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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 05/07
Lunes 06/07
Martes 07/07
Miércoles 08/07
Jueves 09/07
Viernes 10/07
Domingo 05 de Julio de 2015


14° domingo Durante el año

Verde


(San Antonio María Zaccaría).

(Día de la empleada católica).

Antífona de entrada         Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Ez 2, 2-5

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. Él me dijo: “Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: ‘Así habla el Señor’. Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo –porque son un pueblo rebelde– sabrán que hay un profeta en medio de ellos”.

Palabra de Dios.

Comentario

La tarea del profeta es siempre ardua, porque se enfrenta con la rebeldía y la dureza de los corazones. Por eso, sólo puede apoyarse en Dios: el mismo que lo manda, le da la fortaleza necesaria en el momento de las dificultades.


Salmo 122, 1-4

R. Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo. R.

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor y los ojos de la servidora en las manos de su dueña: así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros. R.

¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios! Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos. R.

2ª Lectura    2Cor 12, 7-10

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad”. Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo reconoce el límite y la debilidad humana. Pero no se lamenta por esto, sino que encuentra allí la ocasión para reconocer su pequeñez y la grandeza de Dios. Entonces, en adelante ya no confiará en sus propias fuerzas, sino en la Gracia divina.


Aleluya         cfr. Lc 4, 18

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 1-6a

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es ésa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús conoce la historia de los profetas de su pueblo. Sabe que fueron rechazados y combatidos por los más cercanos. Y Jesús, dolorosamente, pasa por la misma experiencia. No nos sorprendamos cuando esto mismo nos ocurra a nosotros. Confiemos en el Espíritu Santo que hemos recibido el día del Bautismo y nos ha hecho profetas y profetisas para anunciar la Buena Noticia en medio de nuestro pueblo.

Oración sobre las ofrendas      

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:           Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lunes 06 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa María Goretti, virgen y mártir. Memoria libre. Rojo

María nació en el año 1890, en una familia muy pobre de Ancona, Italia. Quedó huérfana de padre y a cargo de sus cuatro hermanos menores mientras su madre trabajaba en el campo. Un joven de la zona solía asediarla, hasta que, ante la negativa de la preadolescente, la atacó con un punzón. María, que tenía 12 años, antes de morir perdonó a su agresor y oró por su conversión, hecho que sucedió ocho años más tarde.

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:          de santa María Goretti

Dios nuestro, que eres la fuente de la inocencia y amas la castidad, has dado a tu servidora santa María Goretti la gracia del martirio en plena adolescencia; concédenos, por su intercesión, que así como ella recibió la corona en el combate por su virginidad, seamos constantes para cumplir tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Gn 28, 10-22a

Lectura del libro del Génesis.

Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí. Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Y el Señor, de pie junto a él, le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo”. Jacob se despertó de su sueño y exclamó: “¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!”. Y lleno de temor, añadió: “¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del Cielo”. A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que le había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. Y a ese lugar, que antes se llamaba Luz, lo llamó Betel, que significa “Casa de Dios”. Luego Jacob hizo este voto: “Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir será la casa de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

“‘Está el Señor en este lugar y yo no lo sabía’. ¿Cuándo puede el hombre experimentar la cercanía de Dios? Sólo cuando está impregnado del ‘yo no lo sé’. Cuando el hombre reconoce que no sabe, y no pretende aparentar sabiduría ni conocimiento, entonces Dios se hace cercano” (Panim Yafot, The Torah, a modern commentary).


Salmo 90, 1-4. 14-15

R. ¡Dios mío, confío en ti!

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

“Él se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro”. R.

Aleluya         cf. 2Tim 1, 10b

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 18-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

Palabra del Señor.

Comentario

La mujer enferma y el padre de la niña han intuido la novedad de Dios, que se presenta en Jesús. Y acuden a él con fe sincera. No tienen dudas, confían plenamente en lo que Jesús puede hacer. “Ven a imponerle tu mano y vivirá”, dice el padre de la chica. Y la mujer piensa “con solo tocar su manto, quedaré sana”. Ambos están totalmente convencidos del poder sanador de Jesús. Así nos tiene que mover nuestra fe.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del Cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

123
Martes 07 de Julio de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 32, 23-33

Lectura del libro del Génesis.

Jacob regresó de Jarán a la tierra de Canaán. Una noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc. Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones. Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban. Luego dijo: “Déjame partir, porque ya está amaneciendo”. Pero Jacob replicó: “No te soltaré si antes no me bendices”. El otro le preguntó: “¿Cómo te llamas?”. “Jacob”, respondió. Él añadió: “En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”. Jacob le rogó: “Por favor, dime tu nombre”. Pero él respondió: “¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?”. Y allí mismo lo bendijo. Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: “He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida”. Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios nos ha hecho libres, tanto que hasta creemos que podemos luchar contra él. Y esta lucha sólo termina cuando lo reconocemos y le pedimos que nos bendiga para poder seguir caminando con lo que nos toque vivir.


Salmo 16, 1-3. 6-7. 8. 15

R. ¡Contemplaré tu rostro, Señor!

Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. R.

Tú me harás justicia, porque tus ojos ven lo que es recto: si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. R.

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu gracia, tú que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha. R.

Escóndeme a la sombra de tus alas; por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

Aleluya         Jn 10, 14

Aleluya. “Yo soy el buen Pastor; conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 32-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: “Jamás se vio nada igual en Israel”. Pero los fariseos decían: “Él expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios”. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”.

Palabra del Señor.

Comentario

¡Cuánto trabajo todavía por hacer para llevar el evangelio! ¡Cuántos prójimos que andan como ovejas sin pastor! Además de rezar y pedir obreros para la cosecha, respondamos también nosotros con nuestro compromiso para continuar la obra de Jesús: enseñar, anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, sanar y liberar.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del Cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Miércoles 08 de Julio de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 41, 53-57; 42, 5-7. 17-24a

Lectura del libro del Génesis.

Terminaron los años en que Egipto gozó de abundancia, y comenzaron los siete años de hambre, como José lo había anticipado. En todos los países se sufría hambre, pero en Egipto había alimentos. Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, éste respondió: “Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga”. Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa. Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra. Así llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que también iba a procurarse víveres, porque en Canaán se pasaba hambre. José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra. Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. Al tercer día, José les dijo: “Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias. Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán”. Ellos estuvieron de acuerdo. Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: “¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia”. Rubén les respondió: “¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre”. Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete. José se alejó de ellos para llorar.

Palabra de Dios.

Comentario

Los hijos de Jacob se habían aliado entre sí, en contra su hermano José. Pero, cuando sobrevino el hambre, necesitaron de él. Las circunstancias dolorosas los llevaron al arrepentimiento y la reconciliación con José. Con ese mismo clan, que tiene luces y sombras, Dios quiere formar un pueblo.


Salmo 32, 2-3. 10-11. 18-19

R. ¡Que tu amor descienda sobre nosotros, Señor!

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

El Señor frustra el designio de las naciones y deshace los planes de los pueblos, pero el designio del Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Aleluya        Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 1-7

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: “No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.

Palabra del Señor.

Comentario

También hoy es tiempo de proclamar la Buena Noticia “a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Muchos bautizados –muchas personas que en algún momento de su vida participaron en la Iglesia–, ahora se encuentran alejados, y su fe está dormida. Es tiempo de una nueva evangelización, para que todos redescubran el amor de Dios en su vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Jueves 09 de Julio de 2015


Nuestra Señora de Itatí

Memoria obligatoria. Blanco


Declaración de la Independencia. 

La imagen de la Virgen siempre acompañaba las tareas de los primeros misioneros en América, lo cual generaba amor y devoción en quienes habitaban estas tierras. El nacimiento del pueblo de Itatí está ligado a la imagen de esta Virgen, que fue encontrada a orillas del Paraná, en el año 1615. Trescientos años más tarde, la imagen recibió la solemne coronación pontificia, y se estableció el 9 de julio como su fiesta. La devoción a la Virgen de Itatí alcanza no solamente a la región del litoral argentino, sino que se extiende hasta los países vecinos del Uruguay y Paraguay.

Antífona de entrada          Lc 1, 48

Me llamarán feliz todas las generaciones, porque Dios miró con bondad la pequeñez de su servidora.

Oración colecta     

Dios misericordioso, que para honrar la pura y limpia Concepción de la Virgen María, y como defensa y custodia de tu pueblo suscitaste la advocación de Nuestra Señora de Itatí; concédenos que, bajo su protección, nos veamos libres de todo peligro y seamos conducidos al gozo de la Vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 7, 10-14

Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa ‘Dios con nosotros’”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Los profetas anunciaron que habría de nacer; los cielos y los ángeles lo presentan ya nacido. Yacía en el pesebre el que sostiene el mundo, y la Palabra no podía hablar. El seno de una mujer llevaba a Aquel a quien los cielos no pueden contener. Ella regía a nuestro Rey, llevaba a Aquel en quien estamos contenidos, alimentaba a nuestro Pan” (San Agustín, Sermón 184).


O bien:         Gál 4, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios puso su señal en nuestra historia, conociendo de antemano cuál era el momento oportuno. Entró a compartir de manera plena el caminar humano al hacerse uno de nosotros. Por eso, mediante Jesús podemos llamar a Dios “Papá”.


[Sal] Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.

O bien: Eres feliz, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo. R.

Y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó del trono a los poderosos y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Aleluya        cf. Lc 1, 28

Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 39-47

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.

Palabra del Señor.

Comentario

Donde María va, lleva a Jesús. Al igual que ingresó con él a la casa de Isabel, sigue entrando a la nuestra y de cada familia. Con ella llega la alegría y la salvación que Jesús trae. Celebramos esta presencia de María en muchas familias de nuestro pueblo que, por María, encuentra el gozo del Evangelio.



O bien: Lecturas de la Feria


Lectura        Gn 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

Lectura del libro del Génesis.

Judá se acercó a José para decirle: “Permite, señor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que tú y el Faraón son una misma cosa. Tú nos preguntaste si nuestro padre vivía aún y si teníamos otro hermano. Nosotros te respondimos: ‘Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este último murió, y él es el único hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por él un afecto muy especial’. Tú nos dijiste: ‘Tráiganlo aquí, porque lo quiero conocer. Si no viene con ustedes su hermano menor, no serán admitidos nuevamente en mi presencia’. Cuando regresamos a la casa de nuestro padre –tu servidor– le repetimos tus mismas palabras. Pero un tiempo después, nuestro padre nos dijo: ‘Vayan otra vez a comprar algunos víveres’. Nosotros respondimos: ‘Así no podemos ir. Lo haremos únicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si él no nos acompaña, no podemos comparecer delante de aquel hombre’. Nuestro padre –tu servidor– nos respondió: ‘Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos. Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo habían despedazado, y no volví a verlo más. Si ahora ustedes me quitan también a éste, y le sucede una desgracia, me harán bajar a la tumba lleno de aflicción’”. José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: “Hagan salir de aquí a toda la gente”. Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos. Sin embargo, sus sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón. José dijo a sus hermanos: “Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?”. Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados. Entonces José volvió a decir a sus hermanos: “Acérquense un poco más”. Y cuando ellos se acercaron, añadió: “Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios. Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida”.

Palabra de Dios.

Comentario

José puede leer que, aun en las circunstancias más dolorosas, Dios sabe sacar bien del mal. José, vendido a los extranjeros por sus hermanos, resulta ser un instrumento de salvación. Y así, mirando la realidad con los ojos de Dios, José logra perdonar a sus hermanos.


Salmo 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

Aleluya        Mc 1, 15

Aleluya. El reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles: “Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad”.

Palabra del Señor.

Comentario

La Buena Noticia se recibe gratis. Esto se refiere a que la hemos recibido por gracia, y no por mérito. Por esta razón, estamos obligados a anunciar el Evangelio a todos. Nadie es más digno o más merecedor que otro del evangelio, porque es pura gracia de Dios. Él no esperó nuestros méritos para darnos su amor. Por lo tanto, esto implica que no se puede excluir a nadie del anuncio de la salvación.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, nuestras oraciones y ofrendas y, al invocar la maternal intercesión de la santísima Virgen María, ayúdanos a celebrar dignamente el sacrificio de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Yo soy la Madre del amor hermoso, del temor de Dios, de la ciencia y de la santa esperanza.

Oración después de la comunión

Padre santo, alimentados con el sacramento de la salvación, concédenos que quienes veneramos a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Itatí, experimentemos el auxilio de tu gracia para crecer en el amor a Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Viernes 10 de Julio de 2015

Misa a elección:

Feria. Verde
Santos Agustín Zhao Rong, presbítero, y compañeros, mártires. Memoria libre. Rojo

Agustín Zhao (o Tchao) era un joven soldado chino que quedó impresionado por el testimonio de los misioneros que en el siglo XIX llegaron a esas tierras. Fue bautizado y ordenado sacerdote. Luego de que se desató la persecución contra los católicos, fue cruelmente torturado y martirizado junto con otros 119 compañeros en el año 1815.

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Agustín Zhao Romg y comps.

Señor Dios, que en tu admirable providencia fortaleciste a tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires Agustín y sus compañeros, te pedimos que tu pueblo, fiel a la misión que le encomendaste, pueda vivir en libertad y dar testimonio de la verdad ante el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Gn 46, 1-7. 28-30

Lectura del libro del Génesis.

Israel partió hacia Egipto llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios dijo a Israel en una visión nocturna: “¡Jacob, Jacob!”. Él respondió: “Aquí estoy”. Dios continuó: “Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos”. Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos. Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia –sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas– porque él había llevado consigo a todos sus descendientes. Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosen. Cuando llegaron a la región de Gosen, José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas éste apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. Entonces Israel dijo a José: “Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía”.

Palabra de Dios.

Comentario

En estas líneas del Génesis, nos enteramos de la forma en que los israelitas –descendientes de Jacob-Israel– llegan a Egipto, a la región de Gosén. También en estas, se cuenta el final del drama que se suscita luego de la venta de José por parte de sus hermanos. La narración concluye con el final de la vida de Jacob.


Salmo 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40

R. La salvación de los justos viene del Señor.

Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. R.

El Señor se preocupa de los buenos, y su herencia permanecerá para siempre; no desfallecerán en los momentos de penuria, y en tiempos de hambre quedarán saciados. R.

Aléjate del mal, practica el bien, y siempre tendrás una morada, porque el Señor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles. Los impíos serán aniquilados y su descendencia quedará extirpada. R.

La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. R.

Aleluya         Jn 16, 13; 14, 26

Aleluya. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, y les recordará lo que les he dicho. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 16-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: “Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquél que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús predice las persecuciones que sufrirán sus discípulos. Hoy también otros hermanos nuestros ven su vida amenazada a causa de su fe. Que nuestra oración y solidaridad sean para ellos signo de comunión.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia


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