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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 03/07
Sábado 04/07
Domingo 05/07
Lunes 06/07
Martes 07/07
Miércoles 08/07
Viernes 03 de Julio de 2015


Santo Tomás, apóstol

Fiesta. Rojo



Día del locutor.

Tomás es uno de los Doce discípulos más nombrados a la hora de mencionar ejemplos de fe. No sabemos mucho de su historia, salvo que seguía a Jesús y confesó su divinidad cuando lo vio resucitado. Como cualquier ser humano, tuvo sus dudas, y recibió de Jesús el signo necesario para creer en él. Una antigua tradición dice que evangelizó la India.

Antífona de entrada         cf. Sal 117, 28. 21

Tú eres mi Dios, y te doy gracias: tú eres mi Dios, y te glorifico; te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

Oración colecta    

Concédenos, Dios todopoderoso, alegrarnos en la fiesta del apóstol santo Tomás, para que siempre nos ayude con su protección y tengamos vida creyendo en aquel a quien reconoció como el Señor resucitado, Jesucristo tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ef 2, 19-22

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.

Comentario

Somos ciudadanos en la Iglesia. Por eso, podríamos decir que en esta tenemos derechos y obligaciones, porque cada uno de nosotros es una piedra viva en este edificio. Así, desde la primera comunidad cristiana hasta hoy, la Iglesia se mantiene unida en el Espíritu Santo y viviente en cada uno de sus miembros.


Salmo 116, 1-2

R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya         Jn 20, 29

Aleluya. Dice el Señor: “Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Bienaventurados los que creen sin haber visto!”. Aleluya.

Evangelio     Jn 20, 24-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días más tarde estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Bienaventurados los que creen sin haber visto!”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Aparece entonces la confirmación y renovado llamado del discípulo que dudaba. En esto aparece el signo de la piedad divina, porque enseguida viene a sus elegidos en la caída, a pesar de que caigan. En efecto, los elegidos caen a veces, pero el Señor les pone su mano para que resurjan. ... Tomás vio al hombre y las cicatrices, y a partir de esto, creyó en la divinidad del resucitado” (Santo Tomás de Aquino, comentario del Evangelio según San Juan, 2565).

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, el testimonio de nuestro servicio, y el humilde pedido que conserves tus dones en nosotros, al ofrecerte este sacrificio de alabanza en el martirio del apóstol santo Tomás. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona       cf. Jn 20, 27

Acerca tu mano, y reconoce el lugar de los clavos: en adelante no seas incrédulo, sino fiel.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, en este sacramento hemos recibido verdaderamente el Cuerpo de tu Hijo unigénito; concédenos que lo reconozcamos por la fe como Dios y Señor nuestro, y también lo confesemos con las obras y con la vida, a ejemplo del apóstol Tomás. Por Jesucristo nuestro Señor.

Sábado 04 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa Isabel de Portugal. Memoria libre. Blanco

Santa María en sábado. Memoria libre. Blanco

Santa Isabel fue esposa del rey Dionis. Durante el tiempo que duró ese reinado, ella debió interceder entre su esposo y sus hijos por las constantes rebeliones, intrigas y disputas que se daban entre ellos. Su lema era: “Amen la paz y hallarán en todo la tranquilidad de espíritu”. A este espíritu de paz y reconciliación que Isabel procuraba poner en todo, se suma su amor a los pobres, enfermos y peregrinos. Vivió como terciaria franciscana. Falleció en Coimbra en 1336.

Antífona de entrada         Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la gracia de la adopción quisiste hacernos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:           de santa Isabel de Portugal

Dios nuestro, que creas la paz y amas la caridad, tú concediste a santa Isabel de Portugal la gracia admirable de reconciliar a los enemigos; te pedimos, por su intercesión, trabajar siempre por la paz para ser llamados hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Gn 27, 1-5. 15-29

Lectura del libro del Génesis.

Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron tanto que ya no veía nada. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: “¡Hijo mío!”. “Aquí estoy”, respondió él. “Como ves -continuó diciendo Isaac-, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento. Por eso, toma tus armas -tu aljaba y tu arco-, ve al campo, y cázame algún animal silvestre. Después prepárame una buena comida, de esas que a mí me gustan, y tráemela para que la coma. Así podré darte mi bendición antes de morir”. Rebeca había estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esaú. Y apenas éste se fue al campo a cazar un animal para su padre, Rebeca dijo a Jacob: “Ve al corral y tráeme de allí dos cabritos bien cebados. Yo prepararé con ellos una buena comida para tu padre, de ésas que le agradan a él, y tú se la llevarás para que la coma. Así él te bendecirá antes de morir”. Rebeca tomó una ropa de su hijo mayor Esaú, la mejor que había en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor; y con el cuero de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello. Luego le entregó la comida y el pan que había preparado. Jacob se presentó ante su padre y le dijo: “¡Padre!”. Éste respondió: “Sí, ¿quién eres, hijo mío?”. “Soy Esaú, tu hijo primogénito, respondió Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, siéntate y come lo que cacé, para que puedas bendecirme”. Entonces Isaac le dijo: “¡Qué rápido lo has logrado, hijo mío!”. Jacob respondió: “El Señor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien”. Pero Isaac añadió: “Acércate, hijo mío, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esaú o no”. Él se acercó a su padre; este lo palpó y dijo: “La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú”. Y no lo reconoció, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esaú. Sin embargo, cuando ya se disponía a bendecirlo, le preguntó otra vez: “¿Tú eres mi hijo Esaú?”. “Por supuesto”, respondió él. “Entonces sírveme, continuó diciendo Isaac, y déjame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendición”. Jacob le acercó la comida, y su padre la comió; también le sirvió vino, y lo bebió. Luego su padre Isaac le dijo: “Acércate, hijo mío, y dame un beso”. Cuando él se acercó para besarlo, Isaac percibió la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo: “Sí, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido. Que el Señor te dé el rocío del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. Tú serás el señor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinarán ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga”.

Palabra de Dios.

Comentario

Evidentemente, este relato no trata de darnos una enseñanza moral, sino de mostrarnos los curiosos caminos por los que se lleva adelante el plan de Dios. Isaac da su bendición, y esto es irrevocable. Quien aseguraría la descendencia no sería Esaú, el primogénito, como manda la costumbre, sino Jacob, el menor.


Salmo 134, 1-6

R. ¡Alaben al Señor, porque es bueno!

Alaben el Nombre del Señor, alábenlo, servidores del Señor, los que están en la Casa del Señor, en los atrios del Templo de nuestro Dios. R

Alaben al Señor, porque es bueno, canten a su Nombre, porque es amable; porque el Señor eligió a Jacob, a Israel, para que fuera su posesión. R.

Sí, yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios está sobre todos los dioses. El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en los océanos. R.

Aleluya         Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 14-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!”.

Palabra del Señor.

Comentario

El ayuno es una práctica atestiguada en numerosas religiones. Para Jesús, esta costumbre, tal como la realizaban sus contemporáneos, pertenecía al reino de “lo viejo”. El Reino de Dios trae la inmensa novedad de “Dios con nosotros”, lo cual relativiza cualquier práctica externa y caduca. El Reino de Dios pide corazones nuevos

Oración sobre las ofrendas      

Dios de bondad, que das eficacia a tus misterios, concede que nuestro culto resulte digno de estos sagrados dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona       cf. Sal 102, 1

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo nombre.

O bien:           cf. Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Oración después de la comunión

Que la víctima divina que hemos ofrecido y recibido nos llene de vida, Señor, para que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Domingo 05 de Julio de 2015


14° domingo Durante el año

Verde


(San Antonio María Zaccaría).

(Día de la empleada católica).

Antífona de entrada         Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Ez 2, 2-5

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. Él me dijo: “Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: ‘Así habla el Señor’. Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo –porque son un pueblo rebelde– sabrán que hay un profeta en medio de ellos”.

Palabra de Dios.

Comentario

La tarea del profeta es siempre ardua, porque se enfrenta con la rebeldía y la dureza de los corazones. Por eso, sólo puede apoyarse en Dios: el mismo que lo manda, le da la fortaleza necesaria en el momento de las dificultades.


Salmo 122, 1-4

R. Nuestros ojos miran al Señor, hasta que se apiade de nosotros.

Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo. R.

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor y los ojos de la servidora en las manos de su dueña: así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros. R.

¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios! Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos. R.

2ª Lectura    2Cor 12, 7-10

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad”. Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo reconoce el límite y la debilidad humana. Pero no se lamenta por esto, sino que encuentra allí la ocasión para reconocer su pequeñez y la grandeza de Dios. Entonces, en adelante ya no confiará en sus propias fuerzas, sino en la Gracia divina.


Aleluya         cfr. Lc 4, 18

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 1-6a

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es ésa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús conoce la historia de los profetas de su pueblo. Sabe que fueron rechazados y combatidos por los más cercanos. Y Jesús, dolorosamente, pasa por la misma experiencia. No nos sorprendamos cuando esto mismo nos ocurra a nosotros. Confiemos en el Espíritu Santo que hemos recibido el día del Bautismo y nos ha hecho profetas y profetisas para anunciar la Buena Noticia en medio de nuestro pueblo.

Oración sobre las ofrendas      

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión       Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:           Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lunes 06 de Julio de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa María Goretti, virgen y mártir. Memoria libre. Rojo

María nació en el año 1890, en una familia muy pobre de Ancona, Italia. Quedó huérfana de padre y a cargo de sus cuatro hermanos menores mientras su madre trabajaba en el campo. Un joven de la zona solía asediarla, hasta que, ante la negativa de la preadolescente, la atacó con un punzón. María, que tenía 12 años, antes de morir perdonó a su agresor y oró por su conversión, hecho que sucedió ocho años más tarde.

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:          de santa María Goretti

Dios nuestro, que eres la fuente de la inocencia y amas la castidad, has dado a tu servidora santa María Goretti la gracia del martirio en plena adolescencia; concédenos, por su intercesión, que así como ella recibió la corona en el combate por su virginidad, seamos constantes para cumplir tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Gn 28, 10-22a

Lectura del libro del Génesis.

Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí. Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. Y el Señor, de pie junto a él, le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo”. Jacob se despertó de su sueño y exclamó: “¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!”. Y lleno de temor, añadió: “¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del Cielo”. A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que le había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. Y a ese lugar, que antes se llamaba Luz, lo llamó Betel, que significa “Casa de Dios”. Luego Jacob hizo este voto: “Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir será la casa de Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

“‘Está el Señor en este lugar y yo no lo sabía’. ¿Cuándo puede el hombre experimentar la cercanía de Dios? Sólo cuando está impregnado del ‘yo no lo sé’. Cuando el hombre reconoce que no sabe, y no pretende aparentar sabiduría ni conocimiento, entonces Dios se hace cercano” (Panim Yafot, The Torah, a modern commentary).


Salmo 90, 1-4. 14-15

R. ¡Dios mío, confío en ti!

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. R.

“Él se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro”. R.

Aleluya         cf. 2Tim 1, 10b

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 18-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana. Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él. Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

Palabra del Señor.

Comentario

La mujer enferma y el padre de la niña han intuido la novedad de Dios, que se presenta en Jesús. Y acuden a él con fe sincera. No tienen dudas, confían plenamente en lo que Jesús puede hacer. “Ven a imponerle tu mano y vivirá”, dice el padre de la chica. Y la mujer piensa “con solo tocar su manto, quedaré sana”. Ambos están totalmente convencidos del poder sanador de Jesús. Así nos tiene que mover nuestra fe.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del Cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Martes 07 de Julio de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 32, 23-33

Lectura del libro del Génesis.

Jacob regresó de Jarán a la tierra de Canaán. Una noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc. Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones. Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban. Luego dijo: “Déjame partir, porque ya está amaneciendo”. Pero Jacob replicó: “No te soltaré si antes no me bendices”. El otro le preguntó: “¿Cómo te llamas?”. “Jacob”, respondió. Él añadió: “En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”. Jacob le rogó: “Por favor, dime tu nombre”. Pero él respondió: “¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?”. Y allí mismo lo bendijo. Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: “He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida”. Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios nos ha hecho libres, tanto que hasta creemos que podemos luchar contra él. Y esta lucha sólo termina cuando lo reconocemos y le pedimos que nos bendiga para poder seguir caminando con lo que nos toque vivir.


Salmo 16, 1-3. 6-7. 8. 15

R. ¡Contemplaré tu rostro, Señor!

Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. R.

Tú me harás justicia, porque tus ojos ven lo que es recto: si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. R.

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu gracia, tú que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha. R.

Escóndeme a la sombra de tus alas; por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.

Aleluya         Jn 10, 14

Aleluya. “Yo soy el buen Pastor; conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 32-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: “Jamás se vio nada igual en Israel”. Pero los fariseos decían: “Él expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios”. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”.

Palabra del Señor.

Comentario

¡Cuánto trabajo todavía por hacer para llevar el evangelio! ¡Cuántos prójimos que andan como ovejas sin pastor! Además de rezar y pedir obreros para la cosecha, respondamos también nosotros con nuestro compromiso para continuar la obra de Jesús: enseñar, anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, sanar y liberar.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del Cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Miércoles 08 de Julio de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta     

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 41, 53-57; 42, 5-7. 17-24a

Lectura del libro del Génesis.

Terminaron los años en que Egipto gozó de abundancia, y comenzaron los siete años de hambre, como José lo había anticipado. En todos los países se sufría hambre, pero en Egipto había alimentos. Cuando también los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidió a gritos al Faraón que le diera de comer, éste respondió: “Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga”. Como el hambre se había extendido por todo el país, José abrió los graneros y distribuyó raciones a los egipcios, ya que el hambre se hacía cada vez más intensa. Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a José, porque el hambre asolaba toda la tierra. Así llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que también iba a procurarse víveres, porque en Canaán se pasaba hambre. José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra. Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. Al tercer día, José les dijo: “Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias. Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán”. Ellos estuvieron de acuerdo. Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: “¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia”. Rubén les respondió: “¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre”. Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete. José se alejó de ellos para llorar.

Palabra de Dios.

Comentario

Los hijos de Jacob se habían aliado entre sí, en contra su hermano José. Pero, cuando sobrevino el hambre, necesitaron de él. Las circunstancias dolorosas los llevaron al arrepentimiento y la reconciliación con José. Con ese mismo clan, que tiene luces y sombras, Dios quiere formar un pueblo.


Salmo 32, 2-3. 10-11. 18-19

R. ¡Que tu amor descienda sobre nosotros, Señor!

Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

El Señor frustra el designio de las naciones y deshace los planes de los pueblos, pero el designio del Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las generaciones. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Aleluya        Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 1-7

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: “No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.

Palabra del Señor.

Comentario

También hoy es tiempo de proclamar la Buena Noticia “a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Muchos bautizados –muchas personas que en algún momento de su vida participaron en la Iglesia–, ahora se encuentran alejados, y su fe está dormida. Es tiempo de una nueva evangelización, para que todos redescubran el amor de Dios en su vida.

Oración sobre las ofrendas        

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 33, 9

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en él.

O bien:         Mt 11, 28

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia


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