Actitudes y gestos litúrgicos | 1 de septiembre de 2010

Los Salmos en la Liturgia

Por Celia Escudero

Celia Escudero
Lic. en Teología, docente y liturgista
liturgia@san-pablo.com.ar
Artículos publicados: 6

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Entre las distintas clases de oraciones que enriquecen la Liturgia de la Eucaristía, está el rezo del Salmo en la Liturgia de la Palabra. El rezo del salmo no es algo secundario ni accesorio, es tan importante como cualquier otra de las lecturas, ya que se lo considera parte integrante de la Liturgia de la Palabra.
La reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II quiso recuperar el rezo del salmo en la misa, como parte de la más antigua tradición de la Iglesia.
El salmo suele expresar el espíritu de las otras lecturas, está íntimamente relacionado.
Los Salmos de la Biblia  son un conjunto de cánticos e himnos con los que el pueblo de Israel expresa su religiosidad y ansias de conectarse, a través de la oración litúrgica, con Yahvé.  Es por eso la importancia de su mensaje religioso. Ellos reflejan la situación de vida del pueblo, dato que ayuda a identificar el momento en que fueron pronunciados cada uno, y es el origen de las distintas clases de salmos que constituyen el Salterio.
Es por eso que expresan los más variados sentimientos humanos: el gozo, el miedo, la angustia, el entusiasmo etc. Aun los que reflejan las peores situaciones de crisis, personales o de todo el pueblo, invitan a la esperanza, y la fundan en la llegada del  Reino Mesiánico, el fin del mal, que dará lugar a la armonía, la paz y el amor. Desde las más distintas situaciones, reflejan la adhesión a la Alianza y la confianza en Dios.

La persona que no conozca mucho  esta parte de la Biblia, será bueno que lea la introducción a este libro, y se anime a leerlo.
Como en cualquier parte de la celebración litúrgica, es conveniente preparar las lecturas de la Palabra, para no degradar el rito, y en el caso del Salmo, leerlo de tal manera que sea una oración. Al ser un momento de oración, no puede ser leído con descuido, el recogimiento y  la devoción deben reflejarse en el tono de voz, pero de manera que todos oigan y entiendan lo que se reza.
El que la asamblea vaya repitiendo un estribillo entre estrofa y estrofa, permite participar, simplemente repitiendo, o también cantando el mismo.
Hay muchos salmos que han sido musicalizados y que pueden ser cantados en su totalidad por la asamblea.
Como el estribillo siempre se toma del texto del salmo, cuando parezca necesario se puede cambiar y elegir otro, siempre del  mismo texto.
Para que todas las lecturas de la Palabra  puedan ser comprendidas y valoradas, es conveniente establecer breves silencios entre una y otra, como manera de resaltar la importancia de cada una.
Será bueno que la manera de rezar el Salmo ayude a que las personas, puedan ir descubriendo la riqueza inagotable de la oración de la Iglesia.
 


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