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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 27/02
Sábado 28/02
Domingo 01/03
Lunes 02/03
Martes 03/03
Miércoles 04/03
Viernes 27 de Febrero de 2015


I de Cuaresma

Morado

Antífona de entrada         cf. Sal 24, 17-18

Señor, alivia las angustias de mi corazón. Mira mi aflicción y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.

Oración colecta    

Señor, concede a tus fieles disponerse convenientemente a la celebración de la Pascua, para que el esfuerzo de la mortificación corporal los lleve a una verdadera renovación en el espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ez 18, 21-28

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así habla el Señor Dios: Si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá. Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: A causa de la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador –oráculo del Señor– y no que se convierta de su mala conducta y viva? Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: A causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá. Ustedes dirán: “El proceder del Señor no es correcto”. Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: Por eso, seguramente vivirá, y no morirá.

Palabra de Dios.

Comentario

En el dinamismo de nuestra existencia terrenal, todos podemos cambiar. Por eso, nosotros no podemos condenar a nadie, porque el más grande pecador puede arrepentirse y volver a Dios. Y, por otro lado, debemos pedir al Espíritu Santo que nos mantenga en la fidelidad, para que ninguna tentación nos haga caer en el pecado.


Salmo 129, 1-8

R. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?

Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.

Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. R.

Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.

Versículo     Ez 18, 31

“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías, háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 5, 20-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.

Palabra del Señor.

Comentario

La “justicia” de los escribas y fariseos consistía en ajustar su vida al plan de Dios. Para Jesús, este cumplimiento de los preceptos no alcanza. Jesús apunta a algo mucho más profundo e íntimo: La disposición del corazón. Seguramente nosotros podemos decir: “Yo no maté a nadie”. Jesús radicaliza el mandamiento: No se trata solamente de no matar, sino también de poner todo de nuestra parte para consolidar vínculos de fraternidad.

Oración sobre las ofrendas      

Recibe estas ofrendas, Señor, que, por tu bondad, nos reconcilian contigo, y concédenos la salvación con la fuerza de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Ez 33, 11

Dice el Señor: “No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.

Oración después de la comunión

Alimentados con tu Eucaristía, renuévanos Padre, y purificados de la corrupción del pecado, haz que participemos del misterio de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Mira a tu pueblo, Padre, con ojos bondadosos y haz que se convierta interiormente por la observancia cuaresmal que profesa externamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Sábado 28 de Febrero de 2015


I de Cuaresma

Morado

Antífona de entrada         Sal 18, 8

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple.

Oración colecta    

Padre eterno, vuelve a ti nuestros corazones, para que, buscando siempre el único bien necesario y practicando la caridad fraterna, vivamos consagrados a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Deut 26, 16-19

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz. Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te lo ha prometido.

Palabra de Dios.

Comentario

Hemos hecho una alianza con Dios. Él es el Señor de la vida, y no aceptamos a ningún otro ni seguimos a ningún ídolo. Ser pueblo “de Dios” nos compromete a vivir apasionadamente en el mismo estilo de Dios, que es puro amor.


Salmo 118, 1-2. 4-5. 7-8

R. ¡Felices los que siguen la ley del Señor!

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. R.

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R.

Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. Quiero cumplir fielmente tus preceptos: No me abandones del todo. R.

Aclamación  2Cor 6, 2b

Este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

Evangelio     Mt 5, 43-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Amar al enemigo… queda claro si uno recuerda las verdaderas razones para amar a otra persona. No son su belleza, su atractivo, sus acciones. Más allá de todo lo exterior, Dios es su crea­dor, esa persona es imagen de Dios, Jesús dio su sangre por ella. Eso mismo es lo que puedo ver en mí. Si Jesús dio su sangre por mí, ¿cómo no me voy a amar? Pero también la dio por los demás ¿cómo no los voy a amar?” (Víctor Manuel Fernández, El evangelio del Domingo, Ed. San Pablo).

Oración sobre las ofrendas      

Te pedimos, Señor, que estos sagrados misterios nos renueven espiritualmente y nos hagan dignos de recibirlos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Mt 5, 48

Dice el Señor: “Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”.

Oración después de la comunión

Padre, otorga tu ayuda continua a quienes alimentas con la Eucaristía; y, a cuantos has iluminado con tu Palabra, acompáñalos siempre con el consuelo de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dios nuestro, que esta bendición fortalezca a tus fieles, para que no se aparten nunca de tu voluntad y puedan gozar siempre de tus beneficios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Domingo 01 de Marzo de 2015

II de Cuaresma

Morado


Día del transporte.

Antífona de entrada         Sal 26, 8-9

Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí.

O bien:           cf. Sal 24, 6. 2. 22

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, que son eternos: que nuestros enemigos no triunfen sobre nosotros. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias.

No se dice Gloria.

Oración colecta    

Padre santo, que nos mandaste escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu Palabra, para que, después de haber purificado nuestra mirada interior, podamos contemplar gozosos la gloria de su rostro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18

Lectura del libro del Génesis.

Dios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!”, le dijo. Él respondió: “Aquí estoy”. Entonces Dios le siguió diciendo: “Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré”. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham!”. “Aquí estoy”, respondió él. Y el Ángel le dijo: “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único”. Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: “Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz”.

Palabra de Dios.

Comentario

Este pasaje presenta dos aspectos para nuestra meditación: por un lado, la entrega de Abraham, que se dispone a ofrecer a Dios lo más preciado. Por el otro, se nos muestra el verdadero rostro de Dios, que no quiere sacrificios humanos como hacían otras religiones, sino que promete la vida en abundancia.


Salmo 115, 10. 15-19

R. Caminaré en presencia del Señor.

Tenía confianza, incluso cuando dije: “¡Qué grande es mi desgracia!”. ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! R.

Yo, Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. R.

Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo, en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. R.

2ª Lectura    Rom 8, 31b-34

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? “Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos?”. ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?

Palabra de Dios.

Comentario

La convicción que fortalece a san Pablo también nos sostiene a nosotros. Dios está de nuestro lado, “juega para nosotros”, quiere vida plena para nosotros.

Aclamación Mt 17, 5

Desde la nube resplandeciente se oyó la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”.

Evangelio     Mc 9, 2-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”. De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos”.

Palabra del Señor.

Comentario

Mientras se encamina a Jerusalén, hacia su Pascua, Jesús es revelado como el “Dios de los padres”, el que ha estado desde siempre acompañando al pueblo en su caminar. Su amor resplandece en la persona de Jesús. Esta escena se enlaza con el pasado, en las figuras de Moisés y Elías, y a la vez anticipa el futuro de Jesús que pasará por la muerte y, finalmente, como Hijo amado, se nos presentará glorioso. Hacia el encuentro con ese Cristo glorioso se encamina nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas      

Te pedimos, Señor, que este sacrificio borre nuestros pecados y santifique el cuerpo y el alma de tus fieles, para que podamos celebrar dignamente las fiestas pascuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Mt 17, 5

Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: ¡Escúchenlo!

Oración después de la comunión

Después de haber recibido estos gloriosos misterios, Padre, te damos gracias porque, aun viviendo en la tierra, ya nos haces partícipes de los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo 

Señor, bendice a tus fieles y protégelos constantemente; haz que se identifiquen de tal modo con el Evangelio de tu Hijo, que anhelen siempre aquella gloria con la que se mostró a los Apóstoles, y puedan alcanzarla felizmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lunes 02 de Marzo de 2015

II de Cuaresma

Morado

Antífona de entrada         cf. Sal 25, 11-12

Líbrame, Señor, y concédeme tu gracia. Mis pies están firmes sobre el camino llano y, en la asamblea, bendeciré al Señor.

Oración colecta    

Dios nuestro, que, para remedio del alma, nos mandaste mortificar el cuerpo, concédenos la gracia de abstenernos de todo pecado y de cumplir los mandamientos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Dan 9, 4b-10

Lectura de la profecía de Daniel.

¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos! Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos. No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país. ¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti. ¡A nosotros, Señor, la vergüenza reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti! ¡Al Señor, nuestro Dios, la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él! Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.

Palabra de Dios.

Comentario

Esta oración es una súplica colectiva. Todo el pueblo se reconoce pecador. Y reconoce que el pecado le ha traído sufrimiento y vergüenza. Un pueblo que acepta sus faltas de este modo, se vuelve hacia Dios. Así es como puede comenzar un tiempo nuevo, a partir del perdón.


Salmo 78, 8-9. 11. 13

R. ¡No nos trates según nuestros pecados, Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones. R.

Versículo     cf. Jn 6, 63c. 68c

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna.

Evangelio     Lc 6, 36-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”.

Palabra del Señor.

Comentario

El Padre es pura misericordia. Conoce nuestras debilidades y miserias, y ahí es donde quiere hacer eficaz su amor. Es por la misericordia de Dios que podemos caminar confiados. Y ese don divino exige que también seamos misericordiosos con los otros.

Oración sobre las ofrendas      

Escucha con bondad nuestros ruegos, Señor, y libra de las seducciones del mundo a quienes concedes celebrar estos santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Lc 6, 36

Dice el Señor: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso”.

Oración después de la comunión

Padre, que esta comunión nos purifique del pecado y nos haga partícipes de la alegría del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Padre, fortalece los corazones de tus fieles con el poder de tu gracia, para que vivan más entregados a la oración y sean sinceros en el amor mutuo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 03 de Marzo de 2015

II de Cuaresma
Morado

Antífona de entrada         Sal 12, 4-5

Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte, para que mi enemigo no pueda decir: “Lo he vencido”.

Oración colecta    

Señor, guarda con amor constante a tu Iglesia, y ya que la naturaleza humana es frágil sin ti, presérvanos siempre del mal y llévanos por las sendas de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Is 1, 10. 16-20

Lectura del libro de Isaías.

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! Vengan, y discutamos –dice el Señor–. Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana. Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

La denuncia es contra los jefes y el pueblo. Todos deben convertirse de sus malas acciones. Todos deben atender en primer lugar a los más vulnerables: oprimidos, viudas y huérfanos. En esas acciones concretas de amor, Dios puede percibir la auténtica conversión de nuestro corazón. Luego, su perdón hará resplandecer la vida.


Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21. 23

R. El que sigue buen camino gustará la salvación de Dios.

No te acuso por tus sacrificios: ¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia! Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales. R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca, tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? R.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara. El que ofrece sacrificios de alabanza, me honra de verdad. R.

Versículo     Ez 18, 31

“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 23, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. El mayor entre ustedes será el que los sirve, porque el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado".

Palabra del Señor.

Comentario

Como en tantas otras ocasiones, Jesús denuncia aquí la hipocresía religiosa: rituales, preceptos y ceremonias que son solo una forma de ponderarse a sí mismo de quien los practica. Con esto no se busca ni la gloria de Dios ni el bien de los hermanos. Con humildad, reconozcamos nuestro lugar y no pretendamos ponernos por encima de nadie. Tampoco endiosemos a ninguna persona, por más importante que sea el cargo que tenga.

Oración sobre las ofrendas      

Por estos misterios obra, Señor, en nosotros tu salvación; que nos purifiquen de los vicios terrenos y nos conduzcan a los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Sal 9, 2-3

Proclamaré todas tus maravillas; quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu nombre, Altísimo.

Oración después de la comunión

Te rogamos, Padre, que este sagrado alimento nos ayude a vivir más santamente y nos obtenga tu auxilio constante. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Escucha, Padre, las súplicas de tus fieles y cura las enfermedades de sus almas, para que, experimentando el perdón, se regocijen siempre con tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 04 de Marzo de 2015

II de Cuaresma. Morado


(San Casimiro. Día universal de la oración ecuménica).

Casimiro fue nombrado rey de Polonia en el año 1471, en un momento de enfrentamientos políticos y religiosos. Una vez que consiguió la reconciliación con los húngaros, renunció al trono. Continuó aconsejando a otros reyes y políticos, buscando siempre la concordia y recordándoles sus obligaciones para con el pueblo pobre. Era muy devoto de la Virgen María.

Antífona de entrada         cf. Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones; Dios mío, no te quedes lejos de mí. Apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi Salvador.

Oración colecta    

Conserva siempre a tu familia en la práctica de las buenas obras, Señor, y confórtala de tal modo en sus necesidades temporales que pueda llegar felizmente a los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Jer 18, 18-20

Lectura del libro de Jeremías.

Los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras”. ¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan! ¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Palabra de Dios.

Comentario

Jeremías, como tantos profetas, sufrió la incomprensión y el rechazo de los jefes religiosos. La predicación de este elegido no encajaba con la idea de Dios que los dirigenetes se habían hecho. Y a pesar de haber padecido todo eso, rogaba a Dios por sus enemigos.


Salmo 30, 5-6. 14. 16

R. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. R.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen. R.

Versículo     Jn 8, 12

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 20, 17-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: “Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”. Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

Comentario

Ni siquiera los discípulos más cercanos comprenden el estilo de mesianismo que encarna Jesús. En su idea de Dios, él debería darles solo éxitos y triunfos. ¡Cómo nos descoloca Dios con su plan! ¿A qué ideas triunfalistas debemos renunciar, para poder beber el mismo cáliz que Jesús?

Oración sobre las ofrendas      

Mira con bondad, Señor, los dones que te presentamos y, por este sagrado intercambio, líbranos de las ataduras de nuestros pecados. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       Mt 20, 28

El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Señor, Dios nuestro, te pedimos que este sacramento, anticipo de la inmortalidad, nos ayude para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo       (Facultativa)

Padre, concede a tus fieles la protección de tu gracia, dales salud de alma y cuerpo, infúndeles la plenitud de la caridad fraterna y haz que te sirven con fervor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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