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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 23/05
Domingo 24/05
Lunes 25/05
Martes 26/05
Miércoles 27/05
Jueves 28/05
Sábado 23 de Mayo de 2015


VII de Pascua

Blanco


Día del Cine Argentino.

Misa matutina

Antífona de entrada          Hech 1, 14

Los discípulos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús y de sus hermanos. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concédenos conservar en nuestra vida y en nuestras costumbres el espíritu de las fiestas pascuales que estamos concluyendo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Lectura        Hech 28, 16-20. 30-31

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Cuando llegamos a Roma, Pablo recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: “Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas”. Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

El libro de los Hechos de los Apóstoles tiene este final: Pablo enseñando en Roma, en una casa alquilada, durante un arresto domiciliario. Es extraño este final sabiendo que el autor de este libro ya sabía de la muerte de Pablo. Nos hubiera gustado que nos explicara cómo murió, con quién estaba, qué dijo al final de su vida y muchas otras cosas. Sin embargo, nos deja con todas estas dudas porque su interés es mostrar a Pablo como un símbolo del triunfo del proyecto de Dios: “La predicación del evangelio a todas las naciones”, tal como lo dispuso Jesús.


Salmo 10, 4-5.7

R. ¡Los que son rectos verán tu rostro, Señor!

El Señor está en su santo Templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo, sus pupilas examinan a los hombres. R.

El Señor examina al justo y al culpable, y odia al que ama la violencia. Porque el Señor es justo y ama la justicia, y los que son rectos verán su rostro. R.

Aleluya        cf. Jn 16, 7. 13

Aleluya. “Les enviaré el Espíritu de la verdad; él les hará conocer toda la verdad”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 21, 19-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”. Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: “Señor, ¿y qué será de éste?”. Jesús le respondió: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme”. Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: “Él no morirá”, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?”. Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor.

Comentario

Así como Pedro es signo de la Iglesia testimonial y evangelizadora, el discípulo amado se presenta como símbolo de la Iglesia que peregrina tras Jesús. Ambos símbolos son complementarios y necesarios: siguiendo a Jesús, se llega a anunciar el evangelio a todos los hombres, e incluso se llega a dar la vida por esta misión.


Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Padre, que la venida del Espíritu Santo, por quien recibimos el perdón de los pecados, prepare nuestros corazones para celebrar los divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jn 16, 14

Dice el Señor: “El Espíritu Santo me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor misericordioso, que llevaste a tu pueblo de la antigua a la nueva alianza, ayúdanos a pasar de nuestra vida de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Domingo 24 de Mayo de 2015

Pentecostés
Solemnidad. Rojo

(María, Auxilio de los cristianos). Comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos, del 24 al 31.


En este día, celebramos el nacimiento de la Iglesia. Y este inicio determina su condición: congregada, abierta al mundo y dispuesta a anunciar a Cristo.

Antífona de entrada          Sab 1, 7

El Espíritu del Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice. Aleluya.

O bien:         cf. Rom 5, 5; 8, 11

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por el misterio de esta fiesta santificas a tu Iglesia extendida entre las naciones, derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu Santo e infunde en el corazón de tus fieles las maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 2, 1-11

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Aquella efusión, si bien extraordinaria, no permaneció única y limitada a aquel momento, sino que es un evento que se ha renovado y se renueva todavía. Cristo glorificado a la derecha del Padre continúa realizando su promesa, enviando sobre la Iglesia el Espíritu vivificante, que nos enseña, nos recuerda, nos hace hablar” (Papa Francisco, homilía de Pentecostés del 8/6/2014).


Salmo 103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34

R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.

Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡La tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! Que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor. R.

2ª Lectura    1Cor 12, 3b-7. 12-13

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

Comentario

Construir la Iglesia desde los dones recibidos es considerar que la comunidad es más importante que la propia comodidad y bienestar. Poner en común lo que se es y lo que se tiene constituye un gran signo de generosidad, porque significa que entendemos que no vivimos solos y que todos necesitamos de los demás.


Secuencia    

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres, ven a darnos tus dones, ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad, dulce huésped del alma, suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo, templanza de las pasiones, alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina no hay nada en el hombre, nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas, riega nuestra aridez, sana nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza, elimina con tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles, que confían en ti, tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud, salva nuestras almas, danos la eterna alegría.

Aleluya       

Aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Aleluya.

Evangelio     Jn 20, 19-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Hubo una nueva inteligencia en la conciencia de los apóstoles, simples hombres, cobardes, escondidos por el miedo a la persecución, cuando recibieron este espíritu de Cristo –ya que el evangelio de san Juan quiere unir en un solo acto de Cristo su resurrección y su Pentecostés porque las dos fiestas separadas por 50 días en nuestro Año litúrgico no son más que una sola realidad–. Esto es la glorificación de Cristo, es el hombre-Dios que está convertido en un Creador, para crear de aquellos apóstoles el origen de una nueva creación” (Mons. Romero, homilía del 14/5/1978).

Oración sobre las ofrendas        

Señor y Dios nuestro, concédenos, según la promesa de tu Hijo, que el Espíritu Santo nos revele con más claridad el misterio de este sacrificio y nos manifieste toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Hech 2, 4. 11

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor Dios, que concedes a tu Iglesia los bienes del cielo, conserva en ella la gracia que le has dado, para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza y esta eucaristía nos sirva para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Lunes 25 de Mayo de 2015


María, Madre de la Iglesia

Memoria obligatoria. Blanco


Primer gobierno patrio.

“El Pueblo creyente reconoce en la Iglesia la familia que tiene por madre a la Madre de Dios. En la Iglesia confirma su instinto evangélico según el cual María es el modelo perfecto del cristiano, la imagen ideal de la Iglesia” (III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documento de Puebla, nro. 285).

Antífona de entrada          Hech 1, 14

Los discípulos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de María, la Madre de Jesús.

Oración colecta     

Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la cruz nos entregó a su Madre, santa María Virgen, como Madre nuestra; por su intercesión, concédenos que tu Iglesia sea cada día más fecunda, se alegre por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 1, 12-14

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después que Jesús subió al cielo, los apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: La distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor del libro de los Hechos nos ayuda a entender cómo estaba compuesta la primera Iglesia: Los Doce, algunas mujeres, la madre de Jesús y parientes. En un hermoso resumen sobre la comunidad agrega el factor de unidad: La oración, que los invita a la intimidad. ¿Y si recreamos esta experiencia en nuestra comunidad? ¿Y si intentamos vivir sin privilegios para que la unidad deje de ser un discurso, para que sea por fin una tarea?


(Salmo) Jdt 13, 18-19

R. ¡Tú eres el honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. R.

Aleluya       

Aleluya. Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

El autor de Hechos, en la lectura anterior, y el autor del evangelio de Juan en esta lectura, coinciden en dos relatos tan diferentes. Ambos muestran a María en un momento trascendente de la vida de Jesús (Juan) o de la Iglesia (Hechos). En este evangelio María es entregada como madre nuestra, en el momento más dramático y generoso de la vida de Jesús.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta nuestros dones, Señor, y conviértelos en el sacramento de la salvación, para que nos enciendan en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y merezcamos ser asociados con ella, más íntimamente, a la obra de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona       cf. Jn 2, 1. 11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la Madre de Jesús estaba allí. Este fue el primero de los signos de Jesús. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

O bien:         cf. Jn 19, 26-27

Mientras estaba en la cruz, dijo Jesús al discípulo a quien él amaba: “Aquí tienes a tu madre”.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, hemos recibido el anticipo de la redención y de la vida; te pedimos humildemente que tu Iglesia, por la intervención materna de la Virgen María, ilumine a las naciones con el anuncio del Evangelio y colme el mundo entero con la efusión del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 26 de Mayo de 2015


San Felipe Neri, presbítero

Memoria obligatoria. Blanco


Felipe Neri conocido como “el santo sonriente”, dedicó su vida a la evangelización de los más humildes. Formó una comunidad de sacerdotes para dedicarse a atender los barrios más marginales de Roma. En todo momento se destacaba su alegría, su amabilidad y su simpleza para tratar con todo tipo de personas. Se lo recuerda siempre alegre y sonriente. Murió en el pequeño departamento donde vivía, en el barrio de Trastévere, Roma, en 1595.

Antífona de entrada          Rom 5, 5; cf. 8, 11

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que elevas a tus servidores fieles a la gloria de los santos, concédenos que el Espíritu Santo nos encienda con aquel fuego que penetró admirablemente el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 35, 1-12

Lectura del libro del Eclesiástico.

Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas, y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión; devolver un favor es hacer una oblación de harina, y hacer limosna es ofrecer un sacrificio de alabanza. La manera de agradar al Señor es apartarse del mal, y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación. No te presentes ante el Señor con las manos vacías, porque todo esto lo prescriben los mandamientos. Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar, su fragancia llega a la presencia del Altísimo. El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido. Glorifica al Señor con generosidad y no mezquines las primicias de tus manos. Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría. Da al Altísimo según lo que él te dio, y con generosidad, conforme a tus recursos, porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más. No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría, y no te apoyes en un sacrificio injusto. Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas.

Palabra de Dios.

Comentario

Las palabras de esta lectura sugieren las guías de un proyecto de vida. Nosotros podemos agregar más caminos y propuestas a este plan. En definitiva de eso se trata, de tener un proyecto de vida y un motivo por el cual vivir.


Salmo 49, 5-8. 14. 23

R. ¡El Señor es el único Juez!

Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios. El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. R.

“Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”. ¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez! R.

“Escucha, pueblo mío, yo te hablo; Israel, voy a alegar contra ti: Yo soy el Señor, tu Dios. No te acuso por tus sacrificios: ¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia!”. R.

“Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo. El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad; y al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios”. R.

Aleluya        cf. Mt 11, 25

Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 28-31

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”.

Palabra del Señor.

Comentario

El seguimiento de Cristo nos cambia. No podemos seguir al Señor cargando antiguos lastres que nos limitan. Es necesario hacer opciones, e ir soltando lo que nos pesa.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, te ofrecemos este sacrificio de alabanza; concédenos que, siguiendo el ejemplo de san Felipe, estemos siempre dispuestos, con alegría, a glorificar tu Nombre y a servir a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn. 15, 9

“Así como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan en mi amor”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que imitando el ejemplo de san Felipe, anhelemos siempre el alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Miércoles 27 de Mayo de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde

San Agustín de Cantorbery, obispo. Memoria libre. Blanco

Agustín era monje benedictino en el monasterio San Andrés (Roma). Fue enviado por el papa Gregorio Magno con el encargo de misionar en Inglaterra, lo cual tuvo muchos frutos. Primero fue nombrado abad del convento benedictino, luego obispo de la Galia y finalmente arzobispo primado de Inglaterra. Murió el 26 de mayo del año 604, y fue enterrado en Cantorbery, en la iglesia que lleva su nombre.

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: Me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:          de san Agustín de Cantorbery

Dios nuestro, por la predicación del obispo san Agustín de Cantorbery llevaste al conocimiento del Evangelio a los pueblos de Inglaterra; haz que los frutos de sus esfuerzos se mantengan en tu Iglesia con perenne fecundidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Ecli 36, 1. 4. 5. 10-17

Lectura del libro del Eclesiástico.

Ten piedad de nosotros, dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira. Infunde tu temor a todas las naciones. Que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros que no hay otro Dios fuera de ti, Señor. Renueva los signos y repite las maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho. Congrega a todas las tribus de Jacob, y entrégales su herencia, como al comienzo. Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre, de Israel, a quien trataste como a un primogénito. Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo. Llena a Sión de alabanzas, y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria. Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio, y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre. Dales la recompensa a los que te aguardan, y que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha, Señor, la oración de los que te suplican, conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo, para que todos los que viven en la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor es capaz de clamar, de gritar para que todo el mundo se entere de que “no hay otro Dios”. Este hombre no tiene vergüenza, no se acobarda ni se repliega, confiesa su fe ante todo el mundo.


Salmo 78, 8-9. 11. 13

R. ¡Apiádate de tu pueblo, Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones. R.

Aleluya        Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 32-45

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: “Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: Ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará”. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Él les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. Ellos le dijeron: “Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les dijo: “¡No saben lo que piden! ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?”. “Podemos”, le respondieron. Entonces Jesús agregó: “Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”. Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquéllos a quienes se considera gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los hombres y mujeres de la Iglesia no se salvan de las tentaciones de querer tener el poder, de competir y querer ser “el mejor”. Sin embargo, pueden remediarlas viendo a Jesús, imitando su servicio y modificando sus opciones.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 28 de Mayo de 2015

De la feria

Verde

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: Me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 42, 15-25

Lectura del libro del Eclesiástico.

Ahora voy a recordar las obras del Señor; lo que yo he visto, lo voy a relatar: Por las palabras del Señor existen sus obras. El sol resplandeciente contempla todas las cosas, y la obra del Señor está llena de su gloria. No ha sido posible a los santos del Señor relatar todas sus maravillas, las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente para que el universo quedara afirmado en su gloria. Él sondea el abismo y el corazón, y penetra en sus secretos designios, porque el Altísimo posee todo el conocimiento y observa los signos de los tiempos. Él anuncia el pasado y el futuro, y revela las huellas de las cosas ocultas: Ningún pensamiento se le escapa, ninguna palabra se le oculta. Él dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y para siempre; nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero. ¡Qué deseables son todas sus obras! ¡Y lo que vemos es apenas una chispa! Todo tiene vida y permanece para siempre, y todo obedece a un fin determinado. Todas las cosas van en pareja, una frente a otra, y él no ha hecho nada incompleto: Una cosa asegura el bien de la otra. ¿Quién se saciará de ver su gloria?

Palabra de Dios.

Comentario

“Todas las criaturas son maravillosas, obedecen a su Creador en todo momento, se mantienen firmes y no abandonan su puesto, por eso lo glorifican todo el tiempo. La invitación a alabar al Señor siempre es a nosotros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres” (comentario de La Biblia Católica para Jóvenes, Ed. Verbo Divino).


Salmo 32, 2-9

R. La palabra del Señor hizo el cielo.

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales; él encierra en un cántaro las aguas del mar y pone en un depósito las olas del océano. R.

Que toda la tierra tema al Señor, y tiemblen ante él los habitantes del mundo; porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 46-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo–, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús va hacia Jerusalén con sus amigos, pero no sólo, sino que también una importante cantidad de gente atraviesa ese camino para ir a celebrar la Pascua. Se trata de una buena oportunidad para cualquier mendigo para hacerse de varias monedas. Sin embargo, el paso de Jesús transforma a ese hombre desde el inicio del encuentro. Él no pide moneditas, primero pide compasión y luego, poder ver. El hombre se reconoce necesitado de ternura, necesitado de recobrar la dignidad de persona, para luego hacer su propio camino, ya “viendo” por dónde andar.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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