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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 04/05
Martes 05/05
Miércoles 06/05
Jueves 07/05
Viernes 08/05
Sábado 09/05
Lunes 04 de Mayo de 2015


V de Pascua

Blanco

Antífona de entrada         

Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración colecta     

Te suplicamos, Señor, que protejas siempre a tu familia, y por la resurrección de tu Hijo único defiéndela de todo mal y cólmala con los dones celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 14, 5-18

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los paganos y los judíos de Iconio, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Éstos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia. Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Éste, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser sanado, y le dijo en voz alta: “Levántate, y permanece erguido sobre tus pies”. Él se levantó de un salto y comenzó a caminar. Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: “Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana”, y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos. Cuando los apóstoles Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: “Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones”. Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

Palabra de Dios.

Comentario

Estos paganos interpretaron el milagro desde su cultura y sus conocimientos. Aún en su error, supieron reconocer que allí actuaba una fuerza superior a cualquier poder humano. Los apóstoles se encargaron de corregir esa falta, de modo que con la sanación llegara la oportunidad para los paganos de conocer al Dios de la vida.


Salmo 113B, 1-4. 15-16

R. ¡Glorifica tu Nombre, Señor!

No nos glorifiques a nosotros, Señor: Glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad. ¿Por qué han de decir las naciones?: “¿Dónde está su Dios?”. R.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. R.

Sean bendecidos por el Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, y la tierra la entregó a los hombres. R.

Aleluya        Jn 14, 26

Aleluya. El Espíritu Santo les enseñará todo; les recordará todo lo que yo les he dicho. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 21-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”. Judas –no el Iscariote– le dijo: “Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”. Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.

Palabra del Señor.

Comentario

La manifestación de Dios es su amor. Él quiere que vivamos en ese amor. Conocer y cumplir la Palabra es uno de los modos de estar en Dios y que él también esté en nosotros, haga su morada en quien la escucha. Este es el gran objetivo de su amor: quedarse en nosotros para siempre.

Oración sobre las ofrendas        

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 14, 27

Dice el Señor: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 05 de Mayo de 2015

V de Pascua

Blanco

Antífona de entrada          Apoc 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios, todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en la resurrección de Cristo nos renuevas para la vida eterna, concede a tu pueblo perseverar en la fe y en la esperanza, y nunca dudar del cumplimiento de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 14, 19-28

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Algunos judíos de Antioquía y de Iconio vinieron a Listra y lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad establecieron presbíteros y, con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir. A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios.

Comentario

Esta primera misión entre los paganos llega a su fin. Pablo y Bernabé vuelven a Antioquía, al punto del cual salieron, es decir, a la comunidad que los envió. Con ese grupo humano, deben compartir y evaluar la tarea realizada, como misioneros de la Buena Noticia. Este es también hoy nuestro desafío como miembros de la Iglesia, compartir los frutos espirituales de los que el Señor nos hace parte.


Salmo 144, 10-13ab. 21

R. ¡Que tus fieles manifiesten tu gloria, Señor!

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

Mi boca proclamará la alabanza del Señor: Que todos los vivientes bendigan su santo Nombre. Que tus amigos manifiesten la gloria de tu reino, desde ahora y para siempre. R.

Aleluya        cf. Lc 24, 46. 26

Aleluya. El Mesías debía sufrir, y resucitar de entre los muertos para entrar en su gloria. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 27-31a

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: Él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Esta paz que Jesús nos da es un estado de bienestar integral, en que todo nuestro ser se encuentra en armonía. Él nos regala la paz, nosotros simplemente tenemos que disponer el corazón y recibirla. Vaciemos el corazón de las perturbaciones, los temores y las cosas vanas, y dejemos que Jesús nos inunde con su paz.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Rom 6, 8

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Miércoles 06 de Mayo de 2015
V de Pascua
Blanco

Antífona de entrada          cf. Sal 70, 8. 23

Mi boca está llena de tu alabanza y anuncia tu gloria todo el día; te cantarán mis labios con alegría. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la perdieron, atrae hacia ti nuestros corazones para que, liberados de las tinieblas de la incredulidad, nunca nos apartemos de la luz de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 15, 1-6

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros de ellos, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos. Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos. Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés. Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

Palabra de Dios.

Comentario

Todos los fenómenos nuevos traen diversas preguntas y desafíos. La comunidad cristiana, que en sus inicios estuvo formada por los judíos que siguieron a Jesús, se vio conmocionada por el ingreso de los paganos. Esto fue el detonante para que se planteara el conflicto entre tradición y novedad, y entre las formas conocidas y los nuevos signos de los tiempos. La Iglesia más tarde se reunió en la Asamblea de Jerusalén para encarar la nueva situación y buscar cómo seguir adelante.


Salmo 121, 1-5

R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. Allí suben las tribus, las tribus del Señor. R.

Según es norma en Israel para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.

Aleluya        Jn 15, 4a. 5b

Aleluya. “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 15, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

Palabra del Señor.

Comentario

Muchos de nosotros hemos visto alguna vez una vid frondosa y cargada de racimos. Es fecunda y bella y ofrece sus frutos para saciar el hambre y la sed. Así quiere Jesús que sea nuestra vida. Y para esto, basta que permanezcamos unidos a él.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, por estos misterios pascuales concédenos ser constantes en la acción de gracias, para que la continua eficacia de tu obra redentora sea fuente de inagotable alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Cristo ha resucitado. Él ha hecho brillar su luz sobre nosotros, luego de habernos redimido con su sangre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 07 de Mayo de 2015

V de Pascua

Blanco

Antífona de entrada          cf. Éx 15, 1-2

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por tu gracia conviertes en justos a los pecadores y das la felicidad a los afligidos; ayúdanos con tu poder y con tus dones a perseverar con fortaleza en la fe que nos ha justificado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 15, 7-21

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo a los Apóstoles y presbíteros: “Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe. Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. Él no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe. ¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús”. Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos. Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: “Hermanos, les ruego que me escuchen: Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas un Pueblo consagrado a su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen: “Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre”. Así dice el Señor, que da a conocer estas cosas desde la eternidad. Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios, sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre. Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados”.

Palabra de Dios.

Comentario

Las dos posturas que se presentan no son idénticas. Pedro, apoyado en el testimonio de Pablo y Bernabé, reconoce que Dios está actuando más allá de los límites conocidos. Santiago, por otro lado, expone que no se puede cortar todo vínculo con la historia anterior, y para ello cita el Antiguo Testamento. Así, escrutando la realidad y atendiendo a las Sagradas Escrituras en cada momento de su historia, la Iglesia busca discernir la voluntad de Dios.


Salmo 95, 1-3. 10

R. ¡Anuncien las maravillas del Señor!

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

Aleluya        Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 15, 9-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto”.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Cómo sería la alegría de Jesús? La alegría de vivir unido al Padre, la alegría de dejarse llenar por el Espíritu Santo, la alegría de saber desde la experiencia profunda que el Padre quiere darnos vida... Esa alegría, que es sólida a pesar de los dolores y las tribulaciones que se aproximan, es la alegría que Jesús quiere contagiarnos.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina, te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        2 Cor 5, 15

Cristo murió por todos, a fin de que los que viven, no vivan más para sí mismos sino para aquél que murió y resucitó por ellos. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 08 de Mayo de 2015


Nuestra Señora de Luján
Patrona de la Argentina

Solemnidad. Blanco


Día de la Cruz Roja Internacional

“El culto a la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján data del año 1630. Cuando una imagen de la Inmaculada que era transportada en carreta desde Buenos Aires a Santiago del Estero, poco después de pasar el río Luján, eligió ese lugar para ofrecer desde allí especial protección al pueblo argentino. Al primitivo oratorio le fueron sucediendo varias capillas e iglesias. La actual basílica de estilo gótico se construyó entre 1890 y 1935. Al Santuario de la Virgen de Luján acuden todos los años millones de personas a confiar a la Madre sus penas y a agradecer sus innumerables gracias y favores” (Los nombres de María, Ed. A.mi.co).

Antífona de entrada         

Alegrémonos todos en el Señor, al celebrar esta fiesta en honor de la Santísima Virgen María. Los ángeles se regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, mira a tu pueblo que peregrina en Argentina, y por la intercesión de la santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Lujan, concédele tu ayuda en la vida presente y la salvación eterna en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 1, 12-14; 2, 1-4

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: La distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Palabra de Dios.

Comentario

María vivió llena del Espíritu Santo. En el momento de la Anunciación, el Espíritu Santo la cubrió con su sombra. Y cuando Jesús ya no estaba en esta tierra, ella también, Madre de la Iglesia, recibió la efusión del Espíritu. En María vive y se manifiesta el Espíritu, que es poder amoroso de Dios. Como ella, queremos hacer una oración ferviente por la cual el Espíritu Santo se manifestará en nuestra vida.


(Salmo) Lc 1, 46-55

R. El Señor hizo en mí maravillas: ¡Gloria al Señor!

“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante, todas las generaciones me llamarán feliz. R.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡Su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen. R.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. R.

2ª Lectura    Ef 1, 3-14

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: Reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo una sola Cabeza, que es Cristo. En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad– a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

Comentario

Este himno comienza con una amplia alabanza a Dios Padre, que es fuente y fin de todas las bendiciones. Entre esas bendiciones, se nos da el haber sido llamados para la bienaventuranza. María ya participa de este don supremo de Dios.


Aleluya        2Crón 7, 16

Aleluya. “Yo he elegido y consagrado esta Casa, a fin de que mi Nombre resida en ella para siempre”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

Comentario

“Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras él moría en la cruz, [María] cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad, en la restauración de la vida sobrenatural de las almas. Por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia. Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el momento en que prestó fiel asentimiento en la anunciación, y lo mantuvo sin vacilación al pie de la cruz, hasta la consumación perfecta de todos los elegidos” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, nros. 61-62).

Oración sobre las ofrendas        

Concédenos bondadosamente, Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que este sacrificio nos dé la prosperidad y la paz en esta vida y en la eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 147, 20

A ningún otro pueblo trató así el Señor, ni le dio a conocer sus mandamientos. Aleluya.

Oración después de la comunión

Alimentados, Padre, con este sacramento de nuestra salvación, te pedimos que experimentemos siempre la protección de la santísima Virgen María, en cuyo honor te hemos ofrecido este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 09 de Mayo de 2015

V de Pascua

Blanco

Antífona de entrada          Col 2, 12

Con Cristo fueron sepultados en el bautismo, y con él resucitaron por la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, que nos das la vida eterna por medio del bautismo, te pedimos que, llamados a la inmortalidad por tu perdón, nos otorgues la plenitud de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 16, 1-10

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Pablo llegó a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano. Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día. Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade. Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: “Ven hasta Macedonia y ayúdanos”. Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.

Palabra de Dios.

Comentario

Quien guía la misión de la Iglesia es el Espíritu Santo. Él es el que marca el rumbo y señala los lugares por evangelizar. Lo mismo sigue ocurriendo hoy. El Espíritu Santo conoce el camino. Dejemos que él nos empuje.


Salmo 99, 1b-3. 5

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluya        Col 3, 1

Aleluya. Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 15, 18-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia. Acuérdense de lo que les dije: El servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.

Palabra del Señor.

Comentario

El “mundo” es la realidad del rechazo a Dios y la falta de fe. El mundo se opone a todo lo que viene de Dios. A este odio del mundo, los cristianos respondemos con el amor. Porque así lo hizo Dios, que amó tanto al mundo como para entregar a su Hijo.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, recibe con misericordia la ofrenda de tu familia, para que bajo tu protección no pierda los dones recibidos y alcance los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor, protege siempre con amor de Padre al pueblo que has salvado por la pasión de tu Hijo, y se alegra con su resurrección. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia


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