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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 13/02
Domingo 14/02
Lunes 15/02
Martes 16/02
Miércoles 17/02
Jueves 18/02
Sábado 13 de Febrero de 2016

Sábado después de Ceniza

Morado

Antífona de entrada    cf. Sal 68, 17

Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión, vuélvete hacia mí.

Oración colecta         

Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y, para protegernos, extiende sobre nosotros tu mano poderosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Is 58, 9b-14

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: "Este es el ayuno que yo amo: si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan. Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán 'Reparador de brechas', 'Restaurador de moradas en ruinas'. Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado 'Delicioso' y al día santo del Señor 'Honorable'; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente, entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor".

Palabra de Dios.

Comentario

A veces planteamos la conversión como algo específicamente cultual. El texto del profeta nos exhorta a un conversión hacia el hermano en sus necesidades. ¿Cómo pensar en una conversión sin atender a quien tiene hambre, está desnudo, o sufre una necesidad?


Sal 85, 1-6

R. ¡Enséñame tu camino, Señor!

Inclina tu oído, Señor, respóndeme, porque soy pobre y miserable; protégeme, porque soy uno de tus fieles, salva a tu servidor que en ti confía. R.

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día; reconforta el ánimo de tu servidor, porque a ti, Señor, elevo mi alma. R.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan: ¡atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica! R.

Versículo        Ez 33, 11

“Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta y viva”, dice el Señor.

Evangelio        Lc 5, 27-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: “¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?”. Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se conviertan”.

Palabra del Señor.

Comentario

En un estado de oración, y de silencio, digamos a Jesús: “Señor, gracias por llamarme a caminar detrás de ti. Sé que no me llamaste porque sea perfecto, y que querés sanarme de muchas heridas. Te sigo, camino sobre tus huellas, y en cada paso descubro tu medicina, que es tu Amor”.

Oración sobre las ofrendas  

Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y de alabanza, y concédenos que, purificados por su eficacia, te sea agradable el amor de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  cf. Mt 9, 13

Quiero misericordia y no sacrificios, dice el Señor, porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Oración después de la comunión

Alimentados con el Pan del cielo, te pedimos, Padre, que este sacramento que celebramos en nuestra vida terrena nos ayude para la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Padre, acompaña con tu bendición al pueblo, que ha celebrado estos sagrados misterios, para que, confiando en ti, su protector, no sea afligido por ningún peligro. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 14 de Febrero de 2016

I domingo de Cuaresma

Morado


(Santos Cirilo, monje, y Metodio, obispo). (Día de los enamorados).


Antífona de entrada    cf. Sal 90, 15-16

Me invocará, y yo le responderé. Estaré con él, en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida.

Oración colecta         

Dios todopoderoso, concédenos que por la práctica anual de la Cuaresma, progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo y vivamos en conformidad con él. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura       Deut 26, 1-2. 4-10

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: "Cuando entres en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia, cuando tomes posesión de ella y te establezcas allí, recogerás las primicias de todos los frutos que extraigas de la tierra que te da el Señor, tu Dios, las pondrás en una canasta, y las llevarás al lugar elegido por el Señor, tu Dios, para constituirlo morada de su Nombre. El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar, y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios: 'Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. Él vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión, y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. Él nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste'. Tú depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él".

Palabra de Dios.

Comentario

Hoy nos sentimos parte de un pueblo que camina, que se encuentra con Dios, que ofrece sus dones. Hoy elegimos ser consagrados para vivir una vida en la que Dios es el único ante el cual nos postramos.


Sal 90, 1-2. 10-15

R. En el peligro, Señor, estás conmigo.

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos. R.

Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes. R.

“Él se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré”. R.

2ª Lectura       Rom 10, 5-13

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Moisés escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: “El hombre que la practique, vivirá por ella”. En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: “No digas en tu corazón: ¿quién subirá al cielo?”, esto es, para hacer descender a Cristo. O bien: “¿quién descenderá al Abismo?”, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos. Pero, ¿qué es lo que dice acerca de la justicia de la fe? “La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón”, es decir, la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. Así lo afirma la Escritura: “El que cree en él, no quedará confundido”. Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que “todo el que invoque el nombre del Señor se salvará”.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo quiere que lleguemos a un punto esencial de nuestra fe y de la salvación. La proclamación del nombre de Señor, que surge de lo más profundo de nuestro ser, con la más sincera convicción, nos llevará a la salvación.


Aclamación      Mt 4, 4b

El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Evangelio        Lc 4, 1-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: “Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan”. Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: “Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá”. Pero Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”. Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: Él dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”. Pero Jesús le respondió: “Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Palabra del Señor.

Comentario

Cuando el demonio le propone a Jesús convertir las piedras en pan está proponiéndole a Jesús que resuelva la situación mágicamente. Y Jesús se rehúsa a eso. “Así también podríamos decir hoy: no busquemos soluciones inmediatas, no queramos organizar de un golpe una sociedad tan injustamente organizada durante tanto tiempo; organicemos, sí, la conversión de los corazones. Que sepan unos y otros vivir la austeridad del desierto, que sepan saborear la redención fuerte de la cruz; que no hay alegría más grande que ganarse el pan con el sudor de la frente y que no hay, tampoco, pecado más diabólico que quitarle el pan al que tiene hambre” (Beato Mons. O. Romero, 24/2/1980).

Oración sobre las ofrendas  

Te pedimos que nos dispongas, Señor, para ofrecer convenientemente estos dones con los que iniciamos el camino cuaresmal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  Mt 4, 4

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.

O bien: cf. Sal 90, 4

El Señor te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que reconfortados con el pan del cielo que alimenta nuestra fe, acrecienta nuestra esperanza y fortalece nuestra caridad, aprendamos a tener hambre de este pan vivo y verdadero y a vivir de toda palabra que sale de tu boca. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo        

Señor, derrama una copiosa bendición sobre tu pueblo, para que su esperanza crezca en la adversidad, la virtud se afirme en la tentación, y obtenga así la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Lunes 15 de Febrero de 2016

De la feria

Morado

Antífona de entrada    cf. Sal 122, 2-3

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor, así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros. Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros.

Oración colecta         

Conviértenos a ti, Dios salvador nuestro, y, para que sean provechosas las prácticas cuaresmales, instrúyenos con tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Lev 19, 1-2. 11-18

Lectura del libro del Levítico.

El Señor dijo a Moisés: "Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros. No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero. No insultarás a un sordo ni pondrás un obstáculo delante de un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor".

Palabra de Dios.

Comentario

El fundamento para amar al prójimo está en el amor de Dios, el todo santo, el que nos amó primero. Él brinda a su pueblo las bases para una convivencia justa, santa y en paz.


Sal 18, 8-10. 15

R. ¡Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor! R.

Versículo        2Cor 6, 2b

Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

Evangelio        Mt 25, 31-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

Palabra del Señor.

Comentario

En este año en que celebramos el Jubileo de la Misericordia, esta parábola pone de manifiesto el modo en que nuestro amor debe hacerse concreto. Así nos enseña también la Iglesia con las siete obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al necesitado, vestir al desnudo, visitar al enfermo, visitar a los presos y enterrar a los muertos. En este tiempo de cuaresma, y en este año tan especial, procuremos especialmente poner en práctica estas obras.

Oración sobre las ofrendas  

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos; que por obra de tu gracia, ellas santifiquen nuestra vida y nos obtengan el perdón de nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  cf. Mt 25, 40. 34

Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo, dice el Señor. Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo.

Oración después de la comunión

Padre santo, por la Eucaristía que hemos recibido, concédenos experimentar la ayuda para el alma y el cuerpo; y así, restaurado todo nuestro ser, alcancemos la plenitud de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Te rogamos, Padre, que ilumines la inteligencia de tu pueblo con la luz de tu gloria, para que veamos lo que debemos hacer, y obremos siempre con rectitud. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 16 de Febrero de 2016

De la feria

Morado

Antífona de entrada    cf. Sal 89, 1-2

Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones; desde siempre y para siempre, tú eres Dios.

Oración colecta         

Señor, mira a tu familia que se mortifica con la penitencia corporal y concédenos que, en tu presencia, nuestra alma resplandezca con el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Is 55, 10-11

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Palabra de Dios.

Comentario

Desde el cielo viene la bendición que nos empapa. Esa Palabra de Dios nos renueva, nos fecunda y hace posibles los buenos frutos. Por esta comunicación entre el cielo y la tierra nuestra vida, en este mundo, se alza rozagante y llena del gozo del Espíritu Santo.


Sal 33, 4-7. 16-19

R. El Señor libra a los justos de sus angustias.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. R.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.

Versículo        Mt 4, 4b

El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Evangelio        Mt 6, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre de ustedes que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes".

Palabra del Señor.

Comentario

Para que se haga la voluntad de Dios, nuestro corazón deberá estar dispuesto como la buena tierra para ser impregnada de la Palabra. En la oración sincera y silenciosa, cuando meditamos la Palabra bajo la guía del Espíritu Santo, nuestra vida se va moldeando en la disponibilidad a la voluntad de Dios sobre nuestra existencia.

Oración sobre las ofrendas  

Dios y creador nuestro, acepta estos dones que hemos recibido de tu generosidad y concede que los auxilios temporales que nos das nos sirvan para la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  Sal 4, 2

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de mí y escucha mi oración.

Oración después de la comunión

Padre, te pedimos que por estos misterios aprendamos a amar los bienes del cielo mientras moderamos los deseos terrenales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dios nuestro, que tu bendición dé firmeza a tus fieles, sea consuelo en la tristeza, paciencia en la tribulación y socorro en el peligro. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 17 de Febrero de 2016

De la feria

Morado


(Los siete santos Fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María).

Antífona de entrada    cf. Sal 24, 6. 2. 22

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, que son eternos: que nuestros enemigos no triunfen sobre nosotros. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias.

Oración colecta         

Mira con bondad la entrega de tu pueblo, Señor, para que, por la abstinencia corporal, se renueve el alma de tus fieles con el fruto de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Jon 3, 1-10

Lectura de la profecía de Jonás.

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: “Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré”. Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”. Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: “Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos”. Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Palabra de Dios.

Comentario

Jonás es un profeta enviado a los paganos. Contra todo lo que un israelita fiel podría pensar desde sus prejuicios, aquellos paganos ninivitas se convirtieron sinceramente. El libro de Jonás proclama la misericordia de Dios que no tiene fronteras, porque él está dispuesto a perdonar los pecados de todos los hombres. Y a su vez, el libro advierte que podemos llevarnos alguna sorpresa, cuando los que demuestran mayor deseo de encontrarse con Dios son aquellos a los que nosotros ya habíamos tachado de insalvables.


Sal 50, 3-4. 12-13. 18-19

R. ¡Tú no desprecias un corazón contrito, Señor!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

Versículo        Jl 2, 12-13

Vuelvan a mí de todo corazón, porque soy bondadoso y compasivo.

Evangelio        Lc 11, 29-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús sufre por sus compatriotas que no saben reconocer el paso de Dios por su vida. Y menciona dos ejemplos de extranjeros paganos que se acercaron a Dios. Esta sentencia de Jesús nos hace mirar nuestra propia capacidad de conversión. ¿Estamos dispuestos a abandonar nuestros esquemas para estar más cerca de él?

Oración sobre las ofrendas  

Te ofrecemos, Señor, estos dones que nos has dado para consagrarlos a ti; concédenos que los sacramentos que celebramos sean, para nosotros, remedio de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  cf. Sal 5, 12

Se alegrarán los que se refugian en ti, Señor, y cantarán jubilosos porque tú estarás con ellos.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, que no cesas de nutrirnos con tus sacramentos, concédenos que este alimento recibido nos alcance la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Defiende, Padre, a tu pueblo y, con tu clemencia, purifícalo de sus pecados, pues no lo dañará ninguna adversidad si la iniquidad no lo domina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Jueves 18 de Febrero de 2016

De la feria

Morado


(Día de la mujer de las Américas).

Antífona de entrada    Sal 5, 2-3

Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; oye mi clamor, mi Rey y mi Dios.

Oración colecta         

Concédenos, Padre, pensar siempre con rectitud y obrar con diligencia; y ya que no podemos existir sin ti, danos la gracia de vivir según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Est 3, 6; 4, 11-12. 14-16. 23-25

Lectura del libro de Ester.

El rey de Persia firmó un decreto, ordenando que todos los judíos fueran exterminados del país por la espada. Al enterarse, todo Israel clamaba con todas sus fuerzas, porque veían que su muerte era inminente. La reina Ester, presa de una angustia mortal, también buscó refugio en el Señor. Luego oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: “¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el único! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti y estoy expuesta al peligro. Yo aprendí desde mi infancia, en mi familia paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para que fueran tu herencia eternamente. ¡Y tú has hecho por ellos lo que habías prometido. ¡Acuérdate, Señor, y manifiéstate en el momento de nuestra aflicción! Y a mí, dame valor, Rey de los dioses y Señor de todos los que tienen autoridad. Coloca en mis labios palabras armoniosas cuando me encuentre delante del león, y cámbiale el corazón para que deteste al que nos combate y acabe con él y con sus partidarios. ¡Líbranos de ellos con tu mano y ven a socorrerme, porque estoy sola, y no tengo a nadie fuera de ti, Señor! Tú, que lo conoces todo”.

Palabra de Dios.

Comentario

Ester reza en nombre de todo su pueblo. Su oración tiene en cuenta a todos los suyos, que se encuentran bajo amenaza de muerte. Ella sabe que sólo Dios puede cambiar los corazones y traer la salvación. Ella no confía en sus propias fuerzas, sino en el poder liberador de Dios.


Sal 137, 1-3. 7c-8

R. ¡Me respondiste cada vez que te invoqué, Señor!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca. Te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

Versículo        Sal 50, 12a. 14a

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación.

Evangelio        Mt 7, 7-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de ustedes que está en el Cielo dará cosas buenas a aquéllos que se las pidan! Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas".

Palabra del Señor.

Comentario

Dios sabe cuáles son las cosas buenas que necesitamos. Pidamos con confianza y sencillez, como los niños. Pidamos y dejemos toda nuestra vida en manos de Dios, porque él sabe mejor que nosotros lo que nos conviene.

Oración sobre las ofrendas  

Atiende los deseos de tu pueblo, Señor; y al escuchar nuestras plegarias y aceptar nuestras ofrendas, vuelve hacia ti nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión  Mt 7, 8

Todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, nos has dado estos santos misterios como fuerza y vigor para nuestra salvación; que ellos nos sirvan de ayuda ahora y siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Envía, Padre, tu ansiada misericordia a los que te suplican y concédeles con generosidad divina la gracia de saber lo que deben pedir para obtener lo que imploran. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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