondió al rey: “Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo”. Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a des­cansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus des­cendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su reale­za. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Palabra de Dios.

Comentario

La profecía hace un juego de palabras con el término “casa”. El rey quiere hacer una casa para Dios, un templo. Y Dios le responde diciendo que él mismo construirá su casa: la casa real de la cual vendrá el rey para el pueblo. Finalmente, los dos sentidos de la palabra “casa” se unen en María: ella es el Arca que lleva al Dios vivo, ella es la que recibe al rey.


Salmo 88, 2-5. 27. 29

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.

2ª lectura     Rom 16, 25-27

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.

Palabra de Dios.

Comentario

Ponemos en nuestros labios esta alabanza que hace san Pablo. El misterio se nos ha manifestado: en Jesús, Dios nos anuncia cuánto nos ama. Este anuncio debe llegar hasta el último confín de la tierra. Esta es la noticia que debe ser proclamada por todos los medios.


Aleluya        Lc 1, 38

Aleluya. Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Gali­lea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se pregunta­ba qué podía significar ese saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Y el ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario

“María, como cualquier otra mujer, es madre no solo del cuerpo de su Hijo, sino de la persona entera de su Hijo. En Jesucristo no se puede separar la humanidad de la divinidad, como tampoco el cuerpo del espíritu. El misterio de la encarnación de Jesús en la carne de la simple mujer de Nazaret también nos enseña que en la fragilidad, en la pobreza y los límites de la carne humana se puede experimentar y adorar la grandeza inefable del Espíritu” (Clara Temporelli, María mujer de Dios y de los pobres, Ed. San Pablo).

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Padre, que el mismo Espíritu que fecundó con su poder el seno de María, la Virgen Madre, santifique estos dones que hemos depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Is 7, 14

La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.

Oración después de la comunión

Después de recibir el anticipo de nuestra redención eterna, te rogamos, Dios todopoderoso, que cuanto más se acerca el alegre día de la salvación, tanto más se acreciente nuestro fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 22 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 22. Morado.

Antífona de entrada          cf. Sal 23, 7

Puertas, levanten sus dinteles. Ábranse, puertas eternas, para que entre el rey de la gloria.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, compadecido el hombre caído has dispuesto redimirnos por la venida de tu Hijo unigénito; concede a quienes confesamos humildemente su encarnación que lleguemos a gozar un día de la compañía de nuestro Redentor. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Sam 1, 19b-20. 24-28

Lectura del primer libro de Samuel.

Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: “Se lo he pedido al Señor”. Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. Ella dijo: “Perdón, señor mío; ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él: para toda su vida queda cedido al Señor”. Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

“Ana tiene un compromiso con Dios y con su pueblo. Desde antes de que el niño nazca, ella sabe que no lo retendrá para sí. Y entonces, por causa de su maternidad, Ana se convierte en profetisa y hace su oración. Descubre y reconoce a Dios como señor del cielo y de la tierra, y lo alaba porque es un Dios que toma partido por los pobres e interviene en la historia para invertir situaciones injustas” (Carmiña Navia Velasco, Las mujeres en la Biblia, Ed. Tierra Nueva, Quito).


Salmo 1Sam 2, 1. 4-8d

R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita. R.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. R.

Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria. R.

Aleluya       

Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 46-55

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

María dijo: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡Su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de sus tronos, y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.

Palabra del Señor.

Comentario

“El Magníficat es espejo del alma de María. En ese poema logra su culminación la espiritualidad de los pobres de Yavé y el profetismo de la Antigua Alianza. Es el cántico que anuncia el nuevo Evangelio de Cristo; es el preludio del sermón de la montaña. En el Magníficat, María se manifiesta como modelo de los que no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social, ni son víctimas de ‘alienación’ como hoy se dice, sino que proclaman con Ella que Dios ‘ensalza a los humildes’ y, si es el caso, ‘derriba a los potentados de sus tronos’” (Conferencia Episcopal Latinoamericana, Documento de Puebla, Nº 297).

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, confiados en tu misericordia traemos estas ofrendas a tu altar, para que, purificados por tu gracia, quedemos limpios por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lc 1, 46. 49

Mi alma canta la grandeza del Señor, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Oración después de la comunión

Padre santo, te pedimos que nos fortalezca esta comunión, para que nuestras buenas obras nos acompañen al encuentro del Salvador y merezcamos el premio de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 23 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 23. Morado


(San Juan de Kety, presbítero).


Antífona      cf. Is 9, 5; Sal 71, 17

Nos nacerá un niño y será llamado Dios Fuerte. En él serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de la Navidad, te pedimos que tu Hijo Jesucristo, que se ha hecho carne en las entrañas de la Virgen María y ha querido habitar entre nosotros, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Mal 3, 1-4. 23-24

Lectura de la profecía de Malaquías.

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años. Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

Palabra de Dios.

Comentario

La misión del profeta es llamar a la conversión y purificación. Él debe predicar para que todo pecado sea desarraigado antes de que aparezca el Señor. Enviando a los profetas, Dios da un tiempo para que cada uno reflexione y cambie su mala conducta.


Salmo 24, 4-5b. 8-10. 14

R. ¡Levanten la cabeza: se acerca la salvación!

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. R.

Aleluya       

Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 57-66

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran miseri­cordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y que­rían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montaño­sa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario

Ya desde su nacimiento, Juan cumple su misión profética. Su sola presencia provoca el cuestionamiento interior, porque todos reconocen que Dios está obrando en él. Todos los que escuchan lo que se dice del niño “lo graban en su corazón”. Esto significa que el mensaje les ha llegado profundamente, hasta lo más íntimo de su ser. Allí, en el corazón, hacemos el discernimiento de lo que Dios quiere para nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre, te pedimos que el sacrificio de la perfecta alabanza restablezca nuestra amistad contigo, y así podamos celebrar con un corazón purificado el nacimiento de nuestro Redentor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Apoc 3, 20

Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, concede tu paz a quienes has alimentado con el pan del cielo, para que, cuando llegue tu Hijo muy amado, podamos salir a su encuentro con las lámparas encendidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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