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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 22/09
Martes 23/09
Miércoles 24/09
Jueves 25/09
Viernes 26/09
Sábado 27/09
Lunes 22 de Septiembre de 2014

De la feria. Verde

Antífona de entrada         

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.

Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Prov 3, 27-34

Lectura del libro de los Proverbios.

No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo. No digas a tu prójimo: “Vuelve después, mañana te daré”, si tienes con qué ayudarlo. No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal. No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos. Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos. La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos. Él se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.

Palabra de Dios.

Comentario

Como en tantos otros textos del libro de los Proverbios nos encontramos con consejos muy sabios y concretos. El autor nos quiere enseñar un modo de vida que siempre es actual y a la vez desafiante: vivir una vida en contra de una cultura violenta, individualista, egoísta y discriminadora. La respuesta será una conducta que se atreva a romper con todo eso, y atender al pobre, al marginado y vivir con sensatez.


Salmo 14, 2-4b. 5

R. ¿Quién habitará en tu Casa, Señor?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado; el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así nunca vacilará. R.

Aleluya        Mt 5, 16

Aleluya. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Aleluya.

Evangelio     Lc 8, 16-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener”.

Palabra del Señor.

Comentario

No tengamos miedo en mostrar nuestra luz, en iluminar en medio de tanta oscuridad. Esa es nuestra misión, porque el Señor nos ha llamado para que vayamos hacia quienes viven diversas noches: de la soledad, del abandono, del desaliento, de la frustración y tantas otras más.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.

O bien:          cf. Jn 10, 14

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 23 de Septiembre de 2014

San Pío de Pietrelcina, presbítero y religioso

Memoria obligatoria. Blanco


Mundial de la sonrisa

Día de las Bibliotecas populares

Heredero espiritual de san Francisco de Asís, el padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión. Él ya fue conocido en el mundo como el “Fraile” estigmatizado. El padre Pío, al que Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los testimonios sobre su gran santidad de fraile, llegan hasta nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud. Sus intercesiones providenciales acerca de Dios fueron para muchos hombres causa de sanación en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu.

Antífona de entrada          cf. Sal 15, 5-6

El Señor es mi herencia y mi cáliz; tú me entregas mi herencia.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que concediste al presbítero san Pío de Pietrelcina la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo y, por su ministerio, renovaste las maravillas de tu misericordia; concédenos, por su intercesión que lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección, al ser asociados a los sufrimientos de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Prov 21, 1-6. 10-13

Lectura del libro de los Proverbios.

El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: Él lo dirige hacia donde quiere. Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones. Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios. Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado. Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia. Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte. El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo. El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio. El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos. El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

Palabra de Dios.

Comentario

Necesitamos pensar y reflexionar cómo vivimos y cómo proyectamos nuestras decisiones. El sabio autor de este libro nos ayuda a vernos, y a meditar no solo sobre nuestra conducta sino sobre lo que hay en nuestro corazón. Eso nos ayudará a no engañarnos a nosotros mismos, y dejar a Dios el verdadero juicio, que siempre será objetivo y salvador.


Salmo 118, 1. 27. 30. 34-35. 44

R. ¡Condúceme por la senda de tus mandamientos, Señor!

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.

Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R.

Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. Yo cumpliré fielmente tu ley: lo haré siempre, eternamente. R.

Aleluya        Lc 11, 28

Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.

Evangelio     Lc 8, 19-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte”. Pero él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Esta relación familiar no tiene su razón de ser ni en la raza ni en la sangre (como sucede en Israel), sino en la fe en Dios y la obediencia a su voluntad. Los discípulos de Jesús son todos hijos de Dios, hermanos de Jesús y hermanos entre sí” (Luis H. Rivas, La obra de Lucas. El evangelio, Ed. Ágape).

Oración sobre las ofrendas        

Dios misericordioso, que te dignaste hacer de san Pío de Pietrelcina, una nueva creatura según tu imagen, despojándolo de su antigua condición, concédenos que, renovados también nosotros, podamos ofrecer un sacrificio agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Mt 19, 27-29

Yo les digo: “Ustedes que lo dejaron todo y me siguieron, recibirán cien veces más, y poseerán la vida eterna”.

Oración después de la comunión

Por la eficacia de este sacramento te pedimos, Padre, que a ejemplo de san Pío de Pietrelcina, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor y perfecciones hasta el día de Cristo Jesús la buena obra que has comenzado en nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Miércoles 24 de Septiembre de 2014

Nuestra Señora de la Merced

Memoria obligatoria. Blanco

Bajo esta advocación de la Virgen María la veneran especialmente los hermanos y hermanas la Orden de los Mercedarios, cuya vocación consiste en asumir sobre sí mismos la suerte de los cautivos y oprimidos. María, en su Canto de Liberación (el Magníficat), proclama que Dios “socorrió a Israel, acordándose de su misericordia”. María, la pequeña mujer de Nazaret, asume así la esperanza de tantos hombres y mujeres que esperan la liberación.

Antífona de entrada         

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Señor, por quien fuimos salvados y redimidos.

Oración colecta     

Padre misericordioso, que otorgaste la redención a los hombres por medio de tu Hijo, concede, a cuantos invocamos a su Madre con el título de la Merced, mantenernos en la verdadera libertad de hijos, que Jesucristo nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jdt 15, 8-10; 16, 13-14

Lectura del libro de Judit.

En aquellos días: El sumo sacerdote Joaquín y los ancianos del pueblo de Israel, que habitaban en Jerusalén, vinieron para contemplar los beneficios con que Dios había colmado a Israel, y también para ver a Judit y saludarla. Al verla, todos a una, la elogiaron y le dijeron: “Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de Israel, tú insigne honor de nuestra raza! Al realizar todo esto con tu propia mano, has hecho un gran bien a Israel, y Dios ha aprobado tu obra. Que el Señor todopoderoso te bendiga para siempre”. Y todo el pueblo dijo: “¡Amén!”. Judit dijo: “Cantaré a mi Dios un canto nuevo: ¡Señor, tú eres grande y glorioso, admirable por tu poder e invencible! Que te sirvan todas las criaturas, porque tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu espíritu y él las formó, y nadie puede resistir a tu voz”.

Palabra de Dios.

Comentario

Judit es reconocida y aclamada por todos como la mujer liberadora del pueblo. Ella, una mujer, ha tenido la valentía no solo de enfrentar a un enemigo venido de afuera, sino también a la misma tradición, para la cual era impensable que una mujer pudiera comprometerse en una lucha social.


[Sal] Lc 1, 46-55

R. ¡El Señor se ha compadecido de su Pueblo!

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. R.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: iSu nombre es santo! R.

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. R.

Aleluya        cf. Lc 1, 28

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres.

Evangelio     Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

Comentario

Hoy el discípulo amado de Jesús nos ayuda a recibir en nuestra casa a María, la madre del Señor. Ella no habita en nuestro hogar como un adorno, desde un cuadro o una escultura. Ella nos impulsa, nos estimula a vivir como su Hijo, y nos envía a anunciar el evangelio.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo, que celebra la obra de la inmensa caridad de tu Hijo, y confírmanos en el amor a ti y al prójimo con el ejemplo de la gloriosa Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Alaben al Señor nuestro Dios, porque en María, su servidora, manifestó su misericordia, como lo había prometido a su pueblo Israel.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, por intercesión de la Virgen María de la Merced que, habiendo recibido el sacramento de la redención y de la vida, nos concedas cooperar más intensamente al misterio de la salvación de los hombres y alcanzar la gloria de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 25 de Septiembre de 2014

De la feria. Verde

Antífona de entrada         

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.

Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecl 1, 2-11

Lectura del libro del Eclesiastés.

¡Vanidad, pura vanidad!, dice el sabio Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez. El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso. Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir. Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar. ¿No se sacia el ojo de ver, el oído no se cansa de escuchar? Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡No hay nada nuevo bajo el sol! Si hay algo de lo que dicen: “Mira, esto sí que es algo nuevo”, en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros. No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.

Palabra de Dios.

Comentario

El escepticismo de Qohelet está bien fundamentado: ¿Para qué entregar la vida y la energía en aquello que no va a perdurar ni nos hará más grandes? Eso es sabiduría. Debemos tener la suficiente claridad para dedicar la vida a lo que verdaderamente valga la pena. Eso es sabiduría. Nada extraordinario, pero bastante olvidado.


Salmo 89, 3-6. 12-14. 17

R. ¡Tú eres nuestro refugio, Señor!

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.

Aleluya        Jn 14, 6

Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 7-9

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que Jesús hacía y enseñaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?”. Y trataba de verlo.

Palabra del Señor.

Comentario

Herodes se pregunta, se inquieta, se cuestiona. La presencia de Jesús le revela sus propios actos: él es un asesino. Su poder ahora puede estar condicionado por este hombre que simplemente habla, y del cual nadie tiene certeza de quién es verdaderamente. Es muy bueno que nuestra vida y nuestras palabras lleguen a cuestionar a quienes están en el poder.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.

O bien:          cf. Jn 10, 14

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 26 de Septiembre de 2014

Misa a elección:

Feria. Verde
Santos Cosme y Damián, mártires. Memoria libre. Rojo

Tanto como de otros mártires de los primeros siglos, poco sabemos de la vida de Cosme y Damián. Se supone que padecieron el martirio bajo el imperio de Diocleciano, a comienzos del siglo IV. Como la tradición afirma que estos hermanos eran médicos, fueron nombrados patronos de los médicos y farmacéuticos.

Antífona de entrada         

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.

Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de los santos Cosme y Damián

Te alabamos, Padre, en la conmemoración de tus santos Cosme y Damián, porque a ellos les diste la gloria eterna, y a nosotros nos proteges con admirable providencia. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Ecl 3, 1-11

Lectura del libro del Eclesiastés.

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para sanar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz. ¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo? Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

Palabra de Dios.

Comentario

Tenemos que tener la suficiente sabiduría como para darnos cuenta de que no podemos abarcar el misterio de Dios, sus obras, sus intenciones, su plan. Dios es misterio, y ante él nos rendimos y lo adoramos. La sabiduría nos enseña a “recibir de Dios” más que “subir hacia él”.


Salmo 143, 1a. 2-4

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca, él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo. R.

Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides, y el ser humano, para que pienses en él? El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz. R.

Aleluya        Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 18-22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día en qué Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”. “Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”. Y él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Palabra del Señor.

Comentario

No es fácil definir a Jesús, porque no lo conocemos bien. Y está bien que así sea. Jesús no es un profeta resucitado, ni Elías, ni nadie conocido. Sabemos quién “no es”, pero para saber “quién es” debemos vivir en comunión con él, y dejar que toda nuestra vida, durante todo el tiempo de nuestra existencia, sea iluminada por él. Y así, recién cuando lo contemplemos, podremos comenzar a conocerlo verdaderamente.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.

O bien:          cf. Jn 10, 14

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de Septiembre de 2014

San Vicente de Paúl, presbítero

Memoria obligatoria. Blanco

Vicente nació en Aquitania (Francia), el 24 de abril de 1581. A los 19 años recibió la ordenación sacerdotal. Cayó prisionero de los mahometanos primero y luego de los piratas. A pesar de haber estado muy cerca de la nobleza de París, fundó asociaciones para atender las necesidades de los pobres y enfermos: la confraternidad de las Damas de la Caridad, los Siervos de los pobres, la Congregación de los Sacerdotes de la Misión (Lazaristas) y las Hijas de la Caridad. Murió el 27 de septiembre de 1660.

Antífona de entrada          Cfr. Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.

Oración colecta     

Dios nuestro, que para el servicio de los pobres y la formación del clero infundiste las virtudes apostólicas en el presbítero san Vicente de Paúl, concédenos que, animados por su mismo espíritu, amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecl 11, 9?12, 8

Lectura del libro del Eclesiastés.

Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio. Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: “No encuentro en ellos ningún placer”; antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia. En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas; se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones. Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino. El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle. Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe; antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio. ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!

Palabra de Dios.

Comentario

Nuevamente Qohelet trata de ubicarse ante la vida. Una vida efímera, que al final se llevará no solo nuestra juventud, sino también nuestras glorias y triunfos. Nada es eterno. Por eso nos invita a ver a nuestro Creador, el único Eterno, que nos hizo para él, y de quien dependen todas las cosas.


Salmo 89, 3-6. 12-14. 17

R. ¡Tú has sido nuestro refugio, Señor!

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.

Aleluya        cf. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 43-45

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les resulta­ba oscuro, de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús no adivinó su futuro. Ni tuvo una visión de su muerte. Pudo prever este desenlace fatal porque sabía muy bien lo que estaba haciendo y diciendo. Y la grandeza de Jesús se demuestra en que no dejó de hacer ni de decir aquello que lo llevaría a la cruz.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que diste a san Vicente la gracia de realizar en su vida lo que celebraba en estos santos misterios, concédenos, por este sacrificio, ser transformados en una ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 106, 8-9

Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos.

Oración después de la comunión

Renovados con este sacramento celestial, te suplicamos, Dios nuestro, que, para imitar a tu Hijo en la evangelización a los pobres, siguiendo el ejemplo de san Vicente, recibamos la ayuda de su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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