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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Martes 23/12
Miércoles 24/12
Jueves 25/12
Viernes 26/12
Sábado 27/12
Domingo 28/12
Martes 23 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 23. Morado


(San Juan de Kety, presbítero).


Antífona      cf. Is 9, 5; Sal 71, 17

Nos nacerá un niño y será llamado Dios Fuerte. En él serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de la Navidad, te pedimos que tu Hijo Jesucristo, que se ha hecho carne en las entrañas de la Virgen María y ha querido habitar entre nosotros, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Mal 3, 1-4. 23-24

Lectura de la profecía de Malaquías.

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años. Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

Palabra de Dios.

Comentario

La misión del profeta es llamar a la conversión y purificación. Él debe predicar para que todo pecado sea desarraigado antes de que aparezca el Señor. Enviando a los profetas, Dios da un tiempo para que cada uno reflexione y cambie su mala conducta.


Salmo 24, 4-5b. 8-10. 14

R. ¡Levanten la cabeza: se acerca la salvación!

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. R.

Aleluya       

Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 57-66

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran miseri­cordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y que­rían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montaño­sa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario

Ya desde su nacimiento, Juan cumple su misión profética. Su sola presencia provoca el cuestionamiento interior, porque todos reconocen que Dios está obrando en él. Todos los que escuchan lo que se dice del niño “lo graban en su corazón”. Esto significa que el mensaje les ha llegado profundamente, hasta lo más íntimo de su ser. Allí, en el corazón, hacemos el discernimiento de lo que Dios quiere para nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre, te pedimos que el sacrificio de la perfecta alabanza restablezca nuestra amistad contigo, y así podamos celebrar con un corazón purificado el nacimiento de nuestro Redentor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Apoc 3, 20

Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, concede tu paz a quienes has alimentado con el pan del cielo, para que, cuando llegue tu Hijo muy amado, podamos salir a su encuentro con las lámparas encendidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 24 de Diciembre de 2014

De la feria

Misa propia del día 24. Morado

Antífona de entrada          cf. Gál 4, 4

Ya se cumplió el tiempo establecido, en el que Dios envió a su Hijo a la tierra.

Oración colecta     

Señor Jesús, apresúrate y no tardes, para que tu venida consuele y anime a quienes confiamos en tu bondad. Tú, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Natán respondió al rey: “Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo”. Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: Ve a decirle a mi servidor David: “Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su será perturbado, ni lo seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Palabra de Dios.

Comentario

Desde nuestra fe cristiana, releemos y le damos un nuevo sentido a esta promesa de Dios. Porque la dinastía de David no duró para siempre, y el reino de Judá fue destruido. Entonces, la expectativa mesiánica vislumbró otro tipo de reinado, eterno y definitivo.


Salmo 88, 2-5. 27. 29

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él. R.

Aleluya       

Aleluya. Sol naciente, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 67-79

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Zacarías, el padre de Juan, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, por ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de los enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Palabra del Señor.

Comentario

Zacarías reza como un hombre fiel que percibe el misterio de la obra de Dios, quien hace surgir un salvador de la casa de David. Zacarías proclama que nuestros enemigos ya no tienen poder sobre nosotros, y canta con alegría que todos nuestros temores se disipan. Sí, Dios viene a reinar, y ya no tenemos miedo, sino que caminamos en santidad y justicia.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Padre, los dones que te ofrecemos; haz que, al recibirlos, nos libren de nuestros pecados y podamos esperar con alma limpia la gloriosa venida de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Lc 1, 68

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Oración después de la comunión

Renovados por esta eucaristía, te pedimos, Padre, que así como preparamos la fiesta del admirable nacimiento de tu Hijo, también podamos recibir con alegría la abundancia de sus dones eternos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Jueves 25 de Diciembre de 2014
Natividad del Señor
Solemnidad. Blanco

Antífona de entrada          cf. Is 9, 1. 5

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; la soberanía reposa sobre sus hombros, y su nombre será Consejero admirable.

Oración colecta     

Dios nuestro, que admirablemente creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste; concédenos participar de la vida divina de tu Hijo, como él compartió nuestra condición humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Is 52, 7-10

Lectura del libro de Isaías.

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: “¡Tu Dios reina!”. ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión. ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

“El Señor vuelve a Sión”, con estas palabras, el profeta le anuncia a su pueblo que Dios está en medio de ellos. Por eso elige como centro simbólico el lugar más sagrado: la colina Sión, donde está el templo. El anuncio proclama que Dios no está lejos, al contrario, está justo allí, donde está su gente.


Salmo 97, 1-6

R. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

2ª lectura     Heb 1, 1-6

Lectura de la carta a los Hebreos.

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas mane­ras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia. ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”? ¿Y de qué ángel dijo: “Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo”? Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: “Que todos los ángeles de Dios lo adoren”.

Palabra de Dios.

Comentario

Podríamos continuar el sentido de la carta y decir: “Y Dios nos sigue hablando de muchos modos”. Los profetas hablaron en nombre de Dios, hasta que Dios mismo, hecho palabra encarnada en Jesucristo, nos habló directamente. Esa palabra de Jesús, sigue resonando, hablándonos al corazón y revelándonos el amor inmenso de Dios.


Aleluya       

Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.

Evangelio     Jn 1, 1-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: “Éste es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”. De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Comentario

El Dios del Cielo quiere abajarse. El Dios que no cambia, quiere moverse hasta aquí. Todo en él es mostrarse, salir, acercarse. Y desde que Dios decidió encarnarse, pisar esta tierra y poner su casa junto a la nuestra, la humanidad ha quedado transformada. Palabra, vida y luz son términos con los cuales intentamos expresar este misterio inmenso. La humanidad no está sola, Dios está caminando por aquí.

Oración sobre las ofrendas        

En este día de fiesta acepta, Señor, este sacrificio que nos reconcilia plenamente contigo y contiene toda la alabanza que el hombre puede ofrecerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 97, 3

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Oración después de la comunión

Dios misericordioso, hoy nos ha nacido el Salvador del mundo; te pedimos que así como nos ha hecho hijos tuyos, también nos haga partícipes de su inmortalidad. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Viernes 26 de Diciembre de 2014

San Esteban, primer mártir

Fiesta. Rojo

Puede parecer extraño que, en medio de la alegría de la Navidad, hagamos la memoria de un mártir. Esteban fue el primer mártir, el primero que entregó su vida por profesar a Cristo. Por eso lo recordamos en este tiempo en que iniciamos el año litúrgico. Esteban fue elegido diácono porque era un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo. Su martirio ocurrió en el año 36 d.C.

Antífona de entrada         

Las puertas del cielo se abrieron a san Esteban, el primero de los mártires, por eso triunfa coronado en el cielo.

Oración colecta     

Concédenos, Señor y Dios nuestro, imitar a san Esteban y aprender a amar también a los enemigos, ya que celebramos el martirio de aquél que supo interceder por sus propios verdugos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 6, 8-10; 7, 54-60; 8,2

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.

Palabra de Dios.

Comentario

Esteban, como tantos otros testigos a lo largo de la historia, anunció la Buena Noticia. Pero sus oyentes no la juzgaron buena. No todos quieren recibir la luz y la verdad. Este primer mártir de la Iglesia mantuvo su fidelidad hasta el último momento, como testimonio de Cristo, a quien anunciaba. Sus últimas palabras fueron de perdón hacia sus verdugos.


Salmo 30, 3-4. 6. 8. 16. 17

R. ¡Señor, yo pongo mi vida en tus manos!

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen. Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. R.

Aleluya        Sal 117, 26. 27

Aleluya. ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! El Señor es Dios y él nos ilumina. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 17-22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus Apóstoles: "Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará".

Palabra del Señor.

Comentario

La decisión de llevar una vida cristiana no está exenta de peligros, se trata de una opción que genera rechazos y persecuciones. Sabemos que, en algún lugar del mundo, un hermano en la fe está sufriendo por el nombre de Jesucristo. Su resistencia y su valentía nos alientan en nuestra propia opción por el Reino de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que aceptes los dones que te presentamos en la conmemoración del triunfo glorioso de tu mártir san Esteban. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Hech 7, 58-59

Apedrearon a Esteban que oraba diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

Oración después de la comunión

Te damos gracias, Señor, por tu inmensa misericordia para con nosotros, porque nos ofreces la salvación mediante el nacimiento de tu Hijo y nos alegras con la celebración del mártir san Esteban. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de Diciembre de 2014

San Juan, apóstol y evangelista

Fiesta. Blanco

Juan era hijo de Zebedeo, natural de Betsaida, pescador del lago de Galilea. Fue uno de los primeros discípulos de Jesús. Lo encontramos mencionado por su nombre muchas veces en los Evangelios y en el libro de los Hechos. Otras veces el Evangelio habla también de un “discípulo amado”, de quien no se da el nombre. La tradición dice que se trata de Juan. Si tomamos como base los textos que hablan del “discípulo amado”, vemos que nos presentan un ideal de lo que es un discípulo. Al evangelista san Juan se lo representa con la figura del águila porque el prólogo de su evangelio contiene una teología elevada, que se remonta hasta el origen celestial de Jesucristo.

Antífona de entrada         

Juan es aquel que durante la cena reclinó su cabeza sobre el pecho del Señor. Bienaventurado el apóstol a quien le fueron revelados los secretos celestiales, y difundió por todo el mundo las palabras de vida.

O bien:         cf. Ecli 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, que nos has revelado el misterio del Verbo hecho carne por medio del apóstol san Juan, concédenos la gracia de comprender con claridad lo que él nos enseñó tan admirablemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Jn 1, 1-4

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos. Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado. Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

Palabra de Dios.

Comentario

El testigo tiene conocimiento cierto y cercano: ha oído, ha visto, ha tocado. Y en este acercamiento sensible, ha descubierto la manifestación de Dios. No sólo ha tenido una experiencia, sino que ha podido interpretarla como creyente. Así, todo se vuelve revelación en la cual Dios se presenta.


Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12

R. Alégrense, justos, en el Señor.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.

Aleluya       

Aleluya. A ti, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. Aleluya.

Evangelio     Jn 20, 2-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El primer día de la semana, de madrugada, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Co­rrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápida­mente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pe­dro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto la cabeza de Je­sús; este no estaba caído con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepul­cro: él también vio y creyó.

Palabra del Señor.

Comentario

Lo que Pedro y el Discípulo vieron puede interpretarse de varias maneras. Una tumba vacía y unas vendas en el suelo no son por sí solas signos de resurrección (alguien podría haber robado el cuerpo). Sin embargo, el Discípulo ve y cree en la resurrección. Quien es un verdadero discípulo es capaz de descubrir las señales del Dios de la Vida. Con estos ojos que confían en la manifestación de Dios, pongamos una nueva mirada sobre nuestra realidad.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica, Señor, los dones que te presentamos, y concédenos ahondar en el misterio de tu Verbo eterno, que en la última cena revelaste a tu apóstol san Juan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 1, 14. 16

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. De su plenitud, todos nosotros hemos participado.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que el Verbo hecho carne, anunciado por el apóstol san Juan, habite siempre en nosotros por esta eucaristía que hemos celebrado. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Domingo 28 de Diciembre de 2014

La Sagrada Familia de Jesús, María y José

Fiesta. Blanco

Esta fiesta de la Sagrada Familia se realiza siempre el domingo siguiente a Navidad, y es una de las celebraciones más modernas del Calendario Litúrgico. Se instituyó como fiesta opcional en el año 1893, y poco después el papa León XIII la instauró con carácter universal, para toda la Iglesia. En esta celebración, hacemos presente la realidad humana de Jesús, nacido y criado en una familia de un tiempo y un espacio concretos, donde el Mesías encontró el amor y la contención que todo ser humano necesita en este mundo.

Antífona de entrada          cf. Lc 2, 16

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al recién acostado en el pesebre.

Oración colecta     

Dios y Padre nuestro, que en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida, concédenos que, imitando en nuestros hogares las mismas virtudes y unidos por el amor, podamos llegar, todos juntos, a gozar de los premios eternos en la casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª lectura     Gn 15, 1-6; 17, 5; 21, 1-3

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: “No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande”. “Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?”. Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”. Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. Y le dijo: “Ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido Padre de la multitud de naciones”. El Señor visitó a Sara como lo había dicho, y obró con ella conforme a su promesa. En el momento anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. Cuando nació el niño que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac.

Palabra de Dios.

Comentario

Desde los comienzos, Dios quiso formar una familia. Y así se lo prometió a Abraham: una familia numerosa como las estrellas del cielo. Aquí estamos los creyentes, descendientes de Abraham por la fe, formando la gran familia de Dios.


Salmo 104, 1b-6. 8-9

R. El Señor, se acuerda eternamente de su Alianza.

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro! R.

¡Recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca! Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido. R.

Él se acuerda eternamente de su Alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

2ª lectura     Heb 11, 8. 11-12. 17-19

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. También la estéril Sara, por la fe, recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar. Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

Palabra de Dios.

Comentario

Nuestros antepasados caminaron en la fe. Así, todas las circunstancias de su vida –las esperas y los nacimientos, las marchas y las incertidumbres– constituyeron acontecimientos en los cuales encontraron a Dios. No todo fue claro desde el comienzo para ellos; sino que fueron descubriendo el plan de Dios a medida que avanzaban.


Aleluya        Heb 1, 1-2

Aleluya. Después de haber hablado a nuestros padres por medio de los profetas, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo. Aleluya.

Evangelio     Lc 2, 22-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”. Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario

El Evangelio resume en pocas palabras el misterio de la vida de Jesús. Simplemente, crecía y se fortalecía. Probablemente para sus vecinos y parientes, esto transcurría con toda naturalidad, como con cualquier otro niño, por eso el Evangelio no nos transmite detalles sobre esta etapa de la vida familiar. Allí, en la vida cotidiana de la aldea de Nazaret, en medio de las colinas de Galilea, con el afecto de su familia, se fue forjando el corazón del Mesías.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Padre, el sacrificio de la reconciliación y, por la intercesión de la Virgen María y de san José, te pedimos que edifiques nuestras familias sobre el fundamento de tu gracia y de tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Bar 3, 38

Nuestro Dios apareció en la tierra y vivió entre los hombres.

Oración después de la comunión

Padre bueno, alimentados con estos divinos sacramentos, concédenos imitar constantemente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar siempre de su compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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