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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 01/07
Jueves 02/07
Viernes 03/07
Sábado 04/07
Domingo 05/07
Lunes 06/07
Miércoles 01 de Julio de 2015

De la feria
Verde

Antífona de entrada         Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la gracia de la adopción quisiste hacernos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 21, 3. 5. 8-20

Lectura del libro del Génesis.

En el tiempo anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. Entonces dijo a Abraham: “Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac”. Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo. Pero Dios le dijo: “No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y en cuanto al hijo de la esclava, yo haré de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo”. A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: “Al menos no veré morir al niño”. Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos. Dios escuchó la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: “¿Qué te pasa, Agar?”, le dijo. “No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque yo haré de él una gran nación”. En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño. Dios acompañaba al niño y éste fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.

Palabra de Dios.

Comentario

A pesar de las envidias y mezquindades humanas, Dios lleva adelante su plan. Él se manifiesta en el desierto, en el lugar de la necesidad extrema, cuando la vida está amenazada. Él quiere caminar con todas las mujeres desconsoladas, dar alivio a los afligidos y asistir a los niños.


Salmo 33, 7-8. 10-13

R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. R.

Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos, escuchen: Voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

Aleluya         Sant 1, 18

Aleluya. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluya.

Evangelio     Mt 8, 28-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”. A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”. Él les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: Éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Palabra del Señor.

Comentario

Los cerdos simbolizaban la impureza, es decir, todo aquello que no es digno de ser presentado ante Dios. El modo en que se relata este exorcismo, nos hace ver que el poder de Jesús es más fuerte que cualquier espíritu maligno y cualquier impureza. Él arroja los demonios al fondo del mar, porque con él se inicia un tiempo nuevo, el tiempo del Reino de Dios, donde todo lo malo ha pasado.

Oración sobre las ofrendas      

Dios de bondad, que das eficacia a tus misterios, concede que nuestro culto resulte digno de estos sagrados dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 102, 1

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo nombre.

O bien:           cf. Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Oración después de la comunión

Que la víctima divina que hemos ofrecido y recibido nos llene de vida, Señor, para que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Jueves 02 de Julio de 2015

De la feria
Verde

Día internacional de la cooperación. Día del asistente social.


Antífona de entrada         Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la gracia de la adopción quisiste hacernos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 22, 1-19

Lectura del libro del Génesis.

Después que Abraham permaneció largo tiempo en el país de los filisteos, Dios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!”, le dijo. Él respondió: “Aquí estoy”. Entonces Dios le siguió diciendo: “Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré”. A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: “Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes”. Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: “¡Padre!”. Él respondió: “Sí, hijo mío”. “Tenemos el fuego y la leña -continuó Isaac-, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”. “Dios proveerá el cordero para el holocausto”, respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham!”. “Aquí estoy”, respondió él. Y el ángel le dijo: “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único”. Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: “El Señor proveerá”, y de allí se origina el siguiente dicho: “En la montaña del Señor se proveerá”. Luego el ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: “Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz”. Abraham regresó a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residió allí.

Palabra de Dios.

Comentario

Los pueblos vecinos de Israel sacrificaban a los niños para sus dioses. ¿Acaso Yavé sería como esas divinidades? Abraham está dispuesto a dar todo. En la disponibilidad de este hombre, Dios quiere darse a conocer. Él no es como los otros dioses, no pide el sufrimiento de los niños. Él no quiere la muerte ni la sangre. A Dios no le complace el sacrificio, sino el amor.


Salmo 114, 1-6. 8-9

R. ¡Caminaré en presencia del Señor!

Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica, porque inclina su oído hacia mí cuando yo lo invoco. R.

Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del abismo, caí en la angustia y la tristeza; entonces invoqué al Señor: “¡Por favor, sálvame la vida!”. R.

El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó. R.

Él libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída. Yo caminaré en la presencia del Señor en la tierra de los vivientes. R.

Aleluya         2Cor 5, 19

Aleluya. Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”. Algunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, –dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús puede decir ambas cosas: “Tus pecados te son perdonados” y “Levántate y anda”. Esas son las palabras que él pronuncia sobre nuestra vida, con las que nos saca de la parálisis, nos pone de pie y nos da la vida que el pecado quita. Este es el maravilloso poder de Jesús, un poder amoroso que perdona y levanta.

Oración sobre las ofrendas      

Dios de bondad, que das eficacia a tus misterios, concede que nuestro culto resulte digno de estos sagrados dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 102, 1

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo nombre.

O bien:           cf. Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Oración después de la comunión

Que la víctima divina que hemos ofrecido y recibido nos llene de vida, Señor, para que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Viernes 03 de Julio de 2015


Santo Tomás, apóstol

Fiesta. Rojo



Día del locutor.

Tomás es uno de los Doce discípulos más nombrados a la hora de mencionar ejemplos de fe. No sabemos mucho de su historia, salvo que seguía a Jesús y confesó su divinidad cuando lo vio resucitado. Como cualquier ser humano, tuvo sus dudas, y recibió de Jesús el signo necesario para creer en él. Una antigua tradición dice que evangelizó la India.

Antífona de entrada         cf. Sal 117, 28. 21

Tú eres mi Dios, y te doy gracias: tú eres mi Dios, y te glorifico; te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

Oración colecta    

Concédenos, Dios todopoderoso, alegrarnos en la fiesta del apóstol santo Tomás, para que siempre nos ayude con su protección y tengamos vida creyendo en aquel a quien reconoció como el Señor resucitado, Jesucristo tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ef 2, 19-22

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.

Comentario

Somos ciudadanos en la Iglesia. Por eso, podríamos decir que en esta tenemos derechos y obligaciones, porque cada uno de nosotros es una piedra viva en este edificio. Así, desde la primera comunidad cristiana hasta hoy, la Iglesia se mantiene unida en el Espíritu Santo y viviente en cada uno de sus miembros.


Salmo 116, 1-2

R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya         Jn 20, 29

Aleluya. Dice el Señor: “Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Bienaventurados los que creen sin haber visto!”. Aleluya.

Evangelio     Jn 20, 24-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días más tarde estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Bienaventurados los que creen sin haber visto!”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Aparece entonces la confirmación y renovado llamado del discípulo que dudaba. En esto aparece el signo de la piedad divina, porque enseguida viene a sus elegidos en la caída, a pesar de que caigan. En efecto, los elegidos caen a veces, pero el Señor les pone su mano para que resurjan. ... Tomás vio al hombre y las cicatrices, y a partir de esto, creyó en la divinidad del resucitado” (Santo Tomás de Aquino, comentario del Evangelio según San Juan, 2565).

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, el testimonio de nuestro servicio, y el humilde pedido que conserves tus dones en nosotros, al ofrecerte este sacrificio de alabanza en el martirio del apóstol santo Tomás. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona       cf. Jn 20, 27

Acerca tu mano, y reconoce el lugar de los clavos: en adelante no seas incrédulo, sino fiel.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, en este sacramento hemos recibido verdaderamente el Cuerpo de tu Hijo unigénito; concédenos que lo reconozcamos por la fe como Dios y Señor nuestro, y también lo confesemos con las obras y con la vida, a ejemplo del apóstol Tomás. Por Jesucristo nuestro Señor.

Sábado 04 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa Isabel de Portugal. Memoria libre. Blanco

Santa María en sábado. Memoria libre. Blanco

Santa Isabel fue esposa del rey Dionis. Durante el tiempo que duró ese reinado, ella debió interceder entre su esposo y sus hijos por las constantes rebeliones, intrigas y disputas que se daban entre ellos. Su lema era: “Amen la paz y hallarán en todo la tranquilidad de espíritu”. A este espíritu de paz y reconciliación que Isabel procuraba poner en todo, se suma su amor a los pobres, enfermos y peregrinos. Vivió como terciaria franciscana. Falleció en Coimbra en 1336.

Antífona de entrada         Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la gracia de la adopción quisiste hacernos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:           de santa Isabel de Portugal

Dios nuestro, que creas la paz y amas la caridad, tú concediste a santa Isabel de Portugal la gracia admirable de reconciliar a los enemigos; te pedimos, por su intercesión, trabajar siempre por la paz para ser llamados hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Gn 27, 1-5. 15-29

Lectura del libro del Génesis.

Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron tanto que ya no veía nada. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: “¡Hijo mío!”. “Aquí estoy”, respondió él. “Como ves -continuó diciendo Isaac-, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento. Por eso, toma tus armas -tu aljaba y tu arco-, ve al campo, y cázame algún animal silvestre. Después prepárame una buena comida, de esas que a mí me gustan, y tráemela para que la coma. Así podré darte mi bendición antes de morir”. Rebeca había estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esaú. Y apenas éste se fue al campo a cazar un animal para su padre, Rebeca dijo a Jacob: “Ve al corral y tráeme de allí dos cabritos bien cebados. Yo prepararé con ellos una buena comida para tu padre, de ésas que le agradan a él, y tú se la llevarás para que la coma. Así él te bendecirá antes de morir”. Rebeca tomó una ropa de su hijo mayor Esaú, la mejor que había en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor; y con el cuero de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello. Luego le entregó la comida y el pan que había preparado. Jacob se presentó ante su padre y le dijo: “¡Padre!”. Éste respondió: “Sí, ¿quién eres, hijo mío?”. “Soy Esaú, tu hijo primogénito, respondió Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, siéntate y come lo que cacé, para que puedas bendecirme”. Entonces Isaac le dijo: “¡Qué rápido lo has logrado, hijo mío!”. Jacob respondió: “El Señor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien”. Pero Isaac añadió: “Acércate, hijo mío, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esaú o no”. Él se acercó a su padre; este lo palpó y dijo: “La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú”. Y no lo reconoció, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esaú. Sin embargo, cuando ya se disponía a bendecirlo, le preguntó otra vez: “¿Tú eres mi hijo Esaú?”. “Por supuesto”, respondió él. “Entonces sírveme, continuó diciendo Isaac, y déjame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendición”. Jacob le acercó la comida, y su padre la comió; también le sirvió vino, y lo bebió. Luego su padre Isaac le dijo: “Acércate, hijo mío, y dame un beso”. Cuando él se acercó para besarlo, Isaac percibió la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo: “Sí, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido. Que el Señor te dé el rocío del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. Tú serás el señor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinarán ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga”.

Palabra de Dios.

Comentario

Evidentemente, este relato no trata de darnos una enseñanza moral, sino de mostrarnos los curiosos caminos por los que se lleva adelante el plan de Dios. Isaac da su bendición, y esto es irrevocable. Quien aseguraría la descendencia no sería Esaú, el primogénito, como manda la costumbre, sino Jacob, el menor.


Salmo 134, 1-6

R. ¡Alaben al Señor, porque es bueno!

Alaben el Nombre del Señor, alábenlo, servidores del Señor, los que están en la Casa del Señor, en los atrios del Templo de nuestro Dios. R

Alaben al Señor, porque es bueno, canten a su Nombre, porque es amable; porque el Señor eligió a Jacob, a Israel, para que fuera su posesión. R.

Sí, yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios está sobre todos los dioses. El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en los océanos. R.

Aleluya         Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 14-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!”.

Palabra del Señor.

Comentario

El ayuno es una práctica atestiguada en numerosas religiones. Para Jesús, esta costumbre, tal como la realizaban sus contemporáneos, pertenecía al reino de “lo viejo”. El Reino de Dios trae la inmensa novedad de “Dios con nosotros”, lo cual relativiza cualquier práctica externa y caduca. El Reino de Dios pide corazones nuevos

Oración sobre las ofrendas      

Dios de bondad, que das eficacia a tus misterios, concede que nuestro culto resulte digno de estos sagrados dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona       cf. Sal 102, 1

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo nombre.

O bien:           cf. Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Oración después de la comunión

Que la víctima divina que hemos ofrecido y recibido nos llene de vida, Señor, para que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 05 de Julio de 2015


14° domingo Durante el año

Verde


(San Antonio María Zaccaría).

(Día de la empleada católica).

Antífona de entrada         Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Ez 2, 2-5

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. Él me dijo: “Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: ‘Así habla el Señor’. Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo –porque son un pueblo rebelde– sabrán que hay un profeta en medio de ellos”.

Palabra de Dios.

Comentario

La tarea del profeta es siempre ardua, porque se enfrenta con la rebeldía y la dureza de los corazones. Por eso, sólo puede apoyarse en Dios: el mismo que lo manda, le da la fortaleza necesaria en el momento de las dificultades.


Salmo 122, 1-4

R. Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo. R.

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor y los ojos de la servidora en las manos de su dueña: así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros. R.

¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios! Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos. R.

2ª Lectura    2Cor 12, 7-10

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad”. Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo reconoce el límite y la debilidad humana. Pero no se lamenta por esto, sino que encuentra allí la ocasión para reconocer su pequeñez y la grandeza de Dios. Entonces, en adelante ya no confiará en sus propias fuerzas, sino en la Gracia divina.


Aleluya         cfr. Lc 4, 18

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 1-6a

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es ésa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús conoce la historia de los profetas de su pueblo. Sabe que fueron rechazados y combatidos por los más cercanos. Y Jesús, dolorosamente, pasa por la misma experiencia. No nos sorprendamos cuando esto mismo nos ocurra a nosotros. Confiemos en el Espíritu Santo que hemos recibido el día del Bautismo y nos ha hecho profetas y profetisas para anunciar la Buena Noticia en medio de nuestro pueblo.

Oración sobre las ofrendas      

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:           Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lunes 06 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa María Goretti, virgen y mártir. Memoria libre. Rojo

María nació en el año 1890, en una familia muy pobre de Ancona, Italia. Quedó huérfana de padre y a cargo de sus cuatro hermanos menores mientras su madre trabajaba en el campo. Un joven de la zona solía asediarla, hasta que, ante la negativa de la preadolescente, la atacó con un punzón. María, que tenía 12 años, antes de morir perdonó a su agresor y oró por su conversión, hecho que sucedió ocho años más tarde.

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:          de santa María Goretti

Dios nuestro, que eres la fuente de la inocencia y amas la castidad, has dado a tu servidora santa María Goretti la gracia del martirio en plena adolescencia; concédenos, por su intercesión, que así como ella recibió la corona en el combate por su virginidad, seamos constantes para cumplir tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Gn 28, 10-22a

Lectura del libro del Génesis.

Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí. Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Y el Señor, de pie junto a él, le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo”. Jacob se despertó de su sueño y exclamó: “¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!”. Y lleno de temor, añadió: “¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del Cielo”. A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que le había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. Y a ese lugar, que antes se llamaba Luz, lo llamó Betel, que significa “Casa de Dios”. Luego Jacob hizo este voto: “Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir será la casa de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

“‘Está el Señor en este lugar y yo no lo sabía’. ¿Cuándo puede el hombre experimentar la cercanía de Dios? Sólo cuando está impregnado del ‘yo no lo sé’. Cuando el hombre reconoce que no sabe, y no pretende aparentar sabiduría ni conocimiento, entonces Dios se hace cercano” (Panim Yafot, The Torah, a modern commentary).


Salmo 90, 1-4. 14-15

R. ¡Dios mío, confío en ti!

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

“Él se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro”. R.

Aleluya         cf. 2Tim 1, 10b

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 18-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

Palabra del Señor.

Comentario

La mujer enferma y el padre de la niña han intuido la novedad de Dios, que se presenta en Jesús. Y acuden a él con fe sincera. No tienen dudas, confían plenamente en lo que Jesús puede hacer. “Ven a imponerle tu mano y vivirá”, dice el padre de la chica. Y la mujer piensa “con solo tocar su manto, quedaré sana”. Ambos están totalmente convencidos del poder sanador de Jesús. Así nos tiene que mover nuestra fe.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del Cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia


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