Querido catequista, la vez pasada reflexionamos sobre la antrologia de la vocación, pero es importante que reconozcamos no sólo esta dimensión y las exigencias humanas de la vocación, sino también el aspecto sobrenatural, la gracia de Dios en el camino vocación ,vamos a hacer nuestra reflexión tomando una frase de San pablo:
“Por la gracia de Dios soy lo que soy y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí…” (1ºCo. 15,10)
En este proceso de llamada – respuesta que es la vocación, Dios y su acción gratuita son un agente principal en nuestra vida. El Espíritu Santo es el motor de nuestra vivencia y quien nos mantiene en el camino que hemos iniciado. La vida cristiana es vida de gracia.
Podemos preguntarnos ¿Qué es la gracia? ¿Para qué la da Dios?
Dios nos llama a la participación de su vida divina, para que lleguemos a ser sus hijos.
La gracia es la ayuda que Dios nos da para responder a sus llamado. En el bautismo recibimos la gracia santificante que nos hace capaces de ser hijos del padre. Este don de Dios se puede llamar gracia habitual porque está siempre como fundamento de toda nuestra vida cristiana.
Esta gracia santificante, nunca es individualista. Dios da su gracia para la construcción de su pueblo. Es decir para el bien común.
También está la gracia actual, es la ayuda que Dios nos da en momentos peculiares de nuestro camino en la fe.
Las gracias actuales son regalos que Dios hace porque quiere y lo hace para disponer a las personas para el servicio de la comunidad.
La vida de la gracia se expresa muy concretamente en los carismas. Son dones extraordinarios del Espíritu Santo.
Para reflexionar: “Señor: de gracias infinitas por qué recibido de tu bondad todos lo que decía haber pedido. ¿Quién que ha inducido y persuadido a mostrarte tan benigno conmigo, dándome tantas gracias, como si no advirtieras y conocieras lo que estas haciendo y a quien dispensas de estos bienes? La abundancia de tus gracias no se debe a mí, sino sólo a tu misericordia infinita. Lo reconozco plenamente, porque todo lo que de ti recibo es puro y gratuito don tuyo. “(Sta.Catalina de Siena)
Reconozcamos la gracia de Dios en nuestra vida:
¿Eres conciente de la gracia bautismal que recibiste y te preocupas por conservarla?
¿En que momentos experimentas en tu vida la gracia actual, es decir , momentos en los que percibes la ayuda de Dios?
¿Valoras los carismas especiales, los consideras importantes?
¿Recurres con frecuencia al sacramento de la Reconciliación para alimentarte de la gracia de Dios?