Directorio Catequístico General
Publicado el 1 de Mayo de 2013
Porque busco quiero creer
Hay una canción de Raly Barrionuevo que se llama “Baguala del desengaño” y dice en el estribillo:
Dónde, decime dónde lo encuentro al hombre lo quiero hallar…
Mirando la realidad que nos rodea percibimos que todos estamos embarcados en esta búsqueda: el hombre pleno, la felicidad completa, una humanidad feliz!...
El cantor sigue diciendo… Dicen que en la ciudad perdido dicen que se enterró entre cemento y fierro dicen que el hombre ya se murió. Quiero encontrarlo y busco y porque busco quiero creer pero mis ojos lloran están nublados no puedo ver.
¿Una mirada muy pesimista? La letra dice que el hombre se murió enterrado en la gran ciudad… pero desde la fe podemos descubrir en ese… porque busco quiero creer una grieta que da paso a la vida… a una vida nueva y plena.
Estamos llamados a rastrear esas grietas en medio de nuestra vida cotidiana porque –como dice Ernesto Sábato- “a la vida le basta una grieta para crecer".
En la gran ciudad donde nos movemos muchas veces la velocidad nos impide tener esta mirada contemplativa para descubrir por dónde camina el Señor… Un enorme desafío que tenemos como catequistas es recuperar la mirada del niño que se detiene a mirar lo que descubre mientras recorre las calles y se asombra con los descubrimientos que va haciendo.
Recordemos lo que nos decían nuestros Pastores en Aparecida nº 514: "La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos. Las sombras que marcan lo cotidiano de las ciudades, como por ejemplo, violencia, pobreza, individualismo y exclusión, no pueden impedirnos que busquemos y contemplemos al Dios de la vida también en los ambientes urbanos. Las ciudades son lugares de libertad y oportunidad. En ellas las personas tienen la posibilidad de conocer a más personas, interactuar y convivir con ellas. En las ciudades es posible experimentar vínculos de fraternidad, solidaridad y universalidad. En ellas el ser humano es llamado constantemente a caminar siempre más al encuentro del otro, convivir con el diferente, aceptarlo y ser aceptado por él".
Y renovemos nuestra fe en el hombre porque Dios nos amó primero… y es el Señor quien hace nuevas todas las cosas…
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