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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 01/08
Domingo 02/08
Lunes 03/08
Martes 04/08
Miércoles 05/08
Jueves 06/08
Sábado 01 de Agosto de 2015


San Alfonso María de Ligorio,
obispo y doctor de la Iglesia

Memoria obligatoria. Blanco

Alfonso nació en 1696 en Nápoles. Después de ejercer la abogacía, fue ordenado sacerdote, y se entregó a los cuidados pastorales de la gente más necesitada, primero en las ciudades y luego en los campos. Organizó misiones populares en torno de los sacramentos, de la Eucaristía y de la Penitencia. Fundó la congregación de los Redentoristas. Fue un prolífico autor de obras espirituales. Sus tratados de Teología moral son considerados un punto de referencia entre los expertos. Es el patrono de los confesores, moralistas y abogados. Murió cerca de Nápoles en el año 1787.

Antífona de entrada          cf. Ecli 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos imitar de tal modo el celo por las almas que animó al obispo san Alfonso María, que podamos alcanzar con él la recompensa del Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Lev 25, 1. 8-17

Lectura del libro del Levítico.

El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí: Deberás contar siete semanas de años –siete veces siete años– de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes –el día de la Expiación– ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. Este quincuagésimo año será para ustedes un jubileo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Solo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo. En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad. Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

¡Qué maravilla que el pueblo haya reconocido como ley dada por Dios un perdón de las deudas! De esta manera, la presión económica sobre muchas familias dejó de ser eterna y no volvió a prolongarse de generación en generación. Esta era una ley que apuntaba a la atención de los que habían tenido que endeudarse y al control de la ambición de los más poderosos.


Salmo  66, 2-3. 5. 7-8

R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!

El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

Que todos los pueblos te den gracias. Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Aleluya        Mt 5, 10

Aleluya. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.

Evangelio     Mt 14, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: “Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”. Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla”. Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su hija, también llamada Herodias, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. Instigada por su madre, ella dijo: “Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Palabra del Señor.

Comentario

El rey podrá mostrarse poderoso, fuerte y ambicioso, pero sucumbe ante la lujuria y las tramas asesinas. Esto demuestra que no tiene todo el poder, por eso tiene que reconocer que otros manejan su vida y sus decisiones. Aún hoy vemos que estas tramas tienen como objetivo el desprecio por la justicia y, como consecuencia, la muerte de los más débiles.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, enciende en nuestros corazones el fuego del Espíritu, que concediste a san Alfonso María para celebrar estos misterios y presentarse ante ti como ofrenda santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 12, 42

Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión

Señor Dios, que constituiste a san Alfonso María predicador y fiel ministro de tan santo misterio, concédenos que tus fieles participemos frecuentemente de este sacramento, y, al recibirlo, te alabemos eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 02 de Agosto de 2015

18° Domingo durante el año

Verde


 

(San Eusebio de Vercelli, obispo. San Julián Eymard, presbítero).

Antífona de entrada          cf. Sal 69, 2. 6

Líbrame, Dios mío. Señor, ven pronto a socorrerme. Tú eres mi ayuda y mi libertador; no tardes, Señor.

Oración colecta     

Derrama, Padre, tu misericordia sobre tu pueblo suplicante, y ya que nos gloriamos de tenerte por Creador y Señor, renueva en nosotros tu gracia y consérvala en tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Éx 16, 2-4. 12-15

Lectura del libro del Éxodo.

En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. “Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”. Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del Cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios’”. Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento”.

Palabra de Dios.

Comentario

Tener el pan que baja del Cielo es un don de Dios, pero también tiene que ser un trabajo del pueblo. La decisión de querer seguir en libertad a pesar de los obstáculos y dificultades del camino, tiene que hacerse a diario. El pan es conquista y trabajo continuos.


Salmo  77, 3-4bc. 23-25. 54

R. El Señor les dio como alimento un trigo celestial.

Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres, lo narraremos a la próxima generación: son las glorias del Señor y su poder. R.

Mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial. R.

Todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos. Los llevó hasta su Tierra santa, hasta la Montaña que adquirió con su mano. R.

2ª Lectura    Ef 4, 17. 20-24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos. Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo, si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús. De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia, para renovarse en lo más íntimo de su espíritu y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.

Palabra de Dios.

Comentario

Si ya hemos dado el paso de vivir de acuerdo con la fe en Cristo, no podemos volver hacia atrás. Porque, cuando elegimos lo que nos da felicidad y aquello por lo que queremos vivir, no existe nada que desvíe esa opción.


Aleluya        Mt 4, 4

Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 24-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban en el lugar donde el Señor había multiplicado los panes, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”. Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”. Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que él ha enviado”. Y volvieron a preguntarle: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Les dio de comer el pan bajado del cielo’”. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del Cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús realiza para nosotros la maravillosa obra de amor del Padre: nos alimenta y nos nutre en el camino. Sus contemporáneos pedían signos, y no podían vislumbrar que el signo más concreto era la misma presencia de Jesús entre ellos. También nosotros necesitamos discernimiento para reconocer en nuestra vida los signos amorosos de cuidado que Dios nos prodiga.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sab 16, 20

Nos diste, Señor, el pan del cielo, que tiene un sabor incomparable; satisface todos los gustos.

O bien:         cf. Jn 6, 35

Dice el Señor: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre, y el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Oración después de la comunión

Acompaña y protege siempre, Señor, a quienes has renovado con este don celestial, y ya que nos reconfortas constantemente concédenos participar de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Lunes 03 de Agosto de 2015

De la feria
Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 69, 2. 6

Líbrame, Dios mío. Señor, ven pronto a socorrerme. Tú eres mi ayuda y mi libertador; no tardes, Señor.

Oración colecta     

Derrama, Padre, tu misericordia sobre tu pueblo suplicante, y ya que nos gloriamos de tenerte por Creador y Señor, renueva en nosotros tu gracia y consérvala en tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Núm 11, 4b-15

Lectura del libro de los Números.

Los israelitas dijeron: “¡Si al menos tuviéramos carne para comer! ¡Cómo recordamos los pescados que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos! ¡Ahora nuestras gargantas están resecas! ¡Estamos privados de todo, y nuestros ojos no ven nada más que el maná!”. El maná se parecía a la semilla de cilantro y su color era semejante al del bedelio. El pueblo tenía que ir a buscarlo; una vez recogido, lo trituraban con piedras de moler o lo machacaban en un mortero, lo cocían en una olla, y lo preparaban en forma de galletas. Su sabor era como el de un pastel apetitoso. De noche, cuando el rocío caía sobre el campamento, también caía el maná. Moisés oyó llorar al pueblo, que se había agrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Señor se llenó de una gran indignación, pero Moisés, vivamente contrariado, le dijo: “¿Por qué tratas tan duramente a tu servidor? ¿Por qué no has tenido compasión de mí, y me has cargado con el peso de todo este pueblo? ¿Acaso he sido yo el que concibió a todo este pueblo, o el que lo dio a luz, para que me digas: ‘Llévalo en tu regazo, como la nodriza lleva a un niño de pecho, hasta la tierra que juraste dar a sus padres’? ¿De dónde voy a sacar carne para dar de comer a todos los que están llorando a mi lado y me dicen: ‘Danos carne para comer’? Yo solo no puedo soportar el peso de todo este pueblo: mis fuerzas no dan para tanto. Si me vas a seguir tratando de ese modo, mátame de una vez. Así me veré libre de mis males”.

Palabra de Dios.

Comentario

El alimento, como producto del trabajo y el esfuerzo, compite con las dádivas recibidas y las comidas adquiridas sin esfuerzo. Cuando preferimos que nos “regalen” la vida antes que “trabajar por ella”, seguimos optando por la esclavitud.


Salmo 80, 12-17

R. ¡Escuchemos la voz del Señor!

Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer: por eso los entregué a su obstinación, para que se dejaran llevar por sus caprichos. R.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos! Yo sometería a sus adversarios en un instante, y volvería mi mano contra sus opresores. R.

Los enemigos del Señor tendrían que adularlo, y ese sería su destino para siempre; yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre. R.

Aleluya        Mt 4, 4

Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

Evangelio     Mt 14, 13-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”. Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”. Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”. “Tráiganmelos aquí”, les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Palabra del Señor.

Comentario

Seguramente, la muerte de Juan afectó a Jesús. ¡Tantas veces lo habría escuchado y conversado con él para compartir las experiencias de Dios y de la vida! El Señor necesitó apartarse, tomarse un tiempo para el duelo, dejar que su espíritu y su cuerpo expresen el dolor causado por la pérdida física de su amigo.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sab 16, 20

Nos diste, Señor, el pan del cielo, que tiene un sabor incomparable; satisface todos los gustos.

O bien:         cf. Jn 6, 35

Dice el Señor: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre, y el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Oración después de la comunión

Acompaña y protege siempre, Señor, a quienes has renovado con este don celestial, y ya que nos reconfortas constantemente concédenos participar de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 04 de Agosto de 2015


San Juan María Vianney, presbítero

Memoria obligatoria. Blanco


Día del Párroco.

Juan María Vianney es más conocido como “el santo cura de Ars”, un pequeño pueblo de Francia donde ejerció su ministerio pastoral. Nació en 1786. Siempre se consideró un indigno representante de Dios. Su fecunda tarea en la parroquia de Ars hizo que los miembros del pueblo abandonaran una vida licenciosa para dedicarse a vivir cristianamente. De quien se dudaba que pudiera ser capaz de confesar, se convirtió, por gracia de Dios, en maestro de conciencia y director espiritual. Murió a los 73 años, y fue canonizado por Pío XI.

Antífona de entrada          cf. Sal 131, 9

Tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia y tus fieles exulten de alegría.

Oración colecta     

Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable al presbítero san Juan María por su entrega pastoral, concédenos, a ejemplo suyo y con su intercesión, que procuremos, con la caridad, llevar hacia Cristo a los hermanos y alcanzar junto con ellos la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Núm 12, 1-13

Lectura del libro de los Números.

En aquellos días, Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus. “¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?”. Y el Señor oyó todo esto. Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra. De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: “Vayan los tres a la carpa del encuentro”. Cuando salieron los tres, el Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron, y el Señor les dijo: “Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa. Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y él contempla la figura del Señor. ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?”. Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó. Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, dijo a Moisés: “Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad. No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne”. Moisés invocó al Señor, diciendo: “¡Te ruego, Dios, que la sanes!”.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor de este texto nos habla claramente de una preferencia de Dios hacia Moisés. Así lo ha entendido siempre la tradición del pueblo de Dios. Moisés ha vivido una intimidad con Dios incomparable con la de cualquier otro profeta. No ha sido Moisés quien se arrogó este privilegio, por eso no se lo puede cuestionar, sino al mismo Dios. Por esta razón, Aarón se arrepintió de sus murmuraciones.


Salmo 50, 3-7. 12-13

R. ¡Piedad, Señor, porque pequé contra ti!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Aleluya        Jn 1, 49b

Aleluya. Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Aleluya.

Evangelio     Mt 14, 22-36

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y, llenos de temor, se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. “Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”. Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron, quedaron sanados.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús nos da seguridad de que estará siempre con nosotros. Quizá tengamos la experiencia de hundirnos o de no ver sus proyectos claramente, pero, aun en medio de las tormentas, su voz sigue sonando: “No temas”. Él nos tiende su mano para mostrarnos su presencia.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, la ofrenda que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Juan María, y así como a él lo glorificaste por estos misterios, concédenos a nosotros tu bondadoso perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      cf. Mt 24, 46-47

Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, lo encuentre velando; les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que la participación en la mesa celestial robustezca y aumente las fuerzas espirituales de quienes celebramos la fiesta de san Juan María; para que guardemos con integridad el don de la fe y recorramos el camino que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 05 de Agosto de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Dedicación de la Basílica de Santa María. Memoria libre. Blanco

La Basílica de Santa María es uno de los templos más antiguos que se encuentran en Roma. Fue construida por el papa Liberio y un noble romano a mediados del año 300. Fue levantada sobre un antiguo templo pagano y, a lo largo de los siglos, remodelada y modificada en sucesivas ocasiones. Se conservan en ella partes de su estructura original.

Misa de la memoria


Antífona de entrada          cf. Sal 69, 2. 6

Líbrame, Dios mío. Señor, ven pronto a socorrerme. Tú eres mi ayuda y mi libertador; no tardes, Señor.

Oración colecta

Señor Dios nuestro, perdona los pecados de tus hijos, y, ya que no podemos agradarte con nuestras obras, concede que seamos salvados por la intercesión de la Madre de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Apoc 21, 1-5a.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Y oí una voz potente que decía desde el trono: “Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó”. Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”.

Palabra de Dios.

Salmo Jdt 13, 18bcde. 19

R. ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza!

Que el Dios altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. R.

Aleluya        Cf. Lc 1, 28

Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.

Evangelio     Lc 11, 27-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando Jesús terminó de hablar a la gente, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!”. Jesús le respondió: “Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas  

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sab 16, 20

Nos diste, Señor, el pan del cielo, que tiene un sabor incomparable; satisface todos los gustos.

O bien:         cf. Jn 6, 35

Dice el Señor: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre, y el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Oración después de la comunión

Acompaña y protege siempre, Señor, a quienes has renovado con este don celestial, y ya que nos reconfortas constantemente concédenos participar de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 06 de Agosto de 2015


La Transfiguración del Señor

Fiesta. Blanco

En los Evangelios, el relato de la Transfiguración se ubica después que Jesús anuncia que debe ir a Jerusalén para morir. La Transfiguración adquiere así el sentido de ser un anticipo de lo que ocurrirá después de su muerte. Con esta Jesucristo manifiesta su gloria, la que tendrá para siempre. Esta fiesta se celebra por iniciativa del papa Calixto III en el año 1497.

Antífona de entrada          cf. Mt 17, 5

En una nube luminosa se apareció el Espíritu Santo, se oyó la voz del Padre: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección, escúchenlo”.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en la transfiguración gloriosa de tu Hijo unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas y prefiguraste admirablemente la perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos que, escuchando la voz de tu Hijo amado, merezcamos ser coherederos suyos. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Dn 7, 9-10. 13-14

Lectura de la profecía de Daniel.

Daniel continuó el relato de sus visiones, diciendo: “Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros. Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido”.

Palabra de Dios.

Comentario

La imagen que presenta el texto estimuló la fantasía de múltiples artistas que representaron, a lo largo de los siglos, a Dios como un anciano. Estas caracterizaciones han confundido a muchas personas en el transcurso de la historia, quienes terminaron pensando que Dios era eso que estaban viendo. El texto, sin embargo, no tiene la intención de imponer una imagen de Dios, sino de mostrar las características de Dios como Juez, ante el cual todas las naciones y toda la humanidad deberán rendir cuentas.


Salmo 96, 1-2. 5-6. 9

R. El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. Nubes y tinieblas lo rodean, la justicia y el derecho son la base de su trono. R.

Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Porque tú, Señor, eres el Altísimo: estás por encima de toda la tierra, mucho más alto que todos los dioses. ¡El Señor reina! ¡Alégrese la tierra! R.

2ª Lectura    2Ped 1, 16-19

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: No les hicimos conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas ingeniosamente inventadas, sino como testigos oculares de su grandeza. En efecto, él recibió de Dios Padre el honor y la gloria, cuando la gloria llena de majestad le dirigió esta palabra: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección”. Nosotros oímos esta voz que venía del cielo, mientras estábamos con él en la montaña santa. Así hemos visto confirmada la palabra de los profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones.

Palabra de Dios.

Comentario

La experiencia de Pedro se transforma en motivo de predicación. El vio a Jesús, contempló su Gloria y no se guardó esta revelación para sí. ¿No será tiempo de transmitir a los demás nuestra propia experiencia de Dios?


Aleluya        Mt 17, 5

Aleluya. Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo. Aleluya.

Evangelio     Mc 9, 2-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”. De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron la orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.

Palabra del Señor.

Comentario

En algún momento de nuestra vida, se nos da la experiencia de encontrarnos con Jesús, su ternura, su mirada y abrazo. Esos son momentos misteriosos y místicos que Dios nos regala. Pero esto no siempre ocurre de modo cotidiano. Este hecho de estar en su presencia convive con la lucha de todos los días, con las vivencias diarias que muchas veces transcurren en la oscuridad de la fe.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica, Señor, las ofrendas que te presentamos en la gloriosa transfiguración de tu Hijo único, y, por el resplandor de su luz, purifícanos de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. 1Jn 3, 2

Cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, que los alimentos celestiales recibidos nos transformen en imagen de tu Hijo, cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa transfiguración. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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